Los inicios

El Puente, segundo Capítulo 

por Ariadne Gallardo Figueroa 

Eggya meses antes de su desaparición

En aquel momento, vemos entrar a Ingerin Barderian al hospital general de Eggya, lo recibe un médico que le anuncia con profunda tristeza:

— Las tres personas de alta edad que nos trajo no lograron sobrevivir, lo siento mucho, el protocolo impuesto por sanidad requiere de la firma de conocimiento de un familiar para proceder a  la autopsia y retirar el cerebro de cada uno de los fallecidos; usted fue el rescatista, es por ello que acudimos a usted.

Ingerin, sin decir nada extrae de su camisa una pluma y mira al médico quien le pone enfrente los papeles para que el procedimiento sea efectuado. al pasar de varias horas le entregan un paquete sellado con los restos que deben ser llevados al  instituto de neurociencias. Es demasiado tarde, Barderian sube a su auto y los lleva consigo a casa.

Abre la caja y los coloca a cada uno de ellos en la mesa de trabajo, agotado se desploma en su cama, buscando a qué asirse para calmar la depresión, entre la vigilia y el sueño encuentra el amado rostro de Raudek y se abraza a su almohada con fuerza:

< Amada mía, en la intimidad siempre fuiste juguetona, te amo, siempre has sido tan tenaz, eres la persona más inteligente y apasionada que conozco y sé que los demás solo ven a la primera, mmmmh! Linda>

Barderian sin darse cuenta besa repetidamente a la almohada pero una luz interrumpe su delirio apasionado, al que trata de hundirse una vez más sin conseguirlo. Esa luz es similar a un pulso y termina por despertarlo:

< ¡Vaya debí dejar el celular encendido sin darme cuenta por el agotamiento!>

Refunfuña y a regañadientes se dirige al estudio y mira su reflejo en el espejo de la pared; su cabello alborotado, el vello del pecho cambia de tonalidad con el haz de luz que parpadea como si fuera un corazón, su rostro se ilumina una y otra vez al ritmo de aquella luz que proviene de los frascos donde están los cerebros de los tres eggyanos.

Con el rostro iluminado y la mente igual Barderian se da cuenta que los tres drieden le están enviando mensajes directos y en consecuencia actúa:

Toma su teléfono y marca a la biblioteca de Abudanaya, el teléfono suena pero nadie contesta, se da cuenta que es media noche también para ellos y deja un mensaje:

— Con carácter urgente empiecen, a digitalizar todos los materiales que se encuentran en su poder, todo resguardado en tubos de silicio murdoriano; llegaré en las primeras, sí necesitamos fondos para contar con más tubos lo voy a negociar, esto es imperativo, gracias.

(Tal parece que la biblioteca no era del todo digital como se dio a conocer a los terrícolas)

El segundo mensaje que recibe lo pone reflexivo, en realidad no comprende cómo hacer lo que le piden, pero sabe perfectamente a quién llamar para completar esa tarea.

En la  luna de Medreos

Horas más tarde el equipo de Raudek Vilob recibe un mensaje de texto de Yertei:

Estimada Raudek Vilob:

Entiendo que usted está a cargo  del grupo con el símbolo del infinito del que me habló el pionero Barderian, esperábamos su mensaje de un momento a otro. Estaré con ustedes lo más pronto posible, ciertamente el tiempo apremia.

Anoche llegó un mensaje a Abudanaya y todo está dispuesto, no basta el acopio de información, le explicaré en persona de qué va todo esto. Diríjase al banco de neurociencia con la luz apagada, separe el material  indicado, sabrá a qué me refiero. Gracias.

Yertei,  es el drieden con quien se comunicaron dejando un mensaje en la Villa de Tourum, ellos muy pronto sabrán que cada uno de estos seres especiales han creado un lazo único,  sin importar quién de ellos conozca la información antes, cada uno de ellos puede  transmitirla a la persona indicada que logre completar el círculo.

Nos acercamos a una realidad que a ellos los rebasó y tuvieron que hacer de sus talentos el recurso más valioso para rescatar lo mejor de cada uno de ellos.

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