Estrella cocinó  pescado en aquel pequeño cubículo de la embarcación del maestro donde pudieron evitar el viento que con solo rozar la piel podía herirla, con avidez el maestro las interrogó, quería entender que las había determinado a avanzar lejos de todo lo conocido.

Ave, con aquel trozo de bocado compartido con tanto cariño, indicó que Rowan les había hablado a cada una de ellas y la parte que más le había impactado fue cuando dijo a Sol que había muertes que eran necesarias.

El maestro reconoció con la mirada que de alguna forma todo eso era verdad y añadió:

— El cazador no podía saber a quien estaba apuntando con aquella flecha mortal, en su mente aniquilarlas era la consigna que le habían dado, sin importar quién de ustedes fuera. Para nosotros, sin importar la existencia de un destino, no es difícil prever la causa por la cual precisamente Camino y Espiga fueron elegidas para partir, o lo hicieron pese a no desearlo, son símbolos que quedan para nuestra enseñanza.

Estrella repartía más trozos de pescado y añadió:

— Camino fue quien dejó una ruta precisa en los huesos de aquel animal legendario, el que cuida nuestro paso por la historia y conserva las enseñanzas más antiguas de nuestra tradiciones.

Ave llevándose la manos a su corazón exclamó:

— Por su parte Espiga se incendió en el bosque, liberando su alma en un acto de fertilidad para quienes pisen ese terreno en los años por venir, sus cenizas serán fortaleza y alimento.

El maestro las tomó a ambas por el hombro y con suave voz señaló:

Además los simbolos no se hubieran logrado sin la energía de cada una de ustedes. Ahora cuentenme cómo que que decidieron el camino que debían tomar, quíen decide que Sierpe avance sola y cómo supieron de una dama que usa el hilo de lana en tierras.

Ambas mujeres se miraron y fue Ave quien mirando fijamente al maestro le dijo:

Las voces de Rowan indicaron en sueños lo que los murciélagos señalaron.

— Rowan y los murcielagos pusieron voces e imagenes en cada una de nosotras, no sabemos si aquello que vimos se cumplirá en lo que nos resta de vida o sucederá después, pero hay un lazo que conecta el mundo que somos con el que sentimos y no se limita a lo que podemos ver, incluso puedo pensar qe hay gente que nos presiente, que siente y piensa como nosotros.

El maestro con orgullo, mascando su bocado sonrió y exclamó:

— Claro, tierras distantes con otras costumbres pero con personas de mente abierta para defender la libertad. Ellos ven las mismas estrellas, observan el mismo mar, jamás del mismo lado, pero nunca diferente si la luz del entendimiento los guia.

Imagen de  Rowan de HOerwin56 en Pixabay


Ave y Estrella ante la declaración de su maestro sienten que sus corazones se aceleraban, también había en su interior una mezcla de pánico, contrariedad y desasosiego, buscaban mirándose entre ellas ese aliento de felicidad que manifestaba el maestro, pero les costaba encontrarlo.

El hombre bajó los brazos y las miró con atención,  con esa mirada penetrante y firme que tenía y afirmó:

— No, por supuesto que no hicieron nada mal, jamás piensen eso; sus eslabones están unidos en primer lugar al anciano cuervo, el mensajero de Odín, entregó su sabiduría en el momento que era preciso.

Unidos en primer lugar al anciano cuervo, el mensajero de Odín

— Cada una de ustedes forma parte de un eslabón, las une en una conexión que no podrían entender, pero que está ahí. No importa la distancia, no importa el tiempo, tampoco el espacio.

Estrella hizo a un lado un mechón de su largo cabello gris para apuntar:

— ¿Cómo se manifiesta el destino en eso que dices maestro?

El hombre hizo una mueca asertiva  y de cuclillas miró de frente a Estrella y giró levemente su rostro  para ver si Ave le observaba también  y declaró con seriedad:

— Les diré un gran secreto y quiero que lo guarden en su corazón y su memoria con gran celo:

“El destino no está escrito. Los hombres que buscan un séquito, aquellos que reúnen a pueblos enteros bajo el amparo de un templo, todos los que pagan por protección, se deben al amo que marca el destino de su existencia”

Agregó tocando su densa barba:

— La única y poderosa certeza que tengo es que ninguna de ustedes, ni por amor, tampoco por poseer poder, caerán en ese juego engañoso. 

Ave, le preguntó:

— ¿No sientes incertidumbre por nuestras hermanas?

A lo que el maestro les contestó con una sonrisa:

— No está ninguna de ustedes hechas de mi carne, pero cada una aprendió de mi lo que necesitaba para valorar lo fundamental, con pleno conocimiento de que es muy probable que nunca pisaremos de nuevo el mismo espacio.

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Estrella le dijo:

— Como puedes ver si confiamos en nuestra magia vamos a encontrar lo que necesitamos, no dejamos de ser 7 eslabones, pese a que dos de nuestras hermanas ya se encuentren con nosotras.

Ave, la escuchaba con atención y solo dijo:  Mmmmh!

Estrella, le tendió la mano e instó:

— Busquemos verdades, vamos a mezclarnos entre la gente y observemos detalles, momentos, situaciones. Algo bueno saldrá de todo eso.

— Eso es un grandioso plan. Estrella, lo único que te pido es no separarnos en ningún momento, cubriré con un paño el tono rojizo de mi cabello para no despertar curiosidad.

Ambas sonrieron e iniciaron su camino en el sitio donde las embarcaciones descargaban productos y la gente discutía por el pago en especie, otros bebían y departían con mujeres que cobraban su compañía. 

De pronto en la distancia escucharon la voz grave  de un hombre que ofrecía pescado, indudablemente la voz les fue familiar,  sin pensarlo dos veces corrieron hasta él.

En la distancia escucharon la voz grave  de un hombre que ofrecía pescado

— ¡Maestro! gritaron las dos mujeres con su rostro iluminado.

–Ave, Estrella, al fin… ¡Suban! ¿Dónde están las demás?

Ave le miró negando con la cabeza y apuntó:

— Espiga y Camino, ya no están con nosotras.

Estrella, espetó con firmeza:

— Pensamos que nos habías dejado a nuestra suerte, en realidad es pura casualidad que nos encontraramos.

El maestro se pasó la mano por la barba, dio un giro de talones y miró hacia el inmenso y gélido mar, después giró el rostro y con gran preocupación señaló:

–Pero, me vieron tomar la embarcación, yo supuse… ¿Qué pasó después de la huida, qué les dijo y qué hizo Sol, donde se guarecieron?

Ave, miró con atención a Estrella esperando que ella respondiera, no lo hizo. Se sentó sobre unos costales y bajó la cabeza para hablar:

El único sitio seguro que encontramos fue junto a un Rowan, ahí  estaba una cueva, dentro de ella recibimos señales de lo que teníamos que hacer; nos ayudaron los murciélagos.

El maestro se tomó con ambas manos la cabeza y entre dientes dijo:

— Oh! La cueva de las mil voces, la cueva de los tiempos. Seguramente descubrieron sucesos que no han nacido, momentos históricos que podrían cambiar…

Ambas mujeres se miraron con sorpresa y Estrella habló:

— También hicimos un ritual, Espiga y camino nos dieron un regalo que protege nuestra hermana Sol.

El maestro sonriente, abrió los brazos hacia el firmamento y exclamó:

— Han trascendido, han logrado descubrir los misterios que sólo ustedes podrán descifrar y no se que pensar, estoy conmovido, triste e inmensamente feliz y no se como sostener todos esos sentimientos juntos.

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El viento para Ave y Estrella inició un cambio brusco, se volvió pesado y violento, ellas sabían que su viaje no podría evitar las aguas donde no se alcanzaba a ver el horizonte. Observaron que existía un gran problema, no todos subían a una embarcación y mucho menos si no entendían lo que decían; intentaron pasar por mudas, lo meditaron un buen tiempo, tal vez sería una gran solución, les daría tiempo de escuchar y tratar de entender lo que significaban sus símbolos. no estaban del todo seguras.

Observaron a la distancia que los hombres del lenguaje diferente intercambiaban frutos y peces con los que llegaban con embarcaciones, se dieron cuenta que el trato entre hombres y mujeres no era el mismo, se respetaba a las que usaban capas y les vigilaban  con espadas, sólo vieron a una y supieron de su valía forjada en hierro.

Ave señaló un poco depresiva a su hermana:

— Solamente Sierpe y Sol leían los papeles  en otras lenguas que tenía el maestro, por eso nos dijo Sol: “Encontrarán otras culturas y formas diferentes de nombrar las cosas”.

Estrella respiro hondo y dijo con energía: 

— Observa el cielo y dime ¿Qué miras ahí?

Ave contestó: Veo dos formas redondas que no titilan

— Es algo que se parece mucho al día que Sol fue nombrada, veo dos formas redondas que no titilan y que una se ha de guardar detrás de la otra, pero esta vez es un poco diferente al día que todo se oscureció.

— Exactamente, eso es lo que no todos entienden y eso es lo que nos da poder.

Ave la miró dubitativa y frunció el ceño sin saber que contestar, a lo cual prosiguió Estrella:

— Recuerda la vez que el Sol perdió su fuerza y el maestro nos llamó a todas y puso un cuenco de agua y nos pidió traer una hoja a la que le hizo un hueco en el centro  y nos sentó a todas a ver a través de la sombra, sobre la superficie del agua y otro tanto sobre la tierra aplanada.

Ave asentó con la cabeza:

— Si, a mi me dio sueño teníamos que estar mucho rato observando lo que sucedía en la sombra y nos prohibió mirar al cielo donde pasaba con viveza ese maravilloso espectáculo.

Estrella subió el tono de voz y dijo:

— Lo más terrible fue el momento en que Sol se levantó irritada y gritó: ¡No,no lo tolero! y tocó su falda que de pronto se incendió y Luna sin temor se abalanzó sobre ella con su manta.

Entonces el maestro nos llamó a todas sin dar mucha importancia al suceso y nos hizo mirar la sombra que había tapado la luz, primero sobre el agua y después sobre la tierra que previamente había aplanado.

Entonces exclamó: “Unan sus manos y reconozcan la fuerza de los dos nuevos eslabones que la hermandad del Ave ha logrado bajo el abrazo del cielo”

Fotografía: “Reunión de Júpiter y Saturno, a unos días de la conjunción 21 de Diciembre 2020” de Ariadne Gallardo


Estrella y Ave, siguieron su camino las aves que revoloteaban en las copas de los árboles seguían siendo un distractor alegre para Ave, asunto que definitivamente la dotó de su nombre. Al respecto continuaron dialogando al respecto cada una de ellas en su travesía, alejadas del camino principal por donde cruzaban los caballos y los aldeanos llevando las cosechas de sus campos.

Continuaron dialogando al respecto cada una de ellas en su travesía, alejadas del camino principal

— Te aseguro Estrella que me sentí muy rara, deje de ser nombrada “muchacha o tú, ven acá”, a partir de ese momento fui Ave, acércate para esto o para lo otro.

— Te confieso que nosotras nos sentíamos menos, ya que todas recibimos la marca en nuestro rostro pero solo tú eras nombrada como Ave.

— Lo recuerdo Estrella, fue precisamente Sol la que se animó a preguntarle por que todas nosotras no teníamos nombre.

Ave detuvo un poco el paso para meditar en aquel momento que para ellas fue impresionante, se rascó la cabeza y exclamó:

— Fue sorpresiva la respuesta del maestro, sí lo recuerdo con mucha claridad cuando dijo con esa voz grave que el tiene:

“Ustedes no llevan el nombre de una herencia, ustedes son la herencia del mundo que las rodea y deben ser merecedoras del nombramiento, aquello que más las cautive, lo que las haga vibrar en forma distinta, le dará valor a su carácter y serán nombradas, la cadena las hermana al primer eslabón que ahora se llama Ave”

Estrella con la mirada fija en su hermana que mencionaba las palabras del maestro, asentó con la cabeza e interrogó:

— ¿Crees que en alguna otra parte del mundo la gente haga algo similar?

— No lo sabremos hasta que nos podamos mirar en los rostros de los otros y entender de qué están hechos.

Ambas se miraron y recordaron que el maestro era único, no se mezclaba con los clanes vecinales y el peor momento que todas ellas vivieron fue cuando vieron un rostro diferente al de ellas, en un hombre armado, un asesino.

Se abrazaron para darse fuerza y seguir su camino.

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Nota de la autora: En anteriores relatos: “Salvarse al mirar a través del espejo“, las hechiceras Sol y Luna, mencionan dos de las pasiones del maestro, pero dan a entender la tercera. Ausentes de aquella conversación Ave y Estrella siguen conversando acerca de los bellos recuerdos de su infancia y adolescencia en la casa del maestro:

La sangre de ese anciano animal fue su pintura y una de sus plumas su pincel.

Estrella observa a Ave y le interroga, mientras se disponen a comer algunos frutos que han recolectado durante su pesado trayecto:

— ¿Recuerdas las tres pasiones del maestro, me fascinaba cuando nos reunía al rededor de la fogata y nos relataba con ese maravilloso entusiasmo detalles que sabía perfectamente olvidaremos jamás.

— Claro que las recuerdo con nitidez y mucha alegría querida hermana:  Los anhelos de amor, la búsqueda del conocimiento y confiar en la libertad.

Ave, corta un trozo de fruta y lo coloca en las manos de Estrella, y añade:

— Sin esos tres conceptos no seríamos quienes somos ahora, confiar en la libertad nos ha traído hasta este sitio, encontrar conocimiento es una constante búsqueda y los anhelos de amor, bueno todas hemos amado en algún momento de nuestras vidas y aferrarnos a ese aliento nos ha ayudado a seguir adelante.

Estrella la mira reflexiva y lanza la pregunta:

— ¿Acaso alguna de nosotras supo de los amores del maestro? A veces me he preguntado si las hechiceras que nos dejaron en su custodia aterrorizadas de lo que estaban haciendo en las aldeas los raptores, quemando comarcas enteras y destrozando vidas con aquellas grandes espadas, lo hicieron  por ser nosotras sus hijas… Las hijas del maestro.

Ave que estaba a punto de darle un bocado a su fruta, voltea con ojos enormes y señala:

— Si yo tambien lo llegue a pensar, pero entre nosotras no hay un parecido de sangre, posiblemente Sol sea la que más se le parece, también era la que más lo seguía, nosotras a veces nos íbamos a jugar y ella siempre estaba cerca de sus palabras, de sus actividades, por eso desarrolló esas destrezas que tanto le admiramos todas nosotras.

Estrella suelta una risotada estruendosa, tocando el hombre de su hermana y le recuerda con voz entrecortada por la risa un suceso que las transformó para siempre:

— ¿ Recuerdas aquel pájaro que llegaba al Rowan y se ponía a cantar de forma espléndida, ese que tanto te gustaba?

— ¡Claro que lo recuerdo, por su culpa casi me rompo la nariz! Estaba muy enojada; pero el maestro nos reunió a todas y nos dijo que había llegado la señal, en eso cayó del Rowan un anciano cuervo y el maestro lo tomó entre sus manos y le dijo:

“Gracias por su servicio al universo querido maestro”

Ave sigue comentando el suceso con gran entusiasmo:

— Tomó un cuchillo y partió su cuello sobre un cuenco, la sangre de ese anciano animal fue su pintura y una de sus plumas su pincel. Nos pidió que hiciéramos una reverencia a su memoria y a cada una de nosotras nos marcó con el Hechizo de Ave.

Estrella advirtió:

— Misma que ahora ocultamos para poder mezclarnos entre la gente, tal vez en algún momento de nuestra vida podamos reunirnos o reconocer la hora en que la señal deba ser proclamada de nuevo.

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Mantis evaluaba el territorio cargando a la pequeña Ariadna (Αριάδνα) y seguí en su mente la escena del Toro y un trayecto blanco ligado a la vida de aquella pequeña; lo que vivirían en Creta no era lo que les esperaba en años posteriores y para Mantis la visión ampliada le podía ayudar a predecir suceso que no podía ligar con el presente.

De repente Anker les gritó que se detuvieran y con velocidad sacó el machete con el cual bajó de las palmeras dátiles y le asestó un duro golpe a la cabeza de una serpiente.

Mantis le dijo con energía:

— ¡Deja de dar más cortes a ese pobre animal, ven toma a tu hija debo saber que nos quería decir!

— Señora ese animal no iba a hablar, le iba a clavar los dientes…

— Recuerda lo que te dije de las palomas, nadie las entiende pero siempre están alertas para darnos mensajes con su  canto, esta pobre se acercó a mí por una razón.

Mantis la tomó entre sus manos y la llevó hasta el riachuelo de aquel bello lugar pleno de vegetación.

— Áspid dame señales de lo que has presentido, agradezco tu sacrificio que de haber sido impedido, lo habría hecho y lo sabes.

Se dispuso a regar la sangre de la serpiente entre las aguas para observar:

La sangre del Áspid le entrega un mensaje a Mantis

¡Vaya, ella se encuentra en aguas heladas, definitivo, no es de tu misma especie Áspid, es una poderosa y valiente que se ha separado del grupo principal, dos se acercan a mí, la tercera es temeraria!

Anker, la miraba de lejos, le daba miedo preguntar qué había visto, todo eso de la magia que poseía Mantis, a él le causaba una sensación extraña, pero sabía que ella era una buena mujer con cualidades que a lo mejor le mostrarían un mundo desconocido del cual aprender.


Sierpe tenía la tarea más compleja de todas, atravesaría un mar gélido e impetuoso, ella sabía perfectamente que aquellos  que lo nombraban Östersjön, deseaban que todos los poblados cercanos a ese inmenso sitio, aceptaran ese nombre por igual; calladamente se sembraba la idea entre pequeños grupos y aldeas. Pero no era así,  la permanencia a un sitio les daba la dignidad de nombrarlo de otra manera, la de su propia cultura, un vasto sitio para todos aquellos que vivían de su riqueza marina y les ofrecía la facilidad para moverse sobre la piel del bravío y portentoso Östersjön, Ostsee, Itämeri o Läänemeri.

Para ella era  Austmarr, tal como les había enseñado su maestro cuando las sentaba a todas delante de una fogata para contarles historias y aventuras de sus viajes por el lago del Este, (Austmarr). Con sorpresa intuyó que seguramente ahora él se dirigía por Gandvik, el mismo lago convertido en la bahía hacia el mar, para perderse  y olvidar  todo lo doloroso que vivieron, donde faltó poco para que perdieran la vida.

Recordaba con alegría cuando congregadas a las afueras de aquella cueva Sol, la nombró para liderar un viaje a solas: “¡Serás una sierpe de otra estirpe!”

Todas las hechiceras sabían de su habilidad para eludir obstáculos y llegar al objetivo mirándolo de frente, también sabían de su terquedad y explosivo mal genio cuando reconocía que a alguien le tenía que decir algo, no se andaba por las ramas, le miraba de frente hasta dejarlo inmovil y todos a su alrededor clamaban a Odín por que no se le ocurriera abrir la boca, ya que sabían que con pocas palabras le partiría el alma en trozos al sujeto en cuestión y encima le haría recogerlos uno a uno para reconstruirlos de una forma aceptable.

Para su cultura la representación de las serpientes significaba el más alto rango de sabiduría y ella lo tenía, con facilidad aprendía lenguas y podía construir argucias para salirse con la suya de una forma muy sorprendente. 

Nota de la autora: Después llegarían otros pueblos y le darían a la serpiente un rango degradado y atroz. Verían el pecado y la vileza en todas ellas y además lo harían creer como verdad inmutable al momento de adoctrinar poblados enteros.

Fotografía De SeaWiFS Project, NASA/Goddard Space Flight Center, and ORBIMAGE –


Las dos mujeres siguieron su camino bordeando el río, agradecieron a Freyja y su energía poderosa puesta en  la naturaleza que les brindó un bocado caliente con ese robusto conejo, necesitaban fuerzas para seguir adelante; la Luna brillaba con intensidad en las mejillas sonrientes de Luna, ella, caminaba siguiendo el paso de su hermana en esta aventura.

Especialmente para Luna el reflejo en el rió del astro enigmático y poderoso, empezó a cambiar en el transcurso de las horas, la escarcha iniciaba su discurrir  inmovilizando las fuerzas que antes viajaban raudas y vivaces.

La escarcha inició un juego que solamente entendía la intuición de Luna

Igualmente la Luna brillaba intensa para Mantis, quien deseaba encontrar en la magia los azares del destino ahora que ya estaba en Creta, también para Sierpe quien buscaba secretos en su andar hacia las arenas de ese ignoto lugar del planeta. Todas ellas se intuían, aun cuando no tenían la certeza de cada uno de sus pensamientos.

La escarcha inició un juego que solamente entendía la intuición de Luna, quien encontró en las imágenes que le brindaba el río, la corona perdida de algún Monarca que soñaba en su poder.

Con curiosa impaciencia preguntó a Sol:

— ¿Qué opinas de los Reyes?

— Son personas con un destino trazado del que no pueden escapar con facilidad. ¿Recuerdas que yo sentía especial admiración por uno de ellos en mi juventud?

— Si era doloroso, para mi el amor debe ser un pacto de afectos, sin embargo tu prefieres aceptarlo como “admiración”, pero mi intuición me dice otra cosa.

— Por supuesto Luna, entre ese hombre y yo la imposibilidad era el único razgo evidente, aún cuando quisieramos  verlo de otra forma, yo no hubiera pasado más alla de su cocina de haber querido seguirlo de cerca. Además habría estado en peligro y ciega por defenderlo, no me hubiera importado transgredir lo que fuera, olvidandome de todo lo demás.

Luna se quedó mirando al rio escarchado con hielo cada vez más sólido y el frío  intenso que rodeaba el ambiente y exclamó:

Ciertamente, no es fácil ser de otro cuando su poder limita tu libertad.

Ambas siguieron su camino con la esperanza puesta en lo desconocido, cuyos peligros enfrentarían descubriendo habilidades y fortalezas en su propia debilidad.

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Sol y Luna, deciden seguir la ruta del río que las llevaría hasta un sitio donde la tierra ya no sería visible, se habían quedado dormidas dentro de una pequeña formación rocosa que las abriga del frío que comenzaba a hacerse cada vez más insoportable. Luna con precaución tomó la mano de su hermana y le preguntó:

— Sol, ¿Me puedes decir que te dijo el alquimista que yo no supiera o no es posible? 

— ¿Qué recuerdas? En realidad hubo momentos de gran presión con ese monstruo que nos intentó controlar, definitivamente creo que en situaciones como esa, reaccionamos bien, eso es fabuloso.

— El alquimista dijo que conocía tu otro nombre, eso no lo entendí, nosotras no tenemos nombres como los habitantes de las aldeas que incluso se ponen un segundo nombre que refiere a la actividad productiva de la familia, no es nuestro caso.

Sol la miró reflexiva y asentó con la cabeza:

— Ciertamente, Luna, marcar a Balar con mi fuego le dio a conocer a la magia oscura que es vulnerable a la fuerza que somos. De la misma forma que encendí  el campo para rescatar el alma de una de nosotras, ese campo se restablecerá con mucha más fortaleza y su terreno será aún más fértil.

Ese campo se restablecerá con mucha más fortaleza y su terreno será aún más fértil.

Ese fuego unido a cada una de las fuerzas mágicas que somos, nos brindó el poder para crear un lenguaje propio y adivinatorio a través de las runas, nos otorgó trascendencia, unidad y permanencia.

El fuego mal empleado es el más avasallador de los peligros, usado con mesura e inteligencia es un aliado, nos ayuda a renacer de las cenizas y motivar a la vida a extenderse. En nuestro caso vamos en busca de todos aquellos que han decidido no dejarse vencer por la lanza y la fuerza, que han optado por  iluminar con inteligencia lo que vamos a legar a los que vengan después.  

Luna, sonrió a su hermana, y exclamó:

— Cada una de nosotras va a encontrar ese momento donde la magia nos señale la fuerza  que somos. 

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Fe de erratas: Corregido.