“Cada una de tus habilidades será puesta a prueba, todo ha de moverse con rapidez en un terreno que desconoces. Te aconsejo andar con agilidad, fluye, no te detengas los resultados solamente surgen así, observa a tu alrededor”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Zila estaba convencido que su amistad y apego a Dayami se había convertido en su fuerza y aliento, cuando les notificó a sus amigos que al fin llegaba al río, él sabía que no se despedía y estaría cercana cuando él o el grupo la necesitara. Con fuerza la escucho decir dentro de su cabeza:

“¡Zila, amigos,  iluminados todos, que la intuición los acompañe siempre!”

En cada hazaña que ellos habían realizado, cada decisión fue programada y calculada en grupo, habían creado un equipo sólido y fortalecido por su enorme amistad. Cada uno de ellos había madurado de una forma que a ellos mismos les sorprendía, todo cuanto hacían y sentían era una proyección de esa luz que ya no se iba jamás de sus sentidos y pensamientos.

Por su parte Painani lejos de todo lo que ellos experimentaban intuyó por medio de Erandi que en cualquier momento esos hombres de estatura mayor a la de ellos y pelo en el pecho y la espalda, estarían en tierras de su terruño al que no volvería jamás y que añoraba con la resignación de quien sabe que para ciertos personajes de su tierra natal ella había muerto y era mejor dejarlos creer eso por el bien de todo el clan de iluminados.

Su tarea aún no concluía y en la tierra donde el Sol tenía una morada especial había mucho que hacer, asuntos de la magia que ella conocía a la perfección y que darían contexto a sus andanzas, a su balance y al de su pueblo y todo aquel que percibiera en el Sol la fuerza que es, ha sido y será.

Algo la movió a cambiar el rumbo y empezar a caminar con cautela en un terreno abrumadoramente hermoso de selva impenetrable, percibió el peligro y midió sus pasos, se embriagó de todos los recuerdos felices de la gente que consideraba e incluso veneraba al Sol y que le habían mostrado sus propios rituales, compartiendo con todos ellos su propio sentir acerca del Sol.

Painani reconocía que muchos momentos de su vida habían sido dolorosos  y entendió que todo aquello que la había dañado lo podía transformar en creaciones liberadoras; de pronto se dio cuenta que alguien cantaba en una forma que ella desconocía, en un idioma que no reconocía. Era la voz de un ser  humano, un hombre de voz grave y bien timbrada, pero en todo sitio que ella trato de verlo no le fue posible, así que siguió aquella voz hasta una fosa que estaba iluminada por el Sol y con cautela se asomó arrodillándose y agachando la cabeza, entonces Hora se dio cuenta que al fin había llegado el momento,  ella estaba ahí y exclamó:

-¡El Sol me ha permitido ser visto por usted, me alegro que su paso no haya llegado bajo la penumbra de la noche hasta este lugar!

Painani no entendió ninguna de las palabras pero se dio cuenta que eran dulces y cargadas de emotividad, entonces entendió que estaba sucediendo, recordó al chamán que le dijo que alguien la había capturado con el pensamiento.

Asomó con una enorme sonrisa mirando a un hombre parecido a los que venían o ya habían llegado del mar, con los ojos del color del cielo y de pronto sintió incertidumbre que alguno de ellos se hubiera perdido y estuviera en ese lugar por accidente, pero algo había en su intuición que le dijo que ese hombre no había llegado del mar, su recorrido era otro. 

Cuando él la observó exclamó:

-Negrita, por favor ayúdame a salir de este lugar. Ten cuidado era el destino de un jaguar pero no fue así.

Ella habló en náhuatl para que él comprendiera que no entendía absolutamente nada de lo que él decía, estirando la mano para que él hiciera algo, de igual forma le indicó a señas que la punta de la hamaca sería un buen recurso para ayudarlo a salir de su extraña prisión.

Una vez que el custodio del rayo estuvo libre de su confortable prisión donde pudo meditar e imaginar mágicas estructuras donde la vida fluía de forma especial agradeció con una reverencia y tocando su pecho indicó su nombre:

-Soy Hora por benefició de mi amigo loro, el custodio y protector del Rayo por fortuna del universo y nombrado hombre-grillo por los pobladores bari de la zona del río Catatumbo; pero usted me puede decir simplemente Hora.

Ante tan espectacular presentación las palabras que quedaron en la mente de Painani fue que podía nombrarlo Hora, así que respondió con otra reverencia para decir:

-Hora, tocando su pecho indicó,  Painani.

Hora que no se iba a quedar en eso extendió los brazos aol firmamento  y le solicitó a su custodio y protector que le diera la agilidad necesaria para hablar con la mujer a la que le haría una propuesta sorprendente, así que usando una vara le pidió a ella que escribiera letras de su idioma y les diera sonido a cada una de ellas y por su puesto antes de que cayera la noche ya podía entenderse con la mujer a la que había considerado un ángel, entonces con total seguridad de que era el momento para hacer su declaración, la miró con seriedad y decretó:

“Painani del templo de la luna y custodia de los honores solares, convertiré en experiencia un año de tu vida en 13”

Painani con una sonrisa contestó sorprendida:

-Si cada año tiene trece lunas, creo que serán las más divertidas y creativas que jamás tendré, yo acepto con agrado. Ella a quien conozco como Coyolxauhqui, nunca nos muestra el mismo rostro, pero siempre nos ha de mirar de frente, confiemos nuestra amistad a su reflejo.

Ambos con una grata sonrisa iniciarán un trayecto donde no había planes especiales, solo el deseo de compartir lo que eran.

Si la vida te pone ante la posibilidad de emprender una nueva relación con quien decida hacer lo que esté en sus manos para lograrlo, no lo pienses demasiado, la vida es hoy.

Notas de la autora:

Photo by Simon Berger on Pexels.com


“Nadie puede saber la fuerza que conlleva la voz del silencio de alguien que ha muerto pero tú lo sabes perfectamente, has penetrado el mensaje enviado por aquel que tiene abiertos los sentidos para comprender que jamás hay verdadero silencio”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Absolutamente nadie de forma espontánea va a aparecer de la nada para convertirse en tu todo, tampoco de la nada se va a comprometer en tus sueños. Hay una idea clara cuando estás dispuesto a que algo suceda, hay que trabajar buscando alternativas para tus fines, alguien te va a lanzar al compromiso o te dejará solo.

Hay ofrecimientos afortunados toda travesía los necesita, no siempre aparecen, lo que sí suele suceder es que puedes identificar a los personajes que pueden incidir en ello, los hay analíticos y aquellos que toman decisiones basadas en lo que saben.

Todo ofrecimiento puede generar resultados inesperados, intempestivos, incluso  alocados de gente que no mide sus palabras o definitivamente encontrarás lo opuesto, gente tan cautelosa que se atemoriza ante el riesgo. No todos disfrutan de la cosecha de lo que han sembrado, la dejan dispuesta para los que vienen detrás, también están los que esperan ver resultados que a ellos les favorezcan.

Erandi sabía perfectamente esto cuando eligió a Dayami para surcar ese atrevido trayecto, donde mucho de lo que sucedería era desconocido para ambas. Ahora ella regresa de nuevo a su tierra con la clara esperanza de haber cumplido una tarea dolorosa y al mismo tiempo predictiva, no fue fácil entender lo que ella era en un mundo hecho para los vivos, tampoco reconocer lo que la impulsaba a seguir con esa energía y sin embargo lo hizo y estaba satisfecha de lograr vivir entre la vida y la muerte.

Observó la pequeña bifurcación que le mostraba el trayecto del mar hacia el río, es importante aclarar que observó, tal vez no sea la palabra, en realidad lo intuyó como todo o casi todo lo que logró palpar en la realidad circundante. Con un suspiro, si acaso se le pudiera llamar de esa forma, exclamó:

-No se lo que será de mi pueblo, entretenido en tradiciones y rituales, desconociendo lo que he percibido, ajeno al dolor y la muerte, pensando que siempre habrá una salida digna ante lo desconocido.

Me pregunto si en algún momento lograré encontrar a otro Anxaá para compartir momentos, tendría que ser alguien con mi determinación o terquedad para llegar hasta donde es difícil hacerlo…

Tal vez sea más fácil ser un espíritu que enfrentar a los vivos, por eso me alegro de haber encontrado a los ocho custodios de la luz, ellos no refutaron a nada de lo que les diga, van de frente sin temor a caerse, a equivocarse,  no los detiene una estructura a la que le daban veneración, saben que  las cosas se hacen o se dejan de hacer, no esperan ser glorificados por nadie, su intuición los guía y a ella se deben.

La propia historia podría olvidarlos, pero saben que su grupo, el que ha de continuar jamás lo hará, querrán etiquetarlos, algunos zalameros querrán ser complacientes con ellos, pero ellos saben que por nada cambiarán lo que ahora son.

Eso percibo, soy Dayami la deidad del río y no se si mis certezas serán tal como las he pensado, pero algo me dice que nunca hay certeza, solo un trayecto donde avanzas con lo que eres y alejas lo que ya no va contigo.

La más profunda soledad puede instarnos a encuentros diversos, al final lo que se queda a tu lado es lo que eres y sí ese algo es tu reflejo, bienvenido sea.

Notas de la autora:

Dibujo “Alegoría de Dayami” dibujo de la autora con filtro libre de PicsArt


“Cuando el pensamiento mágico te dice lo que es verdad y se instala en tu mente una realidad alterna que no era fácil concebir, el mundo se vuelve algo distinto, se abren puertas a una nueva voz, más fuerte y funcional”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

El cielo mostró una señal majestuosa aquella mañana en el mar profundo y vasto que  rodeaba a los ocho navegantes, nadie quedó indiferente se dieron cuenta de forma inmediata que la luna nueva marcaba los linderos entre las deidades que abarcaban el amplio territorio marítimo y todos temblaron sobrecogidos por un entusiasmo fascinante.

El pez en el cielo

Al caer la tarde una pared impresionante formada por agua los rodeó, una especie de muro infranqueable que se apoderó de su débil barcaza y les hizo comprender el poder majestuoso de Poseidón; era imposible percibir el horizonte encerrados por los cuatro puntos cardinales en aquella pared acuosa por donde se lograba percibir la imagen de algunos peces nadando dentro de ella.

Zila solicitó a Jacobo que hiciera sonar la caracola antes que la pared de agua cayera de golpe y los hundiera sin remedio y advirtió:

-Dayami le ha mencionado nuestro proyecto, nuestra necesidad de llegar vivos hasta el otro lado del ancho y vasto mar, solamente necesitan que afirmes que eres el poseedor de la caracola ceremonial, de otra forma no podremos salir de estas majestuosas paredes de agua.

Jacobo con fuerza llenó sus pulmones de aire y colocó la caracola en sus labios, ese instrumento que no había sido tocado por humano alguno dejó sentir su fuerza con un tono poderoso y grave que incluso impresionó a sus compañeros.

Las paredes de agua descendieron gradualmente y con suavidad sin siquiera mover la barcaza de los ocho custodios de la luz y una voz se escuchó en las cabeza de cada uno de ellos:

El verdadero aspecto de Poseidón

“Μπορώ να μετακινήσω εδάφη και θάλασσες, μπορώ να κάνω τα νησιά να προκύψουν από το πουθενά, αλλά εσείς, πέρα ​​από το ότι είστε εκπρόσωποι της δύναμής μου, είστε το φως κάτι που δεν πρέπει να σταματήσει καμία θεότητα και είναι η δύναμη του ενός ανθρώπου πριν από τον άλλο να μεγαλώνουν το δίκτυο της σκέψης.”

(Puedo mover tierras y mares, puedo hacer surgir islas de la nada, pero ustedes más allá de ser voceros de mi fuerza son la luz de algo que no se ha de detener por deidad alguna y que es el poder de un humano ante otro para hacer crecer la red del pensamiento.)

La magia les permitió entender a cada uno las palabras en griego de aquella poderosa voz y fue Jacobo el poseedor de la caracola quien habló:

-Poderosa deidad de los mares nos gustaría preguntarte si en verdad pides a los hombres sacrificios de caballos para que sea apaciguada  tu fuerza.

Poseidón se hizo presente, permitiendo que las aguas que rodeaban a la barcaza fueran sutilmente transparentes, hasta  percibir bajo la superficie la presencia de un hermoso caballito de mar que al mover las corrientes marinas a su paso formaba pequeños tridentes con el agua.

-¿De qué me serviría en el mar un caballo de tierra, cuando yo mismo soy un caballo que vive en el mar? Ten cuidado, nada es más fuerte que la verdad, ella es transparente y muchos hombres prefieren las sombras y el engaño para ganar adeptos.

Soy del mar y mi forma es esta y no otra, ahora lo saben. Les pido que lo den a concoer a los que valoren la verdad y la respeten, Dayami ahora sabe que no cobro mis favores, eso es cosa de hombres, algunos actuan bajo la luz de la justicia y otros del engaño.

Su paso por el vasto mar tiene la protección de mis aliados veo en el rostro de cada uno de ustedes que no claudicarán y eso me da fuerza para acompañarlos hasta las aguas de la serpiente alada, son bienvenidos custodios de la luz.

Dicho ésto los mares recuperaron su habitual color azul profundo y cada uno de los hombres se miró con una amplia sonrisa, en la cabeza de Zila, Dayami le habló:

-Ahora sabemos una verdad que ha sido iluminada bajo las señales de la magia que somos, ¡Sigamos adelante!

Zila lo hizo saber a sus amigos y todos agradecieron el paso libre que les ofreció  Poseidón quién se alejo hacia las profundidades de ese maravilloso espacio marino.

Cuando comprendes el poder que eres frente a la energía que te reconoce como igual, tu vida cambia de forma profunda y fascinante.

Notas de la autora:

 Edición fotográfica de la autora de una fotografía de Dmitry Andryushchenko tomada en el lago Baikal de Siberia en Rusia. “El pez en el cielo”

Composición fotográfica de “La verdadera imagen de Poseidón” con filtro PicsArt


“Al final de toda pesadilla la luz creativa surge y todo cuanto te muestre podrá ser analizado con la justa medida de tus anhelos; todas las cargas que pesan pueden ser valoradas y en quienes confías, ahí pon tus palabras; habrá quienes ofrezcan futuros promisorios, solo tu experiencia te ayudará a reconocer su valía o falsedad. Eso no es fácil, será un reto cada día”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Una noche más en la barcaza mantenía a los compañeros de viaje, irritados, el poder de la luna no solo les mantenía expectantes de lo que les habían anunciado, sino que en sus pensamientos surgían dudas y desconciertos.

La pesca con la nasa que dispuso Diego fue mala, pero de la nada varios peces alados cayeron en cubierta y fueron preparados por Evaristo con los jugos de los limones y la sal que guardaban con especial cuidado.

Timoteo en otras ocasiones hubiera lanzado oraciones de agradecimiento a su Dios, por recibir la bendición de esos peces en momentos de hambre pero no fue así en esta ocasión, los otros tres creyentes no decían nada pero notaba algo diferente en él.

No hubo necesidad de preguntas, al caer la noche el propio Timoteo se adelantó en la charla bajo la tenue luz de la luna que realmente ya no alumbraba:

-Hermanos, hace algunas noches que no levanto mis oraciones al cielo por todos ustedes y sé que no se debe a ninguna clase de distracción, algo me dice que no necesito implorar a un creador que nunca veo por el bienestar de todos nosotros.

Hubo un silencio incómodo y los tres creyentes que junto a él habían armonizado con las creencias de los otros respetando sus formas de ver el mundo se miraron unos a otros sin decir palabra.

Timoteo volvió a hablar después de dar unos mordiscos a su  trozo de pescado:

-Siento que no es necesario ser señalado por el cielo para actuar con justicia y hacer lo correcto, no siento que si dejo de orar seré castigado con el infierno. Por primera vez en muchos años me siento dueño de mi mismo y de todo cuanto sé.

Entiendo que la luz que nos ha iluminado no es un dogma, no es una creencia es la fuerza que nace de lo que somos, todo lo que se encuentra dentro nuestro y comprendo que si yo explicara esto en un sitio de rituales, sería señalado y castigado, no necesito decirle a nadie lo que soy, simplemente lo soy. Se lo digo a mis amigos los que no me van a juzgar y no me van a condenar.

Javier asintió y agregó:

-La fuerza de la naturaleza nos ha permitido ver una clase de magia que todos hemos sentido, no eres el único amigo, pero lo has explicado mejor que ninguno de nosotros.

Zila les habló con entusiasmo:

-¿Recuerdan mi admiración por la ballena que nos cargó en su lomo por un rato en estas aguas profundas y desconocidas para todos nosotros? Para mi pueblo representa la viva imagen de la guardiana de nuestras tradiciones, para otros pueblos posiblemente solo sea eso una ballena surcando los mares, te entiendo amigo, ningún ser vivo demandará de ti otra cosa que no sea respeto y no te verá como algo ajeno.

Posiblemente es lo que  hemos sentido en este sitio, la voz del horizonte, del paisaje, del momento. Esa fuerza de los seres que nos acompañan que vivieron para entenderlo atravesando la pesadilla de haber muerto y que están aquí, Dayami es un claro ejemplo.

Evaristo distribuía los sorbitos de agua de lluvia para cada uno de sus amigos cuando advirtió:

-Tal vez lo más difícil de todas las tareas sea creer en nosotros mismos, siempre hay quien decide que es lo mejor o que ley no se debe romper y terminamos siendo lo que otros nos han dicho.

Jacobo cuyo significado lleva en su nombre una señal que debemos recordar y que es “El que sostiene y protege la luz”, aclaró su voz y apuntando con sus dedos índices para concentrarse al hablar:

-Yo se que mi nombre determina lo que soy y no fui yo quien lo decidió, hay cosas que nos marcan y nos motivan, pero creo fervientemente que lo que nos ayudará a cumplir con nuestras tareas es precisamente eso que dice Evaristo, creer que el mundo puede cambiar, que somos instrumentos de ese intento y no podemos fallar.

El grupo de los ocho entrañables amigos levantó al mismo tiempo sus brazos y el silencioso instante en mar abierto se vio anegado por el grito solidario de todos ellos.

A veces no es necesario reconocer que has cambiado, pero para los que te conocen será una clara señal de confianza y motivo de alegría.

Notas de la autora:

Fotografía de la autora “Los peces volaron a la barcaza de los iluminados”


“A lo largo de estos cuatro libros nos hemos dado cuenta que no hay certeza válida, sólo el momento presente donde puedes construir o destruirlo todo para volver a comenzar; entonces solo algunos fantasmas que habitan tus sueños te han de guiar al siguiente nivel de evolución, identificalos y conviértelos a todos ellos en su mejor versión” 

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Aquella madrugada Patricio que era el que siempre colocaba una gran dosis de pragmatismo a todo, se despertó gritando y alertó al grupo:

-¡Tuve una pesadilla terrible, se han puesto a pensar que podríamos ser engañados por un fantasma! sí al llegar no encontramos nada de lo que se nos ha prometido, ¿Qué vamos a hacer?

Jacobo espetó disgustado:

-¿Eres consciente de lo que estás diciendo, acaso crees que mi caracola es un regalo falso o que cayó por casualidad en mis manos?

Evaristo que anteponía la razón y se fijaba en lo que era comprobable señaló:

-De todo lo que hablas Patricio solo veo miedo, temor a lo que no conocemos ninguno de nosotros y a lo que podríamos enfrentarnos, no va a ser fácil, nadie te ha prometido un paraíso vamos a un lugar que en poco tiempo será asolado por la peste donde gente de estas costas que hemos abandonado, serán los culpables, vamos a un lugar donde no nos esperan todos con los brazos abiertos, solo el grupo de Erandi y para llegar a ella solo tenemos la guía de Dayami.

No hay promesas, tampoco un destino armado, la única certeza que tenemos y que se nos podría caer a pedazos es nuestra confianza en encontrar lo que buscamos.

Zila al escuchar esas palabras argumentó:

-Es verdad, Evaristo tiene razón, yo hablé el otro día de certeza cuando estábamos sobre el lomo de la bondadosa ballena jorobada, ese mágico momento me bastó para confiar que si acaso todo nos jugará en contra nos quedaría el recurso de la luz que ahora poseemos y con la que nos abrimos paso hacia lo desconocido.

Dudar en bueno hermano Patricio, pero no al grado de inmovilización, o de creer que todo puede convertirse en una pesadilla, yo a veces me pregunto qué circunstancias permitieron que fuéramos nosotros y no otros los que estuviéramos en esta situación; lo único claro es que detrás de todas nuestras acciones hay rastros que nos hicieron diferentes y aquí estamos, confiando en lo que somos más allá de las propias creencias la confianza de todos nosotros surge de la amistad que hemos forjado.

Diego con una gran sonrisa respondió alegre:

-Sí todo se fuera al carajo, estaríamos juntos para buscar la forma de evitarlo y de inventarnos de nuevo, de lograr el sueño de la luz que ahora nos cautiva. Tenemos tareas que cumplir cada uno de nosotros, solo recuerda Patricio, Dayami descubrió en ti tus dotes de constructor y sobre algo que tú construiste es que avanzamos hacia lo desconocido, ánimo!!!

Santiago los observaba en silencio cuando alzó la voz para decir:

-Las señales del cielo, aquellas que el mar nos ha dad,o no son engaños; las hemos palpado, podríamos distraernos y no entender todo lo que vemos pero tan seguro como el día que salvé de la muerte a Zila, se que esas voces en su cabeza son de ella, Dayami, nada de fantasmas, para hablar de fantasmas tenemos a la gente que nos ayudó en el trayecto, los que nos alimentaron de huérfanos, incluso el celador que nos eligió para quedar libres del cadalso donde estabamos esperando la muerte en  la horca o por  la mordedura de una rata; a todos esos fantasmas Patricio diles que no te distraigan los sueños, dejalos como parte de tu aprendizaje de vida, alégrate de haberlos tenido para verlos de lejos.

Patricio lloró de emoción y agradeció a sus compañeros que lo alentaran en sus momentos de debilidad e incertidumbre:

-En otro momento tal vez me hubieran callado y mandado a dejar dormir, pero todos ustedes se han tomado el tiempo de abrirme los ojos, de reflexionar y darme cuenta que es verdad, somos otros, ¡Somos los iluminados!

Cuando sabes que son tus amigos los que tejen una nueva historia a tu lado, permite que la vida fluya y agradece la oportunidad de estar vivo para ser eso que no pensaste fuera posible en tu existencia.

Notas de la autora:

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“Conocer la sombra de una realidad de la cual no puedes hablar podría hacerte sentir un profundo dolor, pero al mismo tiempo podría convertirse en la más poderosa herramienta”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Posiblemente para nadie es de extrañar que Erandi es una de las personas que más peso y responsabilidad lleva en todo cuanto sucede a su alrededor, gracias a sus comunicaciones con Dayami ella sabe lo que le espera a su pueblo y ha colocado por entero su esperanza en los ocho iluminados, al mismo tiempo siente el peso y responsabilidad de su pueblo y su propia familia, pero ella no puede hablar, no puede adelantarse, solamente preparar estrategias para cumplir con una tarea difícil.

Sabemos de la pareja de Erandi, la reconocemos como el Tlatoani del templo de Coyolxauhqui, pero hasta el momento no hemos develado su nombre y tampoco el de su hija que pronto empezará a caminar.

Bien, el nombre de la pareja, custodio, confidente y amigo de Erandi es Quizari Taiyari, cuyo significado en lengua náhuatl es: 

“ El que sabe de nuestro corazón”

La pequeña hija de ambos fue nombrada Yaocihuatl. 

El significado de su nombre era el de una mujer guerrera:

 “La que lucha  por sus sueños y ambiciones”

Sin duda sus padres esperaban educarla para que hiciera honor a su nombre y estaban dispuestos a lograrlo. A ella le tocaría vivir momentos de gran desesperanza y cambios profundos en la estructura social de su pueblo.

Vista a los ojos de los navegantes que estaban por llegar del mar, su nacimiento estaba ligado al aguador de la sabiduría y al mismo tiempo al planeta de los guerreros, conocido por ellos como Marte; ella sería educada para liberar ataduras en hombres y mujeres, que recibirían conocimientos para ser la luz en sus poblaciones con la mirada de lo que puede y debe ser comprobado. 

El fuego vocacional estaba ligado a su talento, no reconocía el conocimiento como algo privado, toda puerta podía ser abierta a nuevas opciones; Yaocihuatl se dedicó a convencer a los frailes jesuitas de hacer copias de todo códice que tuviera que ser  puesto en hogueras para hacer desaparecer la verdadera historia de su pueblo.

Protectora de sus valores y sus raíces, logró evadir la muerte en varias ocasiones; su padres la formaron en la ciencias y las artes ocultas.

Mientras tanto en mar abierto…

Volvamos a la barcaza construida por Patricio, que ya ha sido abandonada por la ballena jorobada y de nuevo surcan los mares con agilidad y bajo sus propios medios, la noche llega para sumarse a la lista de las lunas que  enumeran hasta encontrarse con Poseidón, mientras eso sucede, se reúnen de nuevo para celebrar su tertulia iluminada bajo el cuarto menguante de la luna y es Javier quien inicia la charla con una pregunta:

-Evaristo, sabemos de tus dotes de cuidador y conocedor de remedios, ¿Has pensado que vamos a hacer al encontrarnos con la mujer que custodia a la luna?

Patricio que siempre colocaba el detalle donde anteponía su seguridad a la de otros, señaló:

-Yo no quiero verme envuelto en ser el culpable de su muerte, eso sería desastroso.

Mirándolo con rabia Evaristo argumento:

-No serías el único culpable, pero por lo que todos me han dicho esas manchas las tuvimos de niños, por eso la piel de la cara de Javier parece un camino empedrado, no tuvo madre que le dijera que eso no debe tocarse, tampoco rascarse.

De ahí me viene la idea que el único que podría dañar a esa gente es alguien con la maldición de esas ronchas frescas o que haya tocado a otro con el mal y no se haya cortado las uñas y la guarde ahí o en alguna de sus heridas.

Creo que debemos mantenernos a distancia, sobre todo tú Patricio que lo primero que intuyó harás en buscarte una mujer para llevarla al lecho.

Patricio desconcertado espetó:

-No hay asunto que más desee que saciar mis ardores del cuerpo, no sean hipócritas ustedes también se han guardado las ganas, yo los oigo bufar en las  noches como machos en brama, ahora digan que solo soy yo, ¡Claro que no!

Timoteo que era el que siempre trataba de unir al grupo con palabras de aliento señaló:

-Hermanos, calma, Evaristo es un hombre de conocimientos sabios y lo que él dice tiene sentido; en lo personal creo que más de uno de nosotros desea llevar al lecho a  alguien a quien se pueda amar y eso lleva tiempo. Ahora somos una especie de embajadores de la luz y a ella respondemos, seremos recibidos con dignidades especiales, no lo olviden.

Todos sonrieron convencidos de que sus días de ser vistos como bandidos de poca ralea habían terminado.

Llegará el momento que tu sabiduría ganada a pulso y con esfuerzo, modificara lo que los otros piensen de ti y dignificará tu persona al pertenecer a un grupo donde tus conocimientos alentarán grandes cambios.

Notas de la autora:

Photo by Bruno Scramgnon on Pexels.com


Por Ariadne Gallardo Figueroa

Las palabras sin duda forman imágenes mentales que nos instan a recrear momentos de lo que hemos escrito y así como puedes ser diferentes para cada lector, sin duda el espectacular cielo que los ocho iluminados observan al despedirse para siempre de aquellas tierras que les cambiaron la vida en Portugal es uno de los pasajes más sentidos.

Estaba buscando un escenario sin suerte hasta que se presentó la oportunidad en una toma realizada por nuestro Primer Ministro en Asgardia Lena de Winne, le doy todo el crédito por la obra de arte, ella recreó una celebración alegre en Corfú, Grecia y creo que podría sorprenderse con el cambio que hice. Sí, así es, esto nuevamente pertenece al detrás de escena de este viaje que me envuelve y fascina.

Saludos lectores


“El misterio del mensaje enviado, no será lo mismo para todos pero todos sabrán que obedece a aquello que conocen; en la justa medida de las cosas surge la magia”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Hoy es importante hacer una reflexión cuando vemos que aquello que no me atrevía a mirar y deseaba convertirlo en un cuento corto, ha logrado extenderse más allá de todo pronóstico, bueno es analizar que las relaciones duraderas se parecen a los libros voluminosos, el punto final no llega, simplemente por que no es necesario.

Es notorio que no es lo mismo el mensaje para todos y tampoco el modo como es recibido,  la sangre se convierte un factor relevante en la primera novela cuando Camino recibe una flecha por la espalda que atraviesa su corazón y es su sangre aquel hilo carmesí que baña los huesos de la ballena, la representación del tótem que hereda la historia milenaria de los celtas y posteriormente se convertirá en el medio de lenguaje que descubre los misterios en las runas.

Otro fatal sacrificio inevitable como parte de un ritual milenario es el que sufre Dayami, cuya sangre es guardada en un recipiente de barro por la sacerdotisa Erandi para ser vertida posteriormente en las aguas del río Papaloapan y convertirse en el vehículo y mensaje que atravesará el ancho mar hasta llegar finalmente a Zila que la observa al final como un hilo carmesí.

Para otros de los personajes de la historia los obsequios simbólicos darán fuerza a sus integrantes, Jacobo y la caracola, será su aliada y su fuerza; Hora encontrará en los albores de la ciencia que en muchas ocasiones no tendrá que comunicarse con palabras, al descubrir en detalles de la vida diaria de diversos pueblos que existe un lenguaje universal cuya practicidad le ayuda a mirar más allá de sí mismo.

Ellos ya han puesto en práctica cada uno de sus descubrimientos que en la justa medida de las cosas, se han percatado que es así que surge inevitablemente la magia.

Nos acercamos al momento que la luna llena demandará en Metztli la fuerza intuitiva para reconocerse en las tierras que la vieron nacer e iluminar el sentimiento de libertad que le solicita la luna al vincularse con los conejos en un ritual mágico:

Tochtli (conejo), sería el rumbo designado en esta ocasión con la mirada hacia el Sur; o huitztlampa, “lugar de las espinas”, el sitio complejo  y el terreno azaroso que recorre Painani  hacia la casa del Sol; de igual forma Tochtli está representado por el color: azul, la exacta representación del agua por donde Dayami envía  sus mensajes.

Tochtli

Es importante señalar que en el sacrificio de la que ahora es la deidad del río, Dayami,  se estaba celebrando un nuevo siglo, esto sucede cada 52 años y cada uno de esos siglos tiene  un nombre propio formado por un numeral del uno al 13 de esta forma los siguientes cuatro signos: tochtli (conejo), ácatl (caña), tecpatl (cuchillo de pedernal) y calli (casa). formarán un rumbo y camino por el universo, de esa forma particular. 

En cada detalle volvemos a observar que la justa medida de las cosas permite que surja la magia. Más adelante escucharemos una declaración que por ahora no les diré quien la dirá y bajo qué circunstancias, pero estas serán las palabras:

“¡Convertiré en experiencia un año de tu vida en 13!”

Lo que sabemos con certeza es que Metztli, que representa a la luna de serpiente y agua, esta cerca del centro ceremonial Otomí con su cesta donde lleva a dos conejos, una hembra y un macho, unidos representan a Ometeotl y en el momento que la luna se presente gloriosa ellos emprenderán un viaje sideral al encuentro con la luminosidad libertaria. Para el presente  que vivimos  es una luna llena en Acuario.

Cada símbolo sin importar la cultura a la que pertenezcas te hablará de similitudes extraordinarias, dejate llevar por el arrullo de la naturaleza y entenderás la magia que habita tu tiempo.

Notas de la autora:

Tochtli (conejo) Composición fotográfica de la autora con filtro de PicsArt


“Todos los momentos son visibles a los ojos del mundo, sólo aquello que te reservas para tí, constituye el instante donde todo es posible y extraordinario”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Han de recordar que les dije hace algún tiempo que se daría un encuentro especial e inolvidable entre Painani y Hora; hay lugares que son el derrotero de un camino y otros que suceden porque el trayecto los hace coincidir y eso es lo que pasará, por ello solamente quiero adelantar el curso de ese trayecto para que puedan analizar lo que sucederá:

El sitio donde alberga con mayor fuerza el Sol

Será en la línea ecuatorial donde tendrá lugar ese encuentro de una forma azarosa y especial; es precisamente en la línea ecuatorial donde solo hay dos estaciones definidas: húmeda o invierno y seca o verano, en términos metafóricos no hay medias tintas, no hay un sitio para la templanza y será el sitio donde el Sur marcará el hogar del Hutizilopochtli, de haber sido para el imperio Azteca posiblemente se hubiera dado, habría abarcado ese inmenso espacio. Pero esta es solamente una especulación que planteo para ustedes, un deseo de los imperios que siempre anhelan mas. Sin embargo, para Erandi, simplemente se convierte en el  lugar que cumple con sus visiones y viajes astrales, al que ella señalaba como:

 “El lugar donde impera la vastedad del Sol”.

Ese sitio donde al medio día de los equinoccios, el ángulo recto de los rayos solares sobre los objetos no deja ninguna sombra, está en  la línea ecuatorial.

Ahora bien, hablar de acuerdos victorioso nos lleva al que buscará Dayami a través de su emisario provisto de la caracola ceremonial y el despertar de Baraecus, a quien se conoce en la provincia de lo que hoy es Orense (Galicia), territorio de los galaicos. En la zona de lo que ahora reconocemos como Cáceres, esta deidad está estrechamente relacionado con las aguas y los ríos de esa zona, donde también se le llama como Revve Anabaraecus.

Íntimamente relacionado con el ritual iniciático para los guerreros celtas, tanto galos como hispanos. Tomando en cuenta que para el mundo celta el transito entre el mundo de los vivos y de los muertos ocurría a través del agua. Es decir, para los celtas, las aguas, ríos y manantiales eran puertas que unían la tierra de los hombres con el mundo de los dioses.

Fue de esa forma como inicia el sueño premonitorio de Zila en este viaje fascinante hacia el encuentro con la deidad del río:

“Sean los aliados y sus acuerdos el poder y la fuerza de tu propia estirpe y encuentren en cada evocación la forma de hermanar pueblos, pese a sus grandes diferencias”

Zila sorprendido ante la evocación y maravillado por aquella petición que se antojaba compleja en un mundo donde el poder y la imposición de la fuerza sacudían inmensos territorios. Se limitó a preguntar:

-Mujer ¿Consideras posible esto?

La deidad del río le advirtió con serenidad:

“Sea Bormanicus, protector del clan y la casa, señor que habita lo profundo de los mares el que resuelva todo misterio y los lleve a buen puerto, él ha escuchado el llamado de unidad de Jacobo, tenemos un lazo valioso de tu sangre con el pacto de nombre ejecutado por Javier y la entrega ceremonial del caracol a Jacobo, completa el ritual de los iniciados con la raíz de tu estirpe y conserva mi nombre como dadora de esta fuerza, Dayami soy y nombrada deidad de rio he sido”

Zila sintió que cada uno de los momentos que estaba viviendo eran un sueño extraordinario e inmerecido y exclamó:

-Dayami, me siento halagado por todo cuanto nos envuelve  y me preguntó como es posible que la señora que protege a la Luna supiera de mi y viniera en mi busca y la de mis compañeros, Por favor explícame.

“En medio de una desolador sitio hundido en las tinieblas clamaste por ayuda a tus dioses, en ese instante Erandi la que protege el templo de la Luna en su viaje astral descubrió un llamado de angustia tan poderoso y desgarrador que dobló su vara y supo que algo desconocido llegaría de la zona que ahora toco y a la que fuí enviada”

Zila consternado apuntó:

-Dayami, ¿Es de esa forma que tu travesía te ha conectado con mis ancestros?

“No solo los tuyos, los de todos y cada uno de ustedes, no tengo claro por que Jacobo se reconoce en la caracola ceremonial cuando él que la lanzó al mar fue Javier,  esas fuerzas emanan de sus raíces, su estirpe y sus tradiciones y en ellas veo y siento lo que son y representan para el mundo que los espera”

Por último preguntó  por que  no lo tocaba del rostro y la cabeza como a sus compañeros y Dayami respondió: 

“No olvides que tu sangre y la mía se mezclaron en aquel momento cercano a tu muerte, esa batalla librada ahora nos ha reunido, has que suceda todo cuanto hemos hablado, por ustedes y el futuro que será iluminado”

Dicho ésto se desvaneció formando un hilo carmesí delante de la atónita mirada de Zila, quien se estremeció impactado ante la sorpresa.

Hay un mundo hecho de todos los paisajes distantes y cercanos, ese lugar se llama futuro y nadie lo conoce, pero todos trabajan por que se vuelva realidad  bajo la mirada atenta de sus propios intereses, vigila lo que deseas y has que suceda.

Notas de la autora:

Información del Dios celta que habita la zona de Galicia

Fotografías composiciones de la autora, Dayami y las caracolas con filtro libre de PicsArt


“Llegará un momento que el zenit coincida con tu medio cielo y podrás triangular la posición de los aliados y entonces, solo en ese preciso momento, lograrás reconocerlos”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Faltaban pocos días para la Luna Llena, Erandi espera noticias de la mujer que fue enviada a las tierras otomíes, se dispone a elaborar un delicado conjuro que dará luz a las sombras y formará un pacto con todo aliado conocido y por conocer.

Erandi al despuntar el alba, junto a su vara ceremonial y su bastón de mando inicia un conjuro que le ha de permitir observar a sus enviadas en los puntos geográficos que ellas se encuentren, cercanas, como Metztli, lejanas como Painani y la etérea fortaleza de Dayami.

Erandi y Metztli en México; Painani en Costa Rica y Dayami en Portugal

Cada momento descrito en los místicos escritos y dibujos de Erandi quedará como una crónica con las descripciones de un ser que de forma pragmática y con la ayuda de su intuición fue cubriendo pasajes del tiempo que más adelante llegaron a manos de los iluminados y posiblemente serían del conocimiento de un español temeroso de la santa inquisición que al descubrir la magia de este legado trató de ocultarlo al ser obligado a quemar todo recuerdo de la historia del pueblo azteca por ser considerados el anatema del nuevo mundo.

Pero esa época aún es distante y lo que podemos apreciar con claridad es el recorrido de cada uno de ellos al cumplir con una tarea impresionante donde la adversidad y los peligros son una constante y al mismo tiempo una oportunidad única para maravillarse de los descubrimientos y paisajes majestuosos que encontraron a su paso, al igual que la gente que sin ser conocida y tampoco hablar la misma lengua, pudo convertirse en apoyo y sostén en los momentos necesarios.

Ahora sabemos que Timoteo entraría en desesperación al descubrir que la vida que se presentaba para ellos como una oportunidad en aquel distante lugar que confunden con las Indias, estaba plagado del misterio de las sombras y la muerte.

Lo único luminoso y vibrante para cada uno de ellos es la imagen llena de esperanza y fe en el futuro de Erandi, a quien solo conocen como la Dama que custodia a la Luna.

Al llegar la noche se encendió la fogata de los ocho iluminados y en tierras aztecas se desplegaba el mediodía con la fuerza del Sol en la explanada del templo de la Luna, donde se encontraba en trance Erandi desde muy temprano; viajando mentalmente hasta el sitio donde Painani atravesaba la selva de lo que hoy conocemos como Costa Rica, en un claro de la densa selva le mostró la imagen de lo que ella podía apreciar al otro lado del ancho mar; de esta forma Painani pudo observar a cada uno de los hombres iluminados por la fogata entregados a las palabras emotivas de Timoteo que explicaba su encuentro con la deidad del río.

Metztli, observó en su trayecto a Dayami, frágil en apariencia pero fortalecida por el cauce de un río desconocido para ella; percibió y sintió el sudoroso cuerpo de Painani en un sitio de vegetación exuberante y observó el momento preciso en que Timoteo lanzó a la fogata un puño de tierra para hacerla vibrar.

En la explanada Erandi celebra el pacto y el encuentro con su báculo ceremonial lo alza para hacerlo coincidir con el zenit que cae directo en su cabeza y exclama:

“Somos uno, somos el todo en el camino y conocemos los unos y los otros el destino que nos espera y jamás nos ha de separar; somos uno, somos el todo en el cielo, somos uno y somos el todo en el ancho mar… Sean convocadas las  fuerzas desconocidas y por conocer para lograr la tarea que nos hemos propuesto, donde no se ha de separar la tierra del cielo y el ancho mar”

En ese preciso momento Timoteo señaló al grupo:

-La deidad del río me comunicó que buscaría aliados en el mar para ayudarnos en esta tarea, ella no sabe si podremos llegar antes, pero hará todo lo que esté en su magia para que nosotros logremos lo que aparenta ser imposible.

El viento en esa zona de Europa comenzó a rugir con fuerza y sin que ninguno de los hombres pudiera percatarse, un monstruoso huracán se arremolino en las aguas cercanas a las islas de lo que hoy se conoce como Canarias; alguien ha sido despertado de su calma, en las profundidades del mar, donde Dayami no se encuentra para explicarle algo, para tratar de entenderse con el portento de una deidad cuya fiereza es inmensa.

Jacobo en un impulso que desconoce de donde llega hacia él, junta sus manos y sopla como si lo hiciera a través de una caracola, en medio de esa noche que comienza a sacudir con rabia cada árbol y apaga su fogata en ese lugar de paz donde ellos conversan y hacen planes para el futuro.

De pronto, el viento cesa y la escuálida brasa de su hoguera, reaviva el fuego ante la mirada atónita de cada uno de ellos. Zila conmovido exclamó:

-Sólo falto yo por conocer a la dama que me dará su nombre y que deberá ser resguardado con celo por cada uno de nosotros, más allá de toda intuición, estamos respondiendo al llamado, somos parte de algo más grande que nosotros mismos.

Los hombres sonrieron, Painani, Metztli, Dayami y Erandi se reconocen en la intuición con la cual han dotado a los ocho iluminados y sin duda la furia que vive en las profundidades de un mar tan solo conocido por Dayami, ha recibido el llamado, ha de esperar el momento en que su fuerza se convierta en aliento y ayuda para todos y cada uno de ellos.

Si acaso dudas de tu poder, obsérvate en el espejo que son para ti los otros y en ellos entenderás que la vida es una sucesión de aprendizajes donde todo puede suceder si te lo propones.

Notas de la autora:

Composición fotográfica de la autora: “La ruta que marca el zenit”

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