Las hojas de un libro vuelan y envejecen…

Nada es más alentador que ver amarillearse las hojas de un libro que se ha quedado con nosotros por más tiempo del que llegamos a pensar y nos ha acompañado por los caminos de la vida que recorrimos, dejando su aroma entre nuestros dedos y sus ideas en la memoria. Cada una de sus páginas volará lejos cuando compartamos sus mensajes con los otros, cuando atesoremos lo que nos dijo y lo platiquemos a otros.

Busca dentro de un libro los alentadores recuerdos de una mirada, un caricia, el motivo de una sonrisa o sonora carcajada, deja que te vuelva a hacer buscar en sus páginas el detalle que tanto te agradó; ponerle las notas en amarillo fluorescente que son tus predilectas. Llévalo a donde puede dialogar con los otros en ese librero que huele a roble, en la repisa humilde de tu estudio o en el rincón que sólo tu conoces.