“Llegarán a ti muchos adioses, formarán parte de tu memoria y serán tu aprendizaje; sólo alguien se quedará en ti para siempre, cuando aprendas a reconocerlo tu vida será plena”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

La vida es un regalo que no siempre podemos apreciar, basta con saber que fuimos rescatados de la muerte en algún momento de la vida para sentir que alguna poderosa razón nos espera para ser encontrada y es por eso que estamos vivos, que somos sobrevivientes de algo o de alguien.

En lo distante del océano llegó el barullo de gaviotas en busca de alimento, entre las rocas se agolpaba la espuma del mar, el recorrido hacia la desembocadura ardió en el cuerpo de Dayami, ese cuerpo sin definir que se agrupaba y dispersaba de la misma forma que lo hacen las olas del mar, llamémosle cuerpo para sentir que aquella viscosa sustancia de plasma, no estaba inerte y era consciente de todo lo que acontece a su alrededor.

Entre las rocas se agolpaba la espuma del mar

¿Cómo saberlo? Es asunto de la magia de Erandi y ella se percató al momento que “La Diosa del Río” había encontrado el camino hacia un diferente escenario, un hábitat más violento y de sabor intenso. Erandi se dijo para sí:

<Hemos llegado a la segunda etapa de este recorrido, nada impedirá que conozcas  aquello que necesitamos saber querida Dayami.>

Si acaso has soñado con la invisibilidad, posiblemente entenderías cuan fascinante es el penetrar en otros cuerpos y sentir su respiración, latir su corazón dejarte llevar por ellos doquiera que vayan.

¿Qué habrá en la mente de Erandi para reconocer el viaje y entender lo que a otros les es imposible? ¡De qué están hechos los talentos de quienes pueden ver más allá de sus propios límites y diseñar estrategias y saberes!

Tendríamos que ser tan temerarios como ella o más aún que algunos de los dotados con alas en el alma, pero sí a un pequeño le preguntas sobre la lógica de todo ésto sin duda la considerará posible y formará parte de sus ensoñaciones.

La vida nos cambia, nos pone a prueba y nos señala lo territoriales, inefables o limitados que somos, basta con creer que lo imposible es realizable y dejar que el curso de los acontecimientos le dé a estas mujeres la oportunidad de rescatar lo que importa.

Ahora una parte de Dayami se encuentra en el cuerpo de un pargo, sí este es cazado por una gaviota, posiblemente no logrará llegar mar adentro… Otra parte sigue el curso de las corrientes del océano que hoy conocemos como Golfo de México.

Erandi toca su vientre ante la mirada atenta de su pareja que ahora la cuida con más esmero y le pregunta:

-Mujer, dime lo que está pasando tienes rato en total silencio y  te noto preocupada

-Nuestra criatura se mueve, ella al igual que yo, intuye que Dayami ya está en el océano, queda a su suerte y de los depredadores que la acojan o limiten. Es sólo eso amado mío, la suerte de ella es la nuestra y el mar es violento, es lo que me mantiene en silencio.

Ambos se miran y se abrazan con la esperanza de que todo su esfuerzo no sea en vano. Erandi comentó:

-Ella ha aceptado el reto y las deidades la acompañan, su vida ha cambiado para siempre.

Solo resta quedarnos en espera de los momentos que le den una luz de entendimiento a Erandi en todo esto, cada ser que ha partido de la vida de la sacerdotisa del templo de Ometeotl, lo ha hecho para siempre.

Algo las une y eso cambia toda perspectiva de lo podemos imaginar, son tres mujeres en caminos diferentes y con tareas específicas que cumplir, cada una lleva una energía distinta en su ánimo.

Cuando la vida te impulsa a cumplir una tarea puede que todo esté en contra, en ello no reside lo importante de tu meta, ningún ruido o palabra necia será importante cuando sabes lo que tienes que hacer.

Fotografía de la autora: El barullo del mar


“Llegará alguien que interpondrá su voz a la de otra persona para evitar que caigas en una trampa y otro ser intentará frenar tu agudeza y agilidad, tú lo sabrás con claridad”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Painani recordaba con nostalgia aquellos momento con sus seres queridos y el abrazo cálido de ellos, entendía perfectamente que no sería fácil olvidarlos, pero al mismo tiempo sentía esa necesidad de revivirlos y esto le provocaba melancolía, pese a la enorme imposibilidad de hacer realidad su deseo; con el paso del tiempo y en su convivencia con los sabios de las tierras mayas fortificó su ánimo al introducirse en sus estudios y su manera especial de contemplar el cielo.

Pero siempre hay que estar alertas cuando de sentimientos se trata, aquella noche en la fresca casa de palma que le ofrecieron para pasar algunos días se abrazó a sí misma en aquella soledad sosegada y esperanzadora que la cobijaba en tierras extrañas.

De pronto una visión sin rostro como una sombra voló hasta donde ella se encontraba, en sueños ella lo observó por arriba de su cabeza y notó cuando la abrazó con fuerza por la espalda, dejándola inmóvil y disgustada por el atropello. 

No era un abrazo agradable, más se parecía a una prisión, entonces con energía intentó con dificultad mover el brazo que le quedaba sobre el suelo y gritó con todas las fuerzas que le fue posible al ser sobrenatural que la soltara.

Painani reconoció de inmediato que cuando anhelas algo con mucho deseo, pueden llegar hacia tí, todo tipo de seres, llegan provistos de la energía que poseen para dartela, pero no siempre es lo que tu corazón anhela.

Con el paso de los días conoció a uno de los observadores del cielo que le indicó la importancia de la Estrella que formaba parte de los ciclos de la cosecha; Ahzab Kab Ek, la estrella que despierta a la Tierra. Ellos los Mayas la asocian  a Kukulcán, el equivalente Maya de Quetzalcóatl, para los Náhuatl.

Painani le explicó que para ellos el nombre de esa estrella que no titila y brilla intensa en el cielo tenía el nombre de Tlahuizcalpantecuhtli. Le agradaba dialogar con aquella persona,  conectaba con sus pensamientos, gracias a él pudo reconocer a un amigo que se interpuso entre otros para dar la adecuada interpretación a sus palabras y no hacerla quedar irrespetuosa ante ellos, pese a que no hubiera sido su intención.

Llegó el momento de seguir su viaje, ella no podía detenerse, y agradeció con gran respeto todos los conocimientos que le brindaron, la amistad y apoyo que recibió de todos no lo olvidaría jamás, sabía perfectamente que al adentrarse más al sur encontraría a personajes de la misma cultura maya, ellos poseían un vasto territorio y gracias a ello le fue entregado un salvoconducto para poder recorrer ese territorio selvático con facilidad.

El observador del cielo de nombre Ek Balam le ofreció un pequeño obsequio para que lo recordará pese a la distancia, algo que ella conservaría con afecto. Estas fueron las palabras que le dijo el observador del cielo:

“ Todos los seres del planeta son observadores del cielo, cada estrella tiene un tiempo de vida y es maravillosamente diferente al tiempo de los humanos, recuerda que cada momento que vivas creando y soñando, una estrella velará por ti y querrá saber de tu inteligencia y osadía, tanto como tú de su energía e infinita presencia durante tu vida. Sea el trozo del cielo tu compañía y la presencia mínima de una estrella para acompañarte siempre”

Recibe de Ek Balam un trozo del cielo

Con una reverencia Painani agradeció el pequeño obsequio que le fue otorgado y los conservó toda su vida, ya que con sus grandes recorridos a toda velocidad ella lograba magnetizar de  energía  y transmitirla a aquel trozo de meteorito.

Gracias a este elemento le fue fácil  conjugar las fuerzas de la naturaleza y todo ésto  le llevaría precisamente hacia donde nace la energía vital, entonces aquello que ella descubriría, le sería transmitido a quien ligaría su vida de forma misteriosa a ella.

Un caudal de nuevos conocimientos serían transmitidos a través de la energía electrostática donde toda carga eléctrica en equilibrio les daría un conocimiento compartido del cosmos.

¿Ahora se han dado cuenta de quienes estoy hablando?

Todo lo que gobierna tu energía es iluminado por otros y si sabes reconocer su equilibrio, habrás logrado la magia de lo eterno.

Notas de la autora:

Hay autores que señalan lo siguiente: El culto a Venus persiste hasta el tiempo de los Aztecas, quienes la denominaban Huey Citlalin, la gran estrella, y en su carácter de estrella de la mañana era asociada con Quetzalcóatl.

El significado del nombre del observador del cielo significa “La estrella del jaguar”

Fotografía con filtro gratuito de PicsArt de la autora: “El obsequio del cielo”


“Puedes amar tu creación al grado de hacer un pacto con quien se opone a tus propósitos pero siempre te preguntarás si valía la pena, eso lo harás después; de momento dirás: Por supuesto que lo vale”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa.

Hacer honor a su nuevo nombre fue algo divertido y fructífero para el hombre que ahora se llamaba Hora, el valle le ofrecía una grandiosa oportunidad de dialogar con el firmamento y entender que la Luna que él conocía no era la misma, su rostro había cambiado, él lo sentía pese a no sangrar como las mujeres cada 28 días, se daba cuenta que cuando la luna estaba llena su deseo de plantar los campos era mayor, enterrar semillas diversas por las laderas y esperar que dieran sus frutos.

El cuarto menguante que para él se asemejaba a una mujer recostada y sonriendo, no era igual desde ese punto del planeta, tenía que esperar a la luna creciente para imaginarse a esa dama coqueta que le sonreía recostada de lado.

Sin embargo la luna llena llegaba puntual en ambos hemisferios y el sentía en su cuerpo ese cosquilleo bajo su influjo que le intensificaban los deseos de cantar y cosechar los frutos que había sembrado bajo el influjo de la dama sonriente.

La savia de sus frutos se gestaba  en luna nueva y con la luna llena se concentraba en sus tallos, los fortalecía para que la planta rindiera honores al Sol; el cuarto menguante permitía que la savia circulara de los tallos a la raíz, ya que el cuarto creciente había permitido que subiera la savia hacia arriba, las hojas y tallos tenían fortaleza gracias a las fases de la luna y el hombre que medía el tiempo sin duda alguna era el nombrado Hora, quien satisfacía sus deseos en su dialogo con la coquetería de la Luna.

El sabía con certeza que la luna le hablaba y cuando su forma era similar a un cuenco, era la clara advertencia de que se esperan chubascos o lloviznas; de lo que no le advirtió con claridad fue de las pavorosas tormentas que orquestaba el rayo y su poder destructivo.

Aquella noche se asomó estruendoso en una de las esquinas de su siembra, crepitó entre llamas y para Hora fue como un llanto lastimero y terrible de todos sus hijos verdes. Sin pensarlo dos veces salió al encuentro del rayo y gritó:

¡Hagamos un pacto, tú dejas mi siembra y yo te rendiré honores, deja en paz a mis creaciones!

El pacto de Hora con el Rayo que a la larga lo cambiaría todo

En ese momento cimbró un relámpago en el firmamento y después todo fue calma; el hombre regresó a su pequeño recinto y ofrendó su mejor fruto al poder del rayo, ese pacto le daría una nueva forma de preparar la tierra y al mismo tiempo una marca de la cual él no sería consciente hasta muchos años después, pero aún es demasiado pronto para hablar de esto.

Painani por su parte se acercaba a una tierra de hombres sabios que cambiarían algunos de sus conceptos del mundo y compartirán por un tiempo ideas y observaciones estelares, ella era consciente de su propósito en el mundo y pudo compartir con algunos de ellos su experiencia y sus conocimientos, ambos grupos reconocieron que lo que para ella era Tláloc, para ellos era Chaac deidad  Maya de la lluvia, el trueno y los puntos cardenales.

Painani tuvo especial cuidado en observar un trueno que atravesó de Norte a Sur, desde el observatorio maya le fue explicado el concepto y alcance del trueno, para ella en especial ese relámpago le atemorizó y asombró sin saber las razones exactas de su poder. Ahora nosotros sabemos que ese relámpago fue el que hizo un trato con el hombre del Sur.

Chaac, era una deidad bondadosa asociada con la creación y la vida, la de mayor ascendencia popular, el pueblo la invoca para obtener buenas cosechas. claro también sacrificaba jóvenes lanzándolos a los cenotes. cuentan que todo aquel que lograra nadar y salvarse, significaba que había adquirido el poder de dominar los secretos de la deidad. en realidad parece que a algunos les constaba, lo consideraban cierto.

El mundo nos invita a reconocernos en él y ser parte de sus maravillosos portentos, hay pactos que no son necesarios pero que surgen de lo más profundo de nuestro ser, como humanos nos resistimos a perder lo que amamos, al final nos damos cuenta que la vida fluye de la misma forma que muere.

Para los mayas vendrían momentos trágicos de grandes sequías y muchos de ellos se habrán preguntado si todos aquellos sacrificios humanos fueron en vano, algo similar pasará con el hombre del sur, pero aún no es tiempo de contarlo.

Que tu mejor arma sea la razón para doblegar al deseo no es válido en todos los momentos pero al final es lo que aprendemos, no todos de la misma forma y no todos habrán de contarlo.

Notas de la autora:

Fotografías: El Pacto con el rayo y los frutos de la tierra de la autora

Fotografías de los espacios mayas: https://pueblosoriginarios.com/meso/maya/maya/chaac.html


“Toda piedra tiene el poder de anclar pensamientos y deseos, jamás lo olvides ”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

El paso constante del agua en los cantos de río, los pule y redondea su superficie, en el Papaloapan en aquellos días sus aguas estarían bajo el influjo de la magia que dispuso Erandi en la fuerza vital de Dayami, la esencia de quien fuera una doncella  y ahora por un especial convenio con el universo, una energía convertida en deidad.

En varias culturas del mundo es reconocido el poder de las piedras para transmitir y conservar pensamientos y deseos, esto sería de gran ayuda para hacer llegar percepción y sensaciones a Erandi; cada resonancia, un intuitivo mensaje en la mente de quien necesitaba claridad en el trayecto.

Cantos rodados para la alquimia

Las rocas de río formadas de sílice con el hierro de la sangre de Dayami, fueron  susceptibles de crear campos magnéticos de forma sútil, sin embargo para Erandi eso le bastaba, su capacidad sensorial que en algunas ocasiones le permitía hacer viajes astrales a lejanos espacios, también la habilitaba para entender detalles que a otros les sería fácil olvidar o no relacionar.

Toda energía se confabula  para lograr la magia y con eso bastaba para que los pinceles de Erandi dispusieron sobre la piel curtida del venado los glifos que le darían pistas exactas de lo que necesitaba saber.

Las primeras sensaciones que llegaron a ella eran de total temor, incertidumbre de estar en un cuerpo que ya no existía, la sensación de pánico extremo cuando su pecho fue abierto en el ritual ceremonial y la dispersión de su fluido vital por las escalinatas del templo; la profunda debilidad de perderse en un abismo de extrema soledad donde era imposible pedir ayuda o clamar por piedad.

Posteriormente una sensación de calidez que la embargó al sentirse contenida en el abrazo de su protectora, percibir el frió en un sitio donde había un eco que se repetía dejando rastros de una voz distante cuyas frases eran profundas pero difíciles de entender.

Más adelante Erandi percibió la sensación de vértigo e inseguridad de Dayami al ser arrojada al caudaloso sitio donde cantan las mariposas. Sintió que cada golpe en los cantos rodados la envolvía emitiendo un sonido extraño, posiblemente lo podríamos identificar con algo similar a las notas musicales Fa, Si pero a nadie le consta.

De la incertidumbre a la calma y del total desconcierto al mágico encanto de reconocer su tarea en ese sitio, realmente no fue un camino fácil pero tardaría el momento en que su camino a la desembocadura habría de darse y Erandi solicitó el apoyo de las mismas deidades que le acompañarán con su energía para lograrlo, esa noche exclamó:

“Diosa del río, Dayami tu potencial ha sido encauzado, no temas; la energía que posees es mi fuerza y cada mensaje será resguardado, lo que debes decirme lo encontrarás en el camino, muchas cosas no tendrán sentido para ti ya que tu canto tocará otras fuerzas, no te confundas, simplemente sigue, sigue”

Realmente en asuntos de energías no es fácil reconocer si había una forma en que Dayami lo supiera, si acaso su tarea inspiraría por igual a las fuerzas ocultas que a todas aquellas que captaran su esencia. La vida es eso nos mezclamos con un mundo que no siempre comprendemos, no podía ser diferente para ella, la vida es un instante y Dayami logro que cada una de sus cualidades fueran percibidas por alguien que le tendería la mano, se trataba de una poderosa sacerdotisa que buscaría la forma para continuar su camino hacia la luz de cada conocimiento que tuviera que ser preservado y compartido, Erandi la mujer cuyo amor a la vida y el valor por la libertad la impulsaría a seguir adelante.

Somos tan especiales como podemos serlo, nuestras cualidades a veces son únicas y en otras son las necesarias para cumplir nuestra labor en este camino donde la vida no termina con la muerte, la vida solo termina con el olvido de lo que somos y fuimos para otros.

Notas de la autora:

Características del acero de silicio: https://revistademetalurgia.revistas.csic.es/index.php/revistademetalurgia/article/view/1278

Fa y Si: Elementos químicos o notas musicales podríamos decirlo de esta forma, el hierro está en la familia 8 en el periodo 4 de la tabla periódica y Sílice número atómico 14 y situado en el grupo 14.


“El cauce del río fluye en él, Sol y Luna iluminan el sendero donde se nutre la voz más profunda de tu intuición”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

¿Sería posible que tan solo con la sangre de Dayami ella creara una conexión fluida o esclarecedora para Erandi? La magia tiene recursos que la razón no comprende y a lo largo del camino la propia Erandi fue testigo que toda Deidad comprometida en ese pacto no dejaría sin la información que ella necesitaba.

Cada amoxtli, sería conservado tanto en cueros de venado, como en papel hecho a base de fibras vegetales, el amatl, hecho con la fibra del amacuahuitl o del maguey; pero había algo más, sus textos serían únicos y no tendría ayuda de ningún escriba del templo, la palabra debería ser conservada de forma secreta hasta el momento que la certeza de sus descubrimientos tuviera que ser revelada. Fue por eso que los primeros lienzos se escribieron en piel de venado:

La voz interior le dictó con claridad, bajo la luz intuitiva de la Luna:

“Todo antecedente debe ser escrito en la piel de un ser cuyo corazón ha palpitado igual que el de la diosa del río”

Cada tinte tenía un motivo ceremonial y era cuidadosamente elegido:

El tlille o color oscuro usado para escribir se obtenía del nacazcólotl, así como del humo de las teas y lo llamaban tlilliócotl. El color blanco se extraía de la piedra chimaltizcatl, o de tierra amasada como lodo que al fuego adquiere un tono blanco El azul fino o matlalli y el azul claro, llamado texotli, se hacían de flores azules; el azul oscuro procedía de la flor del xiuhquilitl. Al amarillo fino se le nombraba xochipali, surgía de las flores del mismo color; el amarillo claro zacatlaxcalli, “quiere decir, pan de hierba que se amasa de unas hierbas amarillas, que son muy delgadas; son como tortillas delgadas, y usan de ellas para teñir o pintar”

El rojo, uno de los colores más importantes, era realizado en varias tonalidades y de diversas fuentes. La grana o nocheztli significa sangre de tunas, “porque en cierto género de tunas se crían unos gusanos que llaman cochinillas, apegados a las hojas, y aquellos gusanos tienen una sangre muy colorada; ésta es la grana fina” La grana cenicienta era la llamada tlapalnextli. El rojo blanquecino era llamado chíotl, hecho de flores molidas; si se le agregaba un ungüento de nombre axin se hacía el color bermellón. De las mezclas de estos colores básicos surgían el yapolli (verde), el morado o el leonado.

Para fijar mejor los colores usaban el jugo del tzauhtli y del aceite de chia. Como pinceles se utilizan pelos de conejo de distintos grosores. Además, existían cantidad de utensilios para dibujarlos tales como gomas, esponjas, raspadores, reglas, escuadras, secantes, tinteros, depósitos para conservar los pigmentos; lo que nos habla del grado de especialización en el ejercicio de escritura prehispánica.

Lo más importante era esperar que el flujo del río acercara al mar la energía que en esos momentos Dayami sostenía; sí algo había aprendido Erandi era a tener paciencia y saber escuchar cada detalle y todos los momentos disponibles para entender la magia de una idea. La naturaleza estaba dispuesta de tal forma que sus conexiones con el mundo interior le permitirían encender el preciso instante donde la inspiración no es falsa, no es producto de su necesidad de conocer lo que no es posible ver.

Coyolxauhqui cambiará de forma pero siempre hablará frente al Templo, y nunca en su luz ocultará el momento donde los detalles son vitales, fue por ello que la sacerdotisa del templo donde residía Ometeotl, con todos los instrumentos de escritura dispuestos habló con ella:

“Señora que has logrado detener la muerte para darnos el mensaje necesario en todo momento y ante cualquier siniestro, Coyolxauhqui dadora de vida y luz que defendió su vocación por la intuición, deja que mi tinta siga el camino de Dayami cuyo corazón palpita en el cantar del río, sea la compañía de Papalotl el hábil vuelo de su canto que no se pierda en lo incierto y toque la punta de mi tinta para descifrar misterios”

Pirámide de la Luna, templo de Coyolxauhqui

Nada llega a convertirse en algo mágico y formar parte de tu voz y canto  si no ha sido deseado, las palabras de  Erandi tendrían respuestas y cada una de ellas  formaría un sendero que por ahora solamente ella y su intuición conocerían, ni siquiera al Tlatoani que  moraba en el templo y era poseedor de su alma y corazón, le sería revelado el mensaje, de esta forma el pacto no se rompería y cada glifo dispuesto en el amoxtli completaría un relato revelador, cada pausa en el tiempo sería para la sacerdotisa del templo un trayecto descrito y valorado.

Puntual a su cita la Luna formaría parte de un ciclo donde cada predicción estaría ligada a algo mayor, ese universo de reciprocidades sutiles daría por resultado una certeza de la cual sería imposible escapar. Algo era evidente y no admitía discusión para llegar a esas conclusiones debemos esperar y tener tanta o más paciencia que la propia Erandi.

La ciencia siempre busca adelantarse a los hechos pero antes de que esta existiera ya había individuos capaces de crear hipótesis y descifrar misterios. Analizar la intuición, ponerla a prueba y tomar en cuenta su valor siempre ha sido importante.

Amoxtli Texto en náhuatl Información de la escritura y materiales de los códices: https://masdemx.com/2016/08/materiales-formas-y-colores-de-los-codices-prehispanicos/ Recopilación de Sofia Gómez Sánchez Fotografía de la pirámide de la luna: https://culturizando.com/la-camara-del-inframundo-en-la-piramide-de-la-luna/


“Confía en tus sentidos y escucha: El tono más alto es el más cercano, el más distante es más bajo de esa forma podrás identificar la cercanía del que viene y su velocidad”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Erandi meditaba en las horas previas al alba:

En definitiva nada es en realidad estático y todo conserva un constante movimiento; la marea marca un vaivén en cada retroceso y avance, ¿Acaso ese movimiento  traerá hacia mí evocaciones sonoras desde la playa distante?

Todo cabe en la posibilidad y debo ser paciente, no puedo alejarme del Templo que se encuentra bajo mi custodia por mucho tiempo; ha llegado el momento de preparar mi regreso.

El cielo aún conservaba tonalidades violaceas, el alba iniciaba su paso hacia el despertar de aquella mañana para Erandi totalmente nueva y plena de augurios, agradecida por todo lo que había logrado la noche anterior donde logró cautivar con su magia a las deidades de su pueblo y obtener respuesta, levantó sus brazos de nuevo hacia el horizonte exclamando con vehemencia:

“En el movimiento de las aguas y su danza enigmática, transformadora he de recibir tres regalos gracias a tu intervención señor Tláloc: Mixtli, (nubes); Itztlacoliuhqui, (nieve); Ehécatl, (viento); en ellos he de encontrar todas les respuestas que me son necesarias, desde las brisas del viento que atrae a las nubes hasta las respuestas más anheladas.

Señor que mueves el viento y ayudas el despertar de todo lo fértil, sea tu inmenso amor por Mayah lo que de vida al mensaje que me ha de entregar mi enviada; cada Tlaloque nos transforme y ayude a comprender este viaje hacia lo eterno.”

Dicho ésto dirigió su mirada hacia la tierra para levantar su vasija de barro, pero ésta se había transformado, sellando de forma definitiva el pacto con los Dioses:

Ehécatl (en náhuatl: ehēcatl, ‘el viento”ehecatl, viento’) 

El viento acarició su larga cabellera y jugó con algunos mechones de Erandi, ella reconoció ese juego travieso y agradecido de Ehécatl, El señor del viento. Ella reconoce en el glifo el sello del pacto y la esperanza de su pueblo

Todo lo que buscas en la palabra y sus respuestas puede encontrarse en la paciencia y si sabes esperar conocerás aquello que necesitas saber.

Nota de la autora: Todos los detalles acerca de las deidades aztecas forman parte la mitología histórica; Ehécatl si estuvo enamorado de una mortal cuyo nombre era Mayah, tal como lo relata la leyenda.

Fotografía de glifo con la representación de la deidad del Viento entre los aztecas


“No importa hacia donde dirijas tu mirada, todas las estrellas son distantes; si hay sucesos anteriores a tí y su observación, no lograrás cambiar nada pero tampoco ignorar lo que repercute en tu tiempo”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Así como la propia ciencia lo ha comprobado, podemos definir por cierto, que una tenaz observadora como Erandi, no estaría equivocada en comprenderlo. Presurosa comprendió  que Tlahuizcalpantecuhtli (Venus) estaría presente en su ritual donde el propio Tonacayototl, el Señor del Sustento que habitaba los cielos, la tierra y océanos, haría lo propio para alentar todo la fuerza de Dayami.

Tlahuizcalpantecuhtli (en náhuatl: tlahuizcalpantecuhtli, ‘el señor en la aurora” tlahuizcalli, “la aurora”; pan, “en”; tecuhtli, “señor” ‘) en la mitología mexica

Aquellos puntos luminosos en lo alto del cielo, gracias al color de su luz e intensidad permitiría a los observadores conocer su identidad. Cada momento vivo de una estrella para nosotros sería un recuerdo  y quedará de forma constante en aquellas noches memorables, donde su luz y titilar serían el más intenso recuerdo de algo que dejó de ser pero jamás se fue.

La noche estrellada no borraba el canto de los grillos, el silencio total no era posible y la vida lucía el más fascinante ornamento de la propia naturaleza; en medio de todo esto, el constante estallido de recuerdos en las mente de Erandi fueron distraídos al percibir el fluir del agua que se arrullaba distante de su cansado paso.

Su corazón se agitó de alegría, percatandose al mismo tiempo que aquel fluido que llevaba en su vasija de barro como ofrenda, volvería a vibrar y agitarse en las danzarinas aguas del río donde cantan las alas de múltiples mariposas (Papalotl).

El ritual se uniría al vertiginoso cauce que desemboca en el mar; la sacerdotisa de Ometeotl, dispuso todo para el más imponente ritual del que solo ella al convocar a los Dioses de su tradición milenaria, sería testigo.

La salvedad de lo mítico y la literatura creativa me lleva por estos parajes que existen en mi imaginación y se mezclan con hechos reales de la historia.

Nota de la autora respecto a la reflexión del primer párrafo: Teoría del Big Bang de Edwin Hubble

Fotografía de el planeta Venus que para los aztecas tenía el nombre mencionado en el post.


Aún me pregunto a que se debe que no sea Tenochtitlán el nombre de la capital de nuestro país, este video es muy interesante y espero les agrade:

Los orígenes de este pueblo tan importante en la historia de México y en la cultura Universal.

Los hombres del Sol y su relación con la constelación de donde inicia la migración de los aztecas primigenios, una travesía que se pierde en el tiempo y los convierte en los portadores del símbolo de la serpiente, podremos ver el este material el alcance de Quetzalcóatl en su trayectoria luminosa en un extenso territorio.


“No estamos hechos de piezas fijas, ha todos nos ha tocado alguien que necesita seamos vehículo de sus sueños”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa 

Un ser vivo es polvo de estrellas, es la más pura y simple explicación que incluso la ciencia puede demostrar; eso permite que veamos en otro la señal de diversos caminos, esa persona o personas no son ellas en todo lo que han percibido, en su trayecto siempre habrá un cruce de energías con otros seres, de esta forma somos la continuidad del universo.

En las vastedades del universo está la semilla de lo que ya conoces y de algo que estás por aprender.

Incluso todas aquellas que han heridas en el alma con tal fuerza que llegaron a sentir una llaga que no cierra;  por ello es importante que entiendas que mucho antes de existir toda comunicación global, la red de cruces y enlaces vitales, ya estaba ahí.

No todos van a aceptar el reto, habrá quien no se sienta capaz de entenderlo, pero todos estamos ligados al sentir del otro de la misma forma que Ingerin Barderian y Raudek Vilop.

Muy similar incluso a esa persona que en un instante del tiempo de tu finita existencia gobierna tus ideas y las hace fluir, las transforma y demanda de tus actos el siguiente paso, como lo hizo el Alquimista que no es una idea antigua sino un concepto, constante y cierto.

¿Recuerdan a aquel hombre que se le hizo fácil poseer a Painani? También fue transformado por su fuerza y penetrado por la energía de sus palabras y dejó de ser lo que fue para siempre.

Si acaso nutres de maldad o incertidumbre tu alma, alguien llegará para mancharla como el óleo al lienzo y descubrir  que colocando diversas capas de diferentes tonos, tu imagen primaria, lo que percibían de la vida será transformada, de la misma forma que le sucedió al Maestro.

Tu vida aparentemente es hoy y es finita, pero nunca olvides que tus cruces de ideas, dejarán marcas indelebles en otros que aún sin conocerte, te sienten como esa alma que se dedicó a buscar resonancias a lo largo del tiempo.

Hacer magia es ir al campo y enterrar las manos bajo tierra para descubrir que las raíces de un nuevo terruño pueden ser igualmente las tuyas, como lo hizo el Maestro. Es hablar con los niños en la escuela para sembrar en ellos la curiosidad constante y valorar su poder intuitivo, como lo hizo Zila.

En pocos días veremos como Erandi lanza en uno de los ríos más extensos de México, muy cerca de lo que ahora es Puebla la sangre de Dayami, un ser cuya magia le permitirá crear esa fascinante conexión con una raza desconocida que le dará un lenguaje en el futuro, similar a lo que sucedió con los expedicionarios de Eggya

No hay recetas para hacer magia, la magia está dentro de nosotros para encenderla y compartirla.

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“Aquellos capaces de vibrar en otros, pueden convertirse en los mejores transmisores de pesadillas, pero también pueden ser los que siembren en la mente  de otros las más fascinantes historias que se pueden construir”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa 

Muchos se han de preguntar la causa por la cual mis personajes siguen ligados de alguna forma a lo largo del trayecto, la respuesta es simple: Nadie escapa al ADN que nos ha formado y si bien la genética de todos cuenta con variantes, hablar de globalidad en tiempos ancestrales es tan válido como lo es ahora. 

Lo más valioso y aquello que nos ha colocado en diversas norias es la memoria genética, lo que hemos colocado en la mente de los otros, eso que nos hace continuar una tradición y decidir que en ella no hay nada nuevo por descubrir, está ahí y es necesario darle continuidad, sin crítica, sin duda, sin menosprecio.

Painani era parte de un grupo especial, su tutora había colocado en sus manos y mente la duda, la crítica y el análisis para mirar por diferentes aristas una misma realidad, su fuerza estaba en jamás dejar escapar una idea sin considerarla como parte de un camino y un destino y al mismo tiempo las respuestas que recibía del entorno eran diferentes y pronto dejaría de entenderse con al gente del entorno, sus lenguas dirían de otra forma lo que era necesario nombrar y sentir.

La aldea a la cual se acercó la recibió con recelo, enorme desconfianza ya que una mujer Painani era una ofensa a lo tradicional y un arrebato de vanidad innecesaria. Explicarse en otros dialectos igualmente sería complicado y una pérdida de tiempo, el único recurso al que ellos entenderían era la magia y gracias a ella, Painani pudo conseguir un sitio para pasar al noche y algo de alimento.

Conocer el poder de las hierbas medicinales cuando alguien tenía una preocupante tos que le impedía dormir fue el recurso para ganarse la confianza del grupo y seguir su camino con algunas indicaciones que pudieron mostrarle describiendolas con una vara en las arenas de aquella aldea.

En otra parte vemos como Erandi se coloca en la llegada del Fuego Nuevo inicia las celebraciones, ella concede un tocado a cada una de las mujeres que habrán de bailar y recrear rítmicos sonidos con sus flautas antes de entregarse como ofrendas.

Las palabras de Erandi a cada una de ellas es diferente y se nutre de lo que mira en sus ojos, aquellas que temen pero saben que fueron elegidas, reciben un mensaje diferente a las que con toda pasión han tomado el compromiso como una elección que no sería para otras.

Al llegar su turno a Dayami, que en lengua náhuatl significa Diosa del Río, las palabras de la sacerdotisa del templo de Ometeotl cambian y el discurso le abre una posibilidad por aquello que comprende vibra en el pensamiento de aquella doncella:

“El universo te ha dotado de magia, sea tu sangre el cauce del río que crece en la semilla de los campos y la fortaleza de los pensamientos”

Pocas veces encontramos en nuestro nombre la posibilidad de ser uno con él y entenderlo como parte de un camino, no todos lo conciben de esa manera y no es para todos que suceda, pero de ser el caso y tener cerca a quien lo reconozca, habremos logrado abrir el portal que era necesario. La sangre de Dayami cumpliría un objetivo más allá de su propia muerte.

Cada flauta ceremonial fue entregada a las doncellas en el Festejo del Fuego Nuevo que cumplía el ciclo de 52 años

Aún no sabemos el nombre del hombre del Sur, tampoco el del Mensajero en el transcurso del relato entenderemos que hay quienes son nombrados como parte de un trayecto y quienes poseen un nombre para protagonizar eventos y cambiar el rumbo de los acontecimientos.

Erandi pese a entender lo que su tiempo determinaba como parte de un ritual, intuía que habrían otros tiempos donde la vida tomaría otra forma  y entendió el equilibrio entre la vida y sus ciclos, precisamente en esa ocasión; ello le insta a guardar  en un cuenco la sangre derramada de Dayami para convertirla en el puente entre las sombras y su necesidad de iluminar secretos.

Los poderes de una hechicera siempre estarán más allá de todo lo que imaginamos, de todo aquello que nos afirman los otros como una certeza, conectarse con el universo formaba parte de su privilegio.

Fotografía de Flauta ceremonial Azteca con filtro gratuito de PicsArt