Grandes bolas de fuego


Mantis cayó de bruces en el suelo de su pequeño recinto, la tierra se estremeció con más fuerza, junto a su rostro la vela rota quedó junto a su cara, el aviso de lo impredecible ya no lo era tanto, del cielo comenzaron a caer bolas de fuego. Adolorida noto tres marcas de sangre en su antebrazo, la cabeza, sangraba y su único pensamiento era: Ποσειδῶν, το σημάδι της τρίαινας

¿Por qué decidió marcarla con tal fiereza? En realidad no era la única, en el pueblo debía haber mucha gente con grandes problemas, gente con familias en situación vulnerable ante la fuerza del temblor que rugió por tres ocasiones, destrozando lo que hubiera a su paso.

Se incorporó para ver su vela, sabía que no debía moverla el mensaje era ese y no otro, sus ojos no le dejaban mirar con claridad, después del golpe en la cabeza su visión tenía puntos brillantes, le punzan las sienes. La visión fue estremecedora:

Las táuridas se encontraban cayendo en los cielos del planeta, para la hechicera griega esto representaba mucho más

Al momento golpearon con fuerza a lo que quedaba de su puerta, un hombre maduro con una niña en brazos le pedía auxilio, era su hija y estaba quemada con golpes en las piernas, malherida, tanto como él lo estaba. con llanto en los ojos suplicó a la hechicera:

— Mi mujer ha muerto Mantis, no se que hacer todo está destrozado

— Ayúdame a levantarme de entre los escombros, tengo que ver si  mis remedios están disponibles o los he perdido, ¿Cómo se llama tu hija?

— el varón retiró la manta del rostro de la pequeña y con suavidad la observó,  pequeña semiinconsciente y le dijo: se llama Αριάδνη

Fotografía: “La agitación de las aguas, Poseidón y Tauro” de Ariadne Gallardo Figueroa.

Nota de la autora: Si en efecto son mis propias velas las que me dan pauta para escribir esta historia que tanto me divierte, gracias por seguirme

λαμπάρα, el umbral se abre


Uno de tradicionales usos que se daba entre las adivinadoras en Grecia a las velas en los recintos era precisamente interpretar el futuro de sus comarcas a través de las señales que les entregaban las velas; tanto su luz como la cera derretida, entregaba un panorama claro a todas aquellas con el poder para entenderlo.

El camino de tormentas o desde un lago llegarían noticias

La griega que realizaba el ritual en el silencio de la oscuridad, entendió de forma precisa que hacia sus tierras se acercaba un grupo comandado por una poderosa mujer cuya experiencia le había permitido intuir el valor de una tradición que sería reconocida por generaciones posteriores.

Compartir experiencias con hechiceras de otras regiones, no era algo común, la mujer sintió que algo de gran valor estaba por nacer en su terruño, sin duda lo era, aún cuando ella no lo tenía claro; algo importante estaba por pasar y debía estar preparada para la llegada de las magas de la zona de los gélidos vientos.

De alguna forma la conexión estaba dada, el mundo que se percibe con los sentidos estaba apunto de permitirles mirar más allá de su propia realidad. Estar atenta a las señales, seguir estudiando los mensajes y guardar el secreto, formaría parte de la tarea de la mujer de aquella región que ahora se ha perdido en la inmensidad de los tiempos.

Nada por azaroso que parezca nos limita para creer que la humanidad lleva tiempo creando conexiones sensoriales que nos han permitido formar una urdimbre y trama fascinantes , cuyo tejido social es conocido por todos como historia.

Fotografía: El camino en la cera de Ariadne Gallardo

La Ceromancia, del griego: “keros”, cera, y “manteia”, adivinación

Descubrimos que nos cubre la señal del león…


El hechicero aseguró que una parte de nuestra alma tenía relación con la fecha de nacimiento… Ambos estábamos en la misma linea del tiempo; el adivino o chaman o como se le quiera considerar señaló:

Lleno de inmensa pasión, eres extremadamente audaz y valiente. Asumes los desafíos que enfrentas y eres fiel al núcleo. Al proteger a las personas que amas, arriesgarías tu propia vida para cuidar de tu clan.

Ese hombre nos hizo reír, en realidad nunca imaginamos que la fecha de nacimiento determinara que nuestro destino estaba señalado. unido, no lo sé no puedo creer que el destino esta determinado por fuerzas extrañas, a veces me pregunto como es que a miles de kilómetros de distancia dos personas puedan decidir que el magnetismo de sus fuerzas vitales lo ha reunido….

Ambos decidimos que el futuro tendría la respuesta, demasiados factores en medio de una relación y dos caminos bifurcados que podrían reunirse, nadie lo sabe… Incluso nosotros mismos.