Qué sigue en medio del camino donde todo se agota

Es cazador conoce su juego, nosotras el nuestro

El cazador mira a lo lejos, nada le impide llegar a la sexta mujer que adolorida respira con fuerza, agotada en medio de la nada, su única herramienta el hueso de una ballena, no eludirá al hombre que se dispone apuntar con certero tino su ballesta.

Hemos agotado los recursos que nos quedaban, nos han separado, todo intento de huida es imposible, la sangre del corazón que aun late mana con suavidad por el torso de quien intentó la huida sin lograrlo, se esparce entre la arena húmeda, formando hilos carmesí entre los huesos silentes de la ballena.

Yo observo en la distancia, reconozco que aún hay esperanza, en todo aquello que no dijimos se teje un nuevo misterio, hay un logro que nos espera, donde podemos brillar de nuevo; mido mis fuerzas espero en la oscura noche, mi único resguardo; una paloma gris me alerta de lo que viene, busco en mi mente el factor que provoque la sorpresa, no se aún cómo, sólo se que lucharé con mis propios recursos.

Me llevo cada uno de los huesos manchados de sangre, en ellos hay un mensaje milenario, aún en la muerte ella me ha dicho lo que tengo que saber; una pira improvisada me ayuda a despedirme y agradecer, me alejo.