Descifrar el enigma de aquello que no vemos


Para nadie es fácil confiar en la intuición, mucho menos si tratamos con fuerzas que nos han sido desarrolladas, que son la primigenia esencia de un tiempo que  nos antecede, ante la mirada actual  tomamos por cierto lo que ha quedado escrito y la posibilidad de ver lo que no encaja en ese contexto definitivamente se reduce al olvido.

El fuego sería el vínculo para cada una en el clan del hechizo de ave, porque precisamente focalizaron sus fuerzas en su hermana fortalecida en ese elemento. de la misma forma que Sierpe y Espiga lo eran de la Tierra, Ave y Luna del Aire; Camino del agua, Estrella y Sol del fuego.

La pátina de las creencias ha quedado envuelta a intereses y luchas de poder, precisamente el sitio del cual este grupo se alejó para vivir en un ambiente distinto a todo lo que se generaba en los pueblos y comarcas que hacían alianzas para defender reinos y empoderar monarquías.

Al amanecer, precisamente por donde ha de salir el Sol, el astro brillante que conocemos como Venus le daría a Estrella la noticia inesperada de lo inevitable, su conexión con el fuego y pese a la distancia le permitió reconocer que estaba por suceder.

Sierpe lo supo al darse cuenta que ya no era Sol la custodia de las runas, sino que estaban en poder de Luna, pero ninguna de ellas entendió que sería un trabajo delicado y eficaz del alquimista la trasmutación de su hermana.

Para el maestro sería el reconocimiento de la segunda transmutación, pero una cosa era entenderlo, darlo por hecho como en el caso de Camino  y otro muy diferente vivirlo de cerca, las palabras no eran de nadie, y eran de todos , los hechos tendrían en el futuro recintos y situaciones que ellos en ese momento desconocían. El silencio acompañó las horas en que nada era certero y el tiempo estaba por cortarse para una de ellas.

La noche se acercaba en la más desolada de las incertidumbres para cada una de las hechiceras. Siete noches habrían de pasar sin que nada presentara cambios y el ánimo reposaba en la paciencia de cada uno de ellos.

Esa mañana Luna despertó de buen ánimo tenían varios días que por alguna razón no pasaban tanto frío por las noches, y eso las fortalecía, su camino seguía entre risas y anécdotas que cada una recordaba con nostalgia de su vida en aquel sitio que fue su hogar.

Ninguna de ellas era el todo consciente que era gracias al zorro que su noches eran más tibias, al menos entre ellas no lo conversaban, en aquel momento cuando Luna instó a Sol para que siguieran su camino y comieran algo antes de partir, se dio cuenta que la respuesta y la compañía no estarían de nuevo con ella:

— Sol, ¡Por favor no hagas esto! ¿Qué debí hacer, quizá dijiste algo antes de partir y no lo escuché? ¿Por qué siempre siento que no estoy preparada para enfrentar esto sola?

Por toda respuesta el zorro del pelaje color de fuego se acercó y comenzó a girar alrededor del cuerpo inerte de la hechicera. Sol sollozaba con total desaliento, el animal no dejó de girar hasta levantar una estela de chispas de tonos violáceos y púrpuras que envolvieron a la hechicera de forma total.

Luna se enjugaba las lágrimas al momento que el zorro dio un salto fuera del círculo y la hechicera desconsolada vio que el cuerpo de Sol no estaba, había desaparecido… Se lanzó de bruces sobre el espacio vació y gritó:

— ¡No hay cenizas, no hay evidencia, no hay nada! 

De pronto se dio cuenta que en efecto sí había algo, una runa sin símbolos, la tomó entre sus manos y se abrazó al zorro hundiendo su cara entre su pelaje para llorar con desesperación, gritando:

Runa de Odín, energía potencial de lo que “fue, es y habrá de ser”.

— ¿Por qué tuvo que ser ahora y de esa forma?

La pata del animal se posó en su hombro, de la misma forma que acostumbraba Sol colocar su mano en ella cuando le tenía que decir algo importante. En ese momento Luna separó su rostro del pelaje del zorro y sorprendida vio que el ojo izquierdo del animal tenía la misma mancha blanca que su hermana.

Le preguntó azorada:

— ¿Con quién estuve viviendo todo este tiempo, quién era en realidad la mujer que evadió el fuego en aquella comarca, que rescató a un pequeño de la muerte y de convertirse en el último eslabón en la jerarquía de la miseria, para nombrarlo Maestro?

Observó con atención entre su mano la runa de Odín, aquella que  indica la energía potencial de lo que “fue, es y habrá de ser”. El enigma de lo invisible, escondido a la comprensión humana.

De nuevo miró al zorro y le frunció el ceño con esa característica forma muy de ella al arquear la cejas para interrogar y por toda respuesta solo recibió en su mejilla redonda y sonrosada, la cálida y húmeda lengua del animal que le hizo cosquillas y la alentó a sonreír exclamando:

— Ambos tendremos que acostumbrarnos a convivir en un mundo desconocido y entender que toda la magia y nuestra creencias viven en nosotros por siempre.

Cada lugar espera respuestas, anhela la paz, el mundo descubre la luz


Nota de la autora.- Recordemos el pie de página del post anterior:

Composición fotográfica de la autora de una tirada real, titulada “Los símbolos dicen lo que es, recordemos la forma como fue presentada por Sol  ante el Alquimista la hechicera  Luna, ella es la que es.”

Sierpe descubre en la compañía de un aventurero que las cosas para ella pueden ser mejores, no por que ella lo necesitara, simplemente porque se percata que le gusta su compañía y eso cambia todo para ella.

Las tareas para conseguir alimentos y la búsqueda de sitios seguros es más llevadera y además el varón tiene un sentido del humor que para ella es como un canto alegre en cada momento.

Esa noche Sierpe tiene un sueño que la acerca a sus hermanas y al futuro integrante de su clan, el zorro de pelaje rojo como el fuego:

Observa cómo se acerca cuando Sol y Luna duermen en un helado sitio y con su cuerpo las mantiene tibias… De pronto husmea entre las faldas de Luna y con el hocico muestra la alforja de runas y la empieza a balancear de un lado para otro, en el sueño salen chispas de fuego del viento que levanta el movimiento.

Dentro del mismo sueño escucha un murmullo que emana de ese fuego que flota etéreo y sutil, pedirle con insistencia: 

“Construye el lenguaje de los símbolos que nos mantendrá unidas y dará respuestas al mundo, compártelo con todo aquel de corazón puro que entienda su utilidad y valor”

Sierpe despertó sobresaltada, de golpe entendió lo que estaba sucediendo e irrumpió en llanto, el hombre que yacía junto a su lecho, solamente la abrazó y  dijo:

— Ten paciencia, entiendo que las extrañas y también comprendo esa especial conexión entre ustedes.

Sierpe lo beso con ternura y le acarició el cabello, con los ojos anegados de lágrimas y señaló:

— Debo atender los asuntos de mi clan.

Dicho esto el hombre solamente asintió y se dispuso a salir a las tareas que tenía pendientes, desde la puerta de aquella improvisada choza le dijo:

— Nos vemos al anochecer.

Sierpe dispuso con las herramientas que tenía el elemento de quien le destinó una importante tarea en el momento que le dijo: 

¡Serás una sierpe de otra estirpe! 

Observó los cuatro puntos cardinales y le solicitó al fuego de su hermana Sol que la guiara por la magia donde las runas serían instrumento y lenguaje para resolver dilemas, augurar destinos o simplemente para entender aquello que la intuición demanda de cada uno de los seres humanos, quienes a su vez en otros horizontes también construyen símbolos y también son protegidos por chamanes, tal como se lo explicó el hombre que ahora compartía su vida.

Video “El fuego ante la magia” de Ariadne Gallardo Figueroa.

El mundo lo sabrá


Sol y luna caminaban con mayor lentitud por el peso de la realidad que descubrieron, la vida física tiene sus leyes y ante ella no es posible cambiar nada, aún conociendo que la magia tenía alternativas y lograba lo impensable. Por ello Sol, tomó del brazo a Luna y le dijo:

— La alforja con las runas quedará bajo tu custodia, de alguna forma siento que es momento de preguntarles qué tienen para decirnos, sobre todo ahora que sabemos que el tiempo y sus ciclos estarán en tu poder.

Luna asintió con pesadumbre, no le gustaba que tareas tan cargadas de responsabilidad dependieran de ella, por lo cual exclamó:

— “Yo se y yo resuelvo” era parte del reto para aprender y seguir ahí donde las dudas nos impulsan, comparar lo que podemos compartir y aquello que sólo es nuestro, lo usamos con mesura. Los cuatro puntos cardinales nos dan una mirada para fluir, nos miran, los miramos, asentimos… Abandonar no es una elección.

Sol la miró con suavidad y reitero:

— El alma se tomará su tiempo para ser el bálsamo de tus sentimientos, sólo recuerda que no debemos someternos a nadie, la libertad es necesaria en todo momento.

Luna la mira con el ceño fruncido y con preocupación interrogó:

— ¿Quién de nosotros es el ornamento, cuántos habitan el espacio de las promesas no cumplidas?

Sol con firmeza advirtió, al momento que colocaba en sus manos la alforja de runas:

— Aquel en el mundo que tenga oídos para oír, lo hará, aquel que tenga ojos para ver, verá. Lo demás no queda en nuestro poder. La tirada es tuya hermana, hazlo:

Luna señaló los cuatro puntos donde habitan el fuego, el agua, el aire y la tierra e introdujo la mano en la alforja y lo que alcanzó a reunir su puño fue lo que tiró a la vista de ambas y dejó que su intuición le dijera lo que ellas le mostraron:

En manos de Luna y el heraldo quedó una importante responsabilidad, intuir la tirada de runas

— Eolh habló para ellas: Tendremos suerte, nuestros valores están protegidos, lo emocional demanda mucho de nosotras, hay que mantener una actitud positiva en medio del caos.

Anzus, dijo lo suyo: La comunicación será primordial, cada paso y cada palabra contará para dirigir los objetivos deseados. 

Ing, igualmente dejó su mensaje en manos de las hechiceras: Emanciparse al cumplir cada trayecto, veremos tareas terminadas y después seguiremos adelante.

Ambas mujeres sonrieron y descubrieron que un elemento no estaría en manos de Luna, al menos por ahora, cada tirada sería única y cambiaría el registro de los hechos. En ese momento Luna preguntó:

— Hermana, ¿Crees que en algún momento la gente sentirá que este lenguaje es un instrumento para sus propias vidas, perdurará?

— Querida Luna está en tus manos y en las del Heraldo que suceda, confía que la vida siempre tiene buenas y maravillosas sorpresas.

Composición fotográfica de la autora de una tirada real, titulada: “Los símbolos dicen lo que es: ” Recordemos la forma como fue presentada ante el Alquimista Luna, por la hechicera Sol, ella es la que es.”

El momento que unió el pasado con el presente


El camino para Sol y Luna cada vez era más complicado, la nieve comenzó a ser densa, ambas se preguntaban si el camino elegido era el más propicio para este recorrido, pero de una u otra forma ya estaban en él y era necesario seguir adelante.

De pronto para Sol todo comenzó a dar vueltas, tuvo que apoyarse de su hermana para no caer, el mareo la mantuvo turbada por un buen rato, Luna la llevó hasta el tronco de un árbol para guarecerse del viento, la mirada preocupada de Luna fue lo último que vio Sol al momento de caer en un profundo y pesado sueño que la llevó a un hueco donde el tiempo la atrajo al pasado.

Revivió la escena dolorosa de un terreno quemado donde lo único que escuchaba era el llanto de un niño pequeño, tosiendo entre el humo y los gritos de los asaltantes, blandiendo espadas y antorchas para quemar aquella comarca.

Nunca olvidaría la mirada aterrada de aquella criatura, cuyo rostro estaba cubierto por una extraño tatuaje de hollín, lágrimas y mocos, cuando lo instó:

— Nadie de los tuyos va a escuchar tu llanto, las gente que los está matando si lo hará, es mejor que te quedes callado.

Con ojos grandes el pequeño de inmediato ahogó su frenético desvario y contuvo el sollozo cuando ella le preguntó:

–¿Tienes nombre?

La criatura solo movió la cabeza negando…

–Yo tampoco, bajemos por la ladera con el mayor silencio posible, dame la mano.

Ambos se alejaron y la niña que se acercaba a la pubertad, alzó en brazos al pequeño que apenas había aprendido a caminar, resueltos llegaron hasta lo profundo de un bosque y el pequeño alzó su dedo índice cuando vio un claro en medio de aquella bella escena de paz y trino de pájaros.

La niña que ahora conocemos como Sol, exclamó:

— Bien has elegido un buen sitio, vamos a construir nuestro pequeño recinto.

Ahora hagamos lo que tenemos que hacer primero, yo no puedo ser tu madre, puedo ser tu hermana mayor, y la hermana mayor siempre aprende de aquel a quien cuida, entonces te nombraré Maestro, ese es tu nombre ahora.

El pequeño sonrió y repitió con cierta dificultad el nombre que ella le dió y la miró con los ojos muy abiertos:

— No, no, no tendré nombre hasta que hayas crecido lo suficiente para decidir, ¿Esta bien?

El pequeño asintió y ambos sonrieron.

El golpeteo en el pecho de Sol se fue apaciguando ante esas imágenes tan nítidas en su sueño y pudo respirar con menos dificultad. Lo primero que observó fue la mirada preocupada de Luna que le preguntaba si quería tomar un poco de agua:

— Sol, hermana hemos pasado por grandes dificultades, la comida es escasa en este sitio ahora, pero te vas a poner bien te lo aseguro, ¿Quieres un poco de agua?

Sol la miró con cansancio y le preguntó:

–Necesito que observes el paisaje, dime si ves a mi animal mensajero, al heraldo de mi alma, por favor.

Luna, con enorme dolor fijo la mirada en el horizonte, en el río helado, en la colina y fue ahí donde lo vio, un zorro con el pelaje rojizo como el fuego y mirada penetrante, ella le sostuvo la mirada con asombro y dolor al mismo tiempo, al momento que el animal sólo agachó la cabeza y giró sobre sus patas para hundirse detrás de la colina de nuevo.

Luna le sostuvo la mirada con asombro y dolor al mismo tiempo

Luna respiró hondo y recalcó:

— Sí lo vi, Sol, pero se ha ido, dio la vuelta y se fue detrás de la colina.

Sol sonrió y la miró con suavidad:

— No eres buena mintiendo hermana, sabes bien que ahora nos sigue de cerca, tengamos paciencia. ¡Vamos ayúdame a levantarme, creo que me siento mejor ahora!

En pocos días tu intuición te guiará para entenderte con él, creo que será una buena compañía.

Por toda respuesta Luna sólo la abrazó con lágrimas en los ojos.

Nota de la autora: Las siguientes referencias forma parte de la inspiración para este post:

En el mito y la tradición celta, el zorro juega el papel de heraldo del alma. En otras palabras, el zorro es una especie de recipiente para las almas que han pasado de la tierra a lo no físico.

Πάντα ῥεῖ; “Τodo fluye” Heraclito lo dijo, pero antes de que esto se supiera la vida daba constancia de que las cosas son de esa forma, al menos para quien sostiene que la magia  es el instrumento de su existencia.

Durante el afelio, nuestro planeta y el Sol se sitúan a una distancia aproximada de 1,017 unidades astronómicas, lo que implica que les separan algo más de 152 millones de kilómetros. Aunque la Tierra gira a una velocidad media de 29,8 km/s, durante el afelio se vuelve algo más lenta y se desplaza a 28,76 km/s.

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La esperanza puesta en el futuro


Viento en Popa el grupo formado por Estrella, Ave y el Maestro, iniciaron el diseño de sus retos y metas durante el viaje, en las noches serenas que los acompañaron los días siguientes, fue notable el embeleso de Estrella por una aparición maravillosa en el cielo, asunto por el cual el Maestro la interrogó:

— ¿Qué fascinación entraña para tí esa estrella que no parpadea en el cielo querida Estrella?

— Me pregunto si en alguna ocasión los humanos le darán nombre, precisamente a ella que es tan luminosa y atrayente.

El Maestro agachó la mirada y asintió:

— Los humanos en su afán de poseer a todo le darán nombre, algunos que perdurarán más allá de nuestra existencia y de los cuales no sabremos jamás, sí no lo dudo.

¿Te ha dicho algo, intenta comunicarte con ella, se bien que algo te tiene reservado después de que ya atrajo de esa forma tu atención, no lo olvides, aun en medio del mar hay señales, detalles, cuando ella aparece puede estar deseando decirte algo.

Estrella lo miró con una sonrisa agradecida y con firmeza advirtió:

— Sin duda Maestro ella debe de tener una tarea para mi, absolutamente cierto. Ahora cuéntame qué has pensado hacer más adelante.

El Maestro se rascó la nuca y dijo con alegría:

— Para eso déjame llamar a Ave que siempre anda de un lado para el otro de este pequeño navío.

A lo lejos la ballena bufó y dio un salto que dejó a su alrededor por unos instantes un agitado y alegre paisaje marino.

Una vez que estuvieron juntos, notaron que el lomo de un gran ballena dejaba una estela en el agua, les había seguido por un buen trayecto, para ellos sin lugar a dudas era la encarnación de su hermana Camino y una metáfora del siguiente paso en su aventura por la vida.

El Maestro advirtió que durante el alba notaba con claridad que el señor de los días aparecía y se retiraba cuando a  veces la señora de la noche,  sonreía y otras veces no estaba presente, pero apenas se notaba un lado de su silueta, otras ocasiones era visible en toda su redondez y bien, eso le daba un panorama maravilloso de lo que iluminaba sus días con una idea que seguía en su cabeza:

Ambas apariciones del cielo son redondas, por tanto este sitio que habitamos lo es también y si le doy la vuelta sobre el lomo del mar llegaré a un nuevo paisaje acompañado tal vez de Camino que nos ha seguido todo este tiempo y sólo de esa forma mi amor por Freyja me dará a conocer lo que es certeza, tal como me lo hizo saber aquella ocasión y la única en que tuve su presencia ante mi.

Los tres se miraron convencidos de que la vida estaba por mostrarles maravillosos momentos; a lo lejos la ballena bufó y dio un salto que dejó a su alrededor por unos instantes un agitado y alegre paisaje marino.

Nota de la autora: La estrella a la cual se refieren es el planeta Venus.

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El más grande amor


El maestro observó que el mar se violentaba cada vez más, en esa zona era peligroso quedarse,  las olas podrían provocar que su humilde nave se golpeara contra las rocas. así que decidió que era hora de seguir el camino. con voz firme exclamó:

— Hermanas, debemos marcharnos seguiré de cerca la costa de alguna forma tendremos señales del sitio donde ustedes seguirán su camino, pero por lo pronto, si navegaremos juntos.

Una vez puestos en el lomo suave del mar tuvieron tiempo de admirar aquel paisaje de agua impresionante.

Ave se sentó junto a ellos y exclamó:
—  ¡Cuéntanos de tus amores, maestro!

Estrella se acercó a él y le dijo con entusiasmo:

— Tenemos tiempo de conversar de tantas cosas, parece que en este sitio el tiempo se ha detenido

— Cierto es, vamos llama a Ave y hagamos recuento de ideas, como cuando nos reuniamos alrededor del fuego y las ideas nos mostraban su magia.

Ave llegó frotando las manos y dijo con alegría:

— Ya le puse la sal a los peces, ahora si nos van a durar un poco más.

El maestro preguntó con alegría:

— Perfecto, ahora digan de qué platicamos…

Ave se sentó junto a ellos y exclamó:

—  ¡Cuéntanos de tus amores, maestro!

El maestro entorno la mirada y llevándose la mano a su densa barba apuntó:

— Hubo una mujer, yo era muy joven la descubrí en un mercado y la seguí sin que se diera cuenta, pero ella volteó y solamente se me quedó mirando, era mayor que yo. Me preguntó que hacía y lo más lógico que tuve en mente fue preguntarle si me podía decir si vivía cerca y si podía decirme su nombre.

Estrella se acomodó colocando sus manos rodeando sus mejillas atenta a cada expresión del maestro. Éste continuó el relato con gran entusiasmo y un brillo especial en su mirada:

— La respuesta de aquella mujer me sorprendió mucho, sólamente dijo:

“No quieras saber de mi, yo te diré quien soy”

— Sus palabras me entusiasmaron un torrente de sangre invadió mi corazón y sus latidos me hacían sentir como un imbécil. Entonces preguntó:

“¿Qué sabes del amor, muchacho?”

— En ese momento me maravillé, y con toda la ingenuidad que cabía en mi mente exclamé: Enseñame. La mujer colocó su mano en mi corazón al momento que yo sentía que cada fibra de mi cuerpo temblaba ante su cercanía, entendí que estaba a punto de conocer el más apasionado de los arrebatos de amor que un ser humano puede llegar a sentir… De pronto me dijo:

“Cierra los ojos, he escuchado tu corazón, tiene esos dulces sonidos de la confianza, pronto sabrás cómo convertirlo en  certeza …

— Al momento que retiró su manos de mi pecho, me sentí desvalido, había desaparecido en el preciso instante que yo esperaba una noche de amor físico y apasionadamente frenético, nada, no estaba más.

Ave se llevó la mano a la boca y exclamó:

— ¡No, no puede ser!

Estrella se quedó reflexiva y señaló:

— Pero, imagino que la buscaste, no podía estar lejos, ¿La volviste a ver?

El maestro con los ojos brillantes de lágrimas emocionadas exclamó:

— Por supuesto que la busqué y cada que lo hacía de alguna forma me daba cuenta que ella se había quedado en mi corazón, me alentó a descubrir verdades que de otra manera no habría descubierto, sobre todo cuando llegaron a mi vida otras mujeres y me di cuenta que el amor que entregas para dar y recibir placer, no es posible siempre. Hay una dosis de posesividad que cambia todo, crea cercos, limita la libertad.

Cada que la buscaba me enfrentaba a un nuevo misterio donde la vida fluía y las veces que quise olvidarla me sentí invadido por algo que no me se explicar, tal vez me encontré con la encarnación de Freyja.

Estrella se le quedó mirando y con una gran sonrisa le dijo:

— Maestro, eres instrumento de su magia, esa magia con la cual nos has instruido.

El mar fue testigo silencioso de su conversación y sin duda su viaje sería seguro bajo la mirada confiada del amor y la belleza.

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Espiga y el panal


Se acercó Estrella con fruta para preguntar si navegarían  juntos, al momento que atracó en el puerto una embarcación de rudos y ruidosos  vikingos, el maestro con clara preocupación les pidió que bajaran a esconderse, que nos las vieran en cubierta.

Un varón de gran estatura con hendiduras de hierro candente en su rostro y brazos, constataba que habían sido bruñidas para salvarlo de la muerte. Desde la nave le gritó al pescador:

— Tú, ¿Qué cambias por la cesta de pescado?

— Lo que tenga, menos miel

— Un costal de sal

— Está bien.

El varón mandó a otro hombre de mirada fría como el hielo con un costal mediano de sal. El maestro agradeció con la mirada y retiró las amarras del navío para separarse lo antes posible del lugar.

Pasadas unas horas atracaron en una lejana donde las rocas golpeaban con fuerza, hasta ese momento Ave y Estrella salieron a respirar el salitroso viento del lugar.

El maestro dijo con alegría:

–Me guarde dos peces para comer antes de dormir, vamos acá estamos seguros.

Estrella dijo:

— ¿ De verdad crees que guardan miel en esa nave?

— No tengo idea, pero era mejor advertirles, todas recuerdan aquel momento en que Espiga llegó feliz con los brazos hinchados y una colmena entre las manos, ¿Verdad?

Ambas mujeres recordaron el pasaje con algunas risas mustias. Ave añadió:

— Recuerdo, le dijiste que había robado el sustento de la luna diseminadora, esa que la había protegido cuando llegó a este mundo.

El maestro señaló:

— Cierto bajo esa luna me la entregó su madre antes de partir. Pero lo más importante de todo esto es que al llegar al panal fue atacada  por un grupo protector, dispuesto a perder la vida para conservar la colmena, ella aceptó los pinchazos y robó la colmena.

Valoran la vida de cada una de ellas y sólo pondrán a unas cuantas a darlo todo por defender su forma de cultivarse.

Ave dijo cabizbaja:

— Estos vikingos son como los protectores de las colmenas, dan la vida por proteger su territorio y muchos terminan sin vida y sin tierra para crecer.

El maestro asintió y añadió:

— ¿Recuerdan la promesa que hicimos ese día?

Ambas mujeres casi al unísono dijeron:

-Quien nunca probaremos la miel.

–Claro y no por miedo a los pinchazos, sino porque estamos respetando el colmenar que les da vida y protección a las abejas, las ayuda a ser diseminadoras de vida y alegría. esos sabios seres no van a combatir al ladrón en grandes volúmenes, valoran la vida de cada una de ellas y sólo pondrán a unas cuantas a darlo todo por defender su forma de cultivarse.

Estrella apuntó:

— Sin embargo, los humanos, se abalanzan en grandes grupos a perder la vida, la tierra y no imaginan lo que viene.

El maestro la tomó por el hombre y señaló:

— Hay visionarios y estrategas, uno de estos grupos querrá dictar la historia con un sello de fuego y sangre, el otro intentará convencer, construir sucesiones y estructuras.

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¿Cómo nos reconoceremos en los rostros amigos?


El maestro se levantó temprano aquella fría mañana, antes de tener la certeza de que el momento de partir había llegado, preparó sus enseres de pesca para vender o intercambiar por herramientas que le fueran útiles, lo que obtuviera en la pesca de ese día.

Recio hombre de mirada alegre, de mediana estatura, densa barba castaña, experimentado navegante de aguas costeras, no mayor a 50 y tantos años…  Observaba en la distancia aquella inmensidad impresionante por donde iniciaba su ascenso el Sol.

Miraba esa bella escena marina, ahí donde el señor del día se levanta, dijo el maestro

Recordó con alegría y nostalgia a la mujer que igual que él fueron arrancados de sus raíces para tener que buscarse la vida en un sitio alejado donde fortalecerse  y alentar a otras criaturas a crecer en libertad.

Sintió una delicada mano en su hombro, era Ave que le preguntó que lo tenía tan absorto, a lo cual el maestro señaló:

— Miraba esa bella escena marina, ahí donde el señor del día se levanta  y recordé a Sol, me preguntaba qué habrá vivido después de que nos separamos y sí ella también habrá pensado que las abandoné.

Ave, lo miró con suavidad y le recordó:

— Ella es una leal alumna de tus enseñanzas, aún en la huida se comportó como si tú estuvieras ahí, en muchas cosas es tu reflejo maestro; cuando fundió el anillo ella era conciente que no le pertenecía y que formaba parte de algo superior a lo que pudiéramos comprender. Bueno ahora lleva consigo algo para compartir con el mundo y no le va a pasar como a mi que me quede muda al no saber qué decir entre esta gente que no habla los símbolos que conocemos.

El maestro la observó y soltó una sonora carcajada cuando le dijo:

— Ave tú has pensado que todos van a estar interesados en usar las runas para darse a entender, no, absolutamente no. La gente sí pisas su territorio querrá imponer sus leyes, lenguaje y costumbres.

Sol tendría que tener en sus manos un conocimiento muy especial como para que los otros quieran entenderlo y esforzarse por aprender nuestra lengua o la forma como se leen las runas.

Ave frunció el ceño e interrogó:

— ¿Sí la muerte de Camino, no es importante para los demás, entonces porque dijiste que habíamos trascendido?

— Lo dije por que juntas se han dado cuenta que no están solas, que hay más gente que piensa igual, personas que no han conocido y que esperan allá en la distancia, gente que se ha esforzado por evitar la exclavitud, que se ha valido de su astucia para no caer en manos de los que necesitan carne para las lanzas. Además sería necio creer que la magia solo nos pertenece a nosotros, debe sin duda esconderse en mucha más gente que ha de reconocer el misterio de la vida y las señales que quedan después de la muerte. 

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El Acecho y la violencia


Nota de la autora: Me han escrito preguntando al correo AGF@lecturasdeary.com si hay un problema de continuidad en las edades de las hechiceras y el maestro, absolutamente no. Las historias lineales son muy predecibles, así que solo les invito a seguir leyendo cada tramo del desarrollo de “Hechizo de Ave”

Vamos de nuevo con el relato:

Nada es propicio para seguir el camino, pero Sierpe sabe que no puede detenerse, pero algo la sorprenderá sin que ella pueda evitarlo.

A veces Sierpe confía demasiado en su certeza pero no es consciente de que las habilidades de otros pueden ser reconocidas de la forma menos esperada.

La noche cae, el único sitio confortable es un establo de cabras. Sierpe se desliza en silencio hacia ese rincón que le permitirá comerse el trozo de pan del que pudo hacerse y guardar energías para seguir con el alba su camino hacia tierras distantes.

Alguien con igual cautela y sigilo se ha deslizado al mismo sitio, sin ser visto… cuando menos se lo espera la hechicera es apresada por la espalda y recuerda con claridad su sueño en la cueva que vigilaba Rowan:

 “Sentir los brazos y las piernas inmovilizados”

La mujer se esfuerza por zafarse del captor que al oído le dice:

— ¿Qué diablos haces aquí? Te he vigilado, robaste pan al tendero y ahora te encuentro escondida en este lugar.

Sierpe busca la forma de morderlo, pero con habilidad el varón amordaza su boca con su mano y le dice en voz queda:

— No vas a gritar, ¿Quieres que se den cuenta de que estamos aquí? Más te vale guardarte y decirme quién te ha mandado a este lugar.

Siempre se da cuenta que el hombre posiblemente se debe a un grupo y tiene que buscar la mejor forma de zafarse y eludirlo, ella sabe que hay  grupos de raptores, cazadores de hechiceras y hábiles estafadores dispuestos a vender cualquier información al mejor postor. 

El varón le retira la mano del rostro, esperando que ella le diga lo que él le ordenó, a lo que Sierpe contesta:

— No te voy a decir nada y si me quieres violar claro que voy a gritar y si no logro que me ayuden, completo no te vas de aquí.

El hombre la mira sorprendido y se ríe, no la suelta se acerca de nuevo a su oído y susurra:

— Tienes agallas, mujer

— ¡No voy a decirte nada, lárgate!

— No lo haré, eres hábil y eso es útil, te he seguido hace cinco días…

— ¡Ahora suéltame, o la cabra cumplirá mi orden!

El hombre sorprendido se da cuenta que detrás de él está una cabra que se pone de espaldas a él y levanta ambas patas traseras golpeando con fuerza el torso del confiado varón.  

La hechicera se incorpora y sacude la paja de sus faldas, se da cuenta que el hombre recibió un golpe en la sien y está prácticamente inconsciente, busca una cuerda y le ata de pies y manos con nudos certeros y bien hechos, al momento que dice:

“Otro que ahora sabe de qué estamos hechas”

Se retira con precaución del lugar y pese al frío intenso sigue su camino evitando los lugares concurridos.

Fotografía “La Trampa” de Ariadne Gallardo Figueroa

Lo que sabemos y aquello que jamás nos fue dicho


Estrella cocinó  pescado en aquel pequeño cubículo de la embarcación del maestro donde pudieron evitar el viento que con solo rozar la piel podía herirla, con avidez el maestro las interrogó, quería entender que las había determinado a avanzar lejos de todo lo conocido.

Ave, con aquel trozo de bocado compartido con tanto cariño, indicó que Rowan les había hablado a cada una de ellas y la parte que más le había impactado fue cuando dijo a Sol que había muertes que eran necesarias.

El maestro reconoció con la mirada que de alguna forma todo eso era verdad y añadió:

— El cazador no podía saber a quien estaba apuntando con aquella flecha mortal, en su mente aniquilarlas era la consigna que le habían dado, sin importar quién de ustedes fuera. Para nosotros, sin importar la existencia de un destino, no es difícil prever la causa por la cual precisamente Camino y Espiga fueron elegidas para partir, o lo hicieron pese a no desearlo, son símbolos que quedan para nuestra enseñanza.

Estrella repartía más trozos de pescado y añadió:

— Camino fue quien dejó una ruta precisa en los huesos de aquel animal legendario, el que cuida nuestro paso por la historia y conserva las enseñanzas más antiguas de nuestra tradiciones.

Ave llevándose la manos a su corazón exclamó:

— Por su parte Espiga se incendió en el bosque, liberando su alma en un acto de fertilidad para quienes pisen ese terreno en los años por venir, sus cenizas serán fortaleza y alimento.

El maestro las tomó a ambas por el hombro y con suave voz señaló:

Además los simbolos no se hubieran logrado sin la energía de cada una de ustedes. Ahora cuentenme cómo que que decidieron el camino que debían tomar, quíen decide que Sierpe avance sola y cómo supieron de una dama que usa el hilo de lana en tierras.

Ambas mujeres se miraron y fue Ave quien mirando fijamente al maestro le dijo:

Las voces de Rowan indicaron en sueños lo que los murciélagos señalaron.

— Rowan y los murcielagos pusieron voces e imagenes en cada una de nosotras, no sabemos si aquello que vimos se cumplirá en lo que nos resta de vida o sucederá después, pero hay un lazo que conecta el mundo que somos con el que sentimos y no se limita a lo que podemos ver, incluso puedo pensar qe hay gente que nos presiente, que siente y piensa como nosotros.

El maestro con orgullo, mascando su bocado sonrió y exclamó:

— Claro, tierras distantes con otras costumbres pero con personas de mente abierta para defender la libertad. Ellos ven las mismas estrellas, observan el mismo mar, jamás del mismo lado, pero nunca diferente si la luz del entendimiento los guia.

Imagen de  Rowan de HOerwin56 en Pixabay