“Donde todo puede ser y no será, donde la lluvia puede ceder pero no lo hará. Hay un lugar en tu mente que permanece inerte, ¡Haz que renazca!”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa.

Tocaba el lugar al séptimo de los amigos en su travesía, me refiero a Timoteo, el hombre de creencias católicas, cuya fé sería puesta a prueba; entrar el el territorio mental de Timoteo el católico, era algo muy parecido a mirar el mundo bajo los designios del Destino Manifiesto, muy similar a un credo que surgiría siglos después y que se extendería o al menos pretende hacerlo por todos los confines del amplio mundo.

Para Timoteo la fe cristiana era una herencia divina, de aquellos elegidos para mostrar el camino, la verdad y la vida a los otros; como creyente tenía fe de que la palabra del señor se extendería por toda la tierra conocida y por conocer, él justificaba, de la misma forma que lo harían otros en el futuro la expansión de su credo.

Sin embargo, su creencia sería puesta a prueba, por sus compañeros de viaje y por la propia Dayami que estaba a punto de aparecer en sus sueños. Tomemos en cuenta algunos detalles; sí acaso un pueblo prefiere construir una iglesia en tierras extranjeras con afán de adoctrinar e invalida la fuerza de las creencias del lugar por considerarlo asunto del diablo todo lo referente a los sacrificios humanos ceremoniales, pero es capaz de organizar matanzas masivas en nombre de su Dios, ¿Qué demonio y cuál infierno vives? 

Este sería el contexto al que Dayami se enfrentaría al tratar de penetrar en la mente de un ser cuyo credo deformado siglos atrás lo colocaba en un sitio vulnerable. recordemos el origen de su nombre: Timoteo, era uno de los creyentes del grupo de los 8 náufragos, su nombre de origen griego, Τιμόθεος, «timáo-theós», cuyo  significado es «Aquel que siente amor o adoración a Dios».

Recordemos que en aquellas fogatas antes de la vista de Dayami en los sueños de todos ellos fue precisamente Timoteo el que contó el relato del anciano:

El anciano dijo con humildad:

-Gracias, queridos todos, que su fe los envuelva en el milagro de compartir esta noche, se que muchos no creen y otros son parte de la fe del Señor.

Ciertamente el milagro fue que por amistad al anciano todos, creyentes y ateos, se reunieron juntos ese día en una agradable convivencia.

Con el paso de los años la iglesia se hizo vieja y tuvieron que demolerla, los párrocos más antiguos recordaron con alegría la fe de aquel humilde anciano y en honor a su fe y su alegría por compartir, decidieron que la nueva parroquia se edificará en lo que había sido la casa del buen cristinano que creía en los milagros.

La realidad era muy diferente cuando el poder de los que sostenían una fe implicaba al poder político y económico de un Rey y sus territorios sostenerla. Fue así que Dayami esa noche enfrentaría la barrera mental de un hombre que al igual que sus amigos enfrentaría el dolor y la pérdida de todos aquellos a los que amo y se enfrentaría a la más terrible de las contradicciones.

Timoteo era un hombre fuerte, musculoso, de cabellos rojizos y mirada suave, cada noche oraba por sus compañeros y pedía paz y bendiciones para todos ellos, recordaba con dolor el día que ante la más cruel injusticia se enardeció y golpeó a un guardia y tres de ellos se abalanzaron sobre él golpeándolo con crueldad y a patadas le fracturaron una costilla.

Sabía que el mundo no era ese sitio donde era fácil poner la otra mejilla y hacer recapacitar al adversario pero creía en la amistad de sus amigos y respetaba sus creencias ya que ninguno de ellos la imponía al otro.

Entonces la deidad del río le habló entre sueños de esta forma:

“Timoteo, todo lo que crees, pertenece a un mundo que no es de esta época, un lugar alejado en el tiempo; podrás luchar por buscar ese equilibrio donde la gente podrá saber si lo que cree puede compararlo con lo que sabe, donde la lengua de aquel que muestra sus creencias la conozcas y te sea permitido formar parte o libremente retirarte de su templo en paz”

Timoteo asombrado contestó:

-Señora ese sentimiento es el mismo que mi fe reconoce, es la paz bendita del señor.

Dayami acercó su cuerpo etéreo al de Timoteo y colocó su manos en su cabeza, recorriendo su ancho cuello, su barba, ojos, nariz y frente. Timoteo esperó sus palabras con esperanza y gran expectación:

-Deidad del río. ¿Qué es lo que encuentras en mis pensamientos que me espera en esta aventura donde el futuro no lo tenemos claro ninguno de nosotros?

Por toda respuesta Dayami le mostró una escena dolorosa, un hombre desarmado atravesado por la lanza de otro montando a caballo, con la  mirada furiosa el atacante le grita:

<¡Maldito hijo del demonio, lárgate al infierno!>

Después habló la deidad a Timoteo:

Recuerda Timoteo que aquel que no conoce el infierno, jamás entenderá la rabia del que lo ha vivido, tampoco entenderá que ese lugar exista más allá de la muerte que el atacante le impone”

El hombre se estremece ante la visión que le ha sido mostrada: Un humano de talla pequeña con ropas blancas parecidas a las que describió uno de sus compañeros portaba Erandi y la piel del tono acanelado, tal como en el pasado en la visión comentada por Santiago les había sido anunciada. 

Timoteo, entonces con desaliento y angustia contestó:

-Señora, debemos advertirles, tenemos que llegar antes..

“No está en mis manos esa decisión, lo único que he logrado ver es que en la historia de Jacobo habita un hombre con cola de pez; si logro hacer una alianza con él podré ayudarlos cuando se encuentren  en camino. tu amor por la vida es muy grande Timoteo y esa es tu fuerza”

La dama se desvaneció de sus sueños, el robusto varón se sorprendió a sí mismo sollozando entre la vigilia y el sueño; entonces reconoció que más allá de toda creencia el valor y respeto por la vida es y será  fundamental.

Todo ser vivo merece respeto, no importa si lo conoces o no, lo único que no entenderás jamás es que quiera imponerte sus creencias y te imponga respetarlas por encima de las tuyas.

Notas de la autora:

Composición fotográfica de la autora: «La Caracola de Jacobo»


“Si aún tus pensamientos no han madurado es fácil que te conviertas en presa de los temores y el terror ante lo desconocido, vigila a tus seguidores ya que su confusión puede vulnerar tus propósitos”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Muchos de ellos se habían convertido en hombres que vivían entre la tierra y el mar en aquella época, pero aquel que sostenía el mensaje para ser compartido, sin duda llevaba un paso adelante en todo cuanto se necesitaba conocer.

Para Erandi era menester tener claro todo aquello en lo que creía, ya que a partir de ahí crear lo que era necesario formaba parte de su pasión. Su sistema de justicia para elegir a los futuros ascendidos no era fácil y en cierta forma cada detalle lo guardaba con celo y secretismo en la medida de lo posible.

Mirar ambos lados de una escena que se iluminaba en su intuición, resultaba fundamental y en el sol al oriente se percató de un derrumbe; Erandi sabía que todo el dolor podría ser recompensado al contar con aliados sinceros y honestos para conservar el fruto de sus pesquisas, de esta forma la proyección del futuro sería capaz de alejarla del dolor y de todo derrumbe.

Muy dentro de ella vivía la esperanza y el amor por encontrar lo que era necesario preservar. En este punto cabe hablar de uno de los discípulos de Erandi, un adolescente de la clase noble, quien entró a sus filas por contar con ciertos privilegios políticos.

Muchos de nosotros sabemos que hubo un momento en la vida socio-política de Tenochtitlan que os recuerda un pasaje doloroso:

Frente a frente, Motecuhzoma y Cortés, sostuvieron un diálogo que conservan puntualmente los informantes de Sahagún. Motecuhzoma llegó a exclamar entonces: 

‘No, no es sueño, no me levanto del sueño adormilado, no lo veo en sueños, no estoy soñando… Es que ya te he visto, es que ya he puesto mis ojos en tus ojos»

Lámina que muestra el encuentro de Hernán Cortés con Moctezuma en Tenochtitlán (Foto: INAH)

En realidad no era a él a quien había visto, no fue capaz de entenderlo, su entrada al grupo de privilegiados se debió a sus posición en la nobleza y es aquí que nos damos cuenta de una realidad que se repite en muchos momentos de la historia, no todos son capaces, no todos los llamados cuentan con las herramientas mentales para comprender.

Tomando en cuenta lo anterior cada uno de los que siguen esta historia podrán darse cuenta del tiempo que habitaban los seres vinculados en los diferentes espacios geográficos.

Cuida lo que concedes y habilita lo que sea necesario para que nada de lo que programes se derrumbe.

Notas de la autora:

La referencia es del libro La visión de los vencidos de Miguel León Portilla.


“En tus recuerdos enraizados en la historia que eres, siempre estará el alma de la persona que te hizo feliz, que te ayudó a ser quien eres y puso su mano para ayudarte a caminar”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

La comunidad de los seres humanos es un camino difícil cuando se interponen intereses y deseos de posesión, aquellos grupos  que ven al otro como su igual no es posible en todo el planeta, hemos notado que seres con diferencias que pudieran convertirlos en enemigos, ahora han aceptado ser familia y cuando todos lograron por fin dormir unas horas antes que el trino de los pájaro ante la presencia del alba los animará a seguir sus vidas.

La analogía con el nombre de Erandi es interesante ya que ella es precisamente quien representa al amanecer y para cada uno de los 8 náufragos que han dejado de serlo, sus vidas, definitivamente son un nuevo amanecer.

Pero hoy regresamos al continente que aún no es conocido por ellos, uno de los lugares cercanos a lo que con el paso del tiempo sería la ruta de las especias, la razón es simple; Hora comienza a recordar y sentir cerca suyo el aroma de las rosas, en ese preciso instante se da cuenta que está por cumplirse un ciclo en su vida, falta poco para que eso suceda y el aroma lo despierta y lo llena de nostalgia y ternura al mismo tiempo.

Aquel rosal que dejó en su tierra natal, se las ha ingeniado para que él recuerde que aún vive y de no ser físicamente lo hace para él, es definitivo que no volverá a verlo pero el aroma siempre estará presente en los sentidos de Hora hasta el día que su vida llegue a su fin.

Hora sabe perfectamente que no cuenta con semillas para plantar rosales, se pregunta cómo conseguirlas, al final se da cuenta que en el sitio donde se encuentra su camino debe seguir adelante y no tendría tiempo para cultivar un rosal y cuidarlo como lo hizo en el sitio donde vivió.

El aroma lo cubre con su presencia y entonces él se percata que no necesita sembrar rosas, sobre todo cuando la que más amaba siempre estaré con él y para siempre; enjuga sus lágrimas que son una mezcla de felicidad y nostalgia y sigue su camino, envuelto por el aroma a rosas que le recuerda que pronto un año más de vida llegará para él.

Tu vida está hecha de momentos, de pequeños recuerdos y muchas veces ellos se mezclan a otros para recordarte lo frágil que puedes ser.

Notas de la autora:

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“Uno deja de estar cuando se olvida de todos aquellos que no lo supieron recordar y  permanece donde la imagen y los recuerdos son cultivados en todo momento”

El Mensajero

Es importante iniciar este relato con una reflexión, imaginen que tienen la oportunidad de viajar al pasado y explicarle a alguien lo que en su tiempo se escribió sobre historia y darse cuenta que el relato no coincide con lo que te dice ese individuo, porque la ruta de las especies inició como una hazaña de locos y posteriormente se convirtió en un comercio establecido.

En tu cabeza descubrirás que el derrumbe que había sido previsto en un sitio, terminó por darse en otro lugar y que los movimientos que lo provocaron no eran los que la historia que aprendes en las universidades fue, sin embargo todo comienzo es así, hasta que tus historias ya son la estructura que todos los demás siguen, sin sorpresas y sin sobresaltos.

La mayoría de los pueblos ya logro sistemas para preservarse, al momento son parte del status quo, vigilan sus instituciones, esas que no existian hace más de dos mil años y que costaron vidas, tragedia  y dolor para muchos pobladores hasta establecer el proceso.

Hoy vamos a los centros ceremoniales y nos sentimos felices de visitarlos, pero Hoy vamos a los centros ceremoniales y nos sentimos felices de visitarlos, pero muchos de ellos eran sitios de sacrificios humanos, no centros de turismo, ahora son fortalezas preservadas y dejan millones en visitas de turistas y esto pasa alrededor del mundo. Su encanto sensorial se pierde entre el ruido de los vendedores, los que relatan la historia oficial y los que cobran para que lleves una réplica del lugar.

Ahora acompáñenme, hasta el templo de Coyolxauhqui en esa época perdida en la historia que es parte de mi relato envuelto en el velo de la ficción y salpicado por destellos de la historia que conocemos:

Coyolxauhqui

Aquella noche la escalinata lucía cubierta en ambos lados por  antorchas, vestida de blanco Erandi se dispone con el báculo en la mano a ascender hasta la plataforma central del templo, detrás de ella su pareja lleva en brazos a la hija de ambos con pocas semanas de vida; ellos no suben, Erandi necesita espacio para invocar a las fuerzas de la luz y las sombras.

La ceremonia entraña dos vertientes, la que todo el pueblo conoce como parte de una celebración de la luna nueva, es aquella que solicita a las fuerzas que visten la imagen de la madre de Huitzilopochtli para que le entregue de nueva cuenta el fuego que la ilumine y  la haga lucir ante el mundo conocido y por conocer.

La parte oculta solo conocida por  el círculo cerrado de Erandi, se celebra  para que  ella sepa cuántos de los los hombres que rodean al varón que dobló su vara necesitan ser visitados por Dayami para completar el círculo.

Al llegar a la explanada la custodia del templo de Ometeotl y Sacerdotisa del templo de la Luna levanta su vara en recuerdo de ese momento que la hizo poner su atención hacia el Mar por donde sale el Sol.

Para Erandi el Este era un punto cubierto bajo los velos del misterio, al igual que el Sur al que los nahuas consideraban la casa del Sol, por donde viajaba Painani, básicamente eran las rutas vitales por donde se movían sus emisarias, sitios alejados de su visión pero no de su percepción.

Bajo la protección de una luna oculta al rostro de su hijo el guerrero Hutizilopochtli resultaba más fácil que ella, Coyolxahqui se expresara y le llevará a Erandi todo mensaje solicitado.

Erandi exclamó con fuerza las palabras de alabanza y de petición especial a quien estaba siendo iluminada por las antorchas ceremoniales, ante los ojos del pueblo ese era el único ritual a celebrar, todos deberían hacer una pausa de silencio ante el retumbar de tambores.

Al momento que la Sacerdotisa del Templo golpeara una vez con su báculo sobre la explanada, los tambores deberían cesar y esperar…

En ese preciso momento Erandi pronuncia palabras sin ser escuchada por todos, espera que una fuerza sensorial se apodere de su ser para dejar por un momento de ser ella y convertirse en el mensaje que ha de conocer el círculo de ascendidos presentes en la ceremonia.

El silencio es impresionante, la espera se prolonga, todos se encuentran a la expectativa…

Dayami lo sabe, la corriente oceánica golpea con fuerza las vertientes portuguesas hasta irrumpir con frenética energía hacia los ríos que bañan aquella región. Entonces el espíritu de la deidad del río envía el mensaje:

<Son dos los hombres que necesitan saber de mi para llegar al tercero, aquel  que  dobló tu vara, lo han nombrado Zila> 

Erandi y su báculo ceremonial

Hasta el momento no sabemos si Erandi escucha cada palabra de Dayami, lo que sí es claro es que ella se encuentra en trance y posiblemente al regresar de ese momento no recuerde nada, algo es perceptible y visible para todos en ese momento, cuando ella golpea el báculo en la explanada: Una, dos, hace una pausa y finalmente afirma el báculo al golpearlo por tercera vez.

La confirmación ha sido hecha, son 10 hombres, Dayami, Erandi y el fuego, trece elementos que son mucho más que un símbolo. Se renuevan las esperanzas cuando nace en  el sitio donde aparece el Sol un nuevo grupo de iluminados ante las llamas de una fogata.

La fuerza de los puntos cardinales no reside en ubicarnos en el planeta, sino en convertirnos en fuerzas magnéticas, conocedoras de su esencia.

Notas de la autora:

Fotografía de la autora con filtro libre de PicsArt: «El báculo ceremonial de Erandi«


“Tal parece que solo la araña que teje los intrincados hilos de la historia es quien conoce las verdaderas conexiones”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Al despertar Santiago que era un hombre parco y poco expresivo, ante la pregunta de sí había aparecido para alguien la deidad del río, éste contestó levantando la mano, con una leve y apenas perceptible sonrisa en su rostro.

A todos se les había hablado de que su descendencia transformaría sus vidas y las de futuras generaciones, en el caso de Santiago, hoy hablaremos de su postura cerrada y resentida, asunto por el cual sería difícil que él llegara a tierras desconocidas y con facilidad se enamorara de alguien.

En una ocasión lo hizo, se había enamorado perdidamente de una mujer que lo manipuló y abandonó, ésto cerró su corazón a toda posibilidad en el futuro, así que bien podemos comprender que la propuesta que le hizo la deidad de río, le abrió un camino insospechado y esperanzador, aún cuando él no lo comprendiera con claridad en ese momento.

Terracota y agua despertarían la pasión de Santiago

Los códigos se convertirían en su pasión, esa pasión que jamás se atrevería a concederle a una mujer por temor a ser traicionado. Tendría ern sus manos un material maleable, donde volcar todos aquellos secretos que no le diría a nadie y que sin embargo por si solos gritarían al mundo la más rebelde de las verdades.

Pero ese método se lo enseñaría Erandi, de hecho ya lo estaba haciendo al estructurar una delicada red de conexiones donde las fronteras, la codicia y cada esquema cerrado que el mundo había impuesto no tenía cabida en sus propósitos.

A pesar de todo lo dicho, ella sí vigilaba los entornos creativos de sus seguidores y aliados, podía cortar de tajo con quienes no fueran capaces de entender la magnitud de sus propuestas; los elegidos se iluminarían de una luz de conocimiento especial.

Para Santiago, Erandi y Dayami, se convertirían en sus tutoras y maestras en un mundo donde su creatividad tendría sentido y trascendencia. Incluso se atrevió a darle una designación al método aprendido pero guardó con celo dicho nombre para siempre.

Recuerden que aún es muy pronto para saber más detalles, lo único cierto es que todo el grupo de aquellos que fueron náufragos, se enriquecieron en esa región que modificaría sus vidas para siempre, abriendo un portal a la esperanza en un mundo atroz y salvaje.

Posiblemente no le suceda a todos, pero cuando alguien es capaz de despertar tus pasiones creativas, esa persona estará contigo para siempre y a pesar de todo.

Notas de la Autora:

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“Podrán decirte lo que sucederá, templar tu carácter y tus nervios con la idea de un mensaje prometedor, pero en ningún momento sabrás exactamente cuando y donde ha de presentarse esa situación; abre tus ojos y alerta tus sentidos que gran parte depende de tu habilidad para entenderlo”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Aquella noche los entrañables amigos se fueron a dormir y les costó mucho trabajo conciliar el sueño, pero todo llega cuando el cansancio es superior al nerviosismo y ellos habían recorrido laderas y montañas, cada vez se alejaban más de la costa y en ocasiones seguían los bordes de un río para poder calmar su sed y refrescar sus sudorosos cuerpos o calentar algo de agua con las infusiones que preparaba Evaristo.

Los náufragos se acercaban al Río Guadiana

Nadie conocía el nombre de la dama que había hablado con Jacobo, tal vez nunca lo supieran, o le sería dicho a alguno de ellos, tampoco lo sabían. todos esperaban ser privilegiados con tan delirante y asombrosa aparición.

Dayami por su parte logró penetrar las raíces de algunos juncos y fortalecerse en la vertiente de los ríos que la alejaban definitivamente del mar, sin embargo su fortaleza podía recrear imágenes a voluntad de los espacios que había tocado.

Aquella noche no sucedió nada, los hombres cayeron en un sueño profundo, pero ninguno recibió mensajes de la sutil presencia que Jacobo relató, la mayoría sintió que tal vez en su necesidad de aventura, de respuestas que desconocían y su anhelo por encontrar algo que iluminará sus vidas, habían derrochado su imaginación volcandola en algo efímero.

Pasados tres días ya nadie se preguntaba nada, incluso dejaron los divertidos momentos en que se reunían ante la fogata para turnarse con relatos, esas noches las dispusieron para hacer planes de cómo conseguir una embarcación o que habilidades podrían ayudarlos a encontrar un empleo temporal, sin tener que seguir resguardados entre las malezas, ya habían dejado atrás algunas comarcas sin acercarse para evitar represalias o preguntas.

Las heridas en los tobillos habían sanado, aquellos grilletes que los mantuvieron presos ya no se mostraban como evidencia de su tragedia, sus rostros agotados por la falta de alimentos y largas caminatas tierra adentro, los mantenían alertas y cuidándose unos a los otros.

Pero todo llega aún cuando no lo esperas, y fue Patricio quien esa noche tuvo uno de los sueños más reveladores que jamás hubiera imaginado. El viento soplaba con fuerza aquella noche y fue precisamente ese viento quien le llamó entre sueños:

<Patricio, Patricio, tu pacto con la de la deidad del río ha llegado, mantén atentos tus sentidos y escucha…>

Un frío trémulo atravesó el cuerpo de aquel hombre al momento que sintió el tacto húmedo de Dayami, con curiosidad el hombre intentó reconocer a quien le tocaba el rostro y los cabellos y en sueños susurró:

<¡Deidad de los ríos, dime tu nombre!>

Dayami con astucia y serenidad contestó:

<Se perfectamente que no es mi nombre lo que te mantiene curioso y atento a mi, esta noche, vengo a decirte lo que debes saber de esta mujer cuya sangre fue convertida en deidad, no es sirena>

Patricio consternado e inquieto solo alcanzó a emitir una exclamación:

<Ahhh!>

Dicho esto pudo observar la figura de aquella dama entre la niebla de las profundidades del agua.

Dayami se presenta ante Patricio como una ensoñación entre un cardumen

“Patricio, serás el reflejo de otros, podrás responder con rapidez ante el peligro, reconocerás sus voces y las intenciones que los acerca a tí, eres un hombre que necesita estímulos para actuar; serás recordado como orador y constructor”

Aquella noche fue ligera y agradable para el hombre que de pronto se dio cuenta que la dama en cuestión no era lo que él suponía y había puesto en su mente la motivación más espléndida para alentarlo en sus futuros emprendimientos. No quería despertar, ya que ese sueño lo llevó posteriormente a imaginar su vida construyendo algo fascinante en aquella tierra que para ellos se había convertido en una promesa luminosa.

Al despertar todos notaron su sonrisa abierta y sincera y un brillo especial en la mirada, todos tuvieron en ese momento la certeza de que la dama les daría a cada uno de ellos un consejo, un regalo, un motivo para valorar sus vidas.

Nadie es indiferente ante la maravillosa oferta de una vida mejor, de una posibilidad y si te enfrentas a quien describe lo que tu alma emana, podrás ser feliz y sentirte privilegiado.

Notas de la autora:

Fotografía del rio y Dayami diseños de la autora una, de ellas con filtro libre de PicsArt


“Independientemente de las vueltas que daría la vida, una raíz se nutrirá por el amor y la paciencia en su recorrido, una luz será el camino y la guía donde todos encontrarán sosiego y apoyo”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

No era para todos aquel llamado, pero aquel capaz de recibirlo tendría en su mente la claridad para compartirlo, aún sin saber que su nacimiento lo había marcado con el símbolo de una caracola, fue Jacobo quien debido a ello, entendió en sueños lo que Dayami le transmitió.

Si abundamos en las raíces lejanas de su nombre descubrimos que Jacobo se remonta a tierras lejanas donde su significado indica que Ya’aqob (hebreo: |יעקב|) proviene de la palabra aqeb, (|עָקֵב|) «talón», con el sentido de ser sostenido por el talón.

Entre los astrólogos el relato mitológico de Egipán, señala que descubrió un instrumento musical —la caracola— que utilizó en la lucha de los dioses contra los gigantes causando entre ellos gran temor y por ello Zeus le concedió subir al cielo como hermosa constelación, precisamente la de Capricornio.

El náufrago del cual hablamos no sabía nada de todo esto tan complejo y que solo algunos que habían leído papiros de historia o que se agrupan en zonas de estudio, podrían conocer más adelante. Ello no evitó que su destino y su nombre estuvieran ligados a tales circunstancias y fue por ello que independientemente de todo lo pronosticado o supuesto por alguien más, fue él quien recibió el mensaje del sueño premonitorio de Dayami.

Entre los 8 no estaba considerado como creyente católico, así que para todos era parte de los no creyentes cristianos, aún cuando en realidad y viéndolo con sinceridad todos creían en algo, no necesariamente en las creencias que se volvieron parte de una forma de vida donde dicha doctrina pasaría a ser una imposición y parte de un poder económico brutal con el paso del tiempo.

Aquella noche se mantuvieron calientes durmiendo cerca de las rocas cercanas a las brasas que había dispuesto Evaristo. Javier, el más viejo de todos roncaba con energía, eso terminó arrullando al grupo,  entre canto de grillos y ranas la noche se volvió serena.

Jacobo soñó que volaba como una gaviota y se internaba en las azules aguas del profundo mar hasta llegar a la zona donde el sargazo es denso e impide la entrada del Sol, en ese sitio que no todos conocen, que asusta por ser frio y oscuro.

En su sueño observaba a una mujer de cabellos oscuros y muy largos que le invitaba a seguirlo, era tan hermosa y de facciones exóticas que no supo si estaba envuelto en un mágico espejismo, esos que son fatales y que protegen los mares de intrusos cuando aparecen las sirenas, coquetas y con colas de pez, imposibles para amarse pero atrayentes como una ensoñación.

La bella mujer le entregó una caracola y sin abrir los labios le hizo saber dentro de su cabeza que el mundo del otro lado del mar lo esperaba con una meta por perseguir y un reto por cumplir. Su destino estaría marcado por un sueño envuelto en el destino de alguien que vestiría la luz de la luna y de esa forma él la reconocería.

Le advirtió de muchos peligros que sufrirían los 8 amigos, pero gracias a la caracola él sabría sostener y proteger  a todos; por último le acarició sin tocarlo cuando le dijo:

“Tu valor y entrega serán recordados por una estirpe valerosa de  iluminados que cruzará el tiempo sin que por ello tu esencia sea borrada, tus palabras darán luz a  generaciones enteras y no se apagará jamás”

Dayami entrega en sueños la caracola milenaria a Jacobo

Cuando Jacobo despertó entusiasmado le dijo a sus amigos:

-Hoy necesito ser quien relate una historia por la noche ante la fogata, ya que he soñado algo que me ha impresionado de forma especial, era tan real y maravilloso que en verdad vale la pena relatarlo.

Los 7 amigos asistieron convencidos de que lo que les contaría los mantendría alertas, alegres y unidos, cuando Javier apuntó:

-Vale, que esta vez es un sueño y no algo que alguno haya vivido, pero ese brillo de tus ojos me hace pensar que quedaste atrapado.

Patricio los miró con curiosidad, él era un hombre  que gustaba de los bienes materiales, su afición por lo carnal y los apetitos fogosos lo mantenían fuera de equilibrio bajo las circunstancias  que todos experimentaban,  desterrados y hasta hace poco huyendo de caer en otra mazmorra.

Todos levantaron sus raídas ropas que secas al fin les permitieron seguir el camino donde las sorpresas y una que otra aventura los mantendrían expectantes de las habilidades de cada uno de ellos, al aprender cómo las sorteaban, creando lazos de amistad fuertes y duraderos.

La vida no siempre te da amigos que te respeten a pesar de sus diferencias, pero encontrarlos es un tesoro.

Notas de la autora:

Fotografía de la autora: «Dayami entrega a Jacobo la caracola milenaria»

https://es.wikipedia.org/wiki/Jacobo

https://es.wikipedia.org/wiki/Capricornio_(astrolog%C3%ADa)


“Alguien se posara en el alma del viento y te llevará mensajes que te harán pensar en lo complejo de la vida y sus formas de convivencia”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa.

Muy alejados de la costa los 8 náufragos comenzarona enfrentarse a las inclemencias del clima y de los moscos, encontraron un árbol de guayabas y Evaristo que era conocedor de sus cualidades junto frutos y hojas para llevarlas consigo, maceradas y hervidas resultaban un gran remedio y los otros 7 descubrieron sus beneficios y alivio contra las picaduras de mosquitos y al mismo tiempo las hojas trituradas aliviaban sus pesares y gases estomacales.

Zila le dijo al grupo:

-Ya podemos saber cual de todos nosotros es el que se tira los pedos más ruidosos, esa hierba hace un buen trabajo amigo Evaristo, estoy muy agradecido.

Todos se rieron y Santiago entre risas y carcajadas señaló:

-Si este menjurje lo hubiéramos tenido en las embarcaciones otra cosa habría sido, hasta el mal carácter de la tripulación habría cambiado, ayudemos guardando hojas de ese árbol entre todos, así no nos hará falta en lo que nos resta de camino.

Cada uno junto hojas del árbol y Zila les dijo:

-Debemos agradecer al árbol sus bondades, cada quien a su modo, pero es algo que debemos hacer para que su espíritu nos acompañe.

De esa forma los 4 hombres católicos se persignaron ante el bondadoso y curativo árbol y le ofrendaron una oración y los otros hicieron lo propio en sus lenguas nativas y con los ademanes que les habían sido enseñados.

El viento jugó entre las ramas del guayabo y de esa forma ellos comprendieron que su arrullo y su canto entre pájaros y susurros de ramas les daría paz y algo de alivio, cuentan los más ancianos que ese árbol hasta la fecha sigue vivo y rodeado de otros que crecieron gracias a las semillas que los hombres dejaron en el suelo aquella especial ocasión, Pero como ya saben en esta  historia pocas cosas pueden considerarse literalmente ciertas. Al menos que hayas estado ahí como el mensajero de quien ahora sabemos más.

Llegó la noche y juntos se volvieron a agrupar alrededor de una fogata para contar historias que pertenecían a las vivencias que ellos habían tenido y algunos detalles que posiblemente le pondrían de su imaginación para hacer divertida la noche.

Esta vez le tocó a Santiago contar su relato al cual titulo:

El aparecido que trajo el viento y la historia los mantuvo despiertos y atentos de cada detalle que el hombre les relató:

Bien les diré que yo estaba en una comarca, de la cual nunca supe el nombre fueron pocas las horas que me pude quedar en ese sitio, el viento era muy fuerte y calaba los huesos, así que entré a un lugar para beber vino caliente, a lo lejos se escuchaban los truenos y los demás me preguntaron que qué clase de vientos me habían llevado hasta ellos.

Por aquellos tiempo yo había escapado de una mazmorra, fui a dar en ella por pelar a espadazos con otro rufián todo por una mujer que era hermosa y coqueta, mi vida pendía de un hilo, no tenía cómo defenderse y podría ir con toda mi miseria a la horca, pero sucedió algo sorprendente: A la media noche ella llegó con un envoltorio de pólvora y me dijo detrás de las rejas:

-Santiago eres un hombre bueno y sincero. Ahora, yo te traigo tu libertad, pon este polvo en el candado y enciende la mecha, allá afuera te espera un caballo, huye lo más lejos que puedas y recuerda por siempre mis ardientes besos que en verdad fueron sinceros.  

Santiago, reflexivo y con melancólica mirada relató ese desdichado momento a los hombres de la taberna de la misma forma que ahora lo hacía con los que le escuchaban en torno a la hoguera.

Entonces emulando a su compañero Evaristo, lanzó un poco de tierra a la hoguera para provocar el chisporroteo y siguió con el relato:

-A cada hombre que le conté en aquella taberna mi historia les resultó interesante y uno de ellos se acercó a mí levantando su dedo índice y me dijo con gran seriedad:

-Santiago, esa mujer debe haberte amado en verdad para arriesgarse y perder el caballo de no sabemos quien,  dudo que ella haya sido dueña de alguno.

Santiago se levantó y con además de sorpresa les advirtió a sus compañeros:

-Algo mágico sucedió cuando llegue hasta ese pueblo y esa taberna; amarré al árbol que tenía más cercano al caballo que con diligencia y rapidez me había llevado hasta ese lugar, pero el viento era fuerte y no cesaba y entre las ramas escuché un silbido, no le hice caso, solamente seguí hasta el lugar donde me iba a guarecer.

De pronto el caballo se abrió paso entre los hombres y me instó de alguna forma a montarlo para seguir camino.

Los hombres de la taberna me miraron sorprendidos ya que todos ellos vieron cuando yo mismo le amarré al árbol; aquel que me había señalado con el dedo apuntó con seriedad:

-Amigo, debes marcharte, el alma de esa mujer está en el caballo y ella sabe donde serás libre y por lo visto no está entre nosotros, anda.

Santiago continúo relatando:

-Los demás hombres me entregaron unos panes y algo de vino en una alforja y desde lejos se despidieron de mí como quien había visto a un aparecido traído por el viento.

El caballo me dejó en la costa y se encaminó de regreso, supongo que a regresarle el alma a aquella apasionada mujer que me salvó la vida.

Todos los reunidos ante la hoguera se sintieron sorprendidos por el relato y convencidos que el alma de un amor puede hacer milagros y cambiarnos la vida para siempre.

Hay historias que se cuentan entre amigos y otras que solo dirás a los seres que quieres, como sea son vivencia que debes creer tal como han sido dichas.

Notas de la autora:

Fotografías de Ariadne Gallardo Figueroa «Las ramas del guayabo»

Photo by Rajesh S Balouria on Pexels.com


“La imagen que tenemos del mundo se ha creado en base a nuestra realidad, podemos establecer acontecimientos dentro de los límites establecidos pero siempre será fácil volver a sentir incertidumbre, algo nos dice que no podremos controlarlo todo”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Painani descubrió que le mundo conocido por ella, no lo era más, su paso por el espacio maya que se adentraba en zonas alejadas del Caribe ya no se parecía a lo que ella había observado antes. Se aferró con fuerza a la piedra del cielo que le habían obsequiado y su mirada se perdió en la luminosa visión de lo que nosotros conocemos como Venus.

A una distancia demasiado lejana para ser perceptible, Hora miraba la misma estrella, era imposible no detenerse a observar y maravillarse con su brillo; ambos fueron traspasados por una fuerza que no pudieron entender y que los instaría a continuar el trayecto.

En la mente de Painani se albergaba el temos helado que le dejó la visión y sensación creada por el cometa, todo lo contrario sucedía en Hora, sus ilusiones y secretos estaban en la fuerza intuitiva del cometa que había puesto en su mente uun motivo para seguir adelante, con energía y sin tregua.

Entre ambos personajes nos encontramos con alguien que no estaba del todo convencido de de lo que el humano que lo había nombrado Duplo estaba haciendo e hizo todo lo posible por esconderse de su presencia, para distraer su frenético viaje al norte.

Duplo decide no seguir adelante con El Profeta del Valle Perdido

Pero no le fue fácil engañarlo o disuadirlo de su ruta y entonces se dío el momento que había sido señalado por el Profeta del Valle Perdido, ante Duplo apareció la visión más encantadora levantando las orejas de forma altiva y atrayente e hizo la sugerencia que solo entre caninos es posible entender y a partir de ese momento dejó de ser el inseparable compañero del hombre para iniciar su recorrido ganándose el lugar del macho entre la manada. Tendría que ganarse ese lugar con garras y dientes, pero a veces en la vida hay que decidirse a ser lo que somos y nolo que otros desean que seamos.

Hora sonrió y compendió que el lazo que los unía no sería el mismo pero ambos se recordarían cada que en el cielo vespertino apareciera Venus, a veces la fuerza de una estrella o un planeta nos llena de una energía fugaz e imperceptible y en ella podemos reconocernos como parte de un proyecto mucho mayor a nosotros mismos.

Hora y Painani si bien tendrían en el tiempo un encuentro donde 13 lunas les darían la orientación necesaria para saber donde comienza un camino y cómo puede terminar, aún no lo sabían y sus destinos cambiarán de forma radical cuando ese momento tenga lugar ante ellos y les permita evolucionar, pero como ya saben, aún es demasiado pronto para que hablar de  esa realidad y de ese fascinante encuentro.

En la vida puedes encontrar el rostro de muchas personas y solamente algunas de ellas se quedarán para siempre en tu memoria, sea por que son tus iguales o por que definitivamente son maestros que llegaron a decirte hacia donde mirar.

Notas de la autora:

Fotografía «Duplo, su indecisión para seguir a Hora» se ha usado filtro gratuito de PicsArt


“Construye pero no permitas que nadie cree influencias en tus ideas, recuerda que debajo de todo templo siempre encontrarás a tus verdaderas deidades, eso es ir a las raíces”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Reunir a todos aquellos que no sucumbieron a los conquistadores, no sería una tarea fácil pero era la labor necesaria que a la larga daría frutos sólidos y lo más importante preservar cada una de esas mentes con la claridad necesaria para atravesar tormentas y no doblegarse ante el yugo de nadie.

No por terquedad, tampoco por vileza; simplemente porque en la libertad habita el saber sin freno, sin restricciones para seguir en su búsqueda hacia el encuentro de nuevas realidades, de ésto se trata la tesis medular de mi travesía.

Habrá infinidad de cosas que no podrás cambiar, una de ellas es el cuerpo humano, puede fortalecerse, pero siempre será carne y vísceras; la fauna y flora, puedes encontrarles diversas cualidades pero siempre serán eso y cumplirán a un propósito; algo que sí puedes cambiar para siempre es tu voluntad para seguir patrones impuestos o dejar de hacerlo; habrá momentos en que no puedas evitarlo pero siempre tu rebeldía irá más lejos y tus deseos por ser tu mismo encontrando la forma de salir de todo freno y de cualquier yugo, te dirá que no habrá razón o dogma que debas creer por que otros lo hacen, por muy ligada que se encuentre a una razón o costumbre, ante pondrás el razonamiento para validarlo o considerarlo incierto.

Todo esto forma parte del aprendizaje del discípulo, para Erandi que alguna vez fue aprendiz, logró entender en sus aprendizajes que cada enseñanza puede formar a sus seguidores con una forma de conciencia única para penetrar en los más oscuros muros de la ignorancia e instarlos a sus aprendices a encontrar el más leve atisbo de luz con afán de reconocerse entre ellos.

Con ésto nos queda claro que no hay nobles y reyes entre ninguno de ellos, sino libertarios, emigrantes excluidos de sus tierras, esclavos y rebeldes ejerciendo un poder para romper cadenas.

La única cadena valiosa para todos ellos siempre fue y será la que une al mundo etéreo de la magia a la roca fundamental del saber; ese  sutil vinculo que no ata más allá de lo necesario para crear en libertad, con los pies sobre la tierra y sus raíces, donde el conocimiento descubre la esencia de lo que pudiera llamarse el alma de los seres iluminados. 

Esa luz primigenia y energética cuya voluntad estará puesta en los espacios donde vive todo aquello que observas y conviertes en ciencia, esa  noción del saber que es parte de tu investigación diaria donde puedes progresar para alimentar tu sabiduría.

Que sea tu valor quien logre  encontrar verdades, desenmascarar al que intenta usar el poder  para decidir lo que debes mirar como verídico, dependerá de tí lograrlo o permanecer en las sombras de la ignorancia o la obediencia.

Fotografía de la autora: «La luz en el horizonte»