Cuando eres testigo de un cruel asesinato y no te inmutas, o intentas no hacerlo

Era medianoche, en este encierro que nos mantiene en casa a causa de al cuarentena obligatoria por el coronavirus, todo era silencio, no se escuchan automóviles corriendo por las avenidas y la luminosidad del cielo en el momento que la luna se prepara para la nueva, es complicado; si da hambre a horas que en otras ocasiones no sucede, me acerqué por unos tallos de apio para entretener el silencio y el tedio mientras buscaba un nuevo programa en la televisión…

Fue entonces cuando vi el espantoso escenario pero fue hasta después que me di cuenta de lo que había visto, al instante solo traté de deshacerme de la escena del crimen y combatir a los malhechores que seguían atacando el cuerpo del pobre sujeto, yacía seminconsciente y la multitud lo mordisqueaba con avidez, la cara , los ojos parecían ser un bocado sumamente atrayente…

Es mejor olvidar…

Me limite a tomar mi pomo de insecticida y rociarlo en aquellas bestias de cuerpos de 6 y 8 patas, no lo se, traté de darle muerte al sujeto devorado para que dejara de sufrir ante la muchedumbre voraz; la escena del crimen me permitió adivinar más adelante que el sujeto intentó huir de sus captores escurriéndose por debajo de la puerta, pero ellos lo siguieron para terminar con su asesinato , marabunta en mi propia casa, en la cocina bajo mi angustiosa mirada y dejando un recuerdo difícil de borrar por varias horas, es mejor escribirlo y dejar en el papel virtual que seguir con ello en mi cabeza.