La esperanza puesta en el futuro


Viento en Popa el grupo formado por Estrella, Ave y el Maestro, iniciaron el diseño de sus retos y metas durante el viaje, en las noches serenas que los acompañaron los días siguientes, fue notable el embeleso de Estrella por una aparición maravillosa en el cielo, asunto por el cual el Maestro la interrogó:

— ¿Qué fascinación entraña para tí esa estrella que no parpadea en el cielo querida Estrella?

— Me pregunto si en alguna ocasión los humanos le darán nombre, precisamente a ella que es tan luminosa y atrayente.

El Maestro agachó la mirada y asintió:

— Los humanos en su afán de poseer a todo le darán nombre, algunos que perdurarán más allá de nuestra existencia y de los cuales no sabremos jamás, sí no lo dudo.

¿Te ha dicho algo, intenta comunicarte con ella, se bien que algo te tiene reservado después de que ya atrajo de esa forma tu atención, no lo olvides, aun en medio del mar hay señales, detalles, cuando ella aparece puede estar deseando decirte algo.

Estrella lo miró con una sonrisa agradecida y con firmeza advirtió:

— Sin duda Maestro ella debe de tener una tarea para mi, absolutamente cierto. Ahora cuéntame qué has pensado hacer más adelante.

El Maestro se rascó la nuca y dijo con alegría:

— Para eso déjame llamar a Ave que siempre anda de un lado para el otro de este pequeño navío.

A lo lejos la ballena bufó y dio un salto que dejó a su alrededor por unos instantes un agitado y alegre paisaje marino.

Una vez que estuvieron juntos, notaron que el lomo de un gran ballena dejaba una estela en el agua, les había seguido por un buen trayecto, para ellos sin lugar a dudas era la encarnación de su hermana Camino y una metáfora del siguiente paso en su aventura por la vida.

El Maestro advirtió que durante el alba notaba con claridad que el señor de los días aparecía y se retiraba cuando a  veces la señora de la noche,  sonreía y otras veces no estaba presente, pero apenas se notaba un lado de su silueta, otras ocasiones era visible en toda su redondez y bien, eso le daba un panorama maravilloso de lo que iluminaba sus días con una idea que seguía en su cabeza:

Ambas apariciones del cielo son redondas, por tanto este sitio que habitamos lo es también y si le doy la vuelta sobre el lomo del mar llegaré a un nuevo paisaje acompañado tal vez de Camino que nos ha seguido todo este tiempo y sólo de esa forma mi amor por Freyja me dará a conocer lo que es certeza, tal como me lo hizo saber aquella ocasión y la única en que tuve su presencia ante mi.

Los tres se miraron convencidos de que la vida estaba por mostrarles maravillosos momentos; a lo lejos la ballena bufó y dio un salto que dejó a su alrededor por unos instantes un agitado y alegre paisaje marino.

Nota de la autora: La estrella a la cual se refieren es el planeta Venus.

Photo by Andrea Holien on Pexels.com

Lo que sabemos y aquello que jamás nos fue dicho


Estrella cocinó  pescado en aquel pequeño cubículo de la embarcación del maestro donde pudieron evitar el viento que con solo rozar la piel podía herirla, con avidez el maestro las interrogó, quería entender que las había determinado a avanzar lejos de todo lo conocido.

Ave, con aquel trozo de bocado compartido con tanto cariño, indicó que Rowan les había hablado a cada una de ellas y la parte que más le había impactado fue cuando dijo a Sol que había muertes que eran necesarias.

El maestro reconoció con la mirada que de alguna forma todo eso era verdad y añadió:

— El cazador no podía saber a quien estaba apuntando con aquella flecha mortal, en su mente aniquilarlas era la consigna que le habían dado, sin importar quién de ustedes fuera. Para nosotros, sin importar la existencia de un destino, no es difícil prever la causa por la cual precisamente Camino y Espiga fueron elegidas para partir, o lo hicieron pese a no desearlo, son símbolos que quedan para nuestra enseñanza.

Estrella repartía más trozos de pescado y añadió:

— Camino fue quien dejó una ruta precisa en los huesos de aquel animal legendario, el que cuida nuestro paso por la historia y conserva las enseñanzas más antiguas de nuestra tradiciones.

Ave llevándose la manos a su corazón exclamó:

— Por su parte Espiga se incendió en el bosque, liberando su alma en un acto de fertilidad para quienes pisen ese terreno en los años por venir, sus cenizas serán fortaleza y alimento.

El maestro las tomó a ambas por el hombro y con suave voz señaló:

Además los simbolos no se hubieran logrado sin la energía de cada una de ustedes. Ahora cuentenme cómo que que decidieron el camino que debían tomar, quíen decide que Sierpe avance sola y cómo supieron de una dama que usa el hilo de lana en tierras.

Ambas mujeres se miraron y fue Ave quien mirando fijamente al maestro le dijo:

Las voces de Rowan indicaron en sueños lo que los murciélagos señalaron.

— Rowan y los murcielagos pusieron voces e imagenes en cada una de nosotras, no sabemos si aquello que vimos se cumplirá en lo que nos resta de vida o sucederá después, pero hay un lazo que conecta el mundo que somos con el que sentimos y no se limita a lo que podemos ver, incluso puedo pensar qe hay gente que nos presiente, que siente y piensa como nosotros.

El maestro con orgullo, mascando su bocado sonrió y exclamó:

— Claro, tierras distantes con otras costumbres pero con personas de mente abierta para defender la libertad. Ellos ven las mismas estrellas, observan el mismo mar, jamás del mismo lado, pero nunca diferente si la luz del entendimiento los guia.

Imagen de  Rowan de HOerwin56 en Pixabay

El objetivo vital del maestro


Las hechiceras que reconocemos como Estrella y Ave viajan por un territorio menos feroz en cuanto al clima, recuerdan en su andar las enseñanzas de su maestro:

— Ave, ¿Recuerdas cuando el maestro nos señalaba dos elementos vitales que nunca debemos olvidar?

— Por supuesto Estrella, lo recuerdo, el pensamiento y la memoria deben ser lo más importante, recuerdo que nos dijo que en el momento de vernos en sitios distintos de la tierra sólo esos dos conceptos nos mantendrían unidas.

Estrella observa atenta a su compañera de viaje y reflexiva le interroga de nuevo:

— ¿Crees que esa haya sido la causa por la que nos alejó de él?

— Dudo que se haya alejado de nosotras, nos dejó las señales para no perdernos, por algo Sol nos envía juntas a esa tierra donde se teje un hilo especial, nosotras formamos parte de ese plan. Aún cuando él ya sabía que seríamos perseguidas y era consciente de que no estaríamos juntos, nos dejó un mensaje a cada una de nosotras.

— Todavía no comprendo por qué el vuelo del cuervo tocará el firmamento, pero él señalaba al cielo y aseguraba que esto sería de esa forma.

Dijo el maestro: El vuelo del cuervo tocará el firmamento

Ave, hace una pausa en el camino y se lleva la mano a la boca y mira fijamente a su hermana de viaje:

— Recuerdo esa charla, era de noche y nos dijo, apuntando con insistencia al cielo estrellado: El cuervo, la copa y la serpiente, mostrarán al mundo lo que debe de saber. 

Ambas mujeres se miraron y uniendo sus manos exclamaron: ¡Hugin, Munin!

Llevaremos juntas el mensaje, lo daremos a conocer.

Estrella miró el firmamento que en es momento no era nocturno, sin embargo, reflexiva y optimista, con la mirada puesta en el cielo comentó a su interlocutora:

No estamos lejos de reconocernos en otros rostros, en otras culturas y compartir lo valioso del mundo mágico que somos, aún cuando muchos rechacen la verdad e intenten denigrarnos, lo haremos.

Nota de la autora: Más adelante los árabes reconocerían a Gienah Gurab, o Gienah Corvi en el firmamento, los griegos harían lo propio y dotarán de una leyenda mitológica a la constelación de lo que ellas conocerán por siempre como los mensajeros de Odín. 

El cuervo en diversidad de culturas es considerado un animal tótem, el que permite observar un pasaje a la luz, el guardián de los secretos y mensajero de espiritualidad.

Según el antropólogo Claude Lévi-Strauss, esta ave tenía un estatus mítico, pues muchas culturas la veían como mediadora entre la vida y la muerte.

En el 2013, Andreas Nieder, neurocientífico de la Universidad de Tubinga, estudió la actividad neuronal de los cuervos, descubriendo que sus neuronas son más abundantes  que las de los primates y su configuración se basa en un modelo solucionador de problemas muy especial.

La sangre del Áspid


Mantis evaluaba el territorio cargando a la pequeña Ariadna (Αριάδνα) y seguí en su mente la escena del Toro y un trayecto blanco ligado a la vida de aquella pequeña; lo que vivirían en Creta no era lo que les esperaba en años posteriores y para Mantis la visión ampliada le podía ayudar a predecir suceso que no podía ligar con el presente.

De repente Anker les gritó que se detuvieran y con velocidad sacó el machete con el cual bajó de las palmeras dátiles y le asestó un duro golpe a la cabeza de una serpiente.

Mantis le dijo con energía:

— ¡Deja de dar más cortes a ese pobre animal, ven toma a tu hija debo saber que nos quería decir!

— Señora ese animal no iba a hablar, le iba a clavar los dientes…

— Recuerda lo que te dije de las palomas, nadie las entiende pero siempre están alertas para darnos mensajes con su  canto, esta pobre se acercó a mí por una razón.

Mantis la tomó entre sus manos y la llevó hasta el riachuelo de aquel bello lugar pleno de vegetación.

— Áspid dame señales de lo que has presentido, agradezco tu sacrificio que de haber sido impedido, lo habría hecho y lo sabes.

Se dispuso a regar la sangre de la serpiente entre las aguas para observar:

La sangre del Áspid le entrega un mensaje a Mantis

¡Vaya, ella se encuentra en aguas heladas, definitivo, no es de tu misma especie Áspid, es una poderosa y valiente que se ha separado del grupo principal, dos se acercan a mí, la tercera es temeraria!

Anker, la miraba de lejos, le daba miedo preguntar qué había visto, todo eso de la magia que poseía Mantis, a él le causaba una sensación extraña, pero sabía que ella era una buena mujer con cualidades que a lo mejor le mostrarían un mundo desconocido del cual aprender.

La visión del futuro en manos de una semilla


Mantis arropaba a Ariadna (Αριάδνα) observando la destreza física del padre de la pequeña que con gran habilidad construía un techo que les abrigara en las horas por venir la noche caía con el trino de las aves que volvían a las copas de los árboles para abrigarse en grupos.

Algo consternada Mantis contaba con algo de cera de sus velas, pero no tenía la forma de hacerse con rapidez de más de ese elemento que le ayudaba en sus premoniciones del futuro. Sin embargo, bien sabía que no podía limitarse para entender lo que vendría y estaba preparada para conocer el por qué su vida se había ligado a la de esa familia deshecha por  la tragedia del terremoto.

Demandante y alegre como era su costumbre le gritó al varón:

— ¡Anker, tu hija no ha de pasar frío, apurate!

— Señora ya falta menos, después iré por dátiles y buscaré agua fresca y un poco de leña, no se preocupe todo estará a tiempo.

El hombre se secó la frente con el costado de su brazo y siguió su tarea sin detenerse, haciendo una reverencia de gratitud y respeto a la hechicera que los acompañaba y cuidaba de su hija.

Cuando fue posible entrar en la habitación de aquella improvisada casa,Mantis recostó a la criatura y dispuso sus trozos de cera:

— Tendré que improvizar querida Ariadna (Αριάδνα) pero es cierto que las casualidades deben contar un historia que las convierta en presagios y por casualidad no estamos juntas, veamos… La respuesta no está en tu padre, la tienes tú y hoy lo sabremos:

Mantis dispuso en sus manos de los trozos de cera que había guardado de sus velas y los tiró encima de su manta

En tus manos se ubica una tarea muy difícil, ahora comprendo la razón de nuestro encuentro

La experimentada hechicera se llevó ambas manos al rostro con asombro:

— La visión es clara, pero ese camino…

¿Quién lo recorre y por qué? Bueno, al momento, pequeña, observo que en tus manos se ubica una tarea muy difícil, ahora comprendo la razón de nuestro encuentro.

Mantis tocó con suavidad la cabeza de la pequeña, quien le entregó una cálida sonrisa.

Composición fotográfica de Ariadne Gallardo Figueroa

Nostalgia y esperanza, viajan en la misma barca


παλάμες

El recorrido bajo la vigilancia del guardián de los mares, no fue algo difícil, todo lo contrario, incluso cayeron en la barca unos peces voladores, Manti se tocaba el brazo herido, agradeciendo al dador de tormentas (Poseidón) su ayuda, de todas formas ella sabía que en el futuro algo le pediría y no sería tal vez agradable, pero si recibes privilegios, es seguro que deberás hacer algo por pagarlos posteriormente.

No importaba, al momento no sabía en lo que se estaba metiendo, pero su actitud siempre le veía el lado positivo a las situaciones, en cuanto vio árboles de dátiles supo que la vida  y los alimentos de ese delicioso manjar estaba a su disposición y del hombre que seguía con una actitud de profunda nostalgia.

— Hombre, Anker, animate que todo lo que sientes se lo transmites a tu hija, ella percibe a un ser triste y con nostalgia, ¿Quieres que eso lleve en su memoria tan temprano? Dale vigor; allá en la distancia hay dátiles y posiblemente algo más para recuperar las energías y hacernos de un hogar temporal, eres fuerte, y me vas a ayudar a hacerlo, ayudémonos juntos.

— Señora Mantis, tanto tiempo aquí sentado me ha hecho sufrir, pero el trabajo manual me ayudará a despegar mi mente, de eso puede estar segura, con la luna llena vienen lluvias, y necesitamos abrigarnos en un sitio que resista, tiene razón.

— Bien, vamos de fortuna con tu actividad frenética en busca de equilibrio lograremos vencer  lo que venga.

— Ambos sonrieron con las mejillas tostadas de sol y agradecidos ante la brisa del atardecer que les dejaba ver a la Luna iluminando las aguas cercanas a Creta.

Ariadna, dormía envuelta en las hojas sanadoras de Mantis y alimentada con higos machacados con corazones de los peces voladores que les había obsequiado el guardián, Poseidón.

Nota de la autora: Si alejamos las imágenes de un terreno específico notamos con claridad que todas las hechiceras se empiezan a movilizar por diferentes caminos, Sierpe sigue hacia Egipto, Ave y Estrella van a Grecia, Sol y Luna siguen su camino a orillas del Río Pärnu, hacia la desembocadura del Golfo de Riga. 

Fotografía Palmeras (παλάμες) de Ariadne Gallardo Figueroa.

Grandes bolas de fuego


Mantis cayó de bruces en el suelo de su pequeño recinto, la tierra se estremeció con más fuerza, junto a su rostro la vela rota quedó junto a su cara, el aviso de lo impredecible ya no lo era tanto, del cielo comenzaron a caer bolas de fuego. Adolorida noto tres marcas de sangre en su antebrazo, la cabeza, sangraba y su único pensamiento era: Ποσειδῶν, το σημάδι της τρίαινας

¿Por qué decidió marcarla con tal fiereza? En realidad no era la única, en el pueblo debía haber mucha gente con grandes problemas, gente con familias en situación vulnerable ante la fuerza del temblor que rugió por tres ocasiones, destrozando lo que hubiera a su paso.

Se incorporó para ver su vela, sabía que no debía moverla el mensaje era ese y no otro, sus ojos no le dejaban mirar con claridad, después del golpe en la cabeza su visión tenía puntos brillantes, le punzan las sienes. La visión fue estremecedora:

Las táuridas se encontraban cayendo en los cielos del planeta, para la hechicera griega esto representaba mucho más

Al momento golpearon con fuerza a lo que quedaba de su puerta, un hombre maduro con una niña en brazos le pedía auxilio, era su hija y estaba quemada con golpes en las piernas, malherida, tanto como él lo estaba. con llanto en los ojos suplicó a la hechicera:

— Mi mujer ha muerto Mantis, no se que hacer todo está destrozado

— Ayúdame a levantarme de entre los escombros, tengo que ver si  mis remedios están disponibles o los he perdido, ¿Cómo se llama tu hija?

— el varón retiró la manta del rostro de la pequeña y con suavidad la observó,  pequeña semiinconsciente y le dijo: se llama Αριάδνη

Fotografía: “La agitación de las aguas, Poseidón y Tauro” de Ariadne Gallardo Figueroa.

Nota de la autora: Si en efecto son mis propias velas las que me dan pauta para escribir esta historia que tanto me divierte, gracias por seguirme

Solo dos caminos: trascender o sucumbir


De pronto el silencio se apoderó de ese claro de bosque, incluso el riachuelo dejó de escucharse después de las impresionantes palabras de Rowan el árbol protector de la quinta hechicera; ésta hizo una inspiración profunda y habló con Luna:

— Debemos ayunar por tres días y tres noches, sólo tenemos permitido beber agua del río esmeralda al amanecer y en el ocaso, siempre con el cuenco de la mano izquierda…

— He imagino que con una reverencia y solicitando permiso, ¿Verdad?

— Seremos receptáculos de una información que nadie posee, querida Luna, no hay lugar para arrogancia.

Llegado el segundo día Luna empezó a quejarse de hambre, dolor de cabeza y la impaciencia la dominaba.

–¿Hermana cuánto falta para el ocaso? Muero de sed

— Despojate de todo lo visceral, de otra forma no lograremos el objetivo, todo lo que nos rodea debe ser anulado, debemos centrarnos en el alquimista, entregarle la mente en blanco, para que  nos haga la primera pregunta. Somos dos, debemos crear una sintonía; no puedo imponer nada sobre  tí, solo puedo guiarte.

— ¿Lo has visto antes, dime cómo es?

— No puedo su arte manipula las energías, posiblemente no sea lo mismo para ambas, desconozco eso, no puedo crearte una influencia previa, solo te pido paciencia.

El tercer día después del ocaso les invadió la poderosa fuerza de la Luna Nueva, una parvada de cuervos dirigiéndose a los árboles para resguardarse en  la noche les advirtió que Anzus disponía el escenario para abrir los mensajes, ambas mujeres se miraron agotadas y expectantes:

Te has preguntado alguna vez de lo que serías capaz por obtener información privilegiada que te sea dada por  tu perseverancia y paciencia.
Agotada y con la esperanza puesta en el ritual contestó: Soy la que soy

El graznar de cuervos se aquietó poco a poco, la hechiceras se concentraron en el latido de sus corazones para no pensar en nada, la hojarasca se movió con suavidad delante de ellas y una voz grave y firme lanzó la pregunta que solo escucharía una de ellas:

— ¿Quién me invoca?

— La que soy

— ¿Quién te acompaña?

— La que es

El silencio se apoderó de nuevo de todo el ambiente, Luna escuchaba con ojos implorantes e intuyo que el ritual había comenzado.

Fotografía: “La respuesta” de Ariadne Gallardo Figueroa

El camino las acerca


εξασθενίζων φεγγάρι (luna Menguante)

Bajo la luna menguante el pequeño hogar de la Mantis, espera señales que le traigan noticias del camino de las mujeres que le fueron anunciadas. Brilla atemorizante una luz que no titila, muy cerca de la Luna que pierde cada día su robusta luminosidad; las tonalidades rojizas de ese cuerpo celeste le muestran al guerrero, para ella es el día de la intuición y las revelaciones del agua, por tanto procede a la búsqueda  del nuevo atisbo que le permita visualizar el futuro.

La cera forma un símbolo que sella el día dedicado a la Luna

Mantis, comprende que esto es algo nuevo, intenta leer lo que podría significar, absorta ante las posibles señales, se da cuenta que el trazo es un punto geográfico fuera de lo que ella conoce, que puede leerse como un espejo desde el cielo; asombrada vuelve a mirar el astro del guerrero y comprende con dolor las condiciones en que las enviadas llegarán en su momento. Seguirá contando lunaciones, esperando encontrar con su habilidad, nuevos presagios.

Fotografía “La cera revela el día de la luna” de Ariadne Gallardo Figueroa

Confiar en medio de la más profunda oscuridad


De las cinco hechiceras una de ellas se encontraba en el Valle del Nilo, área que más adelante conoceremos como Antiguo Egipto, solamente lograba comunicarse de forma sensorial con la mujer a la que consideraban líder, pese a que ella no consentía en esa investidura y las sentía a todas por igual y con aptitudes y cualidades diferentes pero fuertes y entregadas.

Otras dos marcharon juntas en busca de la mujer que tendría cualidades para dirigir a otros y ayudarlos en sus batallas contra la injusticia, hacia un sitio que habitaría un pueblo conocedor de artes y ciencias, del cual solo  se sabía que pertenecía a la edad oscura de Hélade; en el umbral de la cueva permanecen la cuarta y quinta hechiceras, ninguna tiene “nombre de pila o estirpe”, ellas se reconocen por sus cualidades y rostro, sus facultades para transmutar y entenderse por telepatía, no necesitan definirse por la herencia  o estirpe de nadie. Las hemana el hechizo del ave y es suficiente.

No importa hacia dónde se dirigen, ellas confían en medio de la más profunda oscuridad en lo que saben, su intuición las mantiene unidas, entienden  que hay un espacio que podría cortarse para siempre y aún así y en plena conciencia de que jamás volverán a verse, ni estar en el mismo lugar, su hermandad las llevaba hacia el reconocimiento de un mundo nuevo, al que tendrían que descifrar y enseñar a otros y otras, a entenderlo y moldearlo con su visión e inteligencia.

La alquimia poética de las luciérnagas les acompañó esa noche

Vivir desde el amor, implica tener conciencia del final de uno como ser individual y poner en perspectiva donde está la vida para probar los límites; llegar a esta verdad a muchas de ellas les había costado lágrimas de amargura, cuando experimentaron la crueldad del que desea poseer, avasallar, imponer y decidir quién debe ocupar una jerarquía por encima de los otros.

Eran afortunadas que sus madres las dejarán en la morada del maestro, ese hombre de mirada feliz que amaba sus cosechas y pudo protegerlas de caer en manos de los hombres que miraban en ellas la  posibilidad de mantenerlas embarazadas para formar ejércitos poderosos con su descendencia.

La quinta hechicera jamás olvidaría el doloroso momento cuando les cerró la puerta de su aldea y les grito, “Huyan por sus vidas, la muerte acecha”, ella sintió una inmensa pena cuando lo vio soltar amarras a su navío y alejarse, sintió rabia de que no las defendiera, de que no se quedará a morir por ellas. Ahora entendía la razón y sentía una enorme felicidad, el amor es libertad, es reconocer al otro como parte tuya sin poseerlo, llevarlo dentro como un hechizo trascendente.