Transcurrido un tiempo, el hechicero se dio cuenta que el momento en que la señora de todas las noches se presentaría envuelta en velos, había llegado. Se reunió con los leñadores para colocar -tal como lo habían acordado- por cada hacha una semilla:

— En lo profundo del bosque germinará y se fortalecerá, la vida. Afirmó el hechicero, colocando en la mano de cada leñador una semilla de roble.

Juntos avanzaron para adentrarse al espeso bosque y el Maestro con profunda voz entonó una canción milenaria, de esas que con el transcurso del tiempo se convierten en gloriosos cantos en la tradición oral y se van modificando con el paso del tiempo. El estribillo fue fácilmente seguido por todos los leñadores quienes en una mano llevaban su hacha y en la otra las semillas de roble.

Aquel lugar sereno, bajo la elocuencia de las voces recias e impetuosas  de los leñadores se impregnó de una suave niebla, dando la impresión que se encontraban bajo las copas de los árboles en un sitio donde el Sol jamás podría traspasar los territorios de la señora de todas las noches.

Entre el canto de los hombres se distinguió la voz sigilosa del bosque, su siseo entre las hojas de los robustos robles, les anunció la serena y cautivadora presencia de Danu, diosa de la fertilidad y la madre de toda la vida, cuyo  nombre es tan viejo como el viento.

El hechicero habló:

— “¡Ha llegado el momento de cumplir la promesa de alabar a los señores del bosque en presencia de Danu y su apacible reconocimiento de que todo será fructífero, fortaleciendo nuestro trabajo y alentando la vida”!

— Sin dejar de cantar cada hombre se colocó ante la tierra y dejando a un lado su hacha, hizo un hueco profundo en la tierra donde las semillas de roble, le volverían dar vida a los árboles que les sirvieron para trabajar.

Podría tratarse de las oscuras entrañas del inframundo, Alerta Abu a Sie

En otro sitio del vasto mundo alguien más escuchaba en el hueco profundo de una cueva el clamor de otro ser ancestral que estaba dispuesto a contar un secreto a Sie en esos momentos de desesperación.

Ella recordaba con claridad aquellos momentos cuando  Rowan le hizo saber que se sentiría atada de pies y manos e imposibilitada para actuar en libertad, esto parecía ser una constante que se repetía, ahora estaba con el grupo tratando de salvar la vida del hombre cuyo navío era vigilado por los ladrones desde la orilla del Mar Siniestro.

Una voz la llamaba desde lo profundo de aquella cueva, era una especie de murmullo distante  que se perdía entre ecos… 

Abu, la alertó:

— Ten cuidado mujer, podría tratarse de las oscuras entrañas del inframundo, el sitio del que no se vuelve con vida y al que debe temerse, tal como me fue dicho y recuerdo con claridad haber escuchado en boca de otros comerciantes.

La astuta hechicera sabia  que a la muerte no se le teme y ella no es enemiga de la vida, por tanto algo favorable encontraría, tomo de las manos a Abu y se dirigió a Amin:

— Ahora sabes que no puedes detenerme cuando sé que lo que estoy por hacer es lo que tengo que hacer, ¿Verdad?

Amin con una leve sonrisa solamente afirmó con la cabeza y la beso con ese cariño entrañable que cada día despertaba su pasión y acariciando su cabello le pidió que se cuidara.

Sie con paso firme se adentró en la profundidad de aquella cueva cuyos secretos le serían revelados o la imagen del lince cobraría otro tipo de revelación, pero eso no lo sabremos, al menos ahora la identidad del lince no ha sido revelada para ninguno de los integrantes del Clan del Hechizo de Ave.

Photo by Rachel Claire on Pexels.com


La mañana ya había avanzado pero el Maestro  se encontraba rendido por el dolor, lo único que recordaba era el nombre de aquella persona con la que debía en un momento de encontrarse en alguna parte, pese a ello, reconocía que tenía que ser muy cauto al momento de nombrarlo o preguntar por él, recordaba con claridad las palabras de Freyja, y en verdad le atemorizaba que su pregunta llegará a la persona equivocada.

Distraído en sus pensamiento de pronto vió en el umbral del granero a un varón corpulento que se acercó a él con una pregunta:

— ¿Es verdad que estás tan loco como yo? 

El hombre se acercó con una risa de esas que se contagian con facilidad y el Maestro solo se tocaba con dolor el torso dolorido y magullado por los golpes asestados por los hombre de la taberna. El hombre buscó donde sentarse y le extendió la mano al Maestro diciéndole:

— Bien, aquí me tienes, yo soy Nydam.

El hechicero abrió muy grandes sus ojos, no cabía en su sorpresa y su alegría iluminó su rostro al observar la sonrisa en aquel varón de ojos verdes como la esmeralda, luminosos y felices y una cabellera híspida y roja como el fuego.

A diferencia de su hermana Ave que tenía un cabello rojo, sedoso que le caía como un manto por la espalda, este hombre parecía traer un incendio en la cabeza.

Con gran alegría el Maestro le extendió la mano y expresó:

— Mucho gusto, me llamo Maestro, veo que por acá corren muy rápido las noticias.

— Así es, ven trata de levantarte te llevaré a mi casa, mi mujer sabe de hierbas y podrá hacer algo por tí, tenemos que conversar de esa idea tuya tan disparatada; dicho esto soltó una sonora carcajada.

Ya en su casa le contó que habían nacido envidias alrededor de él porque se había ganado el aprecio de un joven galante, de esos que hablan bien y convencen a la gente para hacer las cosas y además  con una historia muy privilegiada desde el día de su nacimiento.

Mientras la mujer le colocaba una pócimas en el torso, Nydam seguía con ese apasionante relato:

— Este joven del cual te hablo, al momento de nacer su llanto resquebrajó las maderas del techo y un rayo de sol penetró por el hueco en la madera iluminando su cabeza; los padres fueron en busca del consejo del oráculo para comprender de qué señales se trataba y el mensaje fue determinante:

“El destino de tu hijo tendrá éxito entre el martillo de Thor y el fuego”

Como te darás cuenta, ahora que es un joven, un buen día se presentó en mi puerta y me dijo que yo era el elegido para construir las embarcaciones más fuertes y atemorizantes para el combate, no me preguntó si quería ayudar, sólo ordenó y puso en mi mesa una buena cantidad y solamente dijo empieza ya Nydam.

Todos aseguran que estas tierras danesas tendrán a un Rey Vikingo, no se si será él o su hijo… Pero la señal del oráculo marcó su destino.

Ahora dime, ¿Qué idea puedes compartir conmigo de una embarcación poderosa, muchacho?

Apoyando en un brazo para incorporarse lo más posible, miró fijamente al hombre que lo interroga y exclamó:

— Aquel que combata en las profundas sombras y espere paciente el encuentro con la más luminosa de las certezas, al observar de nuevo al señor de todos los amaneceres;  una nave que no tema a los monstruos y posea el poder de amedrentarlos.

Nydam y su esposa lo miraron con ojos asombrados y las bocas abiertas.

En ese mismo momento en tierras lejanas Ave y Estrella seguían con sus manos formando un puente repitiendo ocho veces su conjuro en espera de Víðópnir cuya señal llegaría puntual hasta el aliento del Maestro y cuyo paso por ese puente que ellas crearon, recuperó el esplendor  y los cantos de todas las aves en el lugar que se encontraban, ambas descansaron clamando con fuerza:

Víðópnir al cruzar el puente restableció el orden

¡ El fuego amigo ha sido decretado!

Nota de la autora: 

Según el poema Fjölsvinnsmál, Víðópnir o Víðófnir es un gallo que se sienta en lo alto del Mímameiðr, un árbol que muy a menudo se toma como equivalente del árbol del mundo Yggdrasil. Por otra parte, un nombre que no aparece en ninguna otra fuente escrita medieval.


Para nadie es fácil confiar en la intuición, mucho menos si tratamos con fuerzas que nos han sido desarrolladas, que son la primigenia esencia de un tiempo que  nos antecede, ante la mirada actual  tomamos por cierto lo que ha quedado escrito y la posibilidad de ver lo que no encaja en ese contexto definitivamente se reduce al olvido.

El fuego sería el vínculo para cada una en el clan del hechizo de ave, porque precisamente focalizaron sus fuerzas en su hermana fortalecida en ese elemento. de la misma forma que Sierpe y Espiga lo eran de la Tierra, Ave y Luna del Aire; Camino del agua, Estrella y Sol del fuego.

La pátina de las creencias ha quedado envuelta a intereses y luchas de poder, precisamente el sitio del cual este grupo se alejó para vivir en un ambiente distinto a todo lo que se generaba en los pueblos y comarcas que hacían alianzas para defender reinos y empoderar monarquías.

Al amanecer, precisamente por donde ha de salir el Sol, el astro brillante que conocemos como Venus le daría a Estrella la noticia inesperada de lo inevitable, su conexión con el fuego y pese a la distancia le permitió reconocer que estaba por suceder.

Sierpe lo supo al darse cuenta que ya no era Sol la custodia de las runas, sino que estaban en poder de Luna, pero ninguna de ellas entendió que sería un trabajo delicado y eficaz del alquimista la trasmutación de su hermana.

Para el maestro sería el reconocimiento de la segunda transmutación, pero una cosa era entenderlo, darlo por hecho como en el caso de Camino  y otro muy diferente vivirlo de cerca, las palabras no eran de nadie, y eran de todos , los hechos tendrían en el futuro recintos y situaciones que ellos en ese momento desconocían. El silencio acompañó las horas en que nada era certero y el tiempo estaba por cortarse para una de ellas.

La noche se acercaba en la más desolada de las incertidumbres para cada una de las hechiceras. Siete noches habrían de pasar sin que nada presentara cambios y el ánimo reposaba en la paciencia de cada uno de ellos.

Esa mañana Luna despertó de buen ánimo tenían varios días que por alguna razón no pasaban tanto frío por las noches, y eso las fortalecía, su camino seguía entre risas y anécdotas que cada una recordaba con nostalgia de su vida en aquel sitio que fue su hogar.

Ninguna de ellas era el todo consciente que era gracias al zorro que su noches eran más tibias, al menos entre ellas no lo conversaban, en aquel momento cuando Luna instó a Sol para que siguieran su camino y comieran algo antes de partir, se dio cuenta que la respuesta y la compañía no estarían de nuevo con ella:

— Sol, ¡Por favor no hagas esto! ¿Qué debí hacer, quizá dijiste algo antes de partir y no lo escuché? ¿Por qué siempre siento que no estoy preparada para enfrentar esto sola?

Por toda respuesta el zorro del pelaje color de fuego se acercó y comenzó a girar alrededor del cuerpo inerte de la hechicera. Sol sollozaba con total desaliento, el animal no dejó de girar hasta levantar una estela de chispas de tonos violáceos y púrpuras que envolvieron a la hechicera de forma total.

Luna se enjugaba las lágrimas al momento que el zorro dio un salto fuera del círculo y la hechicera desconsolada vio que el cuerpo de Sol no estaba, había desaparecido… Se lanzó de bruces sobre el espacio vació y gritó:

— ¡No hay cenizas, no hay evidencia, no hay nada! 

De pronto se dio cuenta que en efecto sí había algo, una runa sin símbolos, la tomó entre sus manos y se abrazó al zorro hundiendo su cara entre su pelaje para llorar con desesperación, gritando:

Runa de Odín, energía potencial de lo que “fue, es y habrá de ser”.

— ¿Por qué tuvo que ser ahora y de esa forma?

La pata del animal se posó en su hombro, de la misma forma que acostumbraba Sol colocar su mano en ella cuando le tenía que decir algo importante. En ese momento Luna separó su rostro del pelaje del zorro y sorprendida vio que el ojo izquierdo del animal tenía la misma mancha blanca que su hermana.

Le preguntó azorada:

— ¿Con quién estuve viviendo todo este tiempo, quién era en realidad la mujer que evadió el fuego en aquella comarca, que rescató a un pequeño de la muerte y de convertirse en el último eslabón en la jerarquía de la miseria, para nombrarlo Maestro?

Observó con atención entre su mano la runa de Odín, aquella que  indica la energía potencial de lo que “fue, es y habrá de ser”. El enigma de lo invisible, escondido a la comprensión humana.

De nuevo miró al zorro y le frunció el ceño con esa característica forma muy de ella al arquear la cejas para interrogar y por toda respuesta solo recibió en su mejilla redonda y sonrosada, la cálida y húmeda lengua del animal que le hizo cosquillas y la alentó a sonreír exclamando:

— Ambos tendremos que acostumbrarnos a convivir en un mundo desconocido y entender que toda la magia y nuestra creencias viven en nosotros por siempre.


Nota de la autora.- Recordemos el pie de página del post anterior:

Composición fotográfica de la autora de una tirada real, titulada «Los símbolos dicen lo que es, recordemos la forma como fue presentada por Sol  ante el Alquimista la hechicera  Luna, ella es la que es

Sierpe descubre en la compañía de un aventurero que las cosas para ella pueden ser mejores, no por que ella lo necesitara, simplemente porque se percata que le gusta su compañía y eso cambia todo para ella.

Las tareas para conseguir alimentos y la búsqueda de sitios seguros es más llevadera y además el varón tiene un sentido del humor que para ella es como un canto alegre en cada momento.

Esa noche Sierpe tiene un sueño que la acerca a sus hermanas y al futuro integrante de su clan, el zorro de pelaje rojo como el fuego:

Observa cómo se acerca cuando Sol y Luna duermen en un helado sitio y con su cuerpo las mantiene tibias… De pronto husmea entre las faldas de Luna y con el hocico muestra la alforja de runas y la empieza a balancear de un lado para otro, en el sueño salen chispas de fuego del viento que levanta el movimiento.

Dentro del mismo sueño escucha un murmullo que emana de ese fuego que flota etéreo y sutil, pedirle con insistencia: 

“Construye el lenguaje de los símbolos que nos mantendrá unidas y dará respuestas al mundo, compártelo con todo aquel de corazón puro que entienda su utilidad y valor”

Sierpe despertó sobresaltada, de golpe entendió lo que estaba sucediendo e irrumpió en llanto, el hombre que yacía junto a su lecho, solamente la abrazó y  dijo:

— Ten paciencia, entiendo que las extrañas y también comprendo esa especial conexión entre ustedes.

Sierpe lo beso con ternura y le acarició el cabello, con los ojos anegados de lágrimas y señaló:

— Debo atender los asuntos de mi clan.

Dicho esto el hombre solamente asintió y se dispuso a salir a las tareas que tenía pendientes, desde la puerta de aquella improvisada choza le dijo:

— Nos vemos al anochecer.

Sierpe dispuso con las herramientas que tenía el elemento de quien le destinó una importante tarea en el momento que le dijo: 

¡Serás una sierpe de otra estirpe! 

Observó los cuatro puntos cardinales y le solicitó al fuego de su hermana Sol que la guiara por la magia donde las runas serían instrumento y lenguaje para resolver dilemas, augurar destinos o simplemente para entender aquello que la intuición demanda de cada uno de los seres humanos, quienes a su vez en otros horizontes también construyen símbolos y también son protegidos por chamanes, tal como se lo explicó el hombre que ahora compartía su vida.

Video «El fuego ante la magia» de Ariadne Gallardo Figueroa.


Sol y luna caminaban con mayor lentitud por el peso de la realidad que descubrieron, la vida física tiene sus leyes y ante ella no es posible cambiar nada, aún conociendo que la magia tenía alternativas y lograba lo impensable. Por ello Sol, tomó del brazo a Luna y le dijo:

— La alforja con las runas quedará bajo tu custodia, de alguna forma siento que es momento de preguntarles qué tienen para decirnos, sobre todo ahora que sabemos que el tiempo y sus ciclos estarán en tu poder.

Luna asintió con pesadumbre, no le gustaba que tareas tan cargadas de responsabilidad dependieran de ella, por lo cual exclamó:

— “Yo se y yo resuelvo” era parte del reto para aprender y seguir ahí donde las dudas nos impulsan, comparar lo que podemos compartir y aquello que sólo es nuestro, lo usamos con mesura. Los cuatro puntos cardinales nos dan una mirada para fluir, nos miran, los miramos, asentimos… Abandonar no es una elección.

Sol la miró con suavidad y reitero:

— El alma se tomará su tiempo para ser el bálsamo de tus sentimientos, sólo recuerda que no debemos someternos a nadie, la libertad es necesaria en todo momento.

Luna la mira con el ceño fruncido y con preocupación interrogó:

— ¿Quién de nosotros es el ornamento, cuántos habitan el espacio de las promesas no cumplidas?

Sol con firmeza advirtió, al momento que colocaba en sus manos la alforja de runas:

— Aquel en el mundo que tenga oídos para oír, lo hará, aquel que tenga ojos para ver, verá. Lo demás no queda en nuestro poder. La tirada es tuya hermana, hazlo:

Luna señaló los cuatro puntos donde habitan el fuego, el agua, el aire y la tierra e introdujo la mano en la alforja y lo que alcanzó a reunir su puño fue lo que tiró a la vista de ambas y dejó que su intuición le dijera lo que ellas le mostraron:

En manos de Luna y el heraldo quedó una importante responsabilidad, intuir la tirada de runas

— Eolh habló para ellas: Tendremos suerte, nuestros valores están protegidos, lo emocional demanda mucho de nosotras, hay que mantener una actitud positiva en medio del caos.

Anzus, dijo lo suyo: La comunicación será primordial, cada paso y cada palabra contará para dirigir los objetivos deseados. 

Ing, igualmente dejó su mensaje en manos de las hechiceras: Emanciparse al cumplir cada trayecto, veremos tareas terminadas y después seguiremos adelante.

Ambas mujeres sonrieron y descubrieron que un elemento no estaría en manos de Luna, al menos por ahora, cada tirada sería única y cambiaría el registro de los hechos. En ese momento Luna preguntó:

— Hermana, ¿Crees que en algún momento la gente sentirá que este lenguaje es un instrumento para sus propias vidas, perdurará?

— Querida Luna está en tus manos y en las del Heraldo que suceda, confía que la vida siempre tiene buenas y maravillosas sorpresas.

Composición fotográfica de la autora de una tirada real, titulada: «Los símbolos dicen lo que es: » Recordemos la forma como fue presentada ante el Alquimista Luna, por la hechicera Sol, ella es la que es


El camino para Sol y Luna cada vez era más complicado, la nieve comenzó a ser densa, ambas se preguntaban si el camino elegido era el más propicio para este recorrido, pero de una u otra forma ya estaban en él y era necesario seguir adelante.

De pronto para Sol todo comenzó a dar vueltas, tuvo que apoyarse de su hermana para no caer, el mareo la mantuvo turbada por un buen rato, Luna la llevó hasta el tronco de un árbol para guarecerse del viento, la mirada preocupada de Luna fue lo último que vio Sol al momento de caer en un profundo y pesado sueño que la llevó a un hueco donde el tiempo la atrajo al pasado.

Revivió la escena dolorosa de un terreno quemado donde lo único que escuchaba era el llanto de un niño pequeño, tosiendo entre el humo y los gritos de los asaltantes, blandiendo espadas y antorchas para quemar aquella comarca.

Nunca olvidaría la mirada aterrada de aquella criatura, cuyo rostro estaba cubierto por una extraño tatuaje de hollín, lágrimas y mocos, cuando lo instó:

— Nadie de los tuyos va a escuchar tu llanto, las gente que los está matando si lo hará, es mejor que te quedes callado.

Con ojos grandes el pequeño de inmediato ahogó su frenético desvario y contuvo el sollozo cuando ella le preguntó:

–¿Tienes nombre?

La criatura solo movió la cabeza negando…

–Yo tampoco, bajemos por la ladera con el mayor silencio posible, dame la mano.

Ambos se alejaron y la niña que se acercaba a la pubertad, alzó en brazos al pequeño que apenas había aprendido a caminar, resueltos llegaron hasta lo profundo de un bosque y el pequeño alzó su dedo índice cuando vio un claro en medio de aquella bella escena de paz y trino de pájaros.

La niña que ahora conocemos como Sol, exclamó:

— Bien has elegido un buen sitio, vamos a construir nuestro pequeño recinto.

Ahora hagamos lo que tenemos que hacer primero, yo no puedo ser tu madre, puedo ser tu hermana mayor, y la hermana mayor siempre aprende de aquel a quien cuida, entonces te nombraré Maestro, ese es tu nombre ahora.

El pequeño sonrió y repitió con cierta dificultad el nombre que ella le dió y la miró con los ojos muy abiertos:

— No, no, no tendré nombre hasta que hayas crecido lo suficiente para decidir, ¿Esta bien?

El pequeño asintió y ambos sonrieron.

El golpeteo en el pecho de Sol se fue apaciguando ante esas imágenes tan nítidas en su sueño y pudo respirar con menos dificultad. Lo primero que observó fue la mirada preocupada de Luna que le preguntaba si quería tomar un poco de agua:

— Sol, hermana hemos pasado por grandes dificultades, la comida es escasa en este sitio ahora, pero te vas a poner bien te lo aseguro, ¿Quieres un poco de agua?

Sol la miró con cansancio y le preguntó:

–Necesito que observes el paisaje, dime si ves a mi animal mensajero, al heraldo de mi alma, por favor.

Luna, con enorme dolor fijo la mirada en el horizonte, en el río helado, en la colina y fue ahí donde lo vio, un zorro con el pelaje rojizo como el fuego y mirada penetrante, ella le sostuvo la mirada con asombro y dolor al mismo tiempo, al momento que el animal sólo agachó la cabeza y giró sobre sus patas para hundirse detrás de la colina de nuevo.

Luna le sostuvo la mirada con asombro y dolor al mismo tiempo

Luna respiró hondo y recalcó:

— Sí lo vi, Sol, pero se ha ido, dio la vuelta y se fue detrás de la colina.

Sol sonrió y la miró con suavidad:

— No eres buena mintiendo hermana, sabes bien que ahora nos sigue de cerca, tengamos paciencia. ¡Vamos ayúdame a levantarme, creo que me siento mejor ahora!

En pocos días tu intuición te guiará para entenderte con él, creo que será una buena compañía.

Por toda respuesta Luna sólo la abrazó con lágrimas en los ojos.

Nota de la autora: Las siguientes referencias forma parte de la inspiración para este post:

En el mito y la tradición celta, el zorro juega el papel de heraldo del alma. En otras palabras, el zorro es una especie de recipiente para las almas que han pasado de la tierra a lo no físico.

Πάντα ῥεῖ; «Τodo fluye» Heraclito lo dijo, pero antes de que esto se supiera la vida daba constancia de que las cosas son de esa forma, al menos para quien sostiene que la magia  es el instrumento de su existencia.

Durante el afelio, nuestro planeta y el Sol se sitúan a una distancia aproximada de 1,017 unidades astronómicas, lo que implica que les separan algo más de 152 millones de kilómetros. Aunque la Tierra gira a una velocidad media de 29,8 km/s, durante el afelio se vuelve algo más lenta y se desplaza a 28,76 km/s.

Photo by Funny Foxy Pride on Pexels.com


El maestro observó que el mar se violentaba cada vez más, en esa zona era peligroso quedarse,  las olas podrían provocar que su humilde nave se golpeara contra las rocas. así que decidió que era hora de seguir el camino. con voz firme exclamó:

— Hermanas, debemos marcharnos seguiré de cerca la costa de alguna forma tendremos señales del sitio donde ustedes seguirán su camino, pero por lo pronto, si navegaremos juntos.

Una vez puestos en el lomo suave del mar tuvieron tiempo de admirar aquel paisaje de agua impresionante.

Ave se sentó junto a ellos y exclamó:
—  ¡Cuéntanos de tus amores, maestro!

Estrella se acercó a él y le dijo con entusiasmo:

— Tenemos tiempo de conversar de tantas cosas, parece que en este sitio el tiempo se ha detenido

— Cierto es, vamos llama a Ave y hagamos recuento de ideas, como cuando nos reuniamos alrededor del fuego y las ideas nos mostraban su magia.

Ave llegó frotando las manos y dijo con alegría:

— Ya le puse la sal a los peces, ahora si nos van a durar un poco más.

El maestro preguntó con alegría:

— Perfecto, ahora digan de qué platicamos…

Ave se sentó junto a ellos y exclamó:

—  ¡Cuéntanos de tus amores, maestro!

El maestro entorno la mirada y llevándose la mano a su densa barba apuntó:

— Hubo una mujer, yo era muy joven la descubrí en un mercado y la seguí sin que se diera cuenta, pero ella volteó y solamente se me quedó mirando, era mayor que yo. Me preguntó que hacía y lo más lógico que tuve en mente fue preguntarle si me podía decir si vivía cerca y si podía decirme su nombre.

Estrella se acomodó colocando sus manos rodeando sus mejillas atenta a cada expresión del maestro. Éste continuó el relato con gran entusiasmo y un brillo especial en su mirada:

— La respuesta de aquella mujer me sorprendió mucho, sólamente dijo:

“No quieras saber de mi, yo te diré quien soy”

— Sus palabras me entusiasmaron un torrente de sangre invadió mi corazón y sus latidos me hacían sentir como un imbécil. Entonces preguntó:

“¿Qué sabes del amor, muchacho?”

— En ese momento me maravillé, y con toda la ingenuidad que cabía en mi mente exclamé: Enseñame. La mujer colocó su mano en mi corazón al momento que yo sentía que cada fibra de mi cuerpo temblaba ante su cercanía, entendí que estaba a punto de conocer el más apasionado de los arrebatos de amor que un ser humano puede llegar a sentir… De pronto me dijo:

“Cierra los ojos, he escuchado tu corazón, tiene esos dulces sonidos de la confianza, pronto sabrás cómo convertirlo en  certeza …

— Al momento que retiró su manos de mi pecho, me sentí desvalido, había desaparecido en el preciso instante que yo esperaba una noche de amor físico y apasionadamente frenético, nada, no estaba más.

Ave se llevó la mano a la boca y exclamó:

— ¡No, no puede ser!

Estrella se quedó reflexiva y señaló:

— Pero, imagino que la buscaste, no podía estar lejos, ¿La volviste a ver?

El maestro con los ojos brillantes de lágrimas emocionadas exclamó:

— Por supuesto que la busqué y cada que lo hacía de alguna forma me daba cuenta que ella se había quedado en mi corazón, me alentó a descubrir verdades que de otra manera no habría descubierto, sobre todo cuando llegaron a mi vida otras mujeres y me di cuenta que el amor que entregas para dar y recibir placer, no es posible siempre. Hay una dosis de posesividad que cambia todo, crea cercos, limita la libertad.

Cada que la buscaba me enfrentaba a un nuevo misterio donde la vida fluía y las veces que quise olvidarla me sentí invadido por algo que no me se explicar, tal vez me encontré con la encarnación de Freyja.

Estrella se le quedó mirando y con una gran sonrisa le dijo:

— Maestro, eres instrumento de su magia, esa magia con la cual nos has instruido.

El mar fue testigo silencioso de su conversación y sin duda su viaje sería seguro bajo la mirada confiada del amor y la belleza.

Photo by Matt Hardy on Pexels.com


Sierpe tenía la tarea más compleja de todas, atravesaría un mar gélido e impetuoso, ella sabía perfectamente que aquellos  que lo nombraban Östersjön, deseaban que todos los poblados cercanos a ese inmenso sitio, aceptaran ese nombre por igual; calladamente se sembraba la idea entre pequeños grupos y aldeas. Pero no era así,  la permanencia a un sitio les daba la dignidad de nombrarlo de otra manera, la de su propia cultura, un vasto sitio para todos aquellos que vivían de su riqueza marina y les ofrecía la facilidad para moverse sobre la piel del bravío y portentoso Östersjön, Ostsee, Itämeri o Läänemeri.

Para ella era  Austmarr, tal como les había enseñado su maestro cuando las sentaba a todas delante de una fogata para contarles historias y aventuras de sus viajes por el lago del Este, (Austmarr). Con sorpresa intuyó que seguramente ahora él se dirigía por Gandvik, el mismo lago convertido en la bahía hacia el mar, para perderse  y olvidar  todo lo doloroso que vivieron, donde faltó poco para que perdieran la vida.

Recordaba con alegría cuando congregadas a las afueras de aquella cueva Sol, la nombró para liderar un viaje a solas: “¡Serás una sierpe de otra estirpe!”

Todas las hechiceras sabían de su habilidad para eludir obstáculos y llegar al objetivo mirándolo de frente, también sabían de su terquedad y explosivo mal genio cuando reconocía que a alguien le tenía que decir algo, no se andaba por las ramas, le miraba de frente hasta dejarlo inmovil y todos a su alrededor clamaban a Odín por que no se le ocurriera abrir la boca, ya que sabían que con pocas palabras le partiría el alma en trozos al sujeto en cuestión y encima le haría recogerlos uno a uno para reconstruirlos de una forma aceptable.

Para su cultura la representación de las serpientes significaba el más alto rango de sabiduría y ella lo tenía, con facilidad aprendía lenguas y podía construir argucias para salirse con la suya de una forma muy sorprendente. 

Nota de la autora: Después llegarían otros pueblos y le darían a la serpiente un rango degradado y atroz. Verían el pecado y la vileza en todas ellas y además lo harían creer como verdad inmutable al momento de adoctrinar poblados enteros.

Fotografía De SeaWiFS Project, NASA/Goddard Space Flight Center, and ORBIMAGE –


La serena charla de las hechiceras con la voz del alquimista, tuvo  consecuencias dramáticas que no podrían detener, los bajos instintos de los que controlan el lado oscuro de los sentimientos e instintos, no se hizo esperar.

Las cuatro hechiceras hundieron en aquellas fétidas aguas  del otrora  bucólico riachuelo, sus manos

Notaron cómo el atrayente espejo verde esmeralda del río, comenzó a tornarse amarillento con una sustancia calcárea de olor desagradable; dicha rasura inquietó a las mujeres que se miraron nerviosas.

El alquimista volvió a hablar:

Ustedes han creado un apego, deben recordar que son cuatro, tres que ya partieron,  otras dos en Valhalla y ustedes. Se despegan de un entorno por necesidad, aquí hay un equilibrio como en todos los espacios que rodean la vida; las fuerzas oscuras los saben: Balar se ha manifestado.

Nada de lo que aquí se ha dicho queda oculto a los oídos codiciosos de Balar, hará todo por mostrarles señales que contradicen aquello en lo que creen, todo cuanto aman. Definitivamente no depende de él  que el imperio de la oscuridad reine, tampoco de ustedes pero ahora les toca alimentar la esperanza con la luz que las ha unido, es su tributo.

Las hechiceras prepararon el ritual que desde su adolescencia, su maestro les había enseñado, que estimulaba su empatía, seguridad y alegría de  formar parte de una comunidad, sus mentes materializaron, al menos para ellas, las figuras de sus hermanas caídas en la trágica huida.

Se miraron y entrelazaron sus manos derechas; las cuatro hechiceras hundieron en aquellas fétidas aguas  del otrora  bucólico riachuelo, sus manos. La luz empezó a luchar por abrirse paso en ese espacio que Balar infringía.

Las mujeres con  las  manos ensangrentadas, permanecieron en ese flujo y reflujo donde las fuerzas de la oscuridad, exigían imponerse, no era momento para rendirse, su legado quedaría como una enseñanza, claudicar, jamás. Cada fomoriano sería iluminado, desnudo ante la verdad que ellas cultivaron a lo largo de su aprendizaje sin importar la presencia física. De esa forma legaron su fuego interior al alquimista que confió plenamente en su magia.

Photo by Mudassir Ali on Pexels.com