Los maestros ascendidos serían convocados


Capítulo El Puente

Por Ariadne Gallardo Figueroa 

Con la puntualidad que merecía el encuentro 8 líderes místicos llegaron una hora antes a la cita dispuesta para los aprendices; en el reloj de pared se observaban las 19 horas cuando arribaron al vetusto recinto que habitaba Ana Pérez Riv, hicieron presencia con vestimentas blancas, Sofía, Zila, Gala, Petra, Ramagel, Jade y Ariedré.

El segundo grupo conformado por 11 aprendices iniciados en las artes mágicas, serían recibidos a las 20 horas, portando las mismas tonalidades en las vestimentas: Mazym, Dayli, Isaac, Tomás, Aby, Ofelia, Julio, Esther, Pablo, Jorge y Beatriz.

Los nueve restantes llevarían una vestimenta de tonos grises y negros, considerados parte de la rama primaria no en ascenso: Nyle, Anón, Cilam, Norbe, Arán, Gylem, Zepty, Arguil y Malaky.

El espejo humeante había sido colocado en un pedestal en medio del salón, su lado visible miraba hacia el lado por donde aparece el Sol, nadie desconocía el importante valor que entrañaba un ritual de tales magnitudes, la ceremonia sería efectuada con toda la formalidad que el caso requería.

La más entusiasta en todo ésto era la decana Pérez Riv, para ella significaba una prueba de la contundencia del pensamiento mágico sobre la materia y el reconocimiento de los poderes ancestrales en el sostenimiento del universo entero.

Llegar a los maestros ascendidos les daría la respuesta que ellos esperaban, trascender el plano físico no era para todos, muy probable era que en este escenario algunas de las hechiceras que conocimos al inicio de esta aventura, estuvieran sosteniendo con solidez y solidaridad el mundo tangible, del que no lo era.

Las vibraciones del alma de un ser ascendido por muchas culturas fueron anunciadas como ángeles y divinidades, por siglos les dieron nombres de deidades, sin que en verdad fuera posible comprobar esto; para los 8 líderes místicos, reunidos en esta ocasión especial,  la realidad era que una vez fusionada la materia del alma en niveles que no conocemos, las entidades dejaban de serlo y su magia residía en el poder de convocar a todos los demás para lograr un objetivo común. 

Si lo vemos desde el punto de vista Asgardiano, ahí reside el poder de convocatoria, más allá de toda regla escrita por los hombre para limitar tareas que nos son comunes para llegar al siguiente nivel.

En gran parte es la razón por la cual muchos de ellos eran residentes de la Nación del Espacio, un grupo con valores muy particulares que como ya he mencionado, no eran comprendidos por todos aquellos cuya praxis ejecutaba asuntos mundanos y palpables.

Retornando al recinto Ana Pérez Riv servía a sus comensales una deliciosa infusión de café con aromática canela y para aquellos que consideraban el dulce una delicia para acompañar el café dispuso unos palitos hechos de agave.

Ninguno de ellos estaba de acuerdo con los brebajes e infusiones alucinógenas, consideraban que el cerebro necesitaba alimentos saludables y una buena circulación para preservar sus funciones, no era necesario acelerarlas o modificarlas.

Llegó el momento, en que cada uno de los aprendices comenzaron a llegar, con esa puntualidad que era tan valorada y respetada por el grupo en general.

Ana se preparó para dar el primer enunciado y de esta forma iniciar el ritual diseminador:

Tetikayotl amo uala tlen ipan se itlakayo uala tle ipan tochikanejneuil.

(La fuerza no proviene de la capacidad física, sino de la voluntad indomable)

Su frase en nahua alentó a todos los presentes, que se dispusieron a formar el círculo blanco y el círculo oscuro, rodeando el espejo humeante de Tezcatlipoca, cada uno de los presentes representaba un día en el trayecto vivo de la Luna alrededor de nuestro planeta, Ana prosiguió:

28 días es la constante, es la base de la diseminación que orienta la vida desde el cielo, ella es compañía y acompañante, es dadora de ciclos y nosotros hemos modificado y acrecentado sus intenciones, sus posibilidades y dependemos tanto de ella como de la noche y los días.

Todos levantaron sus manos en busca de respuestas para proteger lo que más importa, la vida presente y futura, la cultura atesorada y la conciencia universal

Nada los iba a detener, pero algo que ellos no comprendían haría acto de presencia para cambiar el panorama en su totalidad, solos no estaban y no lo estarían jamás.

Ana Pérez Riv y el Espejo Humeante de Tezcatlipoca


Capítulo El Puente

por Ariadne Gallardo Figueroa

Aquella noche en su apartado recinto Ana Perez Riv meditaba frente al espejo ahumado que conservaba como parte de una reliquia de sus antepasados, se hacía preguntas que solamente ella podía entender y cuyas respuestas jamás serían las mismas.

< ¿De que ha servido el cruce de puentes culturales y místicos, cuando muchas veces lo único que hemos logrado es separarnos de los demás? Hemos avanzado, ya no somos vistos como rarezas de la naturaleza pero el poder que nos antecede nos ha marcado, a mi con la soledad a causa de Tezcatlipoca y su energía oscura rodeando mi ímpetu natural, a otros entregando y compartiendo su magia en diferentes ámbitos y luchando por ser comprendidos por los que no empatizan con sus dotes.

Llegó el momento nuevamente de hacer ese cruce vital, de la luz hacia las sombras; como encarnación del cambio en medio de todo conflicto he de invocar tu fuerza, al momento que el jaguar muestre sus garras, sabré que lo logramos. El quinto sol solamente fue posible gracias a la unidad de dos fuerzas antagónicas; en ellas confío y con ellas debatiré a través de los otros que estarán presentes.

No somos únicos, somos la unidad de Ometéolt y su resonancia en los otros espacios con sus propias creencias. No todos somos de una raíz cultural, pero los que estaremos ante tu presencia sabemos que en la contienda hemos de confiar en tu aceptación, donde hay vida la muerte existe y es presencia constante, sin ella no existes y tampoco existo.

Sin la vida, no existe nada de lo creado hasta ahora, de lo que viene de lejos en busca de apoyo, ellos nos han encontrado a todos nosotros para colaborar y rescatar la vida>

En el espejo oscuro se visualizó la figura de la esencia interna de un hombre bajo la sombra del jaguar y por unos segundos se iluminó la habitación donde estaba la decana Pérez Riv, descendiente de Toltecas y Nahuas.

La mujer se puso de pie ante el espejo y exclamó:

< ¡Tloque Nahuaque!  Los tres rumbos del Cosmos nos protegen, sostienes a la Tierra y sus cuatro puntos cardinales, esperemos el momento, la mesa está puesta para las fuerzas y su unidad omnipresente >

El primer paso estaba dado ahora, bastaba esperar el momento en que todos se reunieran para iniciar el ritual dispersor.

Mientras tanto en la Luna 

Una ráfaja de meteoro cruzó el espacio antecediendo lo que vendría después, Citlali miró al oscuro cielo desde la superficie lunar, lo que más deseaba era tener tiempo para completar la tarea. 

Citlali gritaba en el monitor de su radio a Julia para que pusiera a toda potencia el jalón de la cadena y de esta forma dejar la compuerta cerrada, el silbido de la maquinaria de arrastre para ella fue un logro, las cosas volvían a la normalidad. Comenzó a caminar al edificio donde estaba el elevador para internarse de nuevo en las entrañas de la rocosa Luna y protegerse. Dijo para sí misma:

< Esa calma que antecede a la tormenta es la que menos me agrada, todo puede suceder en menos tiempo del programado. >

En todo entorno vivo siempre encontraremos la forma de fortalecernos, de avivar la llama de la unidad, sobre todo en esos momentos donde todo parece perdido.

Notas de la autora:

Espejo humeante o espejo negro, Tezcatl, negro; Poctli, humo: Tezcatlipoca

Ometéotl (en náhuatl: ometeotl, ‘Dios Doble o Dios Dual”, ōme dos, doble; teō-tl, dios’) en la mitología mexica es el dios de la creación; eruditos como Miguel León-Portilla traduce a Ometecuhtli (en náhuatl: ometecuhtli, ‘dos señor”ōme ‘dos’; tecuhtli, señor’)

Diseño fotográfico de la autora de una imagen de Tezcatlipoca

Citlali y la cabeza del Carnero


Capítulo El Puente

por Ariadne Gallardo Figueroa

Desde el centro operativo en la estación asgardiana en la Luna, todo era movimiento, los controladores de maquinaria robótica se aprestaban para sellar galpones y encadenar excavadoras; no era la primera vez que se presentaba una lluvia de meteoros de alta magnitud, pero conociendo los resultados, cada vez los esfuerzos por mantener a flote la industria de las diversas naciones que laboraban unidas allá, era  necesario e imprescindible.

Citlali veía a los hombres con los monitores ejecutando los brazos de sus robots, muchos de ellos los habían bautizado con nombres especiales, los consideraban parte de sus familias, sin duda de esas máquinas dependía el sustento y herencia que dejarían a sus hijos.

La coordinación de labores ya se encontraba al cien por ciento, el Perigeo alentaba las comunicaciones con la Tierra y todo indicaba que se tendrían buenos resultados.

Citlali colocó sus manos a los lados de sus caderas mientras organizaba y verificaba que cada uno de los obreros de la estación lunar estuvieran haciendo lo que se les indicaba.

Como un flashazo llegaron hasta ella las palabras de su amado Zila, aquellas que le dijo antes de que ella se subiera al transbordador para una nueva temporada de duro trabajo en la Luna:

< ¿Qué somos ante la poderosa galaxia y el universo, cuales son las probabilidades que tenemos de sobrevivir, existen atajos para apoyar los éxitos y resultados? >

El monitor de Julia comenzó a sonar, se presentaba una emergencia, el arrastre de cadena de la excavadora B impedía el cierre de la compuerta y no quedaba otro recurso que salir a la superficie y moverla.

Citlali se acercó a Julia quien con mirada deseperada le explicó lo que sucedía:

— El tirón que le di a la cadena no fue suficiente, no entiendo, pero no puedo maniobrar al siguiente paso.

Citlali la miró con el ceño fruncido y la tomó por el hombro:

— Continúa con la palanca de arrastre, mantén las manos en ella. Cuando escuches mi voz en la radio ponla a toda potencia, voy a salir.

Jean Michael la miró con disgusto y se negó a que saliera con la mirada y negando con la cabeza, Citlali solamente lo miró y le dijo:

— Jefe, ellos están a mi cargo y está dentro de mis funciones su protección y buen desempeño, es todo.

Jean Michael sabía que no la haría cambiar de parecer y la miro desaparecer en el elevador del centro de mando robótico.

La tenía por temeraria, ella se reía cuando le decían eso y solo respondía:

< Sí nací bajo la señal de la cabeza del Carnero, no tengo razones para  ser obediente>

Mientras tanto en la Tierra:

Zila se disponía a dar su clase, cuando alguien se colocó en el umbral de la puerta del modulo educativo:

— Estimado profesor Zila, ¿Me permite?

La mujer de menuda estatura, portaba un bastón con grabados tallados muy peculiares, para algunos eran decorativos y extravagantes, para los iniciados era sin duda algo muy significativo

Todos los estudiantes se pusieron de pie, era una deferencia que la decana Ana Pérez Riv visitara en persona sus instalaciones, Zila sabía que algo muy importante la colocaba precisamente a ella ante el salón de los jovenes aprendices; con una franca sonrisa la recibió con calidez.

La mujer de menuda estatura, portaba un bastón con grabados tallados muy peculiares, para algunos eran decorativos y extravagantes, para los iniciados era sin duda algo muy significativo, al verla pasar al frente y colocar aquel báculo en medio de su torso, más de uno de los estudiantes tragó con dificultad saliva al momento que ella con gran amabilidad les pidió que tomaran de nuevo sus asientos.

— Probablemente su profesor les ha hablado del rito dispersor y necesito saber cuantos de ustedes lo han practicado.

La mujer observó a los jóvenes estudiantes con esa mirada donde sus pequeños ojos negros parecían penetrar la mente de cada uno de los presentes.

Zila permanecía sereno observando a sus alumnos a un costado del aula, cuando miró levantarse de su asiento a Ofelia:

— Decana es uno de los rituales más complejos jamás realizados, nuestros logros han sido infructuosos y tal vez se haya debido al motivador que utilizamos, al menos son los resultados en los cuales coincidimos con el profesor Zila.

La mujer observó con detenimiento a Ofelia y asintió con la cabeza, esperando que alguien más tomara la palabra.

Mazym se puso de pie y argumentó:

— La base de ese ritual reside en explorar las cosas en su profunda esencia, exponer al poder oscuro y no siempre en la vida cotidiana es posible encontrarnos ante batallas de tal magnitud.

La decana lo observó con una leve sonrisa y señaló:

— Exactamente es por eso que necesito de la fueza del grupo y de todos aquellos comprometidos en ver lo que no es posible, tomando en cuenta que conocen la preparación previa, su profesor los llevará hasta el recinto, mañana a las 20 horas, sean puntuales.

La mujer observó a Zila y ambos con una inclinación de cabeza se despieron, todos se pusieron de pie en señal de respeto a la decana quien de reojo los observó y les entregó uan leve y cálida sonrisa antes de abandonar el aula.

Posiblemente ninguno de ellos era  consciente de lo que sucedería, pero todos estaban dispuestos a jugarse el todo por lograr lo impensable.

Diseño fotográfico “El báculo” de la autora

La antorcha de fuego es tu fuerza


Capítulo El Puente

por Ariadne Gallardo Figueroa

En la mente de Sofía resonaron las palabras de la decana Pérez Riv, cuando exclamó:

< “Mientras brille intenso Algol, la batalla es nuestra” >

La reconocía como un ser temerario y con ese arrojo que brinda la seguridad que dan los años y las afrentas puestas en su sitio cuando había sido necesario hacerlo; mujer menuda de cabello lacio y rasgos endémicos de la cultura del Estado de Guerrero, ella se había criado en un poblado pequeño cerca del puerto de Acapulco.

Sofía suspiró y todo el ánimo festivo que la había acompañado unos momentos antes, se esfumó de golpe, sabía que le esperaban pasajes  sombríos en los que pondría, junto al grupo, todo el poder de su energía en un combate a ciegas.

Se fue a sus aposentos y eligió un puño de sus runas, las sostuvo con aprehensión entre sus manos y las tiró con la mirada expectante de quien esperaba una noticia que iluminara su camino.

En efecto, Perthu, Lögr y Kaun, dieron cuenta de sus mensajes con fuerza e intensidad:

Perthu, Lögr y Kaun, dieron cuenta de sus mensajes con fuerza e intensidad

Sofía observó que la runa que habla de la piedra, Perthu; le indicaba hasta dónde era posible que su visión penetrara aquella brumosa oscuridad; la runa de la roca definitivamente señalaba una clara alusión a los meteoritos que se avecinaban sobre su mundo. La representación del mundo mineral y la entrada a los misterios más ocultos.

El segundo mensaje, la runa del agua Lögr, explica los sentimientos, la intuición y las emociones; con ella surgía la pregunta ¿De qué me hablan, que es lo que me muestran? 

Comprendió con claridad que ahí estaban todos los que se conectaban para unificar un solo sentimiento y provocar un manantial energético que les brindara seguridad.

Por último encontró en Kaun la runa de la antorcha, la iluminación por la brecha de luz por donde deberían caminar en esa interacción entre dos potencias.

Sólo entonces respiró hondo, se dio cuenta que la oportunidad estaba en la unidad que cada uno de los invitados al ritual consiguiera. De todos ellos juntos, dependía el equilibrio y el triunfo en esa gran tragedia a la cual se enfrentarían.

Sentada sobre su cama se tomó el rostro con las manos y exclamó con dolor:

< ¡Cuán grande es el sufrimiento que enfrentaremos!>

Siempre podremos liberarnos de lo que nos han enseñado, pero la intuición nos ha de guiar, pese a no quererlo, por encima de nosotros mismos.

Nota de la autora: Tirada real de runas realizada horas antes de redactar este post 28 de Marzo 2021

Datos bibliográficos del Oráculo de Runas del Argentino Pablo Runa