Ave y Estrella siguieron su camino desde la costa hasta una zona montañosa, ya habían transcurrido varias visitas del señor del día y la dama de las noches, que en aquellos momentos crecía esperando su esplendoroso momento de redondez en el firmamento, se habían despedido de unos aldeanos que las trataron con benevolencia, ya que sus conocimientos de las hierbas curativas le habían quitado un dolor de muelas a una anciana muy querida de todos ellos y vieron que el lenguaje de señas, aun siendo excéntrico y algo teatral les permitió compartir alegría y conectarse en un lenguaje nuevo con aquellos pobladores.

Estrella señaló un claro en el bosque donde descansar, habían decidido partir muy de madrugada y el cansancio se hizo presente, pero no solo eso:

— Ave, te  das cuenta del silencio que hay en el bosque, es muy extraño.

— Debemos estar atentas debe ser el aviso de una señal, debemos concentrarnos, señaló la mujer al momento que buscó entre las copas de los árboles algo que le diera pistas de lo que estaba sucediendo.

Por su parte Estrella miró el cielo en busca de algo que  les ayudará a entender lo que sucedía, por su mente cruzaron infinidad de situaciones que la alertaron, pero no tenían fundamento si lo que ella pensaba no se reflejaba en el cielo. Hasta que apareció, portentoso y enorme, al momento que la hechicera puso su manos sobre el hombro de Ave y exclamó con vehemencia:

— ¡Hermana, él renace de las cenizas en el más cruel de los silencios!

El alma del Maestro en el cielo

Ambas mujeres se sorprendieron ante la imagen descomunal de aquella ave en el firmamento y unieron sus manos por las palmas para clamar por el fuego amigo:

Rodealo de calma, rodeado de comprensión, dale fortaleza ante la más grande desolación, que encuentre el fuego amigo que necesita para seguir, que su voz sea escuchada por la persona correcta, que el amor en su corazón lo ayude a no perderse en la tristeza.

Esta frase fue repetida, 8 veces el número del infinito, el número de lo que ellos representaban desde ahora y para siempre como el Clan del Hechizo de Ave.

Nota de la autora: Se cree que esta ave mitológica nació en Oriente y fue adoptada posteriormente por los griegos. Para las hechiceras de mi relato no es reconocida como el Ave Fénix, para ellas es un símbolo del alma del Maestro, su preocupación, las acerca a imagenes de situaciones que puede estar atravesando su hermano.

Fotografía de la autora Ariadne Gallardo Figueroa: “El ave renace”


Let the courier take you a new appointment to the place where you are

Cada cerebro decide decir a su modo lo que siente, nadie escapa a la magia de un texto, pero todos los textos pueden escapar de la magia del lector.

Each brain decides to say what it feels in its own way, no one escapes the magic of a text, but all texts can escape the magic of the reader.

Dejemos que el mensajero te lleve una cita nueva al sitio donde te encuentres

Let the courier take you a new appointment to the place where you are


Algunas sutilezas se nos cayeron de las manos cuando el camino se hizo rudo para seguir dialogando, cuando negociar una relación se nos desbarató, cuando el sentido de tenernos se mando mudar a un sitio llamado nunca más!

Dame una brizna de luz de donde pueda atarme

Pero nada está escrito cuando nos dejamos caer en las esperanzas rotas, se puede vivir de lo que se quedo en el tintero, se puede vivir de lo que no se pudo decir y vamos perdiendo peso, flotando en la vida de los que han aterrizado para sembrar amaneceres.

Todo puede ser gris y miramos de reojo a los que ríen, a los que lloran y son parte del encanto de sus espejos y sus reflejos, nosotros nos diluimos en la opacidad de la desesperanza; vamos en camino al olvido y observamos lo que pudo ser la vida con la otredad perdida.

Dame entonces un atisbo de vida para recuperar la gloria que pudo ser y tratar de volverme a tejer un velo de ideas y luces… Dame una brizna de luz de donde pueda atarme para rodear mis grises y opacos contornos… Asómate en las esquinas donde dejé mis viejos trazos e intenta darles forma con tu flamita de vivaces sonrisas…

Sí nada de esto puede ser, déjame caer a donde todo olvido me cautive y repose en la tibia entrega de lo que fue.