“Somos el mundo que vivimos, anhelamos aquel que construimos, dentro de sus estructuras están los valores más altos que nunca nos ponemos a meditar si serán o no alcanzables, simplemente los perseguimos”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

¿De qué forma respondemos a los pobladores que  recientemente nos dieron cobijo y apreciaron lo que somos?

Esta pregunta se convirtió en el pensamiento que dos seres que no se conocían físicamente pero ambos la formularon en diferentes posiciones geográficas la misma pregunta, qué había entre ellos para que hubiera razones de peso al preguntarse esa y no otra pregunta.

Bien veamos, Painani deja Costa Rica y se dirige a su siguiente posición, en el camino presiente que algo la quita el sueño, que algo o  alguien la intuye y no entiende la razón, construye en su mente las palabras y voces de los pobladores con los cuales compartió sus ideas, todos ellos muy atentos a tratar de entenderse con su modo de expresarse y concebir el mundo desde su visión nahua.

Recordemos este pasaje:

Sí Painani aceptaba el ofrecimiento en lengua chorotega de una bebida de licor de nance en una vasija ceremonial de barro y respondía con las mismas palabras con que le fue ofrendada, aún desconociendo el pleno significado de éstas, de inmediato sería aceptada en el grupo como una invitada de confianza.

Entonces  ella recordó ese momento y se percató que muchos de los pobladores la consideraron una más entre ellos, alguien que no rechazó algo que desconocía, simplemente lo aceptó con plena confianza, ella medio entre ellos con un paso que no daba cabida a la desconfianza y con ello  ganó la simpatía de muchos, en especial del Chamán que le advirtió:

Usted posee la piedra de un ritual tan antiguo como el mundo en su formación y en ella reside el magnetismo de respuestas de otros mundos que han de llegar a su intuición, no deje que las emociones la contaminen, la inteligencia que tiene el cuerpo acumula lo que somos incluso antes de nacer, pero hay un salto al vacío que no se toma el tiempo para ningún razonamiento; ponga atención en el camino alguien ha rodeado su aura, su anxxá,(alma) así es como usted le dice y en ese espacio tan íntimo alguien quiere entrar, sea cauta, sea hábil y descúbralo. 

Al momento que Painani recordó esas palabras de su cinto extrajo la piedra que le fue obsequiada por los mayas y la colocó en su pecho, exclamando:

“El día que no haya poder humano que te haga desistir, ese día sabrás de lo que eres capaz por amor

Nosotros sabemos de quién se trata, por supuesto analicen con detenimiento, es él  el hombre que la ha presentido a través de su camino y la ha imaginado como un ángel con los pies alados.

Esto no queda aquí, al colocar bajo el pulso de su corazón Painani la piedra magnetizada despertó fuerzas de un poder que ya estaba creado, pero hasta ahora se convertía en algo evidente para ella igualmente, esas noches de agitación mental de pérdida de sueño, no obedecían a circunstancia externa sino al claro y evidente momento que estaba viviendo y que le acercaba a una posición coincidente, única y especial.

Hora por su parte sintió que no era su corazón el que palpitaba, no era él, alguien más estaba en ese lugar donde era posible abrir un portal mágico e íntimo, se dejó caer de golpe encendido por algo nunca antes había experimentado y recuperando el aliento se acercó a un árbol, él sabía que ellos podían hacer las veces de mensajeros a través de sus ramas y tocándolo con especial ternura susurro lo siguiente:

“Tocar el alma

desde el viento…

sentir su latir

muy adentro.

Clamar al amor

más anhelado”

Ninguno de los dos sabía que sucedería, pero Painani entendió que era certero lo que el chamán le dijo, que no era de otro forma y solo de esa, ella estaba acercándose al hombre que había rodeado su alma y la mantenía unida a la suya desde hacía un tiempo, ella no supo desde cuando, simplemente lo entendió.

Sí has sentido que esa persona es para tí y que aún con todo en contra será de esa forma, créelo es cierto, es real.

Notas de la autora:

Composición propia “El Mensaje enviado por el árbol”


Capítulo El Puente

por Ariadne Gallardo Figueroa

Antes de volver al lugar donde se desató la ira, para muchos incomprensible, es importante señalar que Tai y Ruadek nunca se vieron, cuando la primera buscaba desesperada un sitio habitable, la segunda se enfrentaba con la pandemia que asolaba a Eggya y para ambas el tiempo estaba contrarreloj.

Definitivamente el caso del síndrome de Guillain-Barré, no era la enfermedad terricola con la cual se pudiera comparar la tragedia que vivió Eggya; si tuviéramos que referirnos a una enfermedad para crear un símil, ésta sería la del Mal de Charcot, ya que degeneran las raíces neurales que controlaban los movimientos musculares voluntarios, por lo general no dañaba la función cognitiva  y el sistema sensorial permanecía funcional.

Raudek Vilop encontraría en este aspecto una oportunidad, sin embargo era necesario vivir la tragedia de la incertidumbre para llegar a ello.

Vamos de nuevo a la escena donde rechaza de forma enérgica a la persona que entra al laboratorio, donde el piso esta cubierto de trozos de cristal:

Raudek escucha los pasos y rechaza al hombre que empieza a reprocharle lo sucedido:

— ¡Es inadmisible que le perdones todo, esos arranques de ira son insoportables, tu trabajo de meses ahora está destrozado!

— ¡Contaminado también  con tus pies,  si algo hubiera de rescatable!

— Rau, no comprendo cómo le permites todo esto…

— Galdeg, tal vez él tenga razón y estoy buscando en el sitio equivocado pero no tengo la certeza; necesito más evidencias.

— Dime, ahora el señor “sabelotodo” descalificó tu investigación o simplemente no pudo reconocer lo que hasta ahora resulta evidente.

— Gal, no pienso seguir con esta conversación déjame sola.

Galdeg la observó con un rictus de dolor en el rostro, él sentía una admiración especial por ella, no entendía qué clase de pasión la mantenía ligada a Ingerin, desde su perspectiva era un bruto, colérico  y vulgar desenfrenado;  Lo odiaba.

De eso está hecha la vida de constantes contradicciones y en medio de ellas Raudek vivirá una batalla constante; encontrar las causas y la cura, no tenía parangón.

Ungiendo sus lágrimas miró a su alrededor, observó la puerta trasera por donde salió encendido en furia Ingerin. volvió a sollozar recordando cada palabra y cada acción del hombre que ella amaba.

Se llevó la mano a la nuca que aún latía por la presión que ejerció en ella Barderian, al espetar mostrándole los dientes, muy cerca del rostro con las aletillas de la nariz dilatadas, al igual que las pupilas, encendidas de rabia:

— ¿Acaso no confías? Que hayas encontrado bacterias en las encías de los cadáveres de la isla de Medreos y los eggyanos, no significa que yo sea portador de una cepa ajena.

— No es concluyente, necesito más pruebas para ellos debo mantenerte a salvo, no puedo arriesgar… Debo revisar los hábitat de Murdog, posiblemente no se encuentre el síndrome en los fluidos corporales, la gente comparte esas esferas, son fáciles de llevar basta usar luz de lagertino para contar con un techo provisional. De todas formas debes esperar a que catalogue y analice cada escenario.

Ingerin solamente la rechazó, retirando su mano de la nuca y la miró con fiereza, ella hubiera deseado lanzarse a sus brazos y besar ese rostro que tanto amaba, pero se quedó inmóvil, cuando él en un arrebato de ira exclamó:

— ¡No me mantendré cerca de ti, no volveré a hacerlo! Al momento que arremetió contra lo que tenía enfrente, con ambos brazos lanzó hacia las paredes y aplastó en el piso el trabajo de meses de la mujer que le pedía distancia. Salió por la puerta trasera del cubículo como una fiera, dando un portazo.

El amor bajo ciertas circunstancias se convierte en una furia rabiosa, pero también en una pasión creativa;  a estas alturas sabemos que la fuerza que los unía, no la desató ni siquiera la muerte.

En medio  de la travesía de un grupo, están los sentimientos, el dolor y la pérdida; también la esperanza y la búsqueda incesante de alternativas.

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Nota de la autora:  En la novela Galaxia de Cristal, ISBN 9781980286844 Capítulo 2: El viaje, subtítulo; La pareja con luz propia, se refiere a unas casa de campaña que con luz de un elemento eggyano llamado luz de lagertino se podían convertir en eso.