La cita semanal

#Momentospararecordar

Algunos de los más llamativos espacios del escritor es cuando recibe el llamado de alguna persona que se ha sentido alegre de leernos, que se ha entristecido por una nota de melancolía y que nos lleva a ese espejo que nos refleja en ellos.

Hoy Domingo emprendo esa aventura con todos ustedes, ¿qué ha sucedido en los blogs? En este en particular donde algunas personas me siguen, pues encontrar nuevos amigos de letras y recibir alguna que otra visita, poder contar entre mis mensajes a gente que jamás imagine me preguntaría algo divertido o simplemente desearía conocer algunas de mis palabras.

Obviamente no daré sus nombres, pero es muy significativo conocer a amantes de las letras que se dedican totalmente a ese tipo de trabajo, que hacen guiones de cine a partir de sus propios libros y poemas que nos conmueven de forma especial, así que hasta el domingo que viene para contarles un poco más de esto que es una pasión encendida y se llama escribir.

La palabra escrita nos une y es placentero que muchos de nosotros coincidamos en espacios comunes

¿Cómo utilizamos nuestra imaginación?

Para una gran mayoría de las personas el reinventarse en tiempos del coronavirus  ha marcado un punto entre el ayer y el hoy; no será lo mismo para una familia numerosa confinada en sus pequeños espacios de rutina, que a quienes viven a campo abierto con el horizonte para dialogar e inundarse de alegrías, de silencios, soledades o momentos compartidos, cada persona experimenta diferentes escenarios, diversos modos de alegrarse o padecer la vida, enriquecer su entorno es asunto de cada uno en particular, por encima de lo cultural y las costumbres o pese a ello, aquí estamos.

Recorramos las ciudades

Podríamos encadenarnos a las tareas que debemos cumplir o desatar  el desorden más creativo a partir del encierro; para que esto suceda podríamos recorrer con un dron imaginario los diferentes ambientes de una colonia y ver que padecen, qué necesidades sufren, donde el reloj de los recursos se detuvo y de ahí para adelante podremos percibir la rabia encadenada al sillón de aquel sofá.

Podemos ver la calma de los que siguen buscando opciones para que su trabajo marque la diferencia, evolucione y pueda decirle a la pandemia que no importan las circunstancias, la vida sigue y es posible marchar adelante.

Están los hogares donde de un plumazo el sitio de uno de sus familiares ha dejado de estar, 2020 marcará un definitivo y deprimente cambio de dirección en sus vidas; pero la vida clama, sigue para todos los que estamos en este sitio, el tercer planeta después del sol, con todos su vaivenes y sus desatinos, pero al final de cuentas el hogar de los humanos.

Esa novela que nos sigue en algún rincón

Algunas sutilezas se nos cayeron de las manos cuando el camino se hizo rudo para seguir dialogando, cuando negociar una relación se nos desbarató, cuando el sentido de tenernos se mando mudar a un sitio llamado nunca más!

Dame una brizna de luz de donde pueda atarme

Pero nada está escrito cuando nos dejamos caer en las esperanzas rotas, se puede vivir de lo que se quedo en el tintero, se puede vivir de lo que no se pudo decir y vamos perdiendo peso, flotando en la vida de los que han aterrizado para sembrar amaneceres.

Todo puede ser gris y miramos de reojo a los que ríen, a los que lloran y son parte del encanto de sus espejos y sus reflejos, nosotros nos diluimos en la opacidad de la desesperanza; vamos en camino al olvido y observamos lo que pudo ser la vida con la otredad perdida.

Dame entonces un atisbo de vida para recuperar la gloria que pudo ser y tratar de volverme a tejer un velo de ideas y luces… Dame una brizna de luz de donde pueda atarme para rodear mis grises y opacos contornos… Asómate en las esquinas donde dejé mis viejos trazos e intenta darles forma con tu flamita de vivaces sonrisas…

Sí nada de esto puede ser, déjame caer a donde todo olvido me cautive y repose en la tibia entrega de lo que fue.