La caravana donde viajaban Amin y Sie, se acercaba cada vez más al mar inhóspito y oscuro que se tragaba la vida sin permitir su búsqueda, el que caía ahí, no tenía esperanza de retorno, era asfixiado por sus profundidades.

El Mar Negro en la antigüedad era conocido como Mar inhóspito

Con cierta periodicidad ellos se detenían para orar y clamar por la benevolencia de Alá en este trayecto donde las dificultades aparecen en cualquier parte, los salvajes podían atacarlos y sus vidas no quedarían registradas en ningún sitio para venerar su pasaje al mundo de las almas. No estaría presente un Imam para rezar por ellos y eso resultaba doloroso. 

De improviso,  ante  el venerable Abu, el más anciano de la caravana, se congregaron varias mujeres y hombres para reclamar por la presencia de Sie, en quien no veían asomo de respeto por el rezo, ese clamor tan necesario para cruzar el peligroso pasaje.

Amin, tomó por el hombro a Sie y se agachó hacia ella para traducirle lo que estaba sucediendo:

— Reclaman a Abu que no te ven inclinada a los rezos para pedir ayuda a Alá en este tramo de peligro. Abu les dice que tu unión al grupo se debe al destino que se ha marcado en el cielo.

Sie, solamente seguía con atención las palabras de Amin sin decir absolutamente nada, hasta el momento que Amín añadió:

— Ella le pertenece a Amin

Su mirada encendida miró a su pareja con un reclamo que no tenía que ser traducido con palabras. Amin respondió:

— La fidelidad es algo de lo que no eres responsable y se fundamenta en los que sientes, de esa forma se crea  o se diluye un vínculo, en tal sentido ambos nos pertenecemos por que así lo decidimos.

— Sie recuperó la confianza en sí misma y se alegró al escuchar las sabias palabras de su amado. De pronto la voz de Abu se alzó entre el grupo de personas que continuaban con el reclamo y el anciano exclamó, levantando su mano con vigorosa y rotunda energía:

هو الآلة وهي متلقية لشيء يهرب مما هو معروف الآن ، لن تنكسر رباطها بيد الإنسان

(Él es el instrumento y ella el recipiente de algo que escapa a lo ahora conocido, su lazo no será quebrado por mano humana)

Cuando Amin tradujo las palabras del anciano a Sie, ella comprendió que su tarea estaba logrando el objetivo propuesto, aparecían los aliados, gente sabia e intuitiva que entendía el valor que ellos compartían en medio de un mundo cuyas complicaciones empezaban a hacerse presentes. Muchas de ellas sombrías y desgarradoras.

Los oídos de Sie estaban alertas a todo ruido ajeno al grupo, al menor atisbo de peligro, ella sabía perfectamente lo que tenía que hacer. Recordó las palabras de su amada hermana Sol cuando les dijo: “Sean cautas, sigilosas”, a lo cual agregó para sí:

< Pero valientes para responder como solo nosotras sabemos ante lo inminente>

Photo by Matt Hardy on Pexels.com


Nunca sabremos cuánto dolor causamos en los Dioses que han preservado su existencia en el planeta en las diversas culturas del mundo, debido a nuestra ignorancia y perversidad, el Clan del Hechizo de Ave que había crecido en un apartado sitio lejos de toda codicia, debido a la rapiña de un grupo, tuvo que abandonar su espacio vital y una de sus propuestas era esa, resguardar  la pureza de lo valioso y fundamental que cada uno de los humanos tenemos para compartir.

Para todos ellos  sería una difícil prueba que la misma historia, años más adelante sería contada por los conquistadores, por los que necesitaban del miedo para manipular y aquellos que confundieron lo que somos como humanos, al reflejarse en la naturaleza.

Con esta reflexión seguimos con el relato en aquellos tempranos territorios de lo que hoy conocemos como Dinamarca:

Nydam, llegó hasta los aposentos que brindó al Maestro con un cuenco de leche y una hogaza aromática de pan recién hecho, que el hechicero agradeció con una elocuente sonrisa.

El hacedor de barcos se sentó a su lado y le dijo con determinación:

— Cuando te sientas mejor me gustaría que vieras lo que estoy haciendo, conseguí buena madera, pero tal vez tu tengas una idea de diseño que a mi no se me haya ocurrido.

Aun con un trozo de pan en la boca el Maestro lo observó con una mirada atenta y apuntó con el dedo en señal de negativa mientras terminaba el bocado que mascaba y entonces añadió:

— No puedes cortar los árboles sólo por que los veas buenos para tu labor, debes saber si están aptos para ello y además ofrecer un sacrificio vivo.

¿Qué clase de ofrenda era necesaria?

— ¿Te refieres a una doncella? Imagino que la temeridad del hombre que pretende ser rey no tendrá ningún problema en embriagar a alguna para la ofrenda.

El Maestro casi se atraganta con el bocado que tenía en la boca y comenzó a toser repetidas veces, hasta  que Nydam le golpeó con sus manazas rudas la espalda y al fin pudo hablar con una expresión de asombro:

— ¡ Por supuesto que no, la vida de un ser vivo es sagrada, el sacrificio es de una vida diminuta puesta en terreno fértil, para lograr el portento de la vida que haya sido tomada! Te habló de una semilla por  cada señor del bosque que sacrifiques para tu arriesgada y temeraria labor.

Entre el alboroto de la voz del Maestro atragantándose, y los golpes en su espalda de Nydam, llegó corriendo Dagny,  seguida de sus dos hijos hasta la habitación y se detuvo de golpe ante el umbral al momento que exclamó:

— Te lo dije, amado Nydam, te lo advertí, solo la poderosa magia hará que la proeza que te has propuesto sea posible.

Sus dos pequeños corrieron juguetones hasta el aposento del Maestro y uno de ellos agarró entre sus manos el trozo de madera de roble que el lobo sostenía la noche anterior entre sus fauces y lo mostró con picardía a su hermano que lo siguió para jugar con él.

El Maestro los miraba con alegría al momento que le dijo a la pareja:

— La pasión por tu trabajo se preservará más allá del tiempo que puedas imaginar, tus navíos tendrán un lugar donde serán admirados, la  descendencia que han creado  lleva en el alma y la sangre la misma pasión de ustedes en ello. También son semillas vivas preservando  lo que no debe morir.

Dicho esto, los cuatro miembros de la familia lo miraron con asombro y respeto, dichas palabras quedarían grabadas en sus corazones más allá de sus propias vidas.

Photo by Ray Bilcliff on Pexels.com


Ante la mirada sorprendentemente atónita de la pareja que formaban Nydam y su esposa Dagny, el Maestro quedó igualmente sorprendido, para él no quedaba clara la razón de tal asombro.

Nydam, tocó el hombro de su mujer quien de inmediato entendió lo que su marido quería y con voz animada pregunto al hombre que yacía con una cataplasma de hierbas en el costado, heridas en el brazo derecho y su ceja del mismo lado cuyo aspecto lucía tonalidades moradas y oscuras por la golpiza recibida la noche anterior. Con firmeza interrogó: 

— ¿Tienes familia muchacho?

— Siete hermanas señora, tres de ellas ya no están entre nosotros, y agachó con pesadumbre su cabeza apretando los labios.

La mujer con curiosidad preguntó:

–¿Tienes familia propia muchacho?

— Mi corazón es leal a un ser especial, mis hermanas se encuentran viajando, no se reunirán conmigo, en caso de que a eso se refiera.

— No, solamente era una de esas preguntas que habitualmente hacemos las mujeres.

Nydam miró a su mujer con esa mirada cómplice que sucede entre los matrimonios que llevan muchos años juntos y añadió:

— No tienes que regresar al granero, podrás quedarte en un sitio más cómodo en mi casa y con el abrigo necesario para que te recuperes pronto, pienso que podremos hacer juntos lo que ambos nos hemos propuesto, dicho esto, te ofrezco mi mano en señal de alianza:

El hombre extendió su mano, acercándose al hechicero quien se incorporó con dificultad para estrecharla con una franca sonrisa.

Los tres comieron entre risas alegres y al Maestro ese plato caliente de verduras, le hizo sentir reconfortado y agradecido.

Por la noche, de alguna manera que solo puede explicar la magia llegó hasta los pies de su lecho un lobo blanco como la nieve con algo en el hocico, se acercó al Maestro y lo miró con atención hasta que él extendió su mano para recibir lo que llevaba para él y le dijo:

— Vaya, me has traído un trozo de madera, mmmh! Es madera  de roble el árbol de Dagda, el creador, símbolo de la generosidad.

El lobo lo observó fijamente y cerró en dos ocasiones sus ojos, para que él se percatara de lo que eso significaba; un ojo era oscuro y el otro azul verdoso.

El Maestro comprendió perfectamente, asintió con la cabeza y miró con seriedad al hermoso animal blanco como la nieve:

— La generosidad tiene un precio y conseguir el equilibrio entre el portentoso  mar y las sombras, no ha de ser fácil.

El lobo agachó la mirada y se retiró en silencio sin ser visto o escuchado por nadie. El Maestro apretó entre sus manos el trozo de madera y trató con dificultad de conciliar el sueño. con una pregunta que rondaba en su cabeza:

< ¿Acaso el oráculo alertó a Nydam de mi llegada?>

No sería difícil saberlo pero él tendría que ser cauto y  prudente al establecer los términos de su alianza.

Photo by Luna Lovegood on Pexels.com


Las palabras son luces o sombras en el alma del que las dice, son alertas en el corazón que las espera, también pueden estar cargadas de sombríos silencios y ser el peso en el alma del que perdió la esperanza.

Hay palabras que describen espacios y sirven de velo para envolver verdades, o matizar identidades, que se proponen ser como flechas que surquen el cielo y lleguen al destino propuesto por  el alma de quien las lanza.

Hay frases que llegan al cielo de los creyentes de una especial filosofía, se convierten en el eco contundente de los que desean compartir su gozo, pero también ese credo y hacer a los demás seguidores.

Esa noche Sie fue alertada de que un mar sombrío les esperaba, debía ser surcado y mucha gente que estaba en la caravana decidió que orar a Alá era lo más adecuado para pedir su benevolencia en este trayecto.

يقرأ قبله الفاتحة وآية الكُرْسي وثلاث آيات من

أوّل سورة الأنعام ويقرأ بعده سورة ﴿ألم نشرح﴾

ثلاثًا ويصلّي على النبي ثلاثًا

Ella escuchó con atención aquellas oraciones que con una dignidad especial eran dichas por los creyentes de Alá, inmediatamente se percató que para ella y sus hermanas las entidades poderosas no eran así, ellos las concebían más como amigos que se acercan al que los necesita en forma humana y dejan consejos valiosos, los mismos que resguardan los oráculos.

Seres cuya relación impulsa la voluntad de los humanos y guía la destreza de los hechiceros, pueden apasionar los corazones con una creencia y permiten a los que se atreven a cumplirla, rozar con sus manos la caricia de lo etéreo e inalcanzable. 

Amin la observaba con atención y apretó su manos cuando le dijo:

— Me uniré al grupo de oración para clamar por la protección que nos es necesaria, la beso en  la frente con vehemencia y se alejó con una sonrisa.

La Ruta de Sie y Amin a punto de cruzar ahora el Mar Negro

Lejos de ahí el Maestro, apasionado por el ideal que representaba para él  Freyja, pronto comprendería que sus palabras dichas con tal  contundencia ante Nydam, tendrían connotaciones cuyo significado subjetivo,  marcarían una impresionante encrucijada.

En algún sitio del etéreo espacio turquesa que habitaba el alquimista, estaba a punto de vivir el dilema eterno otro miembro del Clan del Hechizo de Ave:  

“Habitar en dos mundos diferentes”. 

Posiblemente sólo  Fuego intuyó que lo que sucedia e imagino aquella sonrisa pícara que le había mostrado en más de una ocasión el encantador de energías.

Luna se quedó sorprendida cuando el zorro subió hasta unas rocas y con un clamor impresionante aulló en repetidas ocasiones, al momento que le dijo:

— ¿De qué te enteraste Fuego, que devastadora noticia has intuido?

Nota de la autora: Coloco para ustedes un fragmento de la oración dedicada a pedir protección a Alá y el archivo completo que describe su significado 


La mañana ya había avanzado pero el Maestro  se encontraba rendido por el dolor, lo único que recordaba era el nombre de aquella persona con la que debía en un momento de encontrarse en alguna parte, pese a ello, reconocía que tenía que ser muy cauto al momento de nombrarlo o preguntar por él, recordaba con claridad las palabras de Freyja, y en verdad le atemorizaba que su pregunta llegará a la persona equivocada.

Distraído en sus pensamiento de pronto vió en el umbral del granero a un varón corpulento que se acercó a él con una pregunta:

— ¿Es verdad que estás tan loco como yo? 

El hombre se acercó con una risa de esas que se contagian con facilidad y el Maestro solo se tocaba con dolor el torso dolorido y magullado por los golpes asestados por los hombre de la taberna. El hombre buscó donde sentarse y le extendió la mano al Maestro diciéndole:

— Bien, aquí me tienes, yo soy Nydam.

El hechicero abrió muy grandes sus ojos, no cabía en su sorpresa y su alegría iluminó su rostro al observar la sonrisa en aquel varón de ojos verdes como la esmeralda, luminosos y felices y una cabellera híspida y roja como el fuego.

A diferencia de su hermana Ave que tenía un cabello rojo, sedoso que le caía como un manto por la espalda, este hombre parecía traer un incendio en la cabeza.

Con gran alegría el Maestro le extendió la mano y expresó:

— Mucho gusto, me llamo Maestro, veo que por acá corren muy rápido las noticias.

— Así es, ven trata de levantarte te llevaré a mi casa, mi mujer sabe de hierbas y podrá hacer algo por tí, tenemos que conversar de esa idea tuya tan disparatada; dicho esto soltó una sonora carcajada.

Ya en su casa le contó que habían nacido envidias alrededor de él porque se había ganado el aprecio de un joven galante, de esos que hablan bien y convencen a la gente para hacer las cosas y además  con una historia muy privilegiada desde el día de su nacimiento.

Mientras la mujer le colocaba una pócimas en el torso, Nydam seguía con ese apasionante relato:

— Este joven del cual te hablo, al momento de nacer su llanto resquebrajó las maderas del techo y un rayo de sol penetró por el hueco en la madera iluminando su cabeza; los padres fueron en busca del consejo del oráculo para comprender de qué señales se trataba y el mensaje fue determinante:

“El destino de tu hijo tendrá éxito entre el martillo de Thor y el fuego”

Como te darás cuenta, ahora que es un joven, un buen día se presentó en mi puerta y me dijo que yo era el elegido para construir las embarcaciones más fuertes y atemorizantes para el combate, no me preguntó si quería ayudar, sólo ordenó y puso en mi mesa una buena cantidad y solamente dijo empieza ya Nydam.

Todos aseguran que estas tierras danesas tendrán a un Rey Vikingo, no se si será él o su hijo… Pero la señal del oráculo marcó su destino.

Ahora dime, ¿Qué idea puedes compartir conmigo de una embarcación poderosa, muchacho?

Apoyando en un brazo para incorporarse lo más posible, miró fijamente al hombre que lo interroga y exclamó:

— Aquel que combata en las profundas sombras y espere paciente el encuentro con la más luminosa de las certezas, al observar de nuevo al señor de todos los amaneceres;  una nave que no tema a los monstruos y posea el poder de amedrentarlos.

Nydam y su esposa lo miraron con ojos asombrados y las bocas abiertas.

En ese mismo momento en tierras lejanas Ave y Estrella seguían con sus manos formando un puente repitiendo ocho veces su conjuro en espera de Víðópnir cuya señal llegaría puntual hasta el aliento del Maestro y cuyo paso por ese puente que ellas crearon, recuperó el esplendor  y los cantos de todas las aves en el lugar que se encontraban, ambas descansaron clamando con fuerza:

Víðópnir al cruzar el puente restableció el orden

¡ El fuego amigo ha sido decretado!

Nota de la autora: 

Según el poema Fjölsvinnsmál, Víðópnir o Víðófnir es un gallo que se sienta en lo alto del Mímameiðr, un árbol que muy a menudo se toma como equivalente del árbol del mundo Yggdrasil. Por otra parte, un nombre que no aparece en ninguna otra fuente escrita medieval.


Mirar al pasado, no nos cambia como humanidad

hasta ahora es así, somos viscerales, defendemos al grupo que nos sustenta

tenemos apetitos y deseos, de esta forma colocamos nuestra huella en la tierra,

a veces logramos que llegue más lejos

A lo lejos vemos entre la bruma una  pequeña población, un sitio donde los charcos de lluvia se han vuelto escarcha y con el paso de las horas hielo. Ante los ojos de nadie se observa en el total abandono un cuerpo que yace en el suelo, cerca de un tiradero de basura, solamente el despojo que yace herido puede percibir en la distancia el barullo y risotadas de varones y risas de mujeres, con la respiración entrecortada se escucha su dolorosa queja:

— ¡No soporto más este hedor a vómito y desechos de comida, oh!

Su rostro desfigurado por la sangre que emana desde su ceja derecha, le impide una visión clara del entorno, su pesadumbre es impresionante, no sabe si el dolor de su ignorancia es más fuerte que el de su cuerpo herido, infructuosamente intenta levantarse en varias ocasiones sin conseguirlo, el dolor en el costado le recuerda el golpe seco de la patada que recibió una vez que lo tuvieron en el suelo.

Cierra los ojos apesadumbrado y recuerda cada detalle con rabia, incluso llorar es incómodo las heridas arden. 

— No puede ser, era mi esperanza pero me he equivocado totalmente. Dice para sí el sujeto herido.

Cada imagen resuena en su memoria con claridad, a lo lejos escucha la voz rasposa del bruto que alardeo:

— ¡Eres un imbécil como te atreves a venir con ese estúpido cuento! ¿Qué te ha hecho pensar que pondremos a tu servicio nuestro tiempo y dinero en esa descabellada aventura?

Recordó cuando otro hombre en el fondo de aquella taberna le gritó:

— Eres tan testarudo como el skidespræller (insulto danés), de Nydam, en lugar de venir a dejar su dinero para disfrutar de estas bellas, lo dedica a imaginar estupideces tan grandes como las que tú dices.

Un tercer hombre tenía a horcajadas a una mujer de carnes flojas, algo regordeta y con pesar el hombre recordó la forma como frotaba sus manos en los senos desnudos de aquella mujer, delante de todos, al tiempo que decía:

— Aquí es donde el dinero tiene brillo, esto no son falsas ilusiones…

Llegó a su memoria como una ráfaga la forma como alguien a sus espaldas entre  la confusión que ofrecía tal espectáculo, lo jaló con fuerza de los cabellos arrastrado su cuerpo  afuera de ese lugar, a ese hombre se unieron otros más y lo golpearon sin piedad, lo tomaron por las piernas y los brazos y lo tiraron en ese lodazal nauseabundo.

Las risas, fueron desapareciendo y la noche cubrió aquel sitio, sus intentos por levantarse eran en vano, las quejas del Maestro se dejaron escuchar:

— Lo único que viene a mi mente es que esos hombres me han golpeado porque me temen, no desean que lo que digo pueda interesar a algunos, se quedarían sin hombres que los ayuden a pescar para hacerse de dinero y gastarlo ahí.

De pronto un aroma tenue y delicado, fresco y muy agradable invadió el ambiente, resultaba del todo incomprensible para el Maestro, cuya mirada no era clara, solo lograba ver entre brumas, aquello no tenía explicación, hasta que escuchó una voz que provocó que su rostro se iluminara:

— Así que debo entender que tengo el privilegio de haber sembrado en tu cabeza la idea más impresionante que se haya escuchado jamás…

— Señora, usted me inspira

Hubo un silencio que se prolongó más de lo esperado, resultaba incómodo, el Maestro no podía ver el rostro de aquella enigmática dama, por supuesto que la recordaba con impresionante claridad, su memoria no la olvidaba, desde aquella vez que la tuvo frente a sí en el mercado. Su corazón se aceleró a un ritmo impresionante, pero no se atrevió a decir nada, solo espero atónito su respuesta, aunque le hubiera gustado mirar la impresión que causaron sus palabras en ella.

— Muchacho, esos hombres no te temen, te desprecian, tanto o más que a Nydam, ¿Entiendes?

— Sí me di cuenta…

— Cierra los ojos. Pidió con firmeza la señora a quien él relacionaba con Freyja, pero no se atrevió a preguntar si en verdad era ella.

Con docilidad cerró sus golpeados ojos, esperando sentir de nuevo la mano de Freyja sobre su pecho; para su sorpresa, su tacto se poso sobre sus ojos, el delicado aroma que despedían y lo fresco de su caricia, se tornó en el más curativo y delicado de los elixires; cuando la dama retiró su mano, presuroso abrió los ojos, su mirada le permitió  ver con asombrosa claridad el entorno, busco desde aquella posición incómoda a la mujer, mirando a un lado y otro, pero no la encontró. 

Poco a poco el fresco aroma se fue apagando para encender en el rostro del Maestro una sonrisa agradecida. Esta vez no la buscó con impaciencia y desconcierto, se dio cuenta que así tenía que ser y no de otra manera.

Su cuerpo se llenó de una vitalidad inusual dadas las circunstancias en las cuales se encontraba, tuvo fuerza para incorporarse poco a poco y alejarse para siempre de aquel sitio. Camino con dificultad hasta el granero donde un campesino le había ofrecido en pasados días un rincón para dormir.

Definitivamente le costó mucho trabajo conciliar el sueño aquella noche, fueron demasiadas emociones para un solo día, pero antes de caer rendido por el cansancio exclamó:

— ¡Debo conocer a Nydam, hacerlo mi aliado!


El Maestro, Ave y Estrella miraron con alegría la costa que se presentaba delante de ellos, la miraron con recelo, desconfianza, esperanza y una mezcla extraña de melancolía. A partir de ese momento sabían que su vidas se separarían y no era fácil. No era suficiente toda la magia que poseían para entender lo que es separarse de un ser al que se amaba profundamente y eso lo aprenderían en ese momento.

La gaviota, recuperada del todo, gracias a los bálsamos de aceite de hígado de los peces, por fin revolotea con alegría y los tres navegantes con lágrimas en los ojos la vieron volar, agradecieron su ayuda como mediadora de los mensajes que les fueron necesarios en el momento que los necesitaron. El Maestro entorno su mirada alegre y le gritó:

— Tal vez tú o otra de tus hermanas me lleven mensajes en el futuro, no lo olvides, recuérdalo por favor querida Seagull.

Atracaron la embarcación en una costa que hoy conoceríamos como área polaca, incluso el viento era diferente para todos ellos; se miraron en silencio y fue Estrella quien decidió hablar y proponer algo práctico:

— Después de tantos días en el mar imagino que desearás un poco de descanso bajo tierra firme, Maestro.

— Creo que es una buena idea, además me gustaría que mis planes hacia el siguiente sitio los podamos conversar antes, desde luego voy a necesitar una embarcación más fuerte, debo conocer en los rostros de otros la posibilidad de aventura, debe haber más que piensen que certeza es real.

Ave, los escuchaba y con mirada preocupada exclamó:

— Al menos entre las aves, ya se ha dispersado el mensaje, nosotros sabemos que muchas son capaces de colocar mensajes en la mente de los humanos, saben cuales son sensibles para entender.

— Estrella asintió y observó el territorio que estaban a punto de caminar, cuando apretando los labios añadió:

— ¿Qué hubiera sido de nosotras sin los murciélagos? Esta tal vez no sería nuestra ruta, tienes toda la razón querida Ave.

El Maestro las tomó por los hombros y las instó a que bajaran de la embarcación para buscar un sitio donde acampar antes del anochecer.

— Son nuestras últimas horas juntos y quiero grabar en mi mente los recuerdos de sus risas, sus miradas, donde siempre he encontrado lealtad, amor, comprensión y la más pura solidaridad amistosa que jamás un ser humanos haya podido experimentar.

Ante las palabras del Maestro ambas mujeres sonrieron, su dicha era opacada por la melancolía, pero el destino aún ante la posibilidad de ser modificado ya había marcado para todos ellos un derrotero y era necesario seguir adelante.

Esa noche ante la fogata que prepararon, recordaron viejos tiempos cuando siete hechiceras se reunían junto al Maestro en las noches para compartir sus experiencias, sus opiniones y escuchar los comentarios siempre vivaces de cada uno de ellos que tanto les deleitaba y enriquece el alma y los pensamientos.

Las lágrimas aparecieron ante la pérdida de tres de ellas, aún cuando sabían que nunca se habían ido, de alguna forma el sentimiento humano imponía un reto que era complicado de vencer.

El Maestro habló y decidió sellar con un ritual rúnico y lleno de esperanza lo que les deparaba el momento y lo que podían esperar en los días venideros:

Juntos invocaron la fuerza de Odín y le imploraron claridad en la tirada de runas, le hicieron saber que de ello depende en gran parte sus proyectos y planes futuros, al instante el fuego crepitó con fuerza y una llama de tonalidades azules les hizo sentir que la presencia del Clan del Hechizo del Ave estaba presente para presenciar este importante momento en sus vidas.

Cada uno unió sus manos a las de sus otras hermanas que en espíritu les dotaron de los símbolos para ser interpretados en aquella noche especial y este fue el resultado: 

Apareció la runa Peorth, el destino, boca arriba: Anunciando cambios importantes, donde cada uno de ellos impondría una creciente sensibilidad, y al mismo tiempo, más justa que les ayudaría  a tomar las decisiones acertadas.

En segundo lugar se presentó la Runa Is, que expresa la voluntad:

Simbólicamente, la runa Is anuncia la puesta en marcha de una nueva línea de conducta y tomar decisiones definitivas para centrarse de nuevo en lo esencial.

El tercer sitio le correspondió a  Runa Sigel, es el símbolo de la victoria:

Simbólicamente, la runa también conocida como Sowilo anuncia un nuevo ciclo que presagia un triunfo de energías positivas, donde se han llevado acciones de gran esfuerzo que terminan ayudando a cada uno de los participantes de esta tirada a  nacer en un  sentido amplio de la palabra. 

Para los tres que se encontraban en ese sitio distante a sus tierras, no fue difícil escuchar una voz que susurro a cada uno de ellos:

— Cada uno de nuestros caminos, estará comprometido con cambios importantes, que nos van a favorecer, es nuestra oportunidad en este periodo de emprender la transformación total. Seamos cautos pero constantes.

Para los tres que se encontraban en ese sitio distante a sus tierras, no fue difícil escuchar una voz que susurro a cada uno de ellos:

— Cada uno de nuestros caminos, estará comprometido con cambios importantes, que nos van a favorecer, es nuestra oportunidad en este periodo de emprender la transformación total. Seamos cautos pero constantes.

Esa noche sus esperanzas se vieron renovadas, la voz de Sol en sus mentes les hizo sentir que su presencia estaría siempre floreciendo en sus caminos, instándolos a poner voluntad en sus trayectos y a no dejar de mirar en la magia su mayor fortaleza.

Pese a los buenos augurios les costó trabajo conciliar el sueño, las emociones recibidas después del ritual y la plena conciencia de que se preparaban para decir adiós al Maestro, les pesaba. Llegó el alba y con ella ese momento que no querían y que hubieran deseado retrasar lo más posible.

El maestro con lágrimas en sus ojos y con la voz entrecortada, recordó cada una de las palabras que se dijeron la noche anterior, los planes que pusieron ante el fuego,  testigo crepitante que los acercó a la magia y la esperanza más vital. Abrazó con fuerza a sus hermanas y acarició sus largas cabelleras. Por último subió al navío y les lanzó un abrazo exclamando:

— Hoy suelto amarras y voy en busca de un encuentro que nos debo seguir postergando, seamos fieles al Clan, entre nosotros existe una conexión que no se ha de romper jamás, cuidense, sean sigilosas ante el peligro  y valientes en el camino.

Por último miró el ancho mar y con voz segura y esperanzada le habló a  Freyja:

Dame tiempo para encontrarte, para volver al juego,

para nutrir tu espacio de nuevos retos,

haz que mi aliento se detenga de nuevo,

sorprenderme con la magia de tu encanto.

Sólo entonces habré vivido de nuevo.

Ave y Estrella sintieron en sus almas estrujarse con un dolor que no se calmaría, que habría de quedarse  en ellas para siempre.

Fotografía de tirada de runas de la autora es  real y  correspondiente a este día 16 de Enero 2021, no es una composición hecha deliberadamente.

5 versos del poema “Soltar Amarras” de la autora, Ariadne Gallardo Figueroa 


En la humilde pero resistente embarcación del Maestro, lo que representaba estar bajo cubierta, era simplemente un pequeño conjunto de tablones dispuesto de tal forma que los alimentos, estuvieran bajo resguardo en  las horas donde el Sol se encontraba lo más cercano a lo cenital, ya que no nos referimos a una zona intertropical, sin embargo, esto impedía que sus cuerpos recibieron por un tiempo prolongado sus rayos, agotadores y perjudiciales.

En la proa de la nave se posó una gaviota, la primera en notarlo fue Ave, cuya extrañeza la manifestó al resto del grupo:

— ¿Pero qué truco es éste? Ella repite de continuo Seagull, Seagull… Es muy extraño.

El Maestro se alertó, ya que pensó que sus cálculos eran inexactos y se acercaban a alguna costa que no le era conocida o la marea los había alejado, ya que si nos fijamos en el tramo recorrido ellos estarían supuestamente cerca del área de Kiuvastu. 

El trayecto que guia la intuición de Ave y Estrella

En línea recta hacia el sur estaba el sitio donde encontrarán su destino Ave y Estrella, sin embargo, realmente estaban muy cerca de Visby, pero no lo sabían. La aparición de la gaviota era un presagio que solamente podría descifrar Ave, así que le indicó que se acercara a ella con precaución para no espantarla.

La ruta donde la intuición del Maestro lo llevaría a lo que él nombraba certeza

Ave se acercó con cautela a la gaviota y percibió de inmediato su agotamiento, extendió sus brazos para llevarla donde podría tomar un poco de agua de lluvia recolectada días atrás, inmediatamente se percató que el ave no tenía una pluma y le preguntó:

— ¿Cómo es posible que volaras hasta acá con el viento gélido y sin las alas completas?

Inmediatamente después escupió en sus manos para limpiar el cuerpo del ave y de esa forma ahorrar un poco del vital líquido que resguardaban. Al frotar sus manos sobre el plumaje de la gaviota inmediatamente tuvo una visión: Comprendió quien tenía en su poder ahora la pluma y nos supo si sentir melancolía, alegría o un profundo dolor debido a la añoranza.

Estrella y el Maestro la observaron con ansiedad en la mirada por lo que ella iba poco a poco descubriendo, las primeras palabras fueron:

— Sierpe se ha conectado, está bien y en camino.

El maestro levantó ambas manos al firmamento y sonrió agradecido, cuando bajó la mirada vio la mano de Ave solicitando que tuvieran paciencia con lo que estaba a punto de decirles:

— Sol se ha ido pero su alma no descansa en Valhala, o tal vez si, eso es un misterio, lo que está claro es que una parte de ella habita, de acuerdo a lo que soñó Sierpe en su animal custodio.

Todos guardaron un tenso silencio, de sus ojos rodaban lágrimas, no hubo palabras hasta que el maestro rompió el silencio y exclamó:

— No puede ser más inmenso mi dolor que el ancho mar, pero lo es…

En la inteligencia emocional de las aves notaremos su capacidad para esparcir leyendas y tejer historias a  través del viento…

Nota de la autora: Recuerden que esta historia es fantástica y obedece a reglas donde mi imaginación pone su huella, no le consta a nadie que esa ruta pertenezca o intuya la realidad, sirve a mi relato.

Ilustraciones del mapa de la web


Actualmente hablamos de globalidad, sin tomar en cuenta que ésta no es privativa de la modernidad, con ella desde la antigüedad se han mezclado culturas, se han ampliado horizontes, las razones son diversas, huir de la atrocidad, de los sitios con agricultura limitada, afán de conquista, curiosidad por entender que significado tiene el horizonte que vemos a la distancia  y si en verdad los dogmas fabricados tienen o no sustento.

He de continuar con una serie de reflexiones que pongan en perspectiva lo que algunos ya saben y analizaron en su momento. Sigo pensando en la importancia de la raíz que mueve y alimenta al mundo de un futuro que se prepara con habilidad y destreza, sin importar culturas, idioma, creencias para avanzar hacia un nuevo territorio donde todo lo aprendido nos de opciones y nos libere del ropaje donde algunos deciden que no podemos entrar o pertenecer, solo por ser diferentes.

Siempre hay un recorrido que nos lleva al encuentro de nuevos descubrimientos, algunos de ellos posiblemente quedan en manos de los estudiosos, pero es interesante ver la impresionante huella de los vikingos en la historia, en sus viajes y la forma como interactuaron con culturas donde hemos encontrado que incluso los primeros atisbos del español, tienen una pátina delgada pero fácilmente diferenciada de su influencia en la historia, ahora veamos su arribo a lo que es nuestro continente, cuya escala en el tiempo coloca a América del Norte, como el sitio descubierto por  los nórdicos, mucho antes de que llegaran los mencionados “Descubridores o conquistadores de América”.

Vamos a la referencia:

 Helge Marcus Ingstad (Meråker, 30 de diciembre de 1899Oslo, 29 de marzo de 2001) fue un explorador noruego. Después de situar algunos asentamientos vikingos, Ingstad y su esposa, la arqueóloga Anne Stine Ingstad, localizaron en 1960 los restos de un asentamiento vikingo en L’Anse aux Meadows, en la provincia de Terranova, en Canadá.​ Fueron de esta manera los primeros en demostrar de manera concluyente que los escandinavos de Groenlandia habían encontrado una ruta a través del Océano Atlántico hasta América del Norte, aproximadamente 500 años antes que Cristóbal Colón y Juan Caboto. También son los autores de la teoría de que la misteriosa desaparición del asentamiento vikingo de Groenlandia en el siglo XIV-XV podría explicarse por la emigración a América del Norte. (Fuente: wikipedia) y desde luego  el título del libro que resulta interesante: The Viking Discovery of America: The Excavation of a Norse Settlement in L’Anse Aux Meadows, newfoundland de  los autores: Helge Ingstad y Anne Stine Ingstad.

¿Qué hay más allá del horizonte?

Ante todo esto, solo resta decir que en el navío del Maestro se poso una gaviota, aún está con Ave y Estrella, si definitivamente así es...

Fotografía: “El Sol se alza sobre el mar” del Dr. Enrique González Gallardo.


Amin, (امين), se levantó al alba de aquel día para reunir aquellos enseres que les serían  útiles y que  no ocuparan espacio, Sierpe que recién se desperezaba en su lecho, peinaba su cabello de azabache y plata. Miraba con dulzura al hombre de cuerpo ágil y piel bruñida por el ambiente que ella no conocía  y que  pronto la sorprendería con una magia distinta. y paisajes impresionantes.

Ella observó que aún no amanecía, sin embargo preguntó si deseaba algo de fruta para iniciar ese  momento distinto en la vida en común que apenas iniciaba para ambos:

— ¿Tienes apetito? En verdad en esta hora a mi no me apetece nada.

— Tomaré la infusión de hierbas, me sentiré con más energía durante las siguientes horas, debemos estar alertas de quienes serán los que  nos acompañen en el viaje, no son buenas las sorpresas.

Sierpe lo miró con una sonrisa y se aprestó a preparar el té, mientras le interroga:

— Recuerdas el día que nos conocimos, y me preguntaste mi nombre, sin duda te llevaste una sorpresa…

— Claro que lo recuerdo, más sorprendido quedé cuando me dijiste que tu nombre formaba parte de tu forma de ser y tus cualidades.

— Cuando yo te hice la pregunta sobre el tuyo, señalaste que de igual forma tú también le hacías honor al tuyo, pero nunca me dijiste el significado.

— Quiero que valga la pena tu reconocimiento en caso de ser merecedor de tu valiosa intuición para saber de qué hablaba. Incluso antes de que conozcas mi propia lengua.

Por toda respuesta Sierpe sonrió e inmediatamente cambió su rostro por una mirada envuelta en la bruma de lo desconocido:

— ¿En tus creencias puedo yo  existir bajo el nombre de mi clan?

— Llevalo en el alma, querida Sierpe. De ahora en adelante te nombro con las letras que son el inicio, el presente y lo que está por venir: Sie.

Sierpe colocó sobre su cabeza la mano del hombre que custodiaba su fuerza y exclamó:

Sí acaso te identificas con el nombre que posees, sabrás que es algo más que solo una decisión tomada por quienes te trajeron a la vida terrenal.
Pronto entendería el valor de un secreto y las connotaciones que implicaba.

— ¡Qué sea en honor al porvenir, el don recibido en este día!

De la misma forma que el agua no se detiene entre los dedos por mucho tiempo, hacen lo mismo las arenas del desierto y se llevan las ideas y las ensoñaciones. Sierpe tomó con ambas manos un terrón de tierra de aquel lugar donde aún estaban sus raíces y decidió llevarlo junto a sus herramientas de identidad hacia el terreno que la acercaría al escriba que sólo había visto en sueños.

Photo by Egor Kamelev on Pexels.com