¿Qué ha sido de la magia, la historia y sus creencias?


Los inicios 

El Puente, Segundo Capítulo

por Ariadne Gallardo Figueroa

Ana Perez Riv, con su hospitalidad característica dio muestras de ser una excelente anfitriona, al dejar en sus habitaciones a cada uno de sus invitados, se retiró a sus alcoba con el alma estrujada y analizando cada parte del trayecto que como humanidad hemos recorrido.

Recordó la sangre de los sacrificios humanos en su pueblo ancestral, ofrendas vivas para los dioses con la finalidad de acallar sus voraces instintos, los ahorcamientos como ofrendas a Odín  que formaban parte de la cultura ancestral de su entrañable amigo y colega Zila. Ese proceso lento que tuvo que ser envuelto en creencias y dogmas para que la gente entendiera un tipo de moral al que no estaban acostumbrados.

Contemplar en la distancia la travesía que los diferenciaba de los eggyanos, no era algo justo y tampoco plausible, pero ellos se vieron envueltos en la imperiosa necesidad de sacrificar por decirlo de alguna manera a sus habitantes para salvarse del caos. Ana pensó que tal vez mirando a la distancia sus antepasados también pensaban igual que el mundo terminaría si no se hacían esas ofrendas y se sintió confundida. 

Entonces exclamó para sí:

<Si los errores, las premuras, la ignorancia que se nos presenta en el camino pudieran contar con un punto de comparación que nos ayudará a reflexionar, tal vez todo sería diferente; pero nadie llega del futuro y te dice que ésto ya lo vivieron y que es el momento de meditar en el camino andado, hasta ahora.>

En otra de las habitaciones donde se encontraba Zila y su amada Citlali, tampoco el cansancio les había rendido, sus cabezas meditaban lo que habían escuchado de los eggyanos y Zila se abrazó con fuerza al cuerpo de su mujer embarazada y pensó para sí con lágrimas en los ojos:

< ¡No sé qué haría si perdiera la oportunidad de ver crecer a mi bebe y si perdiera la luz de mis ojos! >

Citlali le preguntó:

— Amor, ¿Ninguno de ellos sabía que ese cuerpo ambarino quedaría formando un escudo para las futuras generaciones, su dispersión habrá sido cohesionada por algún Drieden en especial?

Zila acarició el cuerpo de su amada Citlali y le dijo con ternura:

— Amor, eres muy perspicaz, tal vez la idea surgió de los maestros ascendidos, el ejército de éter color carmesí, el tono de la piedra filosofal hace centurias que comanda una fuerza de unidad extraordinaria; a veces me quedo meditando si el nombre adecuado es ejército celestial, ya que se encargan de operaciones de defensa estelar; bien tal vez los eggyanos hayan encontrado un nombre cuyas connotaciones no describen un cuerpo bélico.

Citlali argumento con delicadeza:

— Tal vez amado mío la simbología del ejército de defensa sea esa, pero sin duda tengo curiosidad si el pensamiento mágico en tal sentido tuvo influencia entre los ambarinos, buena pregunta, ¿Verdad?

En otra de las habitaciones donde se encontraban Yilia y Taige, desde luego que las conversaciones formaban parte de la vigilia, para ellos era mucho más sencillo permanecer despiertos, una parte de su cerebro podía dormir, mientras la otra trabajaba y se dividían las tareas de una forma muy dinámica.

Yilia argumento que el trabajo de las dendritas era muy agotador pero eficiente, lograr encontrar los términos adecuados para expresarlos, sin embargo admitió algo que sorprendió gratamente a Taige:

— Amada mia, si no fuera por el profesor Zila creo que la búsqueda de terminología adecuada me estaría costando mucho trabajo, él es muy receptivo, me sorprende cómo por sola intuición se dio cuenta que no puede reconocernos como cuerpos individuales, me daba la impresión que Zila logro percibirnos y me agrada muchos su actitud.

Por su parte Taige señaló:

— Su hija es muy receptiva, me causa gracia que a petición de la madre no han dado a conocer el género de la pequeña, pero su esposo Zila lo sabe desde hace tiempo y se queda callado por darle gusto a su mujer, me parece tan detallista.

Me parece extraordinario, su tenacidad para entrenar a seres normales para que aprendan a captar el mundo que los rodea desde una visión que se asemeje a lo que ellos llaman líderes místicos; es algo que nosotros no hicimos y de nos ser por la inserción de dendritas en cuerpos normales, no habríamos logrado llegar hasta este sitio.

Aún me pregunto si todos los que sacrificaron sus vidas por ayudarnos, de haber estado entrenados las hubieran salvado; aprender de otros lo que se pudo hacer me crea cierto cargo de conciencia por no haberlo pensado antes.

Yilia la miró con ternura y le respondió resuelto y mirándola fijamente:

— La respuesta la tienes dentro de tí, no todo era entrenamiento, también la capacidad para formar un equipo indisoluble que estuviera dispuesto a cooperar y brindarnos las herramientas adecuadas para salir adelante.

Regresamos a la habitación de Ana quien mantiene la mirada fija en el firmamento estrellado desde la ventana de su habitación y muy quedito se dice para sí:

<Macuilcalli, Tzompantli… El río de sangre que daba vitalidad al Tlatoani, la sangre y el corazón ofrendados jamás fueron entendidos por los sacerdotes, hoy su sentido cambia de perspectiva, libera a la humanidad del dogma y enlaza mundos desconocidos.

La antigua ciudad mexica de Tenochtitlan fue testigo del sacrificio de decenas de personas y la posterior colocación de sus calaveras en un estante como obsequio a las divinidades

No podemos mirar el camino recorrido con otros ojos, tuvimos que pasar por el infierno para entender la diferencia entre éste y el cielo; mi mundo no es del cielo divinizado y tampoco del infierno maldecido, es el canto del colibrí que en rápido aleteo comprende que las causas preceden a los efectos y jamás  de forma contraria.>

Ana de golpe entendió que el rumbo de la humanidad había llegado a un punto de quiebre donde avanzar con certezas, posiblemente sería más fácil:

<Al mirar hacia atrás las sendas que hemos recorrido no serán jamás las mismas y todo amor u odio  se vuelve distancia, se vuelve polvo.>

Grandes enseñanzas vistas desde diferentes perspectivas nos dan idea de hasta donde somos el espejo de los otros y cuando nos reflejamos en ellos.

Fotografía del Tzompantli azteca

Referencia bibliográfica: Libro Los hombres del norte de John Haywood, subtítulo de la introducción: La visión vikinga del mundo, pág. 23 Editorial Paidós versión traducida por Francisco García Lorenzana.

La mayor recompensa en el salón de la muerte


Los inicios 

El Puente, Segundo Capítulo

por Ariadne Gallardo Figueroa 

Taige al expresar aquel comentario miro con ternura y amor los ojos de su amado Yilia y recordó algo que no dijo a nadie, que no diría a nadie nunca, fueron precisamente las palabras de Barderian ante la respuesta que ella le dio:

< En algo nos parecemos querida Taige, somos dos locos enamorados que jamás podremos estar al lado de la persona que amamos debido a las circunstancias, pero los llevamos como un marca indeleble por siempre>

El profesor Zila comprendió de golpe que todo el dolor humano no cabe en el sentimiento de un eggyano al perder su mundo raíz y buscando las palabras con cierta dificultad, finalmente fue al grano:

— Imagino que hubo muchos fallecidos que se perdieron en la inmensidad del cosmos intentando ese increíble y peligroso intento, ¿Nos podrían explicar esa parte de la historia, debo entender que muchas de las palabras que apoyan su relato son lo más cercano  para nuestra comprensión, realmente el traductor es impresionante, lo es también la edad que observamos de todos ustedes después de una travesía tan prolongada.

En eso tocaron a la puerta de la decana Perez Riv, eran Braulio y Frint que recién había llegado de Chile y se abrazaron con mucha alegría, después de las presentaciones, Yilia solicitó a Braulio que comentará a todos los presentes su experiencia con el bio-conector.

Braulio se sentó, le dio un sorbo al delicioso café con canela que preparaba Ana y advirtió:

— Debo confesar que a la larga he logrado captar detalles que en aquel momento no correspondían a la traducción, bien dice el profesor Zila, nuestros amigos eggyanos buscan palabras que logren la semejanza y nos den un contexto general de una realidad que apenas podemos imaginar pero ese recuerdo lo tengo vivo como si hubiera sido ayer. Recuerdo haberle dicho a Tai:

(Vayamos al escenario tal como lo vivió Braulio)

-Me pongo en tus manos Tai, desde ya -anunció Braulio dándose una palmada fuerte en la nuca

Tai le contestó con seriedad delante del grupo en Mar del Plata: 

-Para mi esta respuesta es un paso hacia la intimidad amigo, has decidido entregarme tu esencia para no perderme.

-Karina los miraba con trémula emoción, sus ojos parpadeaban anegados en lágrimas, su amigo aceptaba de buen grado ponerse algo en la cabeza en un acto de lealtad y amistad hacia una extraterrestre.

Braulio se encontraba emocionado ante la experiencia, ya que sería el primer terrícola con un aparato alienígena en su cuerpo:

-Válgame, podré entender emociones que no concibo, no se que pueda lograr pero agradezco tanto a todos. Demos paso al procedimiento…

Tai asintió y sin más tardanza inició:

Extrajo una jeringuilla aguda y sin receptáculo para líquidos y retiró su conector de la parte trasera de su cabeza, cerca del cerebelo, lo tomó con un instrumento, para mirarlo a través de una lente y separó una porción de éste y dijo en voz alta:

Esta parte contiene rasgos de mi memoria genética, al entrar en contacto con las células de Brany, supongo que habrá una fusión hasta crear un mundo ligado de ideas, compuestas con ambas memorias.

Paula sonrió y comentó: Esto es similar a lo que sucede cuando una célula madre es tocada por el arsenal genético de otro ser, recordás a los biotecnólogos, que han convertido a otros seres vivos en resistentes maquinarias contra plagas e insecticidas que podrían exterminar a toda una parcela de fuertes frutos. En nuestro mundo la ingeniería genética fue muy criticada hasta hace pocas décadas.

-Tal vez Paula, en cierta forma la vida del planeta Tierra es espejo de los logros de otros mundos desde la perspectiva humana, la fauna y la flora, son igualmente seres vivos. Esto no dista de la concepción que se tiene a miles de años luz.

Tai recuperaba el conector propio, colocándolo de nuevo en la parte trasera de su cerebro, con la jeringuilla en la mano se dirigió hasta Braulio, colocó el bio- conector en su brazo, centímetros abajo del hombro; su amigo se estremeció al sentir el frío metálico en su piel y después, nada… aparentemente nada.

Serán necesarias de una a tres horas para ver los primeros síntomas, no puedo darte ningún antecedente, el conector que yo poseo fue colocado en mi primera infancia, hace varias centurias.

Taige aclaró al grupo respecto  a la última frase mencionada por Braulio que si bien de alguno modo era cierto, la realidad es que en el interior de su ser no habitaba un solo eggyano como ya lo habían mencionado antes, ante la necesidad de preservarnos, el recurso que tuvimos fue contener en nosotros las dendritas de un número importante de eggyanos que no podrían viajar de forma individual y que logramos mezclar con material genético de los drieden, potenciamos su vitalidad y al mismo tiempo ellos nos ayudaron a permanecer de una edad razonable durante el viaje.

Frint intervino en esa parte como conocedor y especialista del tema cerebral:

— El cerebro es el que dirige  sus pulsos eléctricos a la médula espinal, el nervio espinal de un ser vivo consta de 31 pares de nervios, en nuestro caso la multiplicidad es muy superior.

Podríamos decir con toda propiedad que el salón de la muerte, optó por recompensarnos de una forma única y podemos dividirla en dendrita interior y dendrita difusa y ambarina al respecto de la segunda, Vidra puede explicarlo con suficientes detalles, ellos incluso enviaron un mensaje a todos ustedes durante el ritual que realizaron en esta hermosa casa.

El asombro se hizo presente entre todos los asistentes, algunos de ellos con claras señales de agotamiento, la madrugada avanzaba y Ana se dirigió al grupo:

— Estimado Frint, gracias por su palabras a mi querido recinto, imagino que les vendría bien descansar, noto agotamiento en muchos de los presentes, les ofrezco mis habitaciones.

La mayoría accedió con una sonrisa agradecida, sin duda el mundo les abría una ventana hacia lo desconocido que de alguna forma se asemejaba a la eternidad.

Hay momentos que reconocemos nuestras limitaciones, pero siempre habrá una pequeña ventana por donde logramos mirar esa luz que nos cautiva y nos sorprende.  

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Referencia del párrafo en color:  Novela Galaxia de Cristal de Ariadne Gallardo Capítulo 4, Amigos y reencuentros, subtítulo: ¿Cómo y dónde despegar?

Abrazarse a la vida en busca de una nueva luz


Los inicios

El Puente, segundo Capítulo 

por Ariadne Gallardo Figueroa 

No hay registro de obras pictóricas, solo aquello que se pudo rescatar en los pequeños tubos de cristal murdoriano; posiblemente con el paso del tiempo ya instalados en las áreas pacíficas de una Tierra hospitalaria, algunos de los eggyanos volviera a pensar en un olvidad talento que tuvo que dejarse ante la presión de lo inmediato.

Toda nación de la Tierra sabe que las manifestaciones de arte se dejan de lado cuando la gente decide hacer la guerra, combatir por el ansiedad  de imponer sus ideas a los otros, quedarán las canciones donde los otros ven morir al hermano y se enaltecen con patriotismo si fueron triunfadores en una cruenta batalla.

Entre los eggyanos recordemos que hubo una época que prohibió las manifestaciones musicales, porque interferían en la concentración de los driedens; todo encuentro crea una diferencia, alienta a otros a imitar al que admira, a replicar sus actos, ¿Quiénes son los iniciadores, los replicadores y los seguidores? Es evidente que de los dos últimos encontraremos muchos más.

Todo esto formaba parte de las reflexiones que flotaban en el aire, tanto en la cabeza intuitiva y perceptiva de Zila como de los propios eggyanos que decidieron abrir su inteligencia y corazón a un descendiente de los antiquísimos celtas, gente que incluso él no llegó a conocer; fue la bisabuela quien se dedicó a indagar en el árbol genealógico de la familia, acerca de aquellos emigrantes del norte en el Continente Americano.

Al llegar con Sofía, su madre, ella noto que su rostro se iluminaba por una chispa diferente, sonriente le dijo:

— Querido hijo, me doy cuenta que has descubierto asuntos que son en verdad importantes. Tu esposa se quedó dormida estuvo con vómitos y náuseas a causa de un medicamento hormonal que le dieron por goteo; ya está mejor e igualmente ansiosa de saber detalles de tu entrevista con el grupo de eggyanos.

Zila la miró y sin decir palabra la tomó por los hombros con cariño  y antes de besar su frente le envió un mensaje que no fue escuchado por los demás que estaban en la sala de espera:

<Debemos reunirnos con el grupo para que les comenté a detalle el encuentro, ellos quieren vernos a todos en la próxima entrevista>

Sofía asintió y abrazó a su hijo con ternura, en eso le avisaban que el aerotaxi ya la esperaba en el techo del edificio.

En el laboratorio y hospital de genética asistida donde recibe tratamiento Citlali, se reúnen al fin Zila y su madre

Tomando con ambas manos en rostro de su hijo señaló:

— Voy a despedirme del bebé que pronto encontrará un hermoso nido en el cuerpo de Citlali, hablaré con Ana para preparar en breve esa reunión, te quiero mucho hijo.

Zila la miró de espaldas, delgada, diligente, mágica, para Zila, todo eso y mucho más, representaba su madre; giró sobre sus talones con agilidad para dirigirse a la habitación donde su esposa se enfrentaba a un nuevo mundo donde dejaría de ser ella para formar parte de un núcleo distinto ante el advenimiento de su criatura, quien llegaba a la vida de ambos por la tenacidad apasionada de un mago y el intenso amor que la pareja se tenía. Al abrir la puerta la miró con el pelo enmarañado y el rostro descompuesto:

—  Ya estoy aquí luz de mis ojos, dime por favor si acaso mi sonrisa te alivia o necesito esforzarme un poco más…

— Zila, amor mio, no es solo tu sonrisa es tu ser por entero, tus pensamientos puestos en mi memoria, tu pasión desencadenada, todo junto me ayuda a soportar estos sinsabores, los minimiza al extremo, eres mi aliento y le das sentido a mi vida de una forma que a veces no puedo describir con palabras.

— Hay tantas cosas que desconocemos amada Citlali, el mundo que vivimos parece un regalo y puede serlo por muchos años, puede modificarse con el paso de los años, pero ya es la historia que ambos fortalecemos, nuestro embarazo cambia muchas cosas y renueva el aliento de un mundo siempre sorpresivo y a veces desalentador. Tu vida por si sola tiene sentido, ahora seremos tres para nutrir nuevos amaneceres.

Ambos se miraron con ternura antes de perderse en un apasionado beso en espera del momento en que su bebé estaría formando parte de cada fibra sensible del cuerpo de su madre y su padre.

La vida puede ser extraña, caótica, pero la dulzura y la pasión creadora es un aliento que fortalece cada tramo del camino por duro que este sea.

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Siempre buscaremos la forma de lograrlo


Capítulo El Puente

por Ariadne Gallardo Figueroa

En aquellos momentos desde la Tierra sabían todos que nada se podía hacer, debían esperar ya que la antena de transmisión no estaba operando como era debido para conocer los pormenores de la plataforma Lunar Internacional, confiaban plenamente en  el personal que operaba en ella contaba con adiestramiento para responder ante cualquier eventualidad y tenían una pequeña sorpresa que los alentó por completo, el Mega Vector Egg III había alunizado, el anuncio fue dado a conocer a los medios por Yilia:

— Recientemente hemos recibido la respuesta que todos estábamos esperando nuestros compañeros a cargo de la tercera expedición han alunizado, la reparaciones de la Torre de Central de Comunicaciones está en proceso de reparación, todo el personal operativo a salvo, los daños solamente fueron materiales.

Las personas en los cafés, bares, supermercados, automóviles, todo sitio habitado por terrícolas, paralizaban sus actividades cuando se trataba de un anuncio de los eggyanos, pero éste en particular los llenó de gozo.

Al interior del recinto de Ana Pérez Riv, los invitados a hacer contacto con los maestros ascendidos, no habían dormido, su actividad imponía una constante guardia y eso era en verdad agotador; en aquel instante del anuncio todos ellos desayunaban y recibieron la noticia con mucha menos elocuencia que el mundo exterior, en sus rostros había un brillo de complicidad y asombro, la mezcla perfecta para expresar lo que ellos captaron.

¿En realidad qué fue lo que captaron? Al llegar a la Tierra los tripulantes de la tercera nave extraterrestre, tendrían que ponerse de acuerdo para explicar los antecedentes de todo aquello que finalmente intuyeron los líderes místicos.

La firma del pionero ingerin Barderian en idioma eggyano, que dejaba en cada nota a Raudek Vilob

“Intuir algo no te habla de certezas, solamente si crees que hay una llama encendida al final del túnel, es que seguirás ese camino a ciegas, pero a veces no hay una llama al final del túnel; la llama eres tú y posiblemente la guía.” Ingerín Barderian

Con esta nota que en algún momento del pasado en una galaxia cuyos tiempos no son los nuestros es que concluirá el capítulo El Puente, para dar paso al titulado: Los Inicios que finalmente abre una puerta para entender por qué la primera novela  Galaxia de Cristal inicia con el capítulo llamado Éxodo.

Por extraño que parezca, lo mismo le pasó a Raudek Vilob y le pasa a muchos que se dan a la tarea de investigar para encontrar respuestas que no son fáciles y con las que puedes simplemente gritar con elocuencia ¡Eureka! Nos siempre al final del camino, por lo general sucede al comienzo.

Capítulo Los Inicios

Regresemos al momento cuando Vilob, le pide a Galdek Fardeg que la deje sola y entre sollozos ella observa los trozos de vidrio regados por todo el laboratorio y medita para sí misma:

< No veo la rabia de un salvaje en esto, amado Barderian, lo que veo con claridad es la impotencia de un valiente dispuesto a todo por encontrar soluciones en medio de un mundo que nos ha puesto a prueba.

Amado mío, te prometo que antes que mi llama se apague, las tendrás, pero no me considero la guía, esa eres tú y la clave está en lo que me dejabas en la ventana del laboratorio cada tanto, en un trozo de papel>

Ella recordó en aquel momento las ocasiones que distraída con la mirada en un monitor de rastreo nanométrico, de repente sentía un calor subir por su  cuerpo y entendía que era la mirada abrasadora de Ingerín que desde la ventana en el pasillo del laboratorio le sonreía y le dejaba una nota escrita a mano y se retiraba en silencio. 

Esa noche, Raudek al llegar a su casa colocó en un maletín sellado, cada una de las notas, que Barderian por un tiempo prolongado y cada que le era posible, le dejaba en aquel laboratorio al que no volvería, pues en ese momento decidió marcharse a la Luna de Medreos.

Antes de cerrar el maletín extrajo al azar una de las notas que decía:

“En tu mirada descubro un sendero que me impulsa hacia un mundo que no conozco. Eres el misterio que sacia mi sed de aventuras; no me conformo con mirarte, tu vida me da energía para sentirme inmortal y creerlo posible” Ingerin Barderian

Raudek se puso a llorar con desaliento, con ese dolor que solamente sienten los que enfrentan al más profundo amor, respiró con las fuerzas que le quedaban y avanzó hacia la nave que en ese momento instaba a los pasajeros al abordaje.

Al tomar posesión del nuevo laboratorio y en espera de que su equipo y el coordinador Galdeg Fardeg se instalarán, dispuso en la pared las notas, primero en forma cronológica, se alejó y las observó hablando de forma imaginaria con Barderian exclamó:

<Por supuesto que no, esto lo haría un historiador, tienes razón querido mio.>

Entonces las dispuso por temas y al observarlas negó con la cabeza:

< Imposible, ilumíname Barderian, ¡Hazlo ya!>

Entonces recordó ese calor que la rodeaba cuando él la miraba y se dijo:

<Tienes razón cada una de tus notas son un impulso eléctrico.>

Entre lágrimas de alegría y tratando de evitar que la mirada se le nublara, con los ojos anegados de lágrimas miró al vacío:

<¡Amado mio, Barderian, eres un genio!

Existe el método científico, ciertamente, pero nadie puede negar que sin pasión todo es improbable.

Dibujo y diseño fotográfico de la autora, con filtro gratuito de PicsArt titulado:

“La firma de Barderian”

La Temeridad puesta en manos de la ciencia


Capítulo El Puente

por Ariadne Gallardo Figueroa.

Hoy comenzamos este post con el primer párrafo del capítulo que está por acercarse a las 140 páginas; dice de esta forma:

Algunos de los más valiosos momentos de la historia todavía siguen presentes en la mente de muchas personas, algunas de ellas imaginan que hubiera sido de sus vidas si la oportunidad de irse de ahí, si el encontrar otros recursos, sí permitirse dejar su entorno de confort, si…

En el caso de los eggyanos esta alternativa no resultaba tan fácil, era necesario, pero ¿A donde? hoy sabemos que la tercera nave está por acercarse a la Estación Lunar Internacional y en los ojos de Algyen y su tripulación brilla la esperanza. En ese momento emite órdenes directas a Vidra:

— Necesito saber si fue archivado el borrador de secuencias genéticas que Raudek elaboró en idioma sondoníta, debe estar en los archivos de silicio; por favor también asegurate que la nota que escribió para entregar a Barderian, ésta ahí; es una nota escrita a mano que realizó a pesar de la parálisis.

— Si, en efecto es la nota que dejó para que Barderian leyera ante los medios a su regreso a Eggya, todo se encuentra en orden, al igual que los archivos y el mapa de ruta que se elaboró con ayuda del equipo que trabajó bajo su mando.

¡Qué valentía, tuvo ella para sostener el sueño de un temerario!

Algyen observa de cerca a Vidra y con una sonrisa en los labios le dice:

— Cada hazaña ha formado parte de una mentalidad temeraria, los sueños de un ser humano puestos en las manos de la ciencia hoy nos han traído hasta este inimaginable lugar; Vamos a dar una vuelta de reconocimiento al satélite natural de los terrícolas para elegir el sitio más propicio para el alunizaje.

Observe, se han quedado sin una antena, les debe ser imposible vernos o escucharnos, no lo se, de todas maneras sus equipos no son compatibles con los nuestros. Algyen miró hacia el resto de su equipo que se encontraba ante los controles y paneles de la nave e interrogó: ¿Alguien recuerda como le llaman ellos a lo que nosotros resolvemos con la palanca sónica?

Una voz entre el grupo se dejó escuchar:

— Ingeniería estructural Capitán, veo que tenemos trabajo que hacer al llegar con la palanca.

Vidra coloca en las manos del Capitán Algyen el archivo de silicio murdoriano, del cual él despliega un holograma que queda a la vista de todos los presentes:

— Estas fueron las palabras que leyó a su regreso de la Luna de Medreos Ingerin Barderian a solicitud de la mujer que supo leer entre líneas los deseos e intenciones del temerario hombre al que no hubiera podido amar sino de esta forma; haciendo su sueño realidad. Fue el primer paso de una secuencia de sucesos que ahora conocemos y que nos han permitido lograr lo impensable.

En medio de la más cruel devastación la investigación de Raudek Vilob puso de manifiesto que siempre es necesario mirar más lejos de nosotros mismos para encontrar respuestas.

Recordemos a Barderian con aquel nudo en la garganta cuando  hizo saber el mensaje de la afamada científica ante los medios de lo  que fuera nuestro mundo raíz:

La nota escrita a mano por Vilob, a pesar de la parálisis para que fuera entregada a Barderian.

“No busquemos culpables, no intentemos soluciones. Es la propia naturaleza la que ha declarado una advertencia y el enfoque para enfrentar el problema no es frontal, sino multidireccional” Raudek Vilob

Los eggyanos levantaron sus puños en alto y exclamaron:

“¡A la memoria de Vilob, Barderian y  Fardeg quienes junto a su equipo incansable hoy nos han traído hasta este lugar!

Imaginar, poner en práctica, analizar y buscar una salida. Mucho de lo sembrado se hará añicos, polvo y entonces ese amasijo que no es fértil formará parte del paisaje y cuenta, ésta ahí;  te da experiencia, te coloca en donde nada se espera pero construye una nueva realidad.

Diseño fotográfico de al autora “Las palabras de la científica Raudek Vilob