Atravesar el portal o caer en el abismo


Los inicios

El Puente, segundo Capítulo 

por Ariadne Gallardo Figueroa 

En la ciudad de México la casa Felguerez Galafik estaba llena de barullo, Sofía preparaba el pastel preferido de su nuera Citlali, pastel con fresas y chocolate, la recepción esperaba al  grupo de los 28, todo era expectación y algarabía.

Sofía preparó el pastel predilecto de su nuera

Citlali se sentía renovada, como si la presencia de su hija en su cuerpo la fortificara y le diera motivos para sentirse plena de energía. Zila llegó con su padre y su suegra que regresaba de un viaje por el norte del país complacida de tener de nuevo en el planeta Tierra a su hija; 31 personas serían testigos de lo que Zila les revelaría de su extensa y fascinante charla con los eggyanos.

La gran mayoría llegó con un regalo para el matrimonio cuyo embarazo había modificado muchos de sus intereses y actividades, al momento no se tocaba el tema de que ella regresara pronto a la plataforma lunar internacional, el médico había recomendado reposo durante los tres primeros meses para evitar sorpresas que pudieran tomarlos desprevenidos.

Ana Pérez Riv llegó con un obsequio en sus manos y  apuntó:

— En pocas  semanas el bebé les hará saber su género, pero como ustedes desean guardarlo en secreto, por favor no habrán mi regalo hasta su alumbramiento.

El matrimonio la miró con una sonrisa de complicidad y Zila le guiñó el ojo a la decana que se sentía complacida por la presencia de todos los asistentes.

La charla de sobremesa acompañada del delicioso pastel de chocolate y fresas dejó en los asistentes muchas interrogantes, sobre todo cuando fue mencionado que gracias a los cerebros de driedens muchos de ellos tuvieron la oportunidad de cruzar el portal.

Ana Perez Riv dedujo que era impresionante lo que  la mente puede hacer a la materia y meditó sobre el asunto de la “Federación intergaláctica” considerando que muchos de ellos no debían ser tan solo entidades ausentes de materia, ya que se tenía constancia de quienes habían logrado cruzar el portal.

Algunos se interrogaron con profunda seriedad las causas que impidieron a Barderian cruzar como los demás; en eso Zila hizo una clara y precisa deducción:

— La mujer que amaba con profunda pasión fue presa de la parálisis y ya sabemos lo que eso representaba para su expectativa de vida. No dudo que él haya ofrendado su propia vida saltando al vacío en busca del mínimo atisbo de luz que ella dejara.

Citlali lo abrazó con ternura, sin lugar a dudas eso haría un amante apasionado ante la pérdida de su más grande amor.

Gala quien formaba parte de los líderes místicos ahí presentes, manifestó su duda respecto a la forma como ellos emplearon el cerebro de los driedens buscando compatibilidad con los que no lo eran y qué técnica emplearían para concentrar ese poder en un bio-conector.

Ariedré, resuelta argumentó que sin lugar a dudas esa era la pregunta que todos deseaban conocer y señaló: “Tal vez la parte técnica o más soficticada de esa innovación le pertenece al conocimiento del neurocientífico Ontyl”; ¿Alguno intuye la causa por la cual permanece en Mar del Plata?

La mayoría incluyendo Ana, movieron en silencio la cabeza en señal negativa, ella agregó:

— Es apasionante saber que dos descendientes directos de driedens se encuentren entre los eggyanos; para ellos el bebé de Zila y Citlali sería precisamente eso un vástago o retoño de Drienden; ¿No les parece distintivo el detalle que hayan ofrecido la nave para la persona que lo requiriera? Tal vez sabía del embarazo.

— Citlali se llevó ambas manos a la boca con sorpresa y reconoció que la intuición de la decana era de los más perceptiva.

Zila acotó que ellos encontraron gracias precisamente a su intuición a las personas indicadas para llevar a cabo sus planes, gente sencilla que llevaba años luchando por crear ese lazo humano entre los seres del planeta y se sentía gratificado porque todos ellos se encontraran dentro de ese grupo peculiar.

Ana Perez Riv hizo una reflexión que dejó pensativos a todos los presentes:

— Es importante reconocer que nosotros al iniciar el ritual diseminador invocamos a la raíz más lejana que nos da pertenencia en este planeta, tengo la impresión que en el plano galáctico que ellos se mueven esa señal de permanencia se diluye, la unidad ya no se liga a los ancestros, sino al humanos como entidad de luz.

Zila reflexionó al respecto y recordó ese sueño recurrente que a veces se repetía con cierta insistencia y reconoció que tal vez por esa razón él se autoafirma como un hombre de la Tierra y establecía un punto de referencia a diferencia de ellos que ya no contaban más con un lugar de referencia.

Tal vez nunca reconozcamos a los que imaginamos como parte de nuestra raíz en ese plano de conciencia, es una interrogante que no es fácil de despegar y  

tal vez solo forma parte de nuestra intuición pero no de la realidad como tal.

Alig el padre de Zila sintió que muchos de los comentarios rebasaban su entendimiento de la realidad y expresó su admiración por ser parte de una familia donde la magia envolvía sus días y le daba un tono valioso a cada amanecer.

Todos ellos compartieron sus dudas e interrogantes, reflexiones fascinantes que los llevarían de la mano a una travesía donde el reconocimiento de lo  desconocido los asombraría

Fotografía Pastel de chocolate de Pinterest

Abrazarse a la vida en busca de una nueva luz


Los inicios

El Puente, segundo Capítulo 

por Ariadne Gallardo Figueroa 

No hay registro de obras pictóricas, solo aquello que se pudo rescatar en los pequeños tubos de cristal murdoriano; posiblemente con el paso del tiempo ya instalados en las áreas pacíficas de una Tierra hospitalaria, algunos de los eggyanos volviera a pensar en un olvidad talento que tuvo que dejarse ante la presión de lo inmediato.

Toda nación de la Tierra sabe que las manifestaciones de arte se dejan de lado cuando la gente decide hacer la guerra, combatir por el ansiedad  de imponer sus ideas a los otros, quedarán las canciones donde los otros ven morir al hermano y se enaltecen con patriotismo si fueron triunfadores en una cruenta batalla.

Entre los eggyanos recordemos que hubo una época que prohibió las manifestaciones musicales, porque interferían en la concentración de los driedens; todo encuentro crea una diferencia, alienta a otros a imitar al que admira, a replicar sus actos, ¿Quiénes son los iniciadores, los replicadores y los seguidores? Es evidente que de los dos últimos encontraremos muchos más.

Todo esto formaba parte de las reflexiones que flotaban en el aire, tanto en la cabeza intuitiva y perceptiva de Zila como de los propios eggyanos que decidieron abrir su inteligencia y corazón a un descendiente de los antiquísimos celtas, gente que incluso él no llegó a conocer; fue la bisabuela quien se dedicó a indagar en el árbol genealógico de la familia, acerca de aquellos emigrantes del norte en el Continente Americano.

Al llegar con Sofía, su madre, ella noto que su rostro se iluminaba por una chispa diferente, sonriente le dijo:

— Querido hijo, me doy cuenta que has descubierto asuntos que son en verdad importantes. Tu esposa se quedó dormida estuvo con vómitos y náuseas a causa de un medicamento hormonal que le dieron por goteo; ya está mejor e igualmente ansiosa de saber detalles de tu entrevista con el grupo de eggyanos.

Zila la miró y sin decir palabra la tomó por los hombros con cariño  y antes de besar su frente le envió un mensaje que no fue escuchado por los demás que estaban en la sala de espera:

<Debemos reunirnos con el grupo para que les comenté a detalle el encuentro, ellos quieren vernos a todos en la próxima entrevista>

Sofía asintió y abrazó a su hijo con ternura, en eso le avisaban que el aerotaxi ya la esperaba en el techo del edificio.

En el laboratorio y hospital de genética asistida donde recibe tratamiento Citlali, se reúnen al fin Zila y su madre

Tomando con ambas manos en rostro de su hijo señaló:

— Voy a despedirme del bebé que pronto encontrará un hermoso nido en el cuerpo de Citlali, hablaré con Ana para preparar en breve esa reunión, te quiero mucho hijo.

Zila la miró de espaldas, delgada, diligente, mágica, para Zila, todo eso y mucho más, representaba su madre; giró sobre sus talones con agilidad para dirigirse a la habitación donde su esposa se enfrentaba a un nuevo mundo donde dejaría de ser ella para formar parte de un núcleo distinto ante el advenimiento de su criatura, quien llegaba a la vida de ambos por la tenacidad apasionada de un mago y el intenso amor que la pareja se tenía. Al abrir la puerta la miró con el pelo enmarañado y el rostro descompuesto:

—  Ya estoy aquí luz de mis ojos, dime por favor si acaso mi sonrisa te alivia o necesito esforzarme un poco más…

— Zila, amor mio, no es solo tu sonrisa es tu ser por entero, tus pensamientos puestos en mi memoria, tu pasión desencadenada, todo junto me ayuda a soportar estos sinsabores, los minimiza al extremo, eres mi aliento y le das sentido a mi vida de una forma que a veces no puedo describir con palabras.

— Hay tantas cosas que desconocemos amada Citlali, el mundo que vivimos parece un regalo y puede serlo por muchos años, puede modificarse con el paso de los años, pero ya es la historia que ambos fortalecemos, nuestro embarazo cambia muchas cosas y renueva el aliento de un mundo siempre sorpresivo y a veces desalentador. Tu vida por si sola tiene sentido, ahora seremos tres para nutrir nuevos amaneceres.

Ambos se miraron con ternura antes de perderse en un apasionado beso en espera del momento en que su bebé estaría formando parte de cada fibra sensible del cuerpo de su madre y su padre.

La vida puede ser extraña, caótica, pero la dulzura y la pasión creadora es un aliento que fortalece cada tramo del camino por duro que este sea.

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