Elkeid, Benetnash, el poder que marca

Posiblemente para la dama de la cicatriz el nombre de Alkaid o Elkeid, como se le nombró más adelante, no significaba nada, para ella había sido el signo determinante que Odín le entregó al momento de nacer y gracias o pese a ello podía entender el momento supremo que ellas estaban por vivir; su instinto natural para el liderazgo y esa forma particular de perseguir objetivos, le había ganado entre sus compañeras de viaje un lugar de privilegio.

La estrella que definió a la líder
(Alkaid es una estrella fija perteneciente a la constelación de la Osa Mayor. En el zodiaco tropical la encontramos a 26º 56″ de Virgo.)

Jamás dudaba en decir las cosas como sentía que eran, el flujo espiritual era su don más elocuente y estaba segura que su falta de apego y facilidad para calmar el ánimo de las otras le ayudaba a seguir adelante.

Entonces les pidió prepararse para la huida, el momento había llegado, era necesario dispersarse por aquellos sitios del vasto territorio que ellas conocían y llegar hasta lugares donde jamás habían estado, perderse entre el bullicio, ser hábiles para reconocer al enemigo y a todos aquellos que pudieran ser aliados.

Sólo la intuición y su valor las llevaría a una vida plena, otra forma perecerían atravesadas por alguna lanza o la hoguera enemiga. Se dispusieron a invocar a Alphecca, cuyo nombre entre ellas posiblemente era otro, sin embargo su fuerza como una de las estrellas de poder, les brindaría a cada una en sus comunicaciones con el mundo que estaban por conocer, honor, dignidad y habilidad artística.

La gema de la corona fue invocada
(La estrella fija Aplhecca se encuentra a 12º18 del singo tropical de Escorpio. Es una de las estrellas que conforman la constelación de Corona Borealis.)

Cada trazo colocado en los cielos, fue dando sustento al relato de todas ellas, su voz se esparciría por rincones inhóspitos y palacios ostentosos, cada pueblo definiría un nuevo modo de nombrar al cielo, sin embargo el propósito estaba definido por las diversas historias que habrían de experimentar en su camino, más allá de su muerte más allá de toda rutina o conjuro.

Más allá de la Pléyades y de reconocerlas de ese modo

Lo que suceda más allá de nuestro control, estará en manos de generaciones de las cuales nunca sabremos, señaló la hechicera bajo el influjo de la Luna, para quien contemplaba todo bajo el fuego del Sol, consideró que la voluntad era un valor que no podía olvidarse jamás… Se miraron nuevamente con pesadumbre, sabían que nada estaba escrito, pero el espíritu estaría en todas con ese ímpetu que siempre las había acompañado.

Desde el comienzo de los tiempo en diversos espacios del planeta han existido seres cuya magia se ha transmitido de generación en generación, de forma oral o simbólico.
Las siete hechiceras dialogaron y reconocieron sus símbolos, su legado

La hechicera de la cicatriz advirtió que la fortuna  sólo estaría en unos cuantos, no por siempre y habrá grandes batallas en los actuales y futuros tiempos, de hecho nuestra vida sigue corriendo peligro ha entrado al valle un nuevo orden de las cosas y ellos quieren erradicar lo que no comprenden y sobre todo si somos mujeres las que lo albergan y cuidamos con celo y esperanza, para su estirpe no contamos, para su forma de pensar somos algo parecido a la pócima de un veneno, es sólo miedo pero eso no lo van a reconocer jamás. 

Espadas, lanzas  y escudos, torturas y muerte se siembra en el camino, como la sierpe debemos ser ágiles, hábiles para no perder el rumbo, las estrellas han señalado el rumbo 

Cada uno de nuestros ojos puede ver muchos más que sólo un cielo, ese mismo que ellos observan sin darse cuenta de su mensaje y compromiso, nosotras podemos volar con la imaginación, podemos observar con la intuición a eso le temen. nuestra semilla será eterna, aún cuando ellos no puedan ver con claridad lo frondoso de su legado.

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