Tal como señalé  al final del anterior post: 

Podemos imaginar lo que sigue, basta con ir a los libros de historia y localizarlos desde las diferentes perspectivas con las cuales contamos, matizarlas con ideología o inclinación teológica.”

En consecuencia analicemos:

Nos damos cuenta que somos a partir de aquello que encarnamos, lo queramos o no. Existimos a través de los personajes que interpretamos o representamos; lo que somos y su alcance no se limita a un cuerpo, tampoco a una vida, somos lo que dispersamos al universo.

Alphecca

Antes de alejarme de aquel maravilloso escenario donde pude observar un fascinante globo azul  y finalmente  dirigirse a la estrella más cálida y llamativa de la corona borealis, escuché a Mikael dirigirse a su entrañable amiga Sol:

< No podemos hablar de desenlaces, cuando apenas el entusiasmo del reencuentro ha comenzado. Iluminemos a los que son capaces de relatar con viveza las situaciones que van más allá de teologías, estructuras, la energía de la vida tiene sus propias reglas. >

Quiero dar las gracias a todos los que me inspiraron para escribir estos dos libros, pronto presentaré el segundo y posiblemente le agregue algunos datos que no han quedado en esta herramienta inspiradora. 

Gracias a todos los lectores, a Jordi que tal parece no se perdió un solo post y a todos los que sin ser su idioma se valieron del traductor para seguirme.

Mi Travesía en Alas de un Libro sigue y pronto nos encontraremos con la historia que tengo pendiente para darle el tratamiento que necesita.

Nota de la autora: Acerca de Alphecca:

Esta estrella aparece en as Geórgicas de Virgilio como Gnosia (Stella Coronae) , otro nombre con el que se la designa. Recuerda a este astro como la estrella de Ariadna, haciendo referencia al origen de esta última 


Nada nos prepara para la tragedia, esta puede presentarse en cualquier momento. El alba inició su camino iluminando los horizontes que antes permanecían ocultos bajo el manto de la noche, donde el cuarto menguante se colocó intenso bajo la mirada del lince y el zorro.

Eran tantas las cosas que tenían que decirse, situaciones que fueron bloqueadas de golpe y ambos querían que entender lo que había sucedido, así que el lince se dirigió de nuevo a la mente de la hechicera qué inquirió de todos los detalles que fueran posibles:

< Me despertó el humo y las chispas de fuego que recorrían el tronco de aquel majestuoso árbol, hecho añicos, gracias a eso pude empujarlo lejos de mi y con la pierna destrozada traté de huir del lugar; no entendía en absoluto que había sucedido, tampoco entendía por qué estaba yo ahí con las manos llenas de sangre, temí ser el causante de esa tragedia, no había nadie vivo para preguntar qué había sucedido. Observé el muro de llamas que me separaba e impedía ir en una dirección y corrí hacia donde pude estar a salvo del fuego >

El zorro se levantó nervioso y dio un giro para volver a echarse junto al lince y con gran aprehensión colocó en su mente lo siguiente:

< Ese muro te empujo al Norte y a mí, al Sur. Creí que habías muerto, tuve que esperar un tiempo considerable para creer que mi certeza era tal, no era fácil contactar al alquimista en ese sitio y no pude por un buen tiempo alejarme de la criatura que solamente me tenía a mi. Construí un pequeño recinto para invocar benefactores y fue escuchado con el paso del tiempo.

Algunas mujeres temerosas de que sus hijas fueran violadas, raptadas o usadas como bienes de cambio se acercaron a nosotros para darles un sitio digno donde crecer, así surgió el Clan del Hechizo de Ave >

El lince ladeó la cabeza en símbolo de admiración y continuó:

< Me hace feliz saber de eso, gracias a todos ellos pude encontrarte y aún no entiendo la razón por la que no pude hacerlo de forma directa >

La hechicera bajo la piel del zorro, lo miró con desaliento y dirigió estas palabras a la mente del lince:

< Cuando pude internarme en el bosque, cuando ya me fue posible dejar a cargo a alguien de los otros, sólo entonces pude encontrarme con el alquimista, la primera vez que le hice la pregunta me dijo:

“ Permanece en la sombra, una densa y oscura caída, todos tus esfuerzos son inútiles. Hay dimensiones que no viven a ras de suelo, desaparecen si no son lo suficientemente constantes para llegar a él, Mikael no tiene la fuerza para extender sus sentidos, no puede unificarse con tu llamado”

En ese momento te creí muerto, calcinado y sin la oportunidad de migrar hacia alguna transmutación, te aseguro que fue doloroso, aún me negaba a aceptarlo, sabes que no me rindo tan fácilmente >

El lince cabizbajo se movió inquieto y añadió a la mente de su entrañable amiga:

< Mi capacidad mermo, mis esfuerzos en la vida se limitaron a lo básico, entonces comprendí que lo más valioso de vivir reside en contar con alguien que al menos te considere humano, te valore como tal, pese a tu miserable condición y esto no fue fácil. >

Ambos se miraron con profunda tristeza cuando a lo lejos se escuchó el llamado nervioso de Luna que inquieta no comprendía porque Fuego no había llegado cuando aún la señora de la noche iluminaba el sitio donde ellas se guarecían y se detuvo de golpe al notar la presencia del lince al que no pudo identificar.

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Mientras tanto en la casa del mercader en aquella apartada población polaca, crecía la incertidumbre, los bienes de algunos  dejaban de serlo y lo que se podía compartir no era mucho, sin embargo la mujer de aquel buen hombre también era una emigrante de origen ruso y eso les facilitó en gran medida la comunicación a las dos hechiceras que se sintieron en un entorno donde el diálogo y la vida fluía.

La mujer del mercader dispuso y organizó unos trabajos para que ellas pudieran sentirse productivas, y les dijo:

Mем, кто продает полезные вещи, всегда нужны руки (para quien vende cosas utiles, siempre hacen falta manos)

Ave y Estrella se sentían cómodas y alegres de poder entender lo que ella les platicaba,  la mujer del mercader se llamaba Gala y definitivamente hacía honor a su nombre ya que era una mujer de mirada serena y de modales tranquilos en todo momento.

Tenían una hija mayor Esfir, le gustaba hacerles muchas preguntas y le entristecía saber que ellas no habían conocido a su padres. Era buena en la alfarería y eso ayudaba mucho a sus padres y ahora contaba con dos aprendices.

El mercader, padre de Esfir, sabía perfectamente que no era fácil para las recién llegadas integrarse al pueblo, así que tomó la iniciativa y les dijo:

— Vamos a decir que son parientes lejanas de mi mujer, así evitaremos preguntas de los otros pobladores, como ya no han dicho ustedes tienen una tarea que cumplir, pero su vida será más llevadera si dejamos claro eso para los que no saben nada.

Estrella tomó la palabra y señaló:

— Jedrek, es en verdad una afortunada noticia para nosotras, que ustedes nos acepten con tanta calidez.

Gala las miró con una sonrisa y las llamó a comer al momento que les dijo:

— Queridas mujeres, entiendo todo, yo también vine de lejos y de no ser por Jedrek mi vida no hubiera sido fácil, así que sientanse tranquilas que llegará el momento para seguir adelante, juntos encontraremos el modo.

En un alejado lugar del norte alguien más también compartía un trozo de carne y se disponía a contar la travesía que había bloqueado la oportunidad de crecer y aprender dentro del Clan del Hechizo de Ave.

Fuego lo miraba con atención, el momento de desentrañar la realidad que ahora los volvía a reunir. Tal como era su costumbre, puso la pata en el hombro del lince y lo instó a  poner palabras en su mente, a explicarse lo mejor posible. El felino miró a su alrededor y señaló:

< Es impresionante que el mundo no te haya alejado del lugar donde echaste raíces, realmente no se  si lo planeaste de esa forma o fue la muerte quien lo dispuso >

La hechicera bajo la piel del zorro lo miró con profunda melancolía y gimió reflexiva:

< No soy la que tiene que dar explicaciones, vamos dime, ¿En tu caso la muerte dispuso tu alejamiento? >

El lince se acomodó rascándose el hocico con la pata y señaló:

< No, fue hasta momentos antes de morir que la vida me premió con recibir en el último aliento y ante la mirada  del felino que ahora soy,  de un momento de lucidez. Ahí fue cuando recordé el llanto de un niño en medio del fuego en aquella comarca, después hubo un silencio y el cedro que  se encontraba en medio del poblado se desplomó debido al fuego que avanzaba y me cayó encima de la pierna… Una piedra fue catapultada por una rama del gigante cedro y me hizo perder el conocimiento. >

La hechicera en el cuerpo del zorro, se echó y colocó una pata delantera encima de la otra y agachó la mirada pensativa:

< Posiblemente el llanto que escuchaste era del niño que rescaté, a quién nombré Maestro, le pedí que callará para que no nos descubrieran, era el sonido más persistente en medio de aquella desolada devastación. 

Estás hablando de muchas lunas y soles atrás, estás hablando de cuando éramos dos jóvenes en ese poblado, necesito saber qué estropicio hizo la piedra en tí para mantenerte en la sombra >

Ambos se miraron con la entrañable certeza de que la vida siempre creaba situaciones inesperadas, donde lo que no sería, pese a todo les daba una nueva oportunidad.

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Hay sitios donde el eterno florecimiento de Freyja, su lozanía y juventud madura y fértil no son propicios y hay que esperar  con paciencia que la vida vuelva a colocarse altiva y feliz en sus entornos; son los ciclos vivos de la tierra que aún se encuentran bajo una capa de hielo y nieve, el misterio y la intuición del ser que buscaba con afán a Sol, estuvo cerca de la mente adormecida de Espiga.

En la vastedad de un mundo mágico, se preparaba con los instrumentos que le fueron dados para actuar y crear dentro de la arquitectura viable de cada semilla oculta, casi inerte a lo largo de los campos, el florecimiento de nuevos comienzos.

No fue necesario hablarle, simplemente sintió que los azares del destino la colocaban en el alimento de futuras generaciones. El lince boreal le dio a conocer esa parte a su entrañable amiga Sol, a lo cual ella contestó:

< Tal como fue anunciado es verdad, hay muertes que son necesarias y has comenzado tu relato precisamente con el encuentro de dos de mis hermanas muertas y transformadas, en ellas pienso y en ellas confío, ciertamente.>

Ella transformada en un zorro de pelaje rojo como el fuego dio un giro y el lince observó la belleza de sus formas, que aun estando dentro de un macho, no dejaban de agradarle y sentir dentro a la persona que él conoció. Entonces se acercó a Fuego para continuar su relato, por respuesta recibió un tajante gruñido y la demostración de unos feroces dientes:

< El instinto de un zorro está por encima de mi paciencia… >

El lince se alejó de la hechicera y agachó la mirada reconociendo que era necesario guardar distancia y explicarse lo mejor que le fuera posible:

< De los otros sabes mejor que yo que sus vidas transcurren dentro de diferentes aventuras, se igual que tú que quien más te preocupa ahora es Sierpe. Solamente invoqué ayuda para ella y el grupo que apoya para llegar a su destino, no me fue posible acercarme a ella, tan solo la presentí oculta en una cueva. >

Fuego rodeó al lince, quien permaneció en su sitio sin seguirla con la mirada y señaló:

< Ha logrado el respeto del grupo, la han aceptado y saben que no será adoctrinada, al menos que ella lo decida, pero sabemos bien lo que hará. >

El lince se pasó la pata por la oreja y prosiguió:

< Tu aprendiz ha sido cautivado por un sentimiento fascinante y sin duda será un motor para lograr lo que se propone. >

Fuego lo miró fijamente y apuntó:

< No todos logran que ese motor consiga lo que prometieron, prefiero no opinar al respecto >

El lince se movió inquieto y le dijo:

< Después de darte mis impresiones sobre Ave y Estrella, te explicaré lo que impidió que te siguiera. No se si lo entenderás, pero es lo único puedo hacer. >

La hechicera lo miró condescendiente y  dijo:  

< Estoy de acuerdo. Primero desenterremos el trozo de conejo. >

Ambos compartieron el trozo de presa que el zorro había cazado, para posteriormente acercarse al doloroso relato que el lince tenía que contar.

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Vamos a un sitio que no frecuentamos mucho, las profundidades del océano, ese lugar que a una de las hechiceras le fue dado por destino y que la mantiene absorta viviendo situaciones que jamás imaginó, maravillada por la espléndida visión de un mundo alejado del que conocía e incluso cortejada por un robusto macho polar, que persistente y osado le canta de lejos.

Ella a quien recordamos como Camino, también recibió la intuitiva señal del lince boreal, llegó a ella como un murmullo:

< Quiero que seas mis ojos>

Mirando un bello cardumen, ella giró de golpe intentando reconocer a quien le murmuraba, desconcertada e imaginando que se trataba del macho que tenía días siguiéndola. Esta era una voz desconocida, no como aquella vez cuando el Maestro le pidió consejo y su felicidad fue inmensa al poder sentir su alegría y su necesidad de entender algo del mundo que estaba experimentando. Realmente la hechicera se asombra y no comprende la forma que contiene a esa voz cuya petición fue muy específica. De esta forma, Camino interrogó al desconocido:

<Llegas al sitio donde habito, pero no perteneces a él, tu mundo se ha ligado al nuestro por alguna razón que desconozco, ¿Por qué me pides que sea tus ojos?>

El lince boreal, meditó la forma de explicarse, no era fácil y representaba para él un esfuerzo impresionante, después de analizar sus intenciones le dijo:

<Es verdad no me conoces, pertenezco al pasado de la mujer que conociste como Sol y es la única forma como puedo acercarme a ti, a través de los pensamientos de ella. Es muy difícil, tu mundo ahora es distante y lo será más en poco tiempo, posiblemente; realmente no sabría y no puedo asegurarlo. Aún no veo a Sol y es la razón por la que pido tu ayuda, ella no habita tu mundo pero se que jamás dejará de pensarte>

Camino escuchó atenta y subió a la superficie para emitir su respuesta con plena conciencia de que la vida le entregaba infinitas posibilidades y desde luego le daba la certeza de que en el mundo que ellas formaron, no estaban solas:

<Me alegro de oírte y saber que algo inmenso te une a mi hermana, más allá de la tierra y el profundo abismo de los mares, ella sabrá encontrar la forma de que siga siendo así, cuenta conmigo.>

Camino subió a la superficie para contestar al misterioso personaje

En otro sitio del planeta, recordamos que ya se ha dado el encuentro entre Fuego y el lince boreal; precisamente estas fueron las primeras sensaciones que él transmitió a Sol, esa fue la razón de sus lágrimas, una mezcla de alegría, nostalgia y tristeza. 

Algo inquietaba sobremanera a Sol, saber la causa por la cual este misterioso personaje ahora envuelto en la forma de un lince, no apareció antes y dejó correr los años sin hacer el menor intento de llegar a ella, aún contando con todos los recursos a su alcance, la pregunta obligada sin duda era un grito de desesperanza y rabia:

<¿Qué fue lo que sucedió, necesito saber cada detalle, por qué hasta ahora y por qué de esta forma?>

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Ave y Estrella de igual forma van a elaborar teorías en torno a la figura del lince boreal, ninguna de ellas sabe a ciencia cierta de qué va lo que observaron, la única del grupo que no lo vio de forma directa es Sierpe.

Para Ave es la representación de un momento de cambio, donde el peligro acecha a cada una de las personas que están por vivir en pocas lunas y soles de una guerra por las situaciones de poder que se desarrollan en ese sitio de Polonia, ya que la edad de los metales en producción masiva, se viviría mucho tiempo después. Nadie puede asegurar de que se servirían los pueblos antiguos para organizarse en señoríos.

Celtas, germánicos y Baltos habitaron desde el año 400 a. C. en distintas partes de Polonia, muchos de ellos emigraron al Sur y al Este, las razones las podemos imaginar, nadie se va de su hábitat si las condiciones son óptimas para la vida. Posiblemente su camino hacia el Sur, tanto de Estrella como de Ave sería con quienes emigran escapando de situaciones difíciles de sostener.

Estrella trató de ubicar en un punto cardinal la aparición que ella y su hermana Ave vieron y así hacer conjeturas respecto a lo que aquella visión representaría, tomando en cuenta que su intención fuera la de dejar un mensaje.

Por supuesto era una representación de las tierras del norte y si en la actualidad quisiéramos buscar entre las estrellas al Lince, tendríamos que mirar entre la constelación de la Osa Mayor y Auriga, pero no era el caso, su descubrimiento y ubicación sucedería hasta el siglo XVII. Lo que sí era claro para Estrella fue la sensación de intromisión en sus propios pensamientos de esa criatura irreal, silenciosa y observadora, quien al mismo tiempo le dio a entender que la conocía sin que fuera del todo real.

La naturaleza teje hilos sutiles que posiblemente imita la magia.

¿Cuál es la razón por lo que estaba sucediendo esto? en el caso de Sierpe ella estuvo varios días en la cueva con el grupo, pero fue hasta que sintió un llamado que decidió alejarse de ellos y  de esa forma descubre que hay una posible salida que no había notado antes. ¿Hasta qué punto está ligada la presencia del Lince en la mente de ella para que esto sucediera o sólo fue el llamado de la dama de los hielos eternos, cómo sabía que una celta estaba ahí cuando le habló en un idioma que ella conocía, pero no los demás?

Hay muchas preguntas que nos golpean la mente, ante todo esto solo recuerdo la mirada anegada de lágrimas de quien fuera la hechicera líder del grupo, ahora transformada en un zorro con el pelaje rojo como el fuego y la tristeza del lince que la observa sin atreverse a comunicarse mentalmente con ella, tal vez por que no sabe cómo empezar o posiblemente por que nunca ha dejado de estar en contacto sensorial  con ella y todos a los que ella piensa y ama.

A estas alturas entendemos claramente que Sol no pertenecía al espacio que habitaba, también intuimos que su vínculo con el Clan del Hechizo de Ave es en gran parte una iniciativa de ella o de alguien más, ya que el Maestro resulta ser su aprendiz.

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Las circunstancias iban a colocar los puntos sobre las ies por decirlo de alguna forma, en la vida presente y lo que podrían esperar del futuro el hechicero y Ellinor, aquella mañana en víspera del desayuno la primera en hablar fue Dagny:

— Estamos perdiendo recipientes y ganando una nueva pareja por lo que veo.

Hubo un silencio y desde luego que el Maestro continuó con la conversación:

— Ellinor es una bella mujer y he sido cautivado por su sinceridad y encantos -señaló con una abierta sonrisa-

Dagny miro de frente a la pareja, primero posó sus ojos en la mirada nerviosa y sonrojada de su hermana menor y posteriormente en los ojos elocuentes y electrizantes del hechicero, entonces con un hondo suspiro acotó:

— Sabíamos que verías su alma antes que su apariencia, su aspecto la mantuvo a resguardo de algunos que primero vieron los terrenos de  mi Nydam y después pensaron “si valía la pena”.

El Maestro observó reflexivo lo que iba a contestar, sin tenerlo claro y dijo lo que su mente le dictó:

— He vivido diferentes experiencias en mi vida, el amor de mujeres que no han sido libres para responder al amor compartido, aquellas que fueron obligadas por las circunstancias a acceder a una pareja que apoyaría sus necesidades primarias y las de su familia, he sufrido viendo la imposibilidad de mi escasa dote para responder no con amor sino con plata a la aceptación de una mujer.

Ahora estoy aquí como un ser desamparado al que la dulzura de una mujer libre le ha abierto un camino para poder amar, pero desconozco cuán grande será su entrega en todos los caminos que yo tengo en mi mente y en todos los que ella necesite de seguridad y yo me vea imposibilitado a responder. Esa es mi verdad.

El corazón del Maestro se agitó con fuerza y recordó cuando Freyja le recomendó que buscara a Nydam

Nydam lo contempló con esa mirada intensa que lograba que su apariencia fuera más intensa entre la maraña de cabellos rojizos que le caían sobre la frente y aclarándose la garganta apuntó:

— Vienen tiempos difíciles muchacho, donde un hombre hará lo necesario para empujarnos a una guerra. Pero también veo con cierta claridad que tal vez no nos acepten más en tierras extrañas que en las propias, pero tengo tu ejemplo, no eres de estos lugares y encontraste el amor y el aprecio de un grupo. Al igual que tú, no deseo que ninguno de nosotros sea carne para lanzas.

Dicho esto, el corazón del Maestro se agitó con fuerza y recordó cuando Freyja le recomendó que buscara a Nydam, aquella noche que fue golpeado brutalmente por los hombres de la taberna. Con una franca y espléndida sonrisa se levantó de la mesa para abrazarlo y decirle:

¡Lo sabía, somos aliados de la aventura más extraordinaria jamás vivida entre los vikingos!

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La noche completamente oscura permitía evitar la presencia de los depredadores, acechar a su propia presa era una necesidad en esos momentos, Fuego se escabulle entre los arbustos siguiendo el rastro de un conejo, en muchas veces le había señalado Luna que ella podía ayudarle a cazar su propio alimento desde la distancia y esperando mejores condiciones para evitar la rabia de la presa, ya que en algunas ocasiones regresaba al lado de Luna con algunas lesiones, aunque no eran de cuidado le dolían más que a Fuego.

Ella, la persona que habitaba dentro del zorro de pelaje rojo como el fuego, sabía que tenía que optar por enfrentar las condiciones con las que ahora contaba, desarrollar los instintos, valorar las cualidades de su animal de poder y de esa forma expresar su respeto al ser que ahora ella habitaba.

Prepararse para cambios tan drásticos para una hechicera con el poder de Sol, no representaba ninguna dificultad, pero no dejaba de ser un cambio de actitud impresionante.

Al final en una ágil respuesta y una extraordinaria carrera que en la vida humana le hubiera sido imposible realizar y le daba un sentimiento de libertad impresionante, se lanzó en un salto sobre el conejo y le clavó los dientes.

Fuego había desarrollado un impresionante sentido auditivo y de esta forma presintió la presencia de alguien más, no iba a pelear por un bocado de conejo, por lo que se dispuso a destazar una parte del torso y dejar el resto, evitar una pelea inútil, era lo mejor.

Con agilidad empezó la sigilosa retirada de ese sitio, su sorpresa fue mayúscula cuando notó que el otro predador no se había entretenido en los restos del conejo y lo seguía con cierta precaución y a poca distancia.

Todos sus sentidos se vieron alterados, cuando se dio cuenta que ella era la presa. Su comprensión de la situación no era del todo clara y decidió por ello emboscar al extraño sujeto.

Hizo un hueco en la tierra con las patas y escondió su trozo de carne para evitar que el olor atrajera al que la perseguía y espero.

En el claro del bosque pudo observar a un jadeante lince boreal quien lanzó un llamado extraño, algo que los seres del bosque no percibirán, pero que la mente de Fuego comprendería con total nitidez.

Sus sentidos se agudizaron para poder percibir aquella extraña sensación y entendió todo de un golpe, el sentimiento fue como una cascada de agua helada en el lomo del zorro, sólo así se atrevió a salir de su escondite con pasos inseguros y al mismo tiempo con una ansiedad inusitada.

Ambos animales se miraron, ella entendió que él había colocado el llamado en la mente de todo el Clan del Hechizo de Ave, sin embargo la razón era para poder encontrarla, ninguno de los otros entendería totalmente lo que esto representaba.

La mirada de ambos indicaba melancolía, tristeza, añoranza y unos densos rasgos de rabia soterrada que no era posible evitar, pese al sentimiento de compenetración que existía entre ambos.

Había una interrogante en la mirada de ambos, cuya respuesta no sería fácil de entender y mucho menos asimilar con facilidad. La vida los había puesto a prueba y ahora las cosas nos serían diferentes, ninguno de los dos podía forzar al destino aún reconociendo ambos que el destino no es algo con los cual nacemos marcados. En los ojos de Fuego aparecieron lágrimas, en los ojos del lince boreal una honda y profunda tristeza.

¿Quién era él, por qué la buscó en los rostros de todos los demás, qué necesita decirle que ella ya no intuya?

Aún no ha llegado el momento para que esta parte de la historia se aclare para todos nosotros, sin embargo en el hilo conductor de la magia hay una serie de incógnitas que aún están por descubrirse.

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Uno de los principios básicos del amor es la confianza, sentir que lo que has puesto en manos de alguien, será apoyado, consolidado y formará la base de un continuo camino de unidad.

Sie y Amin vivían momentos de angustia y esperanza y pronto tendrían una recompensa que compartirán con el grupo que los acompañaba.

Al momento que Sie jaló de la cuerda para que la regresara el grupo de hombres, la felicidad de Amin se vio reflejada en su rostro cuando ella, empapada, temblorosa y amarrada de los pies por su propia falda, llegó de nuevo a la superficie del interior de la cueva y les gritó:

— La diosa de las nieves profundas nos mostrará el camino para salir de aquí sin ser vistos. El final de la cueva desemboca al Mar Siniestro, si conseguimos que un grupo me imite y llegue al Mar, podremos conocer de qué lado se encuentra la nave y alejarla de la mirada de los ladrones y de esa forma, escapar hacia la costa opuesta donde se encuentra nuestro destino.

Un grupo de hombres estuvo de acuerdo, en realidad no querían quedar como cobardes, ya que precisamente era una mujer quien les estaba señalando la forma como podían lograrlo.

Otro de los grupos donde la mayoría eran mujeres y personas de edad, se sintieron confundidos ante la temeridad de Sie e hicieron notar su sentimiento de ofuscación ante tal discriminación.

Al respecto Sie los tranquilizó:

— No estoy pensando que ustedes tengan que quedarse, al saber la ubicación de la embarcación con relación a los que están pensando que en cualquier momento saldremos, la nave ya estará en una posición de resguardo y nos podremos mover hacia ella sin temor de ser vistos de frente por los villanos que esperan sorprendernos, por eso solo un grupo de hombres deberá actuar bajando por la boca opuesta de la cueva hacia el mar. Todos merecemos estar a salvo y poder contar con el apoyo los unos de los otros.

Sie los miró con la respiración agitada en lo que algunas mujeres le acercaban paños para que secara su cabello y la instaban a que se cambiara de ropa para calentarse.

Siete hombres estuvieron dispuestos para repetir la travesía que Sie había recorrido, cada uno de ellos recibió de ella instrucciones precisas que los orientaron en la forma cómo tendrían que hacer las cosas y el último debería tirar de la cuerda para recuperarla, una vez que todos estuvieran visualizando las estrellas sobre sus cabezas y sus cuerpos flotando en el mar.

Amin, por sugerencia de Abu permanece con las mujeres, ancianos y niños, que necesitan de todo el apoyo posible para poder hacer el siguiente paso más llevadero.

La pareja se miró con esperanza ante las situaciones que estaban experimentando y en las cuales cada uno de ellos colocaba toda su voluntad y determinación.

En otra parte del planeta los leñadores felices regresaron de nuevo con el Maestro a los trabajos que cada uno tenía encomendados, la noche serena en la cual convivieron con la naturaleza, creó entre ellos un sentido de unidad, la solidaridad entre todos crecía y al mismo tiempo la confianza. Sabían que con los métodos del hechicero sus medios para el trabajo nunca faltarían y eso los fortalecía.

El hechicero llegó a casa de Nydam, pensó que estarían en la cocina y esperaba encontrarse con la joven, quien distraía los pensamientos del Maestro. Sin duda la escurridiza Ellinor, quien esa mañana se acercó al Maestro y con timidez le dijo:

— Me siento avergonzada por mi proceder, realmente nunca debí actuar así.

El Maestro la observó con esa mirada tan de él que daba a entender desconcierto y al mismo tiempo sorpresa y le dijo:

— Nunca te avergüences de lo que hace que tu corazón se agite en un vuelco apasionado, la vida es una constante sorpresa, yo he sentido una profunda alegría después de lo sucedido.

La joven lo miró sorprendida y con las mejillas ruborizadas y la voz trémula añadió:

— Entonces, ¿No me has tomado por una descocada o algo parecido?

El hombre la miró con una sonrisa franca y sincera y exclamó:

— No entiendo que es eso de descocarse, pero si es alocarse, perder la razón por una fuerza interior superior a tu voluntad, me encantaría en verdad que lo fueras.

Ella aún más avergonzada de nuevo llevó su mano al pecho como temiendo que el corazón se le escapara y con voz temblorosa y entrecortada le dijo:

— ¡Hablame de amor, enseñame como es amar!

El hechicero se acercó a ella y colocando sus manos sobre sus hombros le dijo quedito con esa voz profunda llena de coquetería que solo él sabía usar:

— Jamás te enseñaré a amar, jamás te hablaré de amor, eso debe vivirse, cada uno lo vive de forma distinta y ahí está la magia.

Ambos se miraron con la intención de besarse cuando se escuchó el murmullo de Dagny y  Nydam, que irrumpieron con la peor actuación que jamás nadie hubiera creído, haciéndose los que recién llegaban.

Ellinor, instintivamente se echó hacia atrás rompiendo unos enseres de barro que se utilizaban en la cocina y todos se miraron entre desconcierto y sorpresa, entre alegría y ese tono de complicidad que ninguno pudo disimular.

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Transcurrido un tiempo, el hechicero se dio cuenta que el momento en que la señora de todas las noches se presentaría envuelta en velos, había llegado. Se reunió con los leñadores para colocar -tal como lo habían acordado- por cada hacha una semilla:

— En lo profundo del bosque germinará y se fortalecerá, la vida. Afirmó el hechicero, colocando en la mano de cada leñador una semilla de roble.

Juntos avanzaron para adentrarse al espeso bosque y el Maestro con profunda voz entonó una canción milenaria, de esas que con el transcurso del tiempo se convierten en gloriosos cantos en la tradición oral y se van modificando con el paso del tiempo. El estribillo fue fácilmente seguido por todos los leñadores quienes en una mano llevaban su hacha y en la otra las semillas de roble.

Aquel lugar sereno, bajo la elocuencia de las voces recias e impetuosas  de los leñadores se impregnó de una suave niebla, dando la impresión que se encontraban bajo las copas de los árboles en un sitio donde el Sol jamás podría traspasar los territorios de la señora de todas las noches.

Entre el canto de los hombres se distinguió la voz sigilosa del bosque, su siseo entre las hojas de los robustos robles, les anunció la serena y cautivadora presencia de Danu, diosa de la fertilidad y la madre de toda la vida, cuyo  nombre es tan viejo como el viento.

El hechicero habló:

— “¡Ha llegado el momento de cumplir la promesa de alabar a los señores del bosque en presencia de Danu y su apacible reconocimiento de que todo será fructífero, fortaleciendo nuestro trabajo y alentando la vida”!

— Sin dejar de cantar cada hombre se colocó ante la tierra y dejando a un lado su hacha, hizo un hueco profundo en la tierra donde las semillas de roble, le volverían dar vida a los árboles que les sirvieron para trabajar.

Podría tratarse de las oscuras entrañas del inframundo, Alerta Abu a Sie

En otro sitio del vasto mundo alguien más escuchaba en el hueco profundo de una cueva el clamor de otro ser ancestral que estaba dispuesto a contar un secreto a Sie en esos momentos de desesperación.

Ella recordaba con claridad aquellos momentos cuando  Rowan le hizo saber que se sentiría atada de pies y manos e imposibilitada para actuar en libertad, esto parecía ser una constante que se repetía, ahora estaba con el grupo tratando de salvar la vida del hombre cuyo navío era vigilado por los ladrones desde la orilla del Mar Siniestro.

Una voz la llamaba desde lo profundo de aquella cueva, era una especie de murmullo distante  que se perdía entre ecos… 

Abu, la alertó:

— Ten cuidado mujer, podría tratarse de las oscuras entrañas del inframundo, el sitio del que no se vuelve con vida y al que debe temerse, tal como me fue dicho y recuerdo con claridad haber escuchado en boca de otros comerciantes.

La astuta hechicera sabia  que a la muerte no se le teme y ella no es enemiga de la vida, por tanto algo favorable encontraría, tomo de las manos a Abu y se dirigió a Amin:

— Ahora sabes que no puedes detenerme cuando sé que lo que estoy por hacer es lo que tengo que hacer, ¿Verdad?

Amin con una leve sonrisa solamente afirmó con la cabeza y la beso con ese cariño entrañable que cada día despertaba su pasión y acariciando su cabello le pidió que se cuidara.

Sie con paso firme se adentró en la profundidad de aquella cueva cuyos secretos le serían revelados o la imagen del lince cobraría otro tipo de revelación, pero eso no lo sabremos, al menos ahora la identidad del lince no ha sido revelada para ninguno de los integrantes del Clan del Hechizo de Ave.

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