La entrañable amistad de Mantis y Ariadna


La hechicera griega observó cómo la pequeña Ariadna ya se sentaba sola y sostenía un trozo de pan entre sus manos, con agilidad y ternura se acercó a la pequeña y le dijo con total seriedad:

— Ya puedes ser una alumna formal de Mantis mi querida niña, quiero que observes con atención lo que hoy te voy a enseñar:

“Si sabes dónde está el norte solamente debes extender los brazos y el izquierdo siempre te señalará el oeste que es el punto por donde se oculta el sol, la mano derecha te señalará en consecuencia el sitio por donde aparecerá y eso es el este”

La mujer  se movía con los brazos extendidos frente a la pequeña que sonreía e intentaba imitarla. En ese momento Mantis le dijo ahora hagamos un poco de magia con la cera mi querida niña:

La mujer colocó al éste de la habitación una vela roja y al norte una vela amarilla y exclamó:

— Digan donde se encuentran quienes espero y aquellas que son parte del grupo.

Miró a Ariadna y le dijo aquí es donde la paciencia es la principal herramienta que debes tener presente, la vela que se consuma primero es la que habla primero y tal vez su cera nos diga algo de su esencia, lógico la vela que lo haga después es aquella que permanece en silencio, el grupo que recorre el camino, pero nunca se sabe todo hasta que la señal nos es dada.

Se llevó los dos dedos índices a la boca y espero encontrar el interés en la mirada de la infante quien solamente la miró con seriedad sin mover las quijadas después de haber mordido su trozo de pan.

Mantis, solamente asintió con la mirada y añadió, puedes comer en paz esto se tomará su tiempo, si te da sueño, no te preocupes, la cera habla  y se queda ahí, su mensaje es como un pequeño símbolo que permanece.

Pasadas unas horas la vela que se ubicaba al este hablo de forma sutil pero impetuosa:

El camino sutil de Sierpe en el lado Este

Mantis, cargó en brazos a la pequeña y le mostró la vela roja:

— Observa, ella ha aceptado un trato, su curiosidad es inmensa, pero hay algo más en todo esto, puedo asegurarte que en todo esto reina la pasión y una motivación que no se ha encendido por la razón, ella lleva una carga sentimental valiosa en su camino, mmmh! Resulta sorprendente lo que puede domar el amor.

Camino con la niña en brazos hasta observar de cerca la cera de la vela que se encontraba posicionada al norte de su ubicación en la isla de Creta y le pregunto a la pequeña si observaba algo en particular en esa cera derretida frente a ellas. Ariadna solamente abrazó con fuerza a Mantis y se aferró a un mechón de su pelo sin desear ver de nuevo la vela. La mujer acarició su espalda y la frotó con suavidad al momento que decía:

Los sentimientos del grupo que se ubica al norte

— Así es pequeña, ahora lo saben y nosotras sabemos quién se los dió a conocer.

Colocó a la pequeña sobre la manta y observó la puerta entreabierta, de reojo dijo:

— Ya te vi Anker, ¿cuánto tiempo llevas ahí?

— ¿Puedo mirar Mantis? me sorprende lo que haces, aún no entiendo cómo sientes que mi hija comprende todo esto, yo he estado viendo tus ceras y no las entiendo.

La mujer respondió si pasa, siéntate y observa. La magia no tiene secretos, para quien sabe entender su mensaje, algo distinto es que tú veas lo que yo no.

— Yo veo figuras agradables en la vela roja y la vela amarilla en verdad se desparramó.

— Así es Anker, el dolor profundo eso provoca en el alma de los seres humanos, los deshace, sólo espero que ese grupo se fortalezca como tu lo has logrado con el paso del tiempo, pienso que también volverás a tener una alma que cree figuras bonitas en poco tiempo.

Mantis sonrió al hombre que agradecido hizo una pequeña reverencia con la cabeza y se retiró de la habitación de la hechicera.

Fotografías de Ariadne Gallardo Figueroa: “La sutileza de la serpiente” y “La herida abierta al abismo”

Al borde del abismo, no es la muerte quien espera.


Ave, Estrella y el Maestro, observaban casi  hipnotizados la figura de la gaviota que se convirtió en la mensajera de algo que no pidieron, que no les constaba y que ninguno de ellos deseaban. Esa tarde la única que comió con voracidad varios trozos de pescado fue precisamente ella la gaviota a la que nombraron bajo el nombre que ella repetía de forma constante, seagull.

El maestro entorno la mirada dirigiendo su mirada al inmenso mar, con los ojos enrojecidos por la tristeza, tratando de encontrar respuestas a lo que el destino había puesto ante ellos y exclamó:

— Si acaso la fuerza interna nos limita en el cuerpo que somos, es la intuición y las conexiones afectivas con aquello que nos nutre lo que nos ayuda a salir y viajar del cuerpo que nos contiene, entonces solo hay que confiar que la magia es el poder esencial, eso  que no todos los humanos desarrollamos de igual forma, los hay que confían plenamente en lo material, lo que se ve, aquello que pueden tocar y encender los sentidos de piel a piel, no siempre es así, tampoco es posible en infinidad de ocasiones.

Ave tuvo una epifanía al momento de escuchar esas palabras de su tutor y con sorpresa exclamó:

— ¿Acaso la realidad última de lo que  somos nos impida llegar con lo que poseemos al destino que nos hemos marcado?

Esa tarde la única que comió con voracidad varios trozos de pescado fue precisamente ella la gaviota

El Maestro y Estrella la miraron con cierto escepticismo, pero a la vez sorprendidos de la clara idea mental que ella había expresado. Estrella se acercó a la gaviota y la abrazó con ternura cuando señaló:

— No siempre se tiene lo que se desea pero se posee lo que se tiene y nuestro mayor recurso es precisamente la magia. Toda la suma de elementos que deseamos atraer y compartir al mundo, está ahí.

El Maestro observó que muy cerca de ellos seguía el recorrido del navío la ballena, para ellos había sido comprensible reconocerla como Camino, una representación terrenal de su querida hermana atravesada por una flecha. Entonces exclamó con emoción.

— Hay misterios que no entenderemos jamás con la claridad que deseamos, si acaso Camino vive  más allá de la representación en esa majestuosa bestia marina, todos aquellos que partimos obligados por las circunstancias, de algún modo permanecemos para cumplir nuestra misión entre los vivos.

Ave preguntó con inquietud:

¿Habrá quien parta de este mundo convencido de que la vida le ha permitido completar sus tareas?

El Maestro la miró clavando con una inmensa seguridad su mirada en ella:

— Podría afirmar que los sabios y los guerreros son los que verán las puertas abiertas de Valhala de par en par y con una sonrisa pueden cerrarlas tras de sí, pero no nos consta a ninguno de nosotros.

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La Promesa de Amin


Al subir a la caravana la mayoría de los que ahí se encontraban saludan: “الله معك”

al oído le dijo Amin: 

— Eso significa Dios esté contigo

Sie, de oído repitió aquellas palabras, cuyo término no representaba para lo que había aprendido absolutamente nada. Había trenzado su cabello y lo puso a un lado de su hombro y una mujer del grupo le ofreció una manta pequeña de una seda suave y de tonalidades agradables en oscuros matices; con ella cubrió su cabeza y le agradeció con una sonrisa.

Sie, observó la punta de su cabello trenzado e imaginó que de la misma forma que se corta el cascabel a una serpiente, su nombre ahora, estaba mutilado. Entendió que cruzar fronteras tenía un precio y que ella no era nadie para erigirse con todo el poder de su personalidad en ninguna parte, para aprender de los otros era mejor viajar con el perfil irreconocible de los grandes exploradores, quienes puedes  intuir por que hacen un bulto, pero no siempre.

Amín la abrazó con la intención de que en cada momento que él presionara su brazo ella se acercara a él, para que pudiera susurrarle lo que los viajeros decían, sin que esto se percibiera. Solamente dos de ellos sabían y conocían en origen de Sie, habían compartido el pan en su casa y eran grandes amigos de Amin, pero no estaban en ese tramo de la caravana.

Casi siempre creemos que las promesas son algo que se cumple a pie juntillas porque las recibimos de alguien especial  y sentimos que no podría ser de otra forma viniendo precisamente del ser que nos ama. 

Esa noche al apagarse la fogata, se acercó a Amin un hombre y le entregó un pequeño objeto por el cual Amin pago con una reverencia y regresó al lado de su amada con el rostro iluminado por la alegría y el gozo, la llamó aparte y le entregó dos objetos: La vejiga de un molusco y la pluma de una gaviota y le dijo:

— Querida Sie, te entrego dos objetos mágicos: El saco de tinta de un ser extraordinario, que la emplea para mimetizarse, ocultarse debajo de personajes y paisajes fabulosos, serás como el pulpo que lanza tinta para dejar un mensaje y la pluma de  un ave, que se lanza desde lo alto al mar en busca de alimentos, en tu caso la hundirás en el mar de tinta que te ayudará a dibujar el camino que habrás de recorrer desde tu imaginación y otras veces a mi lado.

Querida Sie, te entrego dos objetos mágicos: El saco de tinta de un ser extraordinario y la pluma de una gaviota.

Mi anhelo es que cuando la vejez nos alcance podamos encontrarnos en un sitio sereno, donde todo lo aprendido pueda ser el acervo del conocimiento adquirido, un lugar al que el sediento por conocer, pueda acercarse y maravillarse de lo que descubrimos, de lo que viste y el cómo lo hiciste. Solo entonces Hechizo de Ave cumplirá parte de su tarea.

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Renacer de las cenizas, con el poder del fuego protector


Sol y Luna, deciden seguir la ruta del río que las llevaría hasta un sitio donde la tierra ya no sería visible, se habían quedado dormidas dentro de una pequeña formación rocosa que las abriga del frío que comenzaba a hacerse cada vez más insoportable. Luna con precaución tomó la mano de su hermana y le preguntó:

— Sol, ¿Me puedes decir que te dijo el alquimista que yo no supiera o no es posible? 

— ¿Qué recuerdas? En realidad hubo momentos de gran presión con ese monstruo que nos intentó controlar, definitivamente creo que en situaciones como esa, reaccionamos bien, eso es fabuloso.

— El alquimista dijo que conocía tu otro nombre, eso no lo entendí, nosotras no tenemos nombres como los habitantes de las aldeas que incluso se ponen un segundo nombre que refiere a la actividad productiva de la familia, no es nuestro caso.

Sol la miró reflexiva y asentó con la cabeza:

— Ciertamente, Luna, marcar a Balar con mi fuego le dio a conocer a la magia oscura que es vulnerable a la fuerza que somos. De la misma forma que encendí  el campo para rescatar el alma de una de nosotras, ese campo se restablecerá con mucha más fortaleza y su terreno será aún más fértil.

Ese campo se restablecerá con mucha más fortaleza y su terreno será aún más fértil.

Ese fuego unido a cada una de las fuerzas mágicas que somos, nos brindó el poder para crear un lenguaje propio y adivinatorio a través de las runas, nos otorgó trascendencia, unidad y permanencia.

El fuego mal empleado es el más avasallador de los peligros, usado con mesura e inteligencia es un aliado, nos ayuda a renacer de las cenizas y motivar a la vida a extenderse. En nuestro caso vamos en busca de todos aquellos que han decidido no dejarse vencer por la lanza y la fuerza, que han optado por  iluminar con inteligencia lo que vamos a legar a los que vengan después.  

Luna, sonrió a su hermana, y exclamó:

— Cada una de nosotras va a encontrar ese momento donde la magia nos señale la fuerza  que somos. 

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Fe de erratas: Corregido.