Víðófnir, el sello de fuego


La mañana ya había avanzado pero el Maestro  se encontraba rendido por el dolor, lo único que recordaba era el nombre de aquella persona con la que debía en un momento de encontrarse en alguna parte, pese a ello, reconocía que tenía que ser muy cauto al momento de nombrarlo o preguntar por él, recordaba con claridad las palabras de Freyja, y en verdad le atemorizaba que su pregunta llegará a la persona equivocada.

Distraído en sus pensamiento de pronto vió en el umbral del granero a un varón corpulento que se acercó a él con una pregunta:

— ¿Es verdad que estás tan loco como yo? 

El hombre se acercó con una risa de esas que se contagian con facilidad y el Maestro solo se tocaba con dolor el torso dolorido y magullado por los golpes asestados por los hombre de la taberna. El hombre buscó donde sentarse y le extendió la mano al Maestro diciéndole:

— Bien, aquí me tienes, yo soy Nydam.

El hechicero abrió muy grandes sus ojos, no cabía en su sorpresa y su alegría iluminó su rostro al observar la sonrisa en aquel varón de ojos verdes como la esmeralda, luminosos y felices y una cabellera híspida y roja como el fuego.

A diferencia de su hermana Ave que tenía un cabello rojo, sedoso que le caía como un manto por la espalda, este hombre parecía traer un incendio en la cabeza.

Con gran alegría el Maestro le extendió la mano y expresó:

— Mucho gusto, me llamo Maestro, veo que por acá corren muy rápido las noticias.

— Así es, ven trata de levantarte te llevaré a mi casa, mi mujer sabe de hierbas y podrá hacer algo por tí, tenemos que conversar de esa idea tuya tan disparatada; dicho esto soltó una sonora carcajada.

Ya en su casa le contó que habían nacido envidias alrededor de él porque se había ganado el aprecio de un joven galante, de esos que hablan bien y convencen a la gente para hacer las cosas y además  con una historia muy privilegiada desde el día de su nacimiento.

Mientras la mujer le colocaba una pócimas en el torso, Nydam seguía con ese apasionante relato:

— Este joven del cual te hablo, al momento de nacer su llanto resquebrajó las maderas del techo y un rayo de sol penetró por el hueco en la madera iluminando su cabeza; los padres fueron en busca del consejo del oráculo para comprender de qué señales se trataba y el mensaje fue determinante:

“El destino de tu hijo tendrá éxito entre el martillo de Thor y el fuego”

Como te darás cuenta, ahora que es un joven, un buen día se presentó en mi puerta y me dijo que yo era el elegido para construir las embarcaciones más fuertes y atemorizantes para el combate, no me preguntó si quería ayudar, sólo ordenó y puso en mi mesa una buena cantidad y solamente dijo empieza ya Nydam.

Todos aseguran que estas tierras danesas tendrán a un Rey Vikingo, no se si será él o su hijo… Pero la señal del oráculo marcó su destino.

Ahora dime, ¿Qué idea puedes compartir conmigo de una embarcación poderosa, muchacho?

Apoyando en un brazo para incorporarse lo más posible, miró fijamente al hombre que lo interroga y exclamó:

— Aquel que combata en las profundas sombras y espere paciente el encuentro con la más luminosa de las certezas, al observar de nuevo al señor de todos los amaneceres;  una nave que no tema a los monstruos y posea el poder de amedrentarlos.

Nydam y su esposa lo miraron con ojos asombrados y las bocas abiertas.

En ese mismo momento en tierras lejanas Ave y Estrella seguían con sus manos formando un puente repitiendo ocho veces su conjuro en espera de Víðópnir cuya señal llegaría puntual hasta el aliento del Maestro y cuyo paso por ese puente que ellas crearon, recuperó el esplendor  y los cantos de todas las aves en el lugar que se encontraban, ambas descansaron clamando con fuerza:

Víðópnir al cruzar el puente restableció el orden

¡ El fuego amigo ha sido decretado!

Nota de la autora: 

Según el poema Fjölsvinnsmál, Víðópnir o Víðófnir es un gallo que se sienta en lo alto del Mímameiðr, un árbol que muy a menudo se toma como equivalente del árbol del mundo Yggdrasil. Por otra parte, un nombre que no aparece en ninguna otra fuente escrita medieval.