La Promesa de Amin


Al subir a la caravana la mayoría de los que ahí se encontraban saludan: “الله معك”

al oído le dijo Amin: 

— Eso significa Dios esté contigo

Sie, de oído repitió aquellas palabras, cuyo término no representaba para lo que había aprendido absolutamente nada. Había trenzado su cabello y lo puso a un lado de su hombro y una mujer del grupo le ofreció una manta pequeña de una seda suave y de tonalidades agradables en oscuros matices; con ella cubrió su cabeza y le agradeció con una sonrisa.

Sie, observó la punta de su cabello trenzado e imaginó que de la misma forma que se corta el cascabel a una serpiente, su nombre ahora, estaba mutilado. Entendió que cruzar fronteras tenía un precio y que ella no era nadie para erigirse con todo el poder de su personalidad en ninguna parte, para aprender de los otros era mejor viajar con el perfil irreconocible de los grandes exploradores, quienes puedes  intuir por que hacen un bulto, pero no siempre.

Amín la abrazó con la intención de que en cada momento que él presionara su brazo ella se acercara a él, para que pudiera susurrarle lo que los viajeros decían, sin que esto se percibiera. Solamente dos de ellos sabían y conocían en origen de Sie, habían compartido el pan en su casa y eran grandes amigos de Amin, pero no estaban en ese tramo de la caravana.

Casi siempre creemos que las promesas son algo que se cumple a pie juntillas porque las recibimos de alguien especial  y sentimos que no podría ser de otra forma viniendo precisamente del ser que nos ama. 

Esa noche al apagarse la fogata, se acercó a Amin un hombre y le entregó un pequeño objeto por el cual Amin pago con una reverencia y regresó al lado de su amada con el rostro iluminado por la alegría y el gozo, la llamó aparte y le entregó dos objetos: La vejiga de un molusco y la pluma de una gaviota y le dijo:

— Querida Sie, te entrego dos objetos mágicos: El saco de tinta de un ser extraordinario, que la emplea para mimetizarse, ocultarse debajo de personajes y paisajes fabulosos, serás como el pulpo que lanza tinta para dejar un mensaje y la pluma de  un ave, que se lanza desde lo alto al mar en busca de alimentos, en tu caso la hundirás en el mar de tinta que te ayudará a dibujar el camino que habrás de recorrer desde tu imaginación y otras veces a mi lado.

Querida Sie, te entrego dos objetos mágicos: El saco de tinta de un ser extraordinario y la pluma de una gaviota.

Mi anhelo es que cuando la vejez nos alcance podamos encontrarnos en un sitio sereno, donde todo lo aprendido pueda ser el acervo del conocimiento adquirido, un lugar al que el sediento por conocer, pueda acercarse y maravillarse de lo que descubrimos, de lo que viste y el cómo lo hiciste. Solo entonces Hechizo de Ave cumplirá parte de su tarea.

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Reflexiones en medio del trayecto


Si alguno de ustedes se ha preguntado cómo es posible que Sierpe se enamorara de un árabe, bueno recordemos que la historia se sostiene con simbolismos y éstos entrañan una carga de fantasía y otra que necesariamente  nos conduce a retazos de la historia.

La historia que han formado, el lenguaje y sus raíces.

Cuando él le dice que guarde su nombre y que solo se quede con las tres primeras letras, indicando el pasado, presente y futuro, le habla del origen de aquello que sostiene la historia que han formado, el lenguaje y sus raíces.  En definitiva nadie se enamora sin conocerse, al menos que  exista simpatía y otra cosa es imponerse por la fuerza. La educación que permanece es aquella que surge del diálogo, de esa forma surge el camino que han de recorrer Sierpe y Amin.

En algun momento de nuestra vida todos somos Sierpe, al buscar en las profundidades de la tierra aquello que nos muestre indicios de lo que nutre nuestra curiosidad, creando encantamientos con todo cuanto se cruza a nuestro alrededor.

Vayamos a la página de maestros lingüistas que señalan lo siguiente:

El idioma español se originó en la región suroeste de Europa conocida como la Península Ibérica. En algún momento a finales del siglo 6 A.C., los primeros habitantes de la región, los ibéricos, comenzaron a mezclarse con los celtas, pueblos nómadas de Europa central. Los dos grupos formaron un pueblo denominado Celtibéricos, hablantes de una forma de celta.

Bajo el gobierno del imperio romano, en 19 A.C., la región se hizo conocida como Hispania, y sus habitantes aprendieron el latín de comerciantes, colonizadores, administradores y soldados romanos. Cuando el latín clásico de las clases educadas de Roma se mezcló con las lenguas pre-romanas de los ibéricos, celtas y cartagineses, apareció una lengua llamada latín vulgar. Siguió los modelos básicos del latín pero tomó y añadió palabras de otras lenguas.

Incluso después que los visigodos, tribus germánicas de Europa oriental, invadieron Hispania en el siglo V D.C., el latín continuó siendo el idioma oficial del gobierno y la cultura hasta aproximadamente el año 719 D.C., cuando grupos islámicos de habla árabe del norte de África, llamados los moros, completaron su conquista de la región. El árabe y un dialecto afín llamado Mozárabe se hablaron ampliamente en la España islámica, excepto en unos cuantos reinos cristianos lejanos que se encontraban en el norte, como Asturias, en donde el latín vulgar sobrevivió.

Durante los siglos subsiguientes, los reinos cristianos reconquistaron paulatinamente la España en propiedad de los moros y retomaron el país lingüística, política, militar y culturalmente. Como los cristianos se trasladaron al sur, sus dialectos del latín vulgar se volvieron dominantes. En particular, el castellano, un dialecto que se originó en las llanuras del norte, se llevó a las regiones del sur y este. https://www.alsintl.com/spanish/spanish.htm

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Los símbolos reclaman su identidad en lo atemporal


Nota de la autora:

Cómo entender el valor de la mente intuitiva, cuando solo valoramos  al pensamiento que todo lo analiza, qué juicios  y análisis ayudaron a las civilizaciones del pasado a ser  parte de un sistema complejo que supera nuestras creencias. No lo sabemos, sin embargo, ya sea que la llamemos magia  o mente psíquica, cada uno de nosotros protege un mundo generacional que nos hace únicos. Sobre todo la fantasía resuelve grandes abismos del pensamiento y cada presentimiento es un pretexto mágico para encontrar un nuevo camino creativo.

Para Mantis, maravillarse de lo que el cielo le ofrecía,  era una de sus más grandes satisfacciones, en esos momentos volvía el ciclo de la luna a darle constancia del tiempo recorrido por las hechiceras que en algún momento llegaron a ella, de alguna u otra forma.

La suave luz lunar ilumino su rostro sonriente y agradecido por lo que lograba entender a través de esos momentos, siempre mágicos y fascinantes para Mantis.

La intuición de la luna llena era temeraria y necesitaba del agua para fortalecer los símbolos que le permitían ver realidades que formaban un tejido orgánico y especial en su cerebro, cada trama obedecía a un recuerdo, a una experiencia sutil y mágica que solo ella comprendía; pronto contaría con una aprendiz,pero no sabía si el talento de la pequeña Ariadna, tendría esa fortaleza o sus destrezas estarían conectadas a otros espacios que la vida le ofrecería al momento de crecer. Ante todo la hechicera griega, reconocía que podía enseñarle lo que ella sabía, lo que ella veía y si lograba interesarla en ese maravilloso mundo, su legado estaría protegido.

Se dispuso a verter en el cuenco con agua la cera de su vela iluminada por el rayo de la poderosa luna llena, tuvo que meditar lo que aquel símbolo representaba, algo o alguien se había transformado para proteger un bien común.

La hechicera que las ha enviado, no está más…

El mismo espacio que ella observaba, estaba a la vista de los otros y quienes reconocían los anhelos de un recorrido donde los sueños y la magia se unen, habían logrado integrar sus pensamientos a algo que estaba más allá de sus propios deseos. Mantis se llevó la mano a los ojos para intentar pensar sin mirar el cuenco con la cera e identificar  lo que representaba:

Se dijo para sí misma: “Quienes vienen hacia mí, no están en tierra, las rodea el agua, la hechicera que las ha enviado, no está más, de algún modo es la que sabe de mi existencia. ¿Qué magia posees mujer que te permite estar más allá de la vida que conozco?

Lo único que tengo claro es que precisamente con la luna es  que logro entender tu presencia y eso es importante para mi ahora. Se apresuró a salir en medio de la noche donde se asombró de la fuerza de aquella visión espléndida que era la luna llena. 

La suave luz lunar ilumino su rostro sonriente y agradecido por lo que lograba entender a través de esos momentos, siempre mágicos y fascinantes para Mantis.

Fotografías “Luna llena” y “La transformación del fuego” de la autora Ariadne Gallardo Figueroa

En honor a su nombre: تكريما لاسمه


Amin, (امين), se levantó al alba de aquel día para reunir aquellos enseres que les serían  útiles y que  no ocuparan espacio, Sierpe que recién se desperezaba en su lecho, peinaba su cabello de azabache y plata. Miraba con dulzura al hombre de cuerpo ágil y piel bruñida por el ambiente que ella no conocía  y que  pronto la sorprendería con una magia distinta. y paisajes impresionantes.

Ella observó que aún no amanecía, sin embargo preguntó si deseaba algo de fruta para iniciar ese  momento distinto en la vida en común que apenas iniciaba para ambos:

— ¿Tienes apetito? En verdad en esta hora a mi no me apetece nada.

— Tomaré la infusión de hierbas, me sentiré con más energía durante las siguientes horas, debemos estar alertas de quienes serán los que  nos acompañen en el viaje, no son buenas las sorpresas.

Sierpe lo miró con una sonrisa y se aprestó a preparar el té, mientras le interroga:

— Recuerdas el día que nos conocimos, y me preguntaste mi nombre, sin duda te llevaste una sorpresa…

— Claro que lo recuerdo, más sorprendido quedé cuando me dijiste que tu nombre formaba parte de tu forma de ser y tus cualidades.

— Cuando yo te hice la pregunta sobre el tuyo, señalaste que de igual forma tú también le hacías honor al tuyo, pero nunca me dijiste el significado.

— Quiero que valga la pena tu reconocimiento en caso de ser merecedor de tu valiosa intuición para saber de qué hablaba. Incluso antes de que conozcas mi propia lengua.

Por toda respuesta Sierpe sonrió e inmediatamente cambió su rostro por una mirada envuelta en la bruma de lo desconocido:

— ¿En tus creencias puedo yo  existir bajo el nombre de mi clan?

— Llevalo en el alma, querida Sierpe. De ahora en adelante te nombro con las letras que son el inicio, el presente y lo que está por venir: Sie.

Sierpe colocó sobre su cabeza la mano del hombre que custodiaba su fuerza y exclamó:

Sí acaso te identificas con el nombre que posees, sabrás que es algo más que solo una decisión tomada por quienes te trajeron a la vida terrenal.
Pronto entendería el valor de un secreto y las connotaciones que implicaba.

— ¡Qué sea en honor al porvenir, el don recibido en este día!

De la misma forma que el agua no se detiene entre los dedos por mucho tiempo, hacen lo mismo las arenas del desierto y se llevan las ideas y las ensoñaciones. Sierpe tomó con ambas manos un terrón de tierra de aquel lugar donde aún estaban sus raíces y decidió llevarlo junto a sus herramientas de identidad hacia el terreno que la acercaría al escriba que sólo había visto en sueños.

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Aquello que se oculta debajo del horizonte


Luna recordó con claridad las palabras que les compartió el alquimista:

“Les advierto que al salir de esta tierra, su fuerza cambiará, su destino no tendrá el apoyo de sus costumbres, tendrán que valerse de herramientas que desconocen y ocultar lo que las ha definido hasta ahora, deberán multiplicarse de la forma que conocen, vigilar todo aquello que desconocen y atreverse donde otros prefirieron no hacerlo. no volveremos a vernos. Inspiren en los otros del valor de lo que somos, pero no se impongan, convenzan.”

Pensó para sí al momento que avanzaba por la orilla del río acompañada del zorro al que nombró Fuego; se percató con gran claridad que no solo les habló aquel encantador de energías de su marca del clan que las personalizaba bajo el hechizo del ave. La seguridad de avanzar acompañada de un zorro por caminos desconocidos, le ofrecía una seguridad diferente y se sintió afortunada.

Entendió que mientras nadie la observa ella podía dialogar con Fuego y esperar que en la búsqueda de respuestas, éstas llegarán en el momento preciso:

— Fuego, me he preguntado si será hasta el día que se acerque mi muerte que conoceré a mi animal protector o mensajero igual que Sol…

El zorro la miró con atención y ella logró presentir  que había varios factores importantes para desentrañar ese misterio: tu árbol protector y las fechas de tu concepción, sólo entonces comprendió que al no tener convivencia directa con sus madres biológicas, dichos datos serían un misterio.

Las fases de la señora de la noche, eran fundamentales para desentrañar misterios

El maestro por sugerencia de Sol había memorizado las fases de la dama de la noche, que marcaban el momento en que cada una de ellas había llegado hasta la puerta de su recinto oculto en el bosque, fue en ese momento que cobró importancia dicha información, sobre todo por no haberle prestado atención en su momento y entender la importancia que tenía.

Por su parte para Sierpe, el sueño que tuvo, quedó grabado en su memoria con gran preocupación y dolor, la certeza de los acontecimientos no era clara, pero terminó confeccionando sus símbolos mágicos para explicarse aquello que quedaba oculto bajo la pesada niebla de lo desconocido.

Amin, su pareja llegó aquella noche con una noticia que le llenó de esperanza:

— Mi amada Sierpe, en el mercado me dieron una noticia que  se te agradará, ven siéntate a mi lado y escucha, un grupo de comerciantes, aquellos que me trajeron hasta estas tierras, están preparando una caravana para abandonar lo más pronto posible estas tierras, se dirigen al sur, me han preguntado si les acompañaré y dije que no voy solo, ¿Aun quieres conocer al gran escriba de las tierras cálidas?

— Es mi encomienda y me has facilitado la tarea, por supuesto que sí

Ambos se besaron con apasionado éxtasis y esa noche se entregaron a la más deliciosa de las pasiones, donde todo lo que era doloroso de recordar fue sustituido por intensas y fogosas caricias y la dulzura de su amor sin freno, que los llenaba  de libertad y alegría. 

Ave y Estrella contemplaban con tristeza al maestro que cabizbajo intentaba entender lo que estaba sucediendo, sus pensamientos lo atormentaban. No era sólo por el sueño que describió para ellos Estrella, algo en su alma intensificaba un un sentimiento frío y desolador que se  apoderaba de él, sin que tuviera forma de entenderlo, hasta ese momento.

Descifrar el enigma de aquello que no vemos


Para nadie es fácil confiar en la intuición, mucho menos si tratamos con fuerzas que nos han sido desarrolladas, que son la primigenia esencia de un tiempo que  nos antecede, ante la mirada actual  tomamos por cierto lo que ha quedado escrito y la posibilidad de ver lo que no encaja en ese contexto definitivamente se reduce al olvido.

El fuego sería el vínculo para cada una en el clan del hechizo de ave, porque precisamente focalizaron sus fuerzas en su hermana fortalecida en ese elemento. de la misma forma que Sierpe y Espiga lo eran de la Tierra, Ave y Luna del Aire; Camino del agua, Estrella y Sol del fuego.

La pátina de las creencias ha quedado envuelta a intereses y luchas de poder, precisamente el sitio del cual este grupo se alejó para vivir en un ambiente distinto a todo lo que se generaba en los pueblos y comarcas que hacían alianzas para defender reinos y empoderar monarquías.

Al amanecer, precisamente por donde ha de salir el Sol, el astro brillante que conocemos como Venus le daría a Estrella la noticia inesperada de lo inevitable, su conexión con el fuego y pese a la distancia le permitió reconocer que estaba por suceder.

Sierpe lo supo al darse cuenta que ya no era Sol la custodia de las runas, sino que estaban en poder de Luna, pero ninguna de ellas entendió que sería un trabajo delicado y eficaz del alquimista la trasmutación de su hermana.

Para el maestro sería el reconocimiento de la segunda transmutación, pero una cosa era entenderlo, darlo por hecho como en el caso de Camino  y otro muy diferente vivirlo de cerca, las palabras no eran de nadie, y eran de todos , los hechos tendrían en el futuro recintos y situaciones que ellos en ese momento desconocían. El silencio acompañó las horas en que nada era certero y el tiempo estaba por cortarse para una de ellas.

La noche se acercaba en la más desolada de las incertidumbres para cada una de las hechiceras. Siete noches habrían de pasar sin que nada presentara cambios y el ánimo reposaba en la paciencia de cada uno de ellos.

Esa mañana Luna despertó de buen ánimo tenían varios días que por alguna razón no pasaban tanto frío por las noches, y eso las fortalecía, su camino seguía entre risas y anécdotas que cada una recordaba con nostalgia de su vida en aquel sitio que fue su hogar.

Ninguna de ellas era el todo consciente que era gracias al zorro que su noches eran más tibias, al menos entre ellas no lo conversaban, en aquel momento cuando Luna instó a Sol para que siguieran su camino y comieran algo antes de partir, se dio cuenta que la respuesta y la compañía no estarían de nuevo con ella:

— Sol, ¡Por favor no hagas esto! ¿Qué debí hacer, quizá dijiste algo antes de partir y no lo escuché? ¿Por qué siempre siento que no estoy preparada para enfrentar esto sola?

Por toda respuesta el zorro del pelaje color de fuego se acercó y comenzó a girar alrededor del cuerpo inerte de la hechicera. Sol sollozaba con total desaliento, el animal no dejó de girar hasta levantar una estela de chispas de tonos violáceos y púrpuras que envolvieron a la hechicera de forma total.

Luna se enjugaba las lágrimas al momento que el zorro dio un salto fuera del círculo y la hechicera desconsolada vio que el cuerpo de Sol no estaba, había desaparecido… Se lanzó de bruces sobre el espacio vació y gritó:

— ¡No hay cenizas, no hay evidencia, no hay nada! 

De pronto se dio cuenta que en efecto sí había algo, una runa sin símbolos, la tomó entre sus manos y se abrazó al zorro hundiendo su cara entre su pelaje para llorar con desesperación, gritando:

Runa de Odín, energía potencial de lo que “fue, es y habrá de ser”.

— ¿Por qué tuvo que ser ahora y de esa forma?

La pata del animal se posó en su hombro, de la misma forma que acostumbraba Sol colocar su mano en ella cuando le tenía que decir algo importante. En ese momento Luna separó su rostro del pelaje del zorro y sorprendida vio que el ojo izquierdo del animal tenía la misma mancha blanca que su hermana.

Le preguntó azorada:

— ¿Con quién estuve viviendo todo este tiempo, quién era en realidad la mujer que evadió el fuego en aquella comarca, que rescató a un pequeño de la muerte y de convertirse en el último eslabón en la jerarquía de la miseria, para nombrarlo Maestro?

Observó con atención entre su mano la runa de Odín, aquella que  indica la energía potencial de lo que “fue, es y habrá de ser”. El enigma de lo invisible, escondido a la comprensión humana.

De nuevo miró al zorro y le frunció el ceño con esa característica forma muy de ella al arquear la cejas para interrogar y por toda respuesta solo recibió en su mejilla redonda y sonrosada, la cálida y húmeda lengua del animal que le hizo cosquillas y la alentó a sonreír exclamando:

— Ambos tendremos que acostumbrarnos a convivir en un mundo desconocido y entender que toda la magia y nuestra creencias viven en nosotros por siempre.

Cada lugar espera respuestas, anhela la paz, el mundo descubre la luz


Nota de la autora.- Recordemos el pie de página del post anterior:

Composición fotográfica de la autora de una tirada real, titulada “Los símbolos dicen lo que es, recordemos la forma como fue presentada por Sol  ante el Alquimista la hechicera  Luna, ella es la que es.”

Sierpe descubre en la compañía de un aventurero que las cosas para ella pueden ser mejores, no por que ella lo necesitara, simplemente porque se percata que le gusta su compañía y eso cambia todo para ella.

Las tareas para conseguir alimentos y la búsqueda de sitios seguros es más llevadera y además el varón tiene un sentido del humor que para ella es como un canto alegre en cada momento.

Esa noche Sierpe tiene un sueño que la acerca a sus hermanas y al futuro integrante de su clan, el zorro de pelaje rojo como el fuego:

Observa cómo se acerca cuando Sol y Luna duermen en un helado sitio y con su cuerpo las mantiene tibias… De pronto husmea entre las faldas de Luna y con el hocico muestra la alforja de runas y la empieza a balancear de un lado para otro, en el sueño salen chispas de fuego del viento que levanta el movimiento.

Dentro del mismo sueño escucha un murmullo que emana de ese fuego que flota etéreo y sutil, pedirle con insistencia: 

“Construye el lenguaje de los símbolos que nos mantendrá unidas y dará respuestas al mundo, compártelo con todo aquel de corazón puro que entienda su utilidad y valor”

Sierpe despertó sobresaltada, de golpe entendió lo que estaba sucediendo e irrumpió en llanto, el hombre que yacía junto a su lecho, solamente la abrazó y  dijo:

— Ten paciencia, entiendo que las extrañas y también comprendo esa especial conexión entre ustedes.

Sierpe lo beso con ternura y le acarició el cabello, con los ojos anegados de lágrimas y señaló:

— Debo atender los asuntos de mi clan.

Dicho esto el hombre solamente asintió y se dispuso a salir a las tareas que tenía pendientes, desde la puerta de aquella improvisada choza le dijo:

— Nos vemos al anochecer.

Sierpe dispuso con las herramientas que tenía el elemento de quien le destinó una importante tarea en el momento que le dijo: 

¡Serás una sierpe de otra estirpe! 

Observó los cuatro puntos cardinales y le solicitó al fuego de su hermana Sol que la guiara por la magia donde las runas serían instrumento y lenguaje para resolver dilemas, augurar destinos o simplemente para entender aquello que la intuición demanda de cada uno de los seres humanos, quienes a su vez en otros horizontes también construyen símbolos y también son protegidos por chamanes, tal como se lo explicó el hombre que ahora compartía su vida.

Video “El fuego ante la magia” de Ariadne Gallardo Figueroa.

El mundo lo sabrá


Sol y luna caminaban con mayor lentitud por el peso de la realidad que descubrieron, la vida física tiene sus leyes y ante ella no es posible cambiar nada, aún conociendo que la magia tenía alternativas y lograba lo impensable. Por ello Sol, tomó del brazo a Luna y le dijo:

— La alforja con las runas quedará bajo tu custodia, de alguna forma siento que es momento de preguntarles qué tienen para decirnos, sobre todo ahora que sabemos que el tiempo y sus ciclos estarán en tu poder.

Luna asintió con pesadumbre, no le gustaba que tareas tan cargadas de responsabilidad dependieran de ella, por lo cual exclamó:

— “Yo se y yo resuelvo” era parte del reto para aprender y seguir ahí donde las dudas nos impulsan, comparar lo que podemos compartir y aquello que sólo es nuestro, lo usamos con mesura. Los cuatro puntos cardinales nos dan una mirada para fluir, nos miran, los miramos, asentimos… Abandonar no es una elección.

Sol la miró con suavidad y reitero:

— El alma se tomará su tiempo para ser el bálsamo de tus sentimientos, sólo recuerda que no debemos someternos a nadie, la libertad es necesaria en todo momento.

Luna la mira con el ceño fruncido y con preocupación interrogó:

— ¿Quién de nosotros es el ornamento, cuántos habitan el espacio de las promesas no cumplidas?

Sol con firmeza advirtió, al momento que colocaba en sus manos la alforja de runas:

— Aquel en el mundo que tenga oídos para oír, lo hará, aquel que tenga ojos para ver, verá. Lo demás no queda en nuestro poder. La tirada es tuya hermana, hazlo:

Luna señaló los cuatro puntos donde habitan el fuego, el agua, el aire y la tierra e introdujo la mano en la alforja y lo que alcanzó a reunir su puño fue lo que tiró a la vista de ambas y dejó que su intuición le dijera lo que ellas le mostraron:

En manos de Luna y el heraldo quedó una importante responsabilidad, intuir la tirada de runas

— Eolh habló para ellas: Tendremos suerte, nuestros valores están protegidos, lo emocional demanda mucho de nosotras, hay que mantener una actitud positiva en medio del caos.

Anzus, dijo lo suyo: La comunicación será primordial, cada paso y cada palabra contará para dirigir los objetivos deseados. 

Ing, igualmente dejó su mensaje en manos de las hechiceras: Emanciparse al cumplir cada trayecto, veremos tareas terminadas y después seguiremos adelante.

Ambas mujeres sonrieron y descubrieron que un elemento no estaría en manos de Luna, al menos por ahora, cada tirada sería única y cambiaría el registro de los hechos. En ese momento Luna preguntó:

— Hermana, ¿Crees que en algún momento la gente sentirá que este lenguaje es un instrumento para sus propias vidas, perdurará?

— Querida Luna está en tus manos y en las del Heraldo que suceda, confía que la vida siempre tiene buenas y maravillosas sorpresas.

Composición fotográfica de la autora de una tirada real, titulada: “Los símbolos dicen lo que es: ” Recordemos la forma como fue presentada ante el Alquimista Luna, por la hechicera Sol, ella es la que es.”

El momento que unió el pasado con el presente


El camino para Sol y Luna cada vez era más complicado, la nieve comenzó a ser densa, ambas se preguntaban si el camino elegido era el más propicio para este recorrido, pero de una u otra forma ya estaban en él y era necesario seguir adelante.

De pronto para Sol todo comenzó a dar vueltas, tuvo que apoyarse de su hermana para no caer, el mareo la mantuvo turbada por un buen rato, Luna la llevó hasta el tronco de un árbol para guarecerse del viento, la mirada preocupada de Luna fue lo último que vio Sol al momento de caer en un profundo y pesado sueño que la llevó a un hueco donde el tiempo la atrajo al pasado.

Revivió la escena dolorosa de un terreno quemado donde lo único que escuchaba era el llanto de un niño pequeño, tosiendo entre el humo y los gritos de los asaltantes, blandiendo espadas y antorchas para quemar aquella comarca.

Nunca olvidaría la mirada aterrada de aquella criatura, cuyo rostro estaba cubierto por una extraño tatuaje de hollín, lágrimas y mocos, cuando lo instó:

— Nadie de los tuyos va a escuchar tu llanto, las gente que los está matando si lo hará, es mejor que te quedes callado.

Con ojos grandes el pequeño de inmediato ahogó su frenético desvario y contuvo el sollozo cuando ella le preguntó:

–¿Tienes nombre?

La criatura solo movió la cabeza negando…

–Yo tampoco, bajemos por la ladera con el mayor silencio posible, dame la mano.

Ambos se alejaron y la niña que se acercaba a la pubertad, alzó en brazos al pequeño que apenas había aprendido a caminar, resueltos llegaron hasta lo profundo de un bosque y el pequeño alzó su dedo índice cuando vio un claro en medio de aquella bella escena de paz y trino de pájaros.

La niña que ahora conocemos como Sol, exclamó:

— Bien has elegido un buen sitio, vamos a construir nuestro pequeño recinto.

Ahora hagamos lo que tenemos que hacer primero, yo no puedo ser tu madre, puedo ser tu hermana mayor, y la hermana mayor siempre aprende de aquel a quien cuida, entonces te nombraré Maestro, ese es tu nombre ahora.

El pequeño sonrió y repitió con cierta dificultad el nombre que ella le dió y la miró con los ojos muy abiertos:

— No, no, no tendré nombre hasta que hayas crecido lo suficiente para decidir, ¿Esta bien?

El pequeño asintió y ambos sonrieron.

El golpeteo en el pecho de Sol se fue apaciguando ante esas imágenes tan nítidas en su sueño y pudo respirar con menos dificultad. Lo primero que observó fue la mirada preocupada de Luna que le preguntaba si quería tomar un poco de agua:

— Sol, hermana hemos pasado por grandes dificultades, la comida es escasa en este sitio ahora, pero te vas a poner bien te lo aseguro, ¿Quieres un poco de agua?

Sol la miró con cansancio y le preguntó:

–Necesito que observes el paisaje, dime si ves a mi animal mensajero, al heraldo de mi alma, por favor.

Luna, con enorme dolor fijo la mirada en el horizonte, en el río helado, en la colina y fue ahí donde lo vio, un zorro con el pelaje rojizo como el fuego y mirada penetrante, ella le sostuvo la mirada con asombro y dolor al mismo tiempo, al momento que el animal sólo agachó la cabeza y giró sobre sus patas para hundirse detrás de la colina de nuevo.

Luna le sostuvo la mirada con asombro y dolor al mismo tiempo

Luna respiró hondo y recalcó:

— Sí lo vi, Sol, pero se ha ido, dio la vuelta y se fue detrás de la colina.

Sol sonrió y la miró con suavidad:

— No eres buena mintiendo hermana, sabes bien que ahora nos sigue de cerca, tengamos paciencia. ¡Vamos ayúdame a levantarme, creo que me siento mejor ahora!

En pocos días tu intuición te guiará para entenderte con él, creo que será una buena compañía.

Por toda respuesta Luna sólo la abrazó con lágrimas en los ojos.

Nota de la autora: Las siguientes referencias forma parte de la inspiración para este post:

En el mito y la tradición celta, el zorro juega el papel de heraldo del alma. En otras palabras, el zorro es una especie de recipiente para las almas que han pasado de la tierra a lo no físico.

Πάντα ῥεῖ; “Τodo fluye” Heraclito lo dijo, pero antes de que esto se supiera la vida daba constancia de que las cosas son de esa forma, al menos para quien sostiene que la magia  es el instrumento de su existencia.

Durante el afelio, nuestro planeta y el Sol se sitúan a una distancia aproximada de 1,017 unidades astronómicas, lo que implica que les separan algo más de 152 millones de kilómetros. Aunque la Tierra gira a una velocidad media de 29,8 km/s, durante el afelio se vuelve algo más lenta y se desplaza a 28,76 km/s.

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El mensaje en los sueños


Pasadas algunas noches en aquel navío Estrella recibía extraños sueños que no lograba articular o entender, símbolos desconocidos y situaciones de paisajes nunca antes vistos, recordó lo que había sucedido con Sierpe cuando alcanzó a descifrar con la ayuda de Rowan, aquellos paisajes que la acercarían  a la tierra del suelo suave y cálido donde los señor del día aturdía con su brillantez.

Al compartir los presagios con el Maestro y Ave lograron reconocer las señales, tal como en su momento  Sol lo había logrado con lo que intuyó Sierpe. La visión fue impresionante y a la vez cautivadora:

Recordemos ahora la visión de Mantis, al querer conocer el destino de Ariadna

“La cueva muestra entre relámpagos, al monstruo devorador de doncellas. Un varón con audacia y sin medir el peligro con arrojo decide terminar con un trato desalmado y cruel.

Alguien seguirá sus pasos hasta la cumbre de una montaña, hablarán y harán un trato; el corazón de la tierra temblará con la fuerza del Toro, tres veces herido en el corazón.

Hay festejos en el poblado de una isla remota, desconocida para ellos, la promesa se ha cumplido, aquellos que hicieron el trato se alejan en una barca bajo la mirada de un monarca que agradece y teme al mismo tiempo.

Un ser alado cubre el viento con la buena nueva, la recompensa es para el pueblo. Ahora comprenden que aquellos que hicieron el trato están en ese futuro de un pueblo que al igual que otros ha vivido opresión y violencia.

Fotografía “La visión de una leyenda viva” de Ariadne Gallardo Figueroa