¿Qué valoras más en un ser vivo?


Los inicios

El Puente, segundo Capítulo 

por Ariadne Gallardo Figueroa 

En aquellos momentos no teníamos la más mínima esperanza de que algo fuera rescatable, nuestro mundo creado miles de años atrás, sería polvo estelar; nadie nos recordaría más allá de los que lograran atravesar lo que Barderian reconocía como un puente o portal, pero en las condiciones que él regresó la probabilidad resultaba escasa o mínima, Vidra, recordó al grupo, el momento en que su padre señaló la pregunta a los ocho científicos cuando se reunió con ellos:

–Estimado grupo de científicos, gracias por aceptarme para colaborar con ustedes, mi pregunta es muy simple, ¿Saben lo que es rescatable de cada ser vivo en las zonas que conocemos?

Yertei, mi padre intuyó la enorme incertidumbre, responder sería muy complicado para cada uno de ellos; la vida en el terruño se sentía en cada momento, nos damos cuenta que el mundo es mucho más y que lejos de lo que aprehendemos, está lo que experimentamos, hay voces que van ligadas a los sueños que somos y otras que jamás entenderán el bullir de las pasiones de los que enfrentamos el darnos cuenta de lo que estábamos por vivir.

Vidra señala: Yertei, mi padre les comunicó que ante los acontecimientos, tuvieron oportunidad de conectar con la federación intergaláctica

La lucha de algunos era puntual e individualista, otros soñaron con que sus bienes atesorados tendrían cabida en ese lugar que no conocíamos; equivocados ambos. 

Sin lugar a dudas el camino nos llevaba a un viaje ligero y sin retorno; en las reuniones la gente se agolpaba para preguntar qué sería de lo que habían cultivado, que iba a pasar con sus monumentos, palacios, expresiones artísticas, espacios geniales.

Debo admitir que nada de eso estaba en el futuro, nada, el viaje imponía una regla básica y drástica, lo que sabes, lo que guardas en tu memoria, lo que eres para los demás, eso es lo que puedes llevar.

Fue entonces que Raudek Vilob respondió con total seriedad:

— Estimado Yertei, solamente tenemos lo que nuestra mente ha atesorado, todo lo que representa nuestro sentimiento de amor a la vida y a los que son parte de ella.

Los demás estuvieron en total acuerdo con ella, de hecho habían dejado sus casas, sus bienes para agruparse en un pequeño lugar de la Luna de Medreos y poner sus mentes al servicio de un plan que tenía por objetivo rescatar lo que eran como habitantes de aquella zona en el basto universo.

Mi padre asintió y les comunicó que ellos ante los acontecimientos, tuvieron oportunidad de conectar con la federación intergaláctica, serían aliados, entes solidarios que colaboran con ellos desde tiempo atrás para poder formar una red.

Al igual que ustedes al momento del ritual que han nombrado diseminador, los driedens hacen lo propio.

Zila se llevó las manos juntas a los labios antes de preguntar:

— Me están hablando de generaciones de seres que han logrado transmutar hacia las estrellas, ellos fueron los que nosotros escuchamos. ¡Es sorprendente! Me gustaría saber cómo ellos colaboraron para que lograran llegar a esta parte de la galaxia.

Tai respondió a su pregunta, usted habrá notado que no todos somos descendientes de driedens, en el grupo Vidra y Ontyl que aún se encuentra en Mar del Plata son hijos de padre, en el caso de Vidra y de madre, en el caso de Ontyl con tales características; en tal caso la fuerza no es completa, su parte humana rige un promedio importante de su visión drieden.

Ellos validaron un método de emergencia, ese  que de forma infructuosa intentó Barderian al colocar una intravenosa en el torrente sanguíneo del bulbo raquídeo de un drieden. Lo llamaron bio-conector cerebral.

No fue fácil, no había nada que nos diera pauta el injerto de un ser cuya evolución partía de  su conocimiento del cosmos, incluso tuvimos pérdidas físicas de los pacientes que se encontraban inhabilitados por la parálisis, el intento fracasó. Pero no teniamos alternativa.

Antes de explicarle a detalle el procedimiento quiero que sepa algo que Braulio le puede explicar:

— Braulio se aclaró la garganta y señaló, yo no comprendí en totalidad por que precisamente mi ciudad natal fue elegida por Taige, su decisión de elegir un punto determinado del planeta y no otro y lo recordó para el grupo que se había reunido con el profesor Zila.

Tai, apuntó, al percibir la mirada de Braulio instando a responder:

Fue mi conector,  no  señaló detalles, simplemente se encendió, suele suceder en ocasiones dejamos en la nube una red que neuronalmente nos inclina hacia determinadas decisiones y son años de experiencia cargando datos, llega el momento que los propios datos hacen el “match efectivo” como lo dirían aquí en la tierra, ese golpe intuitivo, por decirlo de alguna forma.

Daniel decidió que esa parte de los comentarios quedaría para el grupo de selecto o privado al cual ahora le integramos, profesor Zila, son particularidades que en verdad al resto de la humanidad no le iban a resonar o si lo hicieran podrían en peligro la operación y sobre todo relacionar los datos duros, la interacción de ellos como nosotros y el bio- conector cerebral, definitivamente es algo que nos dejaría en desventaja. Como decía mi pareja nos verían como sujetos para ser analizados y encerrados en lo que ustedes conocen como cajón de Faraday.

Zila miró al grupo con sorpresa y exclamó:

— Por los que ustedes están por decirme comprendo que no se refieren a un holobionte cuya capacidad emana una frecuencia hacia la intuición de un ser místico o drieden. ¡Oh! Comprendo su desesperación, la percibo, más allá de una emergencia, trataban de hacer latir el corazón de Eggya, llegando hasta las últimas consecuencias.

Cuando nada queda el último recurso tiene que aparecer, de alguna forma intentas por todos los medios que lo que importa no se vuelva cenizas.

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La vida, la muerte y la esperanza.


Los inicios

El Puente, segundo Capítulo 

por Ariadne Gallardo Figueroa 

En la Tierra en el tiempo presente de la historia Citlali, Sofía y Zila esperan en el consultorio ginecológico del laboratorio de gestación asistida; no dicen palabra están nerviosos y expectantes cuando entra el médico y señala:

— La señora Citlali deberá quedarse para realizarle unas pruebas, es algo sencillo básicamente los niveles de oxitocina y algunos otros elementos que requiere el endometrio para fijar adecuadamente a la criatura, cuyo crecimiento hasta el momento es adecuado y se encuentra con óptima salud.

En ese momento Zila recibe un mensaje:

< Le esperamos en dos horas le envió la ubicación del sitio donde será nuestro encuentro, muchas gracias profesor Zila.>

— Bien, tengo un compromiso ineludible en dos horas…

— Ve con calma hijo yo estaré pendiente de los detalles y acompañando a Citlali.

La pareja se despide con un romántico beso.

En el pasado en la distante Eggya, Barderian entra sonriente a su casa, es como si de espaldas pudiera observarlo el árbol que su madre le instó a sembrar; suena con insistencia el teléfono y del otro lado del auricular una voz jadeante y lejana grita desesperada:

— Barderian, necesitamos su ayuda, le llamo de la  Luna de Piple, las aguas de los ríos comenzaron a hervir, huimos a las montañas, muchos pescadores perecieron, fue de improviso no hubo tiempo de nada, posiblemente es el núcleo, desconozco si lo magnetiza la estrella. ¡Reúna a su equipo, Está… ooosss…

— Se cortó la señal, otra emergencia en pocos tiempo, ya perdimos la zona de Yberil, ahora esto.

Barederian marca otro número y pide toda la ayuda que puedan ofrecerle, corre hacia su Vector y con desesperación retira todo lo que se encuentra adentro gritando para sí mismo:

<¡Necesitamos espacio todo el ser vivo que podamos salvar, necesita de este espacio!>

A lo lejos observa la Luna de Piple, cuyas tonalidades fluctúan por los cambios de temperatura que están sufriendo, Ingerin sabe que no puede acelerar más su máquina, su mirada se anega de lágrimas de rabia e impotencia.

Sobrevuela la zona siniestrada sobre el afluente del río que lleva al mar flotan miles de gusanos de Odré, el alimento que daba sustento a diversas zonas eggyanas, los campos de cereales están destrozados, cenizas y volutas de humo se levantan en el horizonte; no solo hay gusanos de Odré en las aguas, cuerpos con la osamenta expuesta hirvieron igualmente en las iracundas aguas de ríos y mares.

Barderian se acerca a la piel de ese mar enardecido e hirviente y con uno de los brazos de su vector toma en una tubo de ensayo una muestra de agua para llevarlo a su análisis. Gira con rabia hacia la montaña, el único sitio donde puede encontrar seres con vida.

Escucha en la radio a otro veterano que le llama con desesperación:

— ¡Barderian, esto no va a terminar es la estrella tenemos que encontrar otro lugar!

— Tai quiere irse al espacio profundo pero no podemos arriesgar a la gente, no tenemos recursos para una empresa de tal magnitud. Al momento somos el  único recurso que tiene toda esta gente, moverlos, distribuirlos en las zonas más alejadas y seguir buscando.

Ante los ojos de Barderian se ven los campos donde crecen arbustos de pimelin, la gente guarda en sus bolsos lo que puede antes de subir a su nave; para él dicha visión es algo más, el pronóstico es aterrador.

Un niño se acerca a él con lágrimas en los ojos y Barderian le responde:

— Ahora somos familia, todos lo somos.

Ante los ojos de Barderian se ven los campos donde crecen arbustos de pimelin, la gente guarda en sus bolsos lo que puede antes de subir a su Vector

En la Tierra, los eggyanos ven acercarse el monomotor de Zila, lo reciben con calidez y alegría; Vidra lo observa con atención y le ofrece un asiento en el salón, Tai y Yilia sonríen, los demás toman sus asientos. Tai levanta la mano hacia Vidra, Zila los observa con detenimiento a cada uno de ellos y observa a Vidra con especial atención, el silencio es total y se respira una atmósfera de paz en ese lugar:

< Agradecemos su apoyo, el grupo de los líderes místicos han logrado establecer el puente, sus antepasados unieron fuerzas con nosotros>

Dichas palabras no se escuchan en el salón, las escucha Zila en su cabeza, para él no hay sorpresas, la clara certidumbre lo impacta y al mismo tiempo reconoce que su propia voz es débil para todos ellos,  pese a ello intenta responder de la misma forma:

< El universo es sorprendente cumplir una tarea de tal magnitud nos ha llevado demasiado tiempo, la prueba es real, es posible ¿Quiénes son los potenciadores? >

Tai decide responder a Zila:

< Driedens, estimado profesor Zila, el equivalente a lideres místicos de su Sistema planetario.>

¿Por qué  nos todo resulta en la trayectoria de una vida, por qué lo que heredamos se desecha, por qué decidimos matarnos, sin comprender que algo más poderoso podría aniquilarnos? Tal vez no hay respuestas sencillas y tampoco soluciones fáciles, pero es bueno meditarlo.

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