Táctica y Estrategia


Nota de la autora: Se habrán dado cuenta que el libro sigue pautas en tiempo real desde el hemisferio donde yo vivo, y de igual forma notarán que aparentemente hay un desfase de continuidad cuando Luna puede lavar su rostro, cuello y nuca en el río Aura y comer frutos jugosos, bien más adelante se explica que es debido a la magia de su acompañante el zorro. De igual forma notamos que no es la época más propicia para cortar madera en una zona relativamente no tan alta del planeta pero que igual está bajo la influencia del invierno; en este caso todos están confiando en que la magia del maestro les va a resolver la vida ante la presión del hombre que se quiere convertir en Rey, pero para el hechicero es algo más que poner su magia al servicio de los hombres que trabajan para Nydam; es por eso que el título de hoy es precisamente ese.

El trabajo de señalar al árbol adecuado para el corte fue un exquisito trabajo de telepatía entre Fuego y la destreza del Maestro, gracias a la bondad de Freyja, sin embargo cuando los dioses dan algo siempre tienen buenas razones para que esto suceda. En ese momento el triángulo mágico estaría establecido de esa forma y no de otra, hasta lograr un objetivo del que hablaremos más adelante.

 Al caer la tarde un buen número de árboles estaban apilados por tamaños y el Maestro levantó su mano en señal de advertencia:

— ¡El trabajo se detiene ahora, señores. Aún no sé si seguirá mañana, debo estar a solas para saberlo, por ahora la madera cortada se queda aquí!

Algunos refunfuñaron, otros aceptaron de buen talante que era el momento de descansar y miraron su labor con satisfacción y se retiraron.

Nydam, se acercó al hechicero y la abrazó agradeciendo un día tan productivo para él y los leñadores y le dijo que lo esperaba su familia para la cena, a lo cual el maestro contestó:

— No podré dejar el bosque esta noche Nydam, agradezco tu atención, yo los espero mañana en este mismo sitio a todos ustedes, mi trabajo aún no termina.

— Bien muchacho, traeré conmigo una buena hogaza de pan y un gran cuenco de leche para ti. ¡Gracias!

El Maestro espero que el barullo de los leñadores cesara y que el trino de las aves se acomodará en las copas de los árboles para iniciar su ritual. Hincado hundió ambas manos en la tierra que empezaba a cubrirse de escarcha y expresó con profunda convicción:

< “De mi sangre, a tu savia, acepta que corra dentro de tu comunicación interna mi necesidad de sabiduría. Dime lo que has vivido como un solo organismo señor del bosque y te diré mis secretos, si acaso te son necesarios, los entrego a tu savia vivificadora”>

El bosque emitió un susurro para quien dejó de sentirse como un forastero entre aquel monumental lugar  y colocó en su mente todas las voces de aves viajeras (migrantes) que se  habían posado en sus copas muchas lunas y soles atrás.

Le permitió conocer y observar la vastedad del recorrido del que ellas hablaban al posarse en sus ramas y conocer muchos de los símbolos que habían aprendido en su vuelo en busca de tierras menos frías para sobrevivir.

La pregunta obligada y la razón de su presencia ahí esa noche, no pudo ser contestada, la enorme piel del agua de la que él habló, no había sido lugar seguro para ninguna de las aves viajeras. Entonces el sabio hechicero clamó por segunda vez:

< “Con la ferocidad del invierno tus troncos serán capaces de eludir el fuego, al construir las naves que atravesarán los riesgos, pero sólo el hombre con su fuego interno logrará la proeza que  ningún otro ser vivo ha conseguido hasta ahora”>

 Entonces se levantó y se dirigió a los troncos cortados a los que cubrió con sus manos aún con tierra:

< “ La memoria interna ha sido restablecida, la fuerza de mi  osadía será cobrada; en cada hacha una semilla, en cada semilla una nueva vida. Soy quien preserva al grupo si a la vez te protejo como un solo ser. Agradezco señor del bosque tu beneficio”>

Una nueva triangulación cumplía su tarea, asunto que no sería fácil ante la codicia y ambición de muchos, pero el Clan del Hechizo de Ave, no se daría fácilmente por vencido.

Fotografías de la autora Ariadne Gallardo Figueroa: “Madera y Memoria”

¿Cuáles son tus intenciones?


No todos tenemos la misma capacidad para entender lo que somos y lo que se supone es nuestra tarea y propósito en la vida, para la gran mayoría comer, crecer, multiplicarse y morir es lo fundamental y en la medida que esto se puede multiplicar la vida será más o menos satisfactoria.

Para fortuna o infortuna de la población que rodeaba al maestro la vida no estaba a tono con lo que él contemplaba y los problemas no se harían esperar.No todos tenían sus experiencias, no todos habían sido parte del aprendizaje que él había recibido.

Nydam llegó muy temprano sin el tazón de leche y la hogaza de pan y le dijo determinante:

— Querido Maestro ahora si vamos a quitarnos el ayuno con el grupo de leñadores, así que te espero, todos estaremos allá afuera juntos para escuchar tus palabras y la  forma como vas a ponerle magia a los árboles para cortarlos.

El hombre del norte se rascó la cabeza un poco extrañado de lo que recién escuchaba, ya que él sabía perfectamente que no encantaría a los árboles, la magia les pertenecía a ellos, a los árboles. Pero no dijo nada, solo imaginó al grupo de rudos varones y espero no encontrar a ninguno de los que conoció en aquella taberna.

Se quedó apoyado en el umbral de la puerta cuando miró que habían dispuesto un tablón de buen tamaño para darse un buena comilona de frutas, cereales y cuencos con leche, había miel y al centro un cerdo asado y crocante. Al mirar la figura del Maestro, todos comenzaron a golpear la mesa con un rítmico tum-tum que le hizo sentirse parte del clan.

Dagny instó al hechicero del norte a sentarse y compartir aquella mesa festiva con los leñadores que construirían las naves más portentosas jamás imaginadas.

Poder integrarse y hacerse entender sería complejo, dependía de la habilidad de él y la empatía de ellos para lograrlo.

Había risas y preguntas sobre cómo se nombraba a determinadas cosas en su región, muchos se extrañaron cuando él rechazó la miel, pero todos comieron con alegría y llegó el momento de ir al espeso bosque y conocer las habilidades del Maestro.

Él guardó silencio y les pidió a todos que hicieran lo mismo, el bosque tenía que hablar, los señores del bosque mostraron su incomodidad, el Maestro alzó sus brazos e invocó a las fuerzas cuyo poder mostrara a las sombras y de esa forma indicó a cada leñador cuales eran los árboles que podían cortarse y cuáles no.

El trabajo había iniciado, y el Maestro  les habló:

— Cada uno de ustedes deberá agradecer al pie de los árboles su bondad, antes de iniciar el trabajo con sus hachas  y para tener futuros árboles con raíces fuertes, debemos plantar las semillas en la tierra, cuando asoma el rostro de la señora de todas las noches envuelto en velos  y  poco antes de decidir  esconderse. Ella debe estar presente en esos momentos, ni antes, ni después.

Los hombres entre risas accedieron, algunos se preguntaron quién era esa señora, otros respondieron entre ellos que debía de ser la mujer del hechicero, no le dieron mucha importancia; solo siguieron al Maestro hasta el árbol señalado para seguir sus instrucciones.

Nota de la autora: El Maestro refiere a las fases de cuarto menguante y luna nueva.

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