El mundo lo sabrá


Sol y luna caminaban con mayor lentitud por el peso de la realidad que descubrieron, la vida física tiene sus leyes y ante ella no es posible cambiar nada, aún conociendo que la magia tenía alternativas y lograba lo impensable. Por ello Sol, tomó del brazo a Luna y le dijo:

— La alforja con las runas quedará bajo tu custodia, de alguna forma siento que es momento de preguntarles qué tienen para decirnos, sobre todo ahora que sabemos que el tiempo y sus ciclos estarán en tu poder.

Luna asintió con pesadumbre, no le gustaba que tareas tan cargadas de responsabilidad dependieran de ella, por lo cual exclamó:

— “Yo se y yo resuelvo” era parte del reto para aprender y seguir ahí donde las dudas nos impulsan, comparar lo que podemos compartir y aquello que sólo es nuestro, lo usamos con mesura. Los cuatro puntos cardinales nos dan una mirada para fluir, nos miran, los miramos, asentimos… Abandonar no es una elección.

Sol la miró con suavidad y reitero:

— El alma se tomará su tiempo para ser el bálsamo de tus sentimientos, sólo recuerda que no debemos someternos a nadie, la libertad es necesaria en todo momento.

Luna la mira con el ceño fruncido y con preocupación interrogó:

— ¿Quién de nosotros es el ornamento, cuántos habitan el espacio de las promesas no cumplidas?

Sol con firmeza advirtió, al momento que colocaba en sus manos la alforja de runas:

— Aquel en el mundo que tenga oídos para oír, lo hará, aquel que tenga ojos para ver, verá. Lo demás no queda en nuestro poder. La tirada es tuya hermana, hazlo:

Luna señaló los cuatro puntos donde habitan el fuego, el agua, el aire y la tierra e introdujo la mano en la alforja y lo que alcanzó a reunir su puño fue lo que tiró a la vista de ambas y dejó que su intuición le dijera lo que ellas le mostraron:

En manos de Luna y el heraldo quedó una importante responsabilidad, intuir la tirada de runas

— Eolh habló para ellas: Tendremos suerte, nuestros valores están protegidos, lo emocional demanda mucho de nosotras, hay que mantener una actitud positiva en medio del caos.

Anzus, dijo lo suyo: La comunicación será primordial, cada paso y cada palabra contará para dirigir los objetivos deseados. 

Ing, igualmente dejó su mensaje en manos de las hechiceras: Emanciparse al cumplir cada trayecto, veremos tareas terminadas y después seguiremos adelante.

Ambas mujeres sonrieron y descubrieron que un elemento no estaría en manos de Luna, al menos por ahora, cada tirada sería única y cambiaría el registro de los hechos. En ese momento Luna preguntó:

— Hermana, ¿Crees que en algún momento la gente sentirá que este lenguaje es un instrumento para sus propias vidas, perdurará?

— Querida Luna está en tus manos y en las del Heraldo que suceda, confía que la vida siempre tiene buenas y maravillosas sorpresas.

Composición fotográfica de la autora de una tirada real, titulada: “Los símbolos dicen lo que es: ” Recordemos la forma como fue presentada ante el Alquimista Luna, por la hechicera Sol, ella es la que es.”

Tu corazón es tu casa


Dos dragones acompañaban a la Luna de camino a Creta

Para Mantis su más grande amor siempre estaba dentro de ella misma, para el hombre que sufrió la perdida de su mujer y quedó con su hija Ariadna (Αριάδνα) en brazos, estaba dividido, una parte en la tierra que se disponían a abandonar con la ayuda de la hechicera y otra en la pequeña criatura que estuvo a punto de fallecer de no ser por el apoyo de Mantis.

Con un  paño la mujer colocó en el cuerpo de la pequeña algunas hojas tibias que ayudaron a aliviar sus moretones y el calor de aquellas hierbas, la conforto para recuperarse poco a poco; cuando ambos la vieron sonreír sintieron que la vida les cubría de una nueva esperanza, la vida se abría paso aún en las condiciones más complejas.

Con esa franqueza alegre que ella siempre tenía miró al hombre y le dijo: A todo esto, ¿Cuál es tu nombre?

— Anker, señora, ese es mi nombre.

— Bueno Anker, afuera hay una pequeña embarcación para revisar, debe soportar la fuerza de los mares. Por fortuna tu hija hoy nos ha regalado una bella sonrisa. Voy a llevarme lo que pueda servirnos para viajar ligero, en tres días será Luna llena, pero no podemos quedarnos en este sitio por más tiempo.

En poco tiempo las copas de los árboles estarán cubiertas de palomas, que intentarán que los caídos se levanten y su desesperación las agotará hasta que sean los buitres los que tomen lugar…

El hombre se rascó la cabeza y volteó  para mirarla antes de ir a revisar la pequeña barcaza y la interrogó:

— ¿Me puedes decir cómo es que entiendes a los pájaros?

— Te puedo enseñar, si el tiempo que estemos cerca pones atención, pero eso es de lo más fácil, solo necesita paciencia y observar:

Ellas, las palomas, se colocan en las ramas cerca del que no se mueve y su sonido es el mismo, no cambia: le-van-ta-te, le-van-ta-te, le-van-ta-te… Hace algún tiempo tuve en esta casa a un hombre muy enfermo, las palomas llegaban por la mañana y se quedaban varias horas haciendo  el mismo sonido, desesperadas por lograr lo que no sería posible.

Cuando el hombre falleció no volvieron, tampoco los buitres;  yo le di una adecuada despedida y lo sepulté. Ya no me preguntes más, al menos ahora ya sabes algo de las palomas, ve y haz lo que te pedí.

Cuando todo estuvo listo la mujer alzó en brazos a la pequeña Ariadna  (Αριάδνα) y siguieron el camino que los alejaba de la destrucción.

Al aparecer la Luna, Mantis notó con sorpresa que era custodiada por dos enormes bestias, recordó que durante las horas de la mañana, cuando Anker llegó a lo que fuera su casa, ella vio a otra, con las fauces abiertas, y dichas escenas se repitieron tres veces, durante el viaje; ahora dos bestias custodiaban  a la Luna (Φεγγάρι).

Recordó que solo los fuertes y hábiles logran sobrevivir,  tendrían que ser astutos y decididos para lograr salir adelante en tierras extrañas. Miró al hombre arrullando con ternura a su pequeña y se preguntó qué clase de ser humano sería.

Fotografía: “Los dragones que custodian a la luna” de Ariadne Gallardo Figueroa

La serpiente y el escorpión


La naturaleza defensiva, la sangre fría de un mundo que vive bajo el sol, el fuego que mata y busca a aquellos que puedan controlarlo, el abrazo mortal de la serpiente y el punzante latigazo del escorpión, detiene el tiempo y deja de fluir la vida, la devora, diluye en la mente de la hechicera toda expectativa futura, el escorpión desciende a las profundidadees de la arena, se oculta a la vista de todo. La muerte acecha de otra forma,  se transforma todo en un mundo desconocido.

¡Serás una sierpe de otra estirpe! Le grita su custodia desde lo alto, allá donde ella ya no mira, se hunde en las arenas del desierto egipcio, ambas reconocen que los ocho símbolos los protege un mundo de penumbra:  “Sólo en la oscuridad brillan las estrellas”

¡Serás una sierpe de otra estirpe! Le grita su custodia desde lo alto!

Mudar de piel y dejarla a la vista, como testimonio, sólo entonces seguir el camino de las sombras donde se revela lo certero, pero será inundado, arrasado, descubrir y darse cuenta de esto es complejo. Nos sorprende la muerte libertaria, que esparce semillas en los campos, ahí el influjo valioso del agua que cura y fortalece lo nuevo.

El ascenso de la espiga, su evolución surge entre los suburbios de un mundo que no se percibe en lo superficial, lo iluminado del vasto espacio, a lo largo de la historia  todos observarán la naturaleza y las pasiones mundanas para reconocerse en el espejo de su humanidad, me abandono al agónico comienzo de un nuevo conocimiento donde la conciencia se protege bajo el fuego.

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