Capítulo 1°  La Red Sónica

por Ariadne Gallardo Figueroa

“No hay bondad en la luz, sino en aquel que la sigue…!”

Aquella entidad que observa con paciencia lo que sucede a su alrededor, reconoce que como es arriba es abajo, de ahí la fortaleza o la miseria, y se dice para sí:

<Ellos son reflejo de los tiempos que vivimos, al mismo tiempo son  la sustancia de los sueños que viviremos.

Tal vez hemos sido demasiado sutiles con los mensajes, pero el que puede ver y entender, no necesita mayores señales, persistir es mi labor y así ha de ser.>

Dentro de su mente escucha:

<Hay ayuda inesperada, acepta aquello que se ofrece a tu paso con la intención de equilibrar el camino>

En aquella nube de polvo y desaliento aparece una proyección que logra contenerse y tomar forma, todo le es ajeno e interroga:

-¿Qué soy?

-Eres quien la luz ha rescatado

-¿Quién era?

-Lo que siempre fuiste sin hacerlo notar

-¿Qué hago aquí?

-Lo que has de hacer de ahora y para siempre.

-¿Por qué tu voz es triste?

-Lo sabrás con el tiempo, el desaliento es un destello que se apaga con todo aquello que logras rescatar en el trayecto y tu tarea apenas comienza.

Medir la atemporalidad es un reto que entenderás cuando sea necesario y reconocer a los que estamos cerca tuyo será parte del nuevo comienzo que ahora tienes.

Aquella entidad volvió la mirada al planeta que había dejado de creer y dentro del cual el grupo de cuatro científicos se presentaban ante la prensa con más dudas que aciertos, tratando de ofrecer confianza a los que la habían perdido.

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Capítulo 1°  La Red Sónica

por Ariadne Gallardo Figueroa

Alguien observa a la distancia, se ha dedicado a dejar señales, pequeños flashazos en la mente de uno de ellos, pero quien los recibe no comprende con claridad de que se trata, ha sido un aliado oculto y lo seguirá siendo por mucho tiempo.

Ahora visualiza cómo perciben sus oportunidades y limitaciones, al mismo tiempo una lluvia de aparentes estrellas fugaces se cruza en su camino, entonces se da cuenta de algo que ellos no  comprenden y que tendrán que ser muy intuitivos para reconocerlo.

Los escucha hablar de las inversiones que les serían necesarias para lograr el objetivo, el observador sabe perfectamente que hay una inversión que no es comparable con ningún dinero de la Tierra.

Los cuerpos fugaces siguen estrellándose y desvaneciéndose en el espacio silencioso que él observa, comenta para sí mismo:

<Se desvanecen, todos ellos dejaron de existir de forma definitiva, no soportaron dejar de ser lo que eran; no nutrieron la parte vital para seguir al siguiente nivel.>

Decepcionado percibe que aquella experiencia se repetía con más frecuencia desde hace tiempo:

<Donde la nada prevalece, los caminos se cierran, las posibilidades se extinguen; Sólo el ser es, y el no ser, no es, sin embargo la afirmación del ‘no ser’ proviene de algo que no es… ¿Por qué se afirma que hay una nada, en lugar de preguntar por qué no la hay? (1)

¿Cómo trascender cuando la nada nos invade y somos nosotros los que la hemos hecho crecer?

Aún es muy pronto para decir de quien habló pero muchos de los que me han seguido ya lo saben, dejemos en la memoria los detalles.

Creación pictórica de la autora: «Estallido fugaz»

(1) Citas de  Parménides, Aristóteles y Heidegger 


La Red Sónica 1° Capítulo

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Con paciencia dando las espaldas a la pizarra, Ammar advirtió:

Es difícil enfrentarnos a la realidad que desconocemos, lo que hemos hecho es prepararnos para que todo lo pensado y analizado sea un reto por cumplir en la larga lista de valores, necesidades y situaciones que vivimos como humanos a diario.

Las capacidades de un grupo se deterioran si en éste no hay resonancia, cada uno de reconoce que sin el apoyo de los demás nuestros  más apreciados sueños se vendrán abajo, pero en esta ocasión no se trata de ilusiones, de logros y reconocimiento como científicos, se trataba de un sueño que no tiene precio, ni créditos extras, tampoco diplomas de la academia.”

Aceptar la extinción no era una opción, no para ellos, tampoco para ninguno de los humanos que había acompañado sus invenciones y logros, vencer era necesario, seguir adelante, lograr lo que se habían propuesto de una vez y para siempre la humanidad era el costo a pagar y eso no debía pesar en la mente y conciencia de nadie.

Daiki exclamó:

-¡A pequeña escala todo es perfecto, todo es posible! La maqueta virtual es el camino, no podemos fallar…

Con energía y buena voluntad quiero recordar a un antepasado honorable, Sun Tzu (1) que en su obra señaló: «Quien no tiene metas, es poco probable que las alcance».

Así que vamos señores que esto no se detendrá por nadie, ¡Nosotros debemos hacerlo!

Hoy nuestra lucha no es en contra de otros humanos, es para salvar a la humanidad entera y es importante destacar.

Los cuatro científicos allí reunidos se dieron una pausa para servir café y té y probar los bocadillos que les había dejado la amable joven. Todos ellos estaban convencidos de que en cada momento de unidad la humanidad lograría hacer notar la diferencia.

(1) Autor japonés de “El Arte de la Guerra”

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Por Ariadne Gallardo Figueroa

La intuición lo es todo pero en materia de realidades tangibles, es solo una buena parte de ese todo que se pretende comprender y aclarar a la mayor brevedad posible; ellos deben meditar con calma y alejarse de los conflictos que acarrearía los periodistas ansiosos de una nota alentadora que les sirviera para llenar los bolsillos de algunos rotativos sensacionalistas.

Así que antes de salir a enfrentar a la vorágine de reporteros dieron aviso que la reunión se alargaría por unas horas más; hay detalles por los cuales ellos no iban a mostrar una cara de que todo es felíz y asombroso, cuando en verdad la idea del científico hindú, siendo prometedora necesitaba de muchos trabajo y coordinación.

Para ser justos la idea les agradaba pero estaba en pañales por decirlo de alguna forma coloquial, competir con otros países en esta época ya no era algo bien visto, sobre todo en material de ciencia y tecnología, la labor asgardiana había hecho su tarea en ese sentido y su sentido de colaboración equitativa y a favor de lo fundamental rendía frutos.

Pese  a que no todo es posible en materia espacial, los más destacados cerebros del planeta podían verse en serias preocupaciones cuando un meteoro más decidiera impactar al soberbio y rocoso satélite natural de la Tierra.

Todo astronauta es consciente del periodo de adaptación por el que su cuerpo atraviesa al estar en el espacio, al hecho de que no reciben ninguna información de sonido que ocurra fuera de sus trajes espaciales. Ningún sonido de sus compañeros les va a llegar, ni el ruido de los motores, ni de las herramientas que utilizan.

Solo les sirven sus ojos, ya que sus oídos solo escuchan los ruidos que produce su propio cuerpo. Si se hablan entre ellos no escuchan nada, ven como los labios se mueven pero no les llega el sonido (a menos que usen el intercomunicador que equipa el traje).

Con el tiempo han aprendido a que el sonido puede transmitirse por vibración a través del traje espacial. Si dos astronautas se tocan o se cogen de la mano, pueden escucharse entre ellos ya que el sonido pasa a través de los trajes espaciales y es posible tener una conversación nítida, ya que tampoco hay ruidos en el exterior. Pero si se sueltan, ya no se escuchan.

Para ellos es muy extraño estar trabajando con sus herramientas y no escuchar nada. Los golpes de un martillo en el espacio no se escuchan. Solamente la persona que los ejecuta y porque este le transmite vibración a su brazo. Además, si explotara algún elemento de sus cohetes, notaría el resplandor, pero no recibirán sonido alguno (1)

Sin duda de eso se trata la intuición, “No importa que no me escuches, siempre sabrás que hay una forma de llegar al sitio que has decidido, entonces entenderás que es verdad lo que has soñado”, esa era la expresión de los científicos y con eso avanzarían en busca de salvar el hogar que nos pertenece a todos y a su satélite natural que ahora fungía como base central al espacio profundo.

Continuará este capítulo titulado “La Red Sónica”

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(1)  «¿Qué se oye en el Espacio? – Acústica Decorativa» https://acusticadecorativa.com/blog/que-se-oye-en-el-espacio-b91.html


La Muralla Silenciosa

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Nunca sabrás que en otro lado del universo algo similar a tu búsqueda se ha planteado, simplemente lo consideras una aliento vivo, algo en lo cual te reconoces y en ellos puedes descubrir que no estás solo, que el mundo y el universo laten de una forma que ni tú eres capaz de entender.

Pero así fue, el colapso que viene de otros mundos ha cruzado el nuestro y ha retornado con diferentes resonancias a los territorios de los cuales vino, nada de ésto es observado por los cuatro científicos que se han reunido, ellos, no vivirán para saberlo, constatar o siquiera imaginarlo, pasarán una larga temporada averiguando cómo es que nos hemos salvado en innumerables ocasiones de la extinción total, siendo ésta tan fácil de suceder.

Así fue que el hombre comenzó a dibujar en la pizarra táctil con habilidad impresionante, un tejido al que nombró “La red de nanobots”

De esta forma Ammar reconoció que al igual que su nombre esa red permanecería viva construyendo la inmortalidad de la casa del humano, la pizarra desvaneció en segundos la portentosa figura que puso a meditar al grupo sobre las medidas, reales, los decibeles necesarios, el motor de arrastre que necesitaría y se dieron cuenta que la mejor idea en la mente de un hindú, tendría que captar con precisión en la de los demás.

Los humanos estaban dispuestos a interpretar una fuerza que ya estaba siendo generada en la Tierra desde mucho tiempo atrás y que precisamente se había debilitado por factores diversos, sin embargo para ellos esto formaba parte de los argumentos de la pseudo-ciencia que sostenía su compañero japonés.

A sazón de los acontecimientos vertidos por Ammar, las cosas comenzaron a verse de una forma distinta por todos, sobre todo Yinrú-Ha que había desdeñado de una forma notoria a Daiki.

Continuará…

Nota de la autora:

Dibujo propio con filtro de PicsArt “La red de nanobots”


Por Ariadne Gallardo Figueroa

Así que cada uno de los hombres presentes en esa reunión se quedaron meditando sobre lo relevante de sus investigaciones, de ellos dependía que sus grupos de trabajo considerarán sus pesquisas como algo de importancia para avanzar y por sobre todas las cosas invertir de nueva cuenta con millonarias sumas para que al final todo se viniera abajo y la gente ya estaba desconfiada y al mismo tiempo con actitud depresiva ante la impotencia, ya que todo cerebro inteligente  que se encontraba en la tierra no servía para nada en ese aspecto.

Entonces vuelve a tomar la palabra Yinrú-Ha, ese era el nombre del personaje chino que pertenecía a la legendaria estirpe de los Yin-rú, obviamente era el más exacerbado y ansioso porque recordaba el pasado de un sitio que para su cultura era de vital importancia y exclamó:

-La Muralla Silenciosa, es el monumento que nos acerca al pasado profundo a cada uno de mis antepasados, pero al momento que nos paramos sobre ella percibimos el dolor y el sufrimiento de miles de hermanos que pasaron su vida construyendo, ahora el cielo nos ha mostrado un presagio nada halagador:

“No importa lo que te ha llevado tiempo hacer algo, en segundos puede convertirse en nada y al final del camino incluso lo que heredamos de otros será olvidado para siempre.”

Todos ellos guardaron silencio ante las palabras sentidas y profundas de su compañero, científico e investigador.

El japonés no supo qué contestar pero entendió perfectamente que la materia que se encontraba vibrando en la muralla pudo ser fundamental en el proceso que se dio en aquel sitio en el pasado, pero considerando polémico su comentario prefirió callar.

Fue en ese momento que el hombre hindú, se decidió a hablar con el grupo y extrajo de su maletín un pequeño cuenco tibetano, todos se quedaron algo sorprendidos pero sabían que de ahí nadie se iba a ir sin agotar sus argumentos para dar respuesta a las grandes inquietudes que los aquejan.

Su nombre es Ammar, significa «vivo, inmortal»; con gran sutileza comenzó a hacer vibrar su cuenco al mismo tiempo observó el cambio en los rostros de cada uno de los presentes en aquel lugar, pasados unos minutos se detuvo y les solicitó que le dieran sus impresiones a lo que habían percibido en el momento de escuchar el cuenco:

El chino Yinrú-Ha agradeció complacido que ese sonido tranquilizara su ánimo y el desaliento que siempre sentía al recordar la monumental Muralla China.

Por su parte Daiki, el japonés cuyo nombre significaba ser de gran valor y coraje señaló con gran seguridad:

-El universo vibra aproximadamente con una frecuencia de 432 hertz, la sincronicidad nos permite envolvernos en un ambiente pacífico e igualar nuestras energías, muchas gracias Ammar.

Entonces el colega de Arabia, cuyo nombre es Assim, que significa “el que  garantiza y protege, que puede ser abordado por la adversidad y el mal”,  consternado pregunta: 

-Aún no me queda claro lo que intentas demostrar, pero es evidente que hay dos extremos en cada proceso, el sutil y el denso y grave, el que construye y el que destroza.

Al mencionar estas palabras Daiki, Yinrú-ha, el propio Assim y Ammar, escuchan que alguien golpea la puerta del salón y si esperar el permiso de entrada abre con el servicio de té y bizcochos, es una dama diligente y menuda que al dejar la charola pregunta si puede servirles el té, todos  ellos mueven la cabeza negando y ella con una sonrisa se retira.

Assim resuelto continúa la conversación señalando que la dama del servicio era precisamente un claro ejemplo de meteorito, su irrupción se anuncia pero no pide permiso, simplemente se posiciona.

En ese momento toma la palabra Daiki y señala energía:

-Ahora comprenden que es cierto, la materia vibra a una determinada frecuencia de onda para romper un cristal se necesitan por lo menos 105 decibeles, 556 Hertz.

Le doy toda la razón a Ammar, de la misma forma que pueden ser curativa, la forma en que se emite un sonido, puede llegar a ser la potencia más destructora, como lo ha señalado Assim; el detalle más importante es que estamos hablando de roca sólida, cuya velocidad es impresionante y su arrastre de una fuerza de impacto inconmensurable, ¿Entienden a qué me refiero?

Cada uno de los hombres se quedó meditando sobre la estructura capaz de combatir algo de gran magnitud con una emisión de sonido, pero algo no les resultaba del todo viable, igualmente reconocieron que cualquier innovación requeriría de miles de solars-euros en inversiones a capital perdido.

El único que sonrió con satisfacción fue Ammar quien solicitó un pizarrón táctil para elaborar un dibujo que para todos sería muy especial…

Continuará…

Notas:

Dibujo de la autora: «El Cristal Roto»


Por Ariadne Gallardo Figueroa

Recorrer de nuevo el libro es volver a vivir experiencias que van quedando en cada una de sus páginas y es fascinante al menos para mí que he hecho este solitario recorrido que algunos de ustedes han disfrutado de forma callada y con algunos comentarios ocasionales, otro de esos momentos es este:

La gran celebración 

“En alguien has colocado tu inmortalidad, tú la ofreciste, por tanto, eres parte del obsequio al consagrar tu talento a la travesía”

¡Ordena la realidad, alienta el trayecto!

“Llegará el día que todo aquello que veías como un ideal, dejará de serlo y todo lo que formaba parte de una ensoñación, se verá con objetividad y todo pensamiento se volverá tangible. Ahora analiza que hay dentro de tí para que ésto suceda y se convierta en lo más valioso”

Aquello que intuyes es verdadero, aún cuando lo calles, lo sabes

“Todo lo que has recorrido, los pasajes que se han vuelto el camino recurrente de un instante sostenido en el tiempo, son la travesía; muy pocos han captado en medio del barullo que hay un hilo conductor y un aliento donde te reconoces”

El Mensajero


Por Ariadne Gallardo Figueroa

Escenario del comienzo de este nuevo libro:

Una acalorada discusión de cuatro hombres, uno árabe, el otro japonés, con ellos se encuentra un hindú y un descendiente de Yinrú, el hechicero que conocimos llegando en el año previo a 1492 al continente Americano.

El escenario se establece en el año 2237 y la conversación se centra en el interés del japonés por revivir las teorías de un pseudocientífico que vivió muchos años atrás, a quien considera no se le dio el verdadero valor por sus investigaciones.

Todos ellos buscan una clave que ha resultado un camino infructuoso, una serie de ensayos y errores que no han dejado nada bueno, solo pérdidas millonarias y enorme frustración.

Ya vivieron la traumática experiencia en el año 2135, cuando Bennu por azares del destino y pese a que la NASA había predicho que no nos golpearía, al pasar por el cinturón de asteroides es golpeado por una roca de impresionante tamaño y ese desvió provoca que trozos de la enorme roca al rozar con la atmósfera se destruirán en partículas e impactará en la Tierra, precisamente en la Muralla China destruyendo varios kilómetros del colosal monumento, como se describe en el tercer libro de la serie.


Ir con algunos relatos en zigzag permite que la secuencia de constancia de unidad y de un ir y volver en el tiempo donde la historia nos define y nos muestra los diferentes caminos desde distintas ópticas, es la idea del método de escritura.

Bajo ese marco de referencia estos cuatro hombres discuten de forma acalorada en las instalaciones de un edificio que pertenece a una institución de investigaciones espaciales, en un mundo que ya no se parece en nada al que ahora conocemos.

El Japonés de quien posteriormente conoceremos su nombre, llega ahí con el pensamiento aturdido y reconociendo que la hiper industrialización no ha creado mejores personas, al contrario las ha aislado.

Por suparte el árabe  advierte que va a reunirse con un grupo que tiene diferentes formas de pensamiento y su contariedad central al subirse al elevador de aquel impresionante y moderno edifico es que en la lucha por el cambio climático, nada ha sido equitativo, la gente se dedicó a pensar como resolver intereses geolocalizables, perdiendo la noción del todo.

El hindú es el último en llegar, hace una reverencia a los tres hombres que le ofrecen asiento y él piensa que nada de lo que sus ancestros hicieron en el pasado por potenciar el espíritu humano, ha fincado bases sólidas en los humanos del tiempo que le ha tocado vivir. Reconoce que son humanos que se olvidaron de la importancia de mirar su interior.

Por último el hombre chino que es pariente lejano de la estirpe de hechiceros ancestrales donde apenas bosquejamos en el último libro a Yinrú, toma la palabra al momento que lee el informe que le fue entregado y con el ceño fruncido y voz grave pregunta con desconfianza al japonés que los citó a todos ahi:

-Así que tu respuesta consideras que se encuentra en ese extraño estudio sobre la vida del agua, ¿Qué diablos es eso y como explicas que en ello se encuentre la solución que buscamos a lo que está pasando?

El japonés sin ofenderse por la postura reacia y antagónica del hombre de China, con voz tranquila responde:

-La materia vibra en una resonancia de onda que nos es imperceptible, lo que tu mente concentra como pensamiento lógico emite una fluctuación, del mismo modo que lo hace aquello que tus pensamientos formulan como parte de un sentimiento.

En ese momento el hindú se acomoda en la silla con entusiasmo, reconoce en lo que el hombre señala como defensa de su argumento algo que él entiende perfectamente, pero no comprende a qué va todo eso y su atención lo mantiene con la mirada fija en el japonés quien continúa su disertación:

-Es la forma como reconocemos al otro, lo aceptamos o rechazamos, pero ahora imagina lo que sucede en niveles ínfimos de interacción que fuéramos capaces de magnificar esa escala nanométrica a niveles macro.

Los hombres que lo escuchan se miran con desconcierto y no comprenden de qué tipo de material está hablando, pero incapaces de formular una pregunta siguen la voz del japonés:

Algo tenemos que intentar, la vida del planeta depende de ello, la experiencia de Bennu aún tiene repercusiones en los pobladores de la Tierra y hasta el momento no hemos sostenido la vida de los pobladores de la Luna, hay equipos millonarios que hemos perdido, torres de control de alta tecnología, que mantienen informados a los técnicos robóticos de lo que pasa en Marte, definitivamente La Luna es susceptible de recibir más golpes, pero la permanencia de los humanos allá es temporal, sin embargo lo que suceda aquí sería un colapso ya que somos el centro neurálgico de lo que pasa allá afuera, hasta ahora.

Años más tarde cuando ninguno de ellos se encuentre vivo en la Tierra serían reconocidos por sus trabajos al ser explicados en términos técnicos y con diversas variantes por el grupo de extraterrestres liderados por Tai, su pareja Yilia y su equipo; sin embargo en medio del camino se dan estas charlas y estas situaciones han logrado que los mecanismos que impulsan la economía y el modo de convivencia de los humanos sea diferente a la que ahora tenemos.

Este es un nuevo comienzo pero tardaré en hacer entregas constantes, ya que estoy editando el cuarto libro… pero siempre es bueno crear expectación, recordemos que para el siglo 23 ya han llegado de acuerdo al tercer libro, los hombres y mujeres de Eggya con su poderosa idea de rescatar mundos en peligro de extinción y con el paso del tiempo el proyecto llevará el nombre del efecto Barderian, pero en este libro aún no llegamos a ese momento. Es muy posible que este libro cuente con un colaborador, pero no hay un acuerdo definitivo hasta ahora… 

Notas de la autora:

Esta es una nota de un rotativo que nos puede aclarar lo antes mencionado sobre Bennu: https://www.dw.com/es/la-nasa-anuncia-que-asteroide-bennu-podr%C3%ADar-chocar-con-la-tierra-a-partir-del-2135/a-58842056

Fotografía de la NASA del aspecto de Bennu.

De hecho el hombre de Japón recuerda Masaru Emoto and the Hidden Messages of the water, igualmente recordará el efecto producido por el instrumento Theremin, ondas sónicas que no necesitan contacto físico

En el tercer libro podemos reconocer el efecto Barderian.


Por Ariadne Gallardo Figueroa

Como ya es mi costumbre, mientras reviso el material y acomodo la edición de fotos me voy encontrando con detalles que vale la pena colocar con un especial afecto como por ejemplo:

Los momentos claves desde mi punto de vista

Tus palabras serán tu escudo y emblema

“Tus creencias puede generar un lazo con los que creen lo mismo que tu y una barrera con aquellos que no piensan igual; dependerá  en gran medida de aquello que te une a los otros que logres respetarlos como iguales”

“Podrán decirte lo que sucederá, templar tu carácter y tus nervios con la idea de un mensaje prometedor, pero en ningún momento sabrás exactamente cuando y donde ha de presentarse esa situación; abre tus ojos y alerta tus sentidos que gran parte depende de tu habilidad para entenderlo”

La vida gira y no se detiene para nadie

“En tus planes está seguir adelante, acompañar en la aventura a todos y cada uno de tus seres queridos, la vida tiene su propia dinámica y podrá sorprenderte cuando menos lo esperas”

El Mensajero


“Un trabajo callado, constante, silencioso; confianza de hierro y a prueba de fuego, el pensamiento atravesando las densas aguas de creencias ancestrales y al final prevalecer ante todo aquello que pudiera ser comprobable y que no estuviera gobernado por la imposición de ideas, un camino hacia la razón y el entendimiento estaba distante, sin embargo esa es la meta”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Bien, recién ahora sabremos a quién pertenecen todos los párrafos finales de cada relato en esta obra,  es ella, La Dama de la Flama, ella fue reflexionando junto con el mensajero para entregarnos este trabajo.

Muchas situaciones nos serán reveladas y algunas otras tendremos que reconocerlas por nosotros mismos, ya que su permanencia en la magia con el paso del tiempo se convertirá en algo muy diferente, aun cuando nunca dejarán de aludir a las destrezas de la intuición como una herramienta de gran poder.

Hipótesis vulnerables de ser comprobadas y teorías que han de desechar  argumentos falaces es asunto lejano en la época que nos ocupa, sin embargo es el camino de cada uno de los iluminados.

La historia desafortunadamente estará puesta en las manos y los escritos de los conquistadores  y su versión oficializada defenderá creencias y valores que les darán poder y fortaleza, dominio sobre extensos territorios que han de ocupar a sangre y metralla.

Bajo ese denso velo de dogmas, miedos inducidos, imposiciones y la sumisión de los pobladores de diversos espacios, el grupo que acompañará y se diversificará con Los Señores de la Luz, continuará su recorrido.

El Ofrecimiento

Llegado el momento del encuentro los 22 iluminados reunidos hicieron un ofrecimiento en aquel territorio centroamericano, Erandi observó la conjunción de astros que los recibía de forma especial en el cielo y éstas fueron sus palabras:

Venus, la Luna, Júpiter y Saturno acompañaron el ofrecimiento

“Hay una necesidad manifiesta, no hay intención de frenar, el espacio promete cosechas y buenos augurios ante nuestros ojos; debemos priorizar lo que es valioso ante lo que todos vemos desde lo alto, los ojos del cielo nos observan, son los señores de un tiempo que nos espera, son las voces de los que estuvieron cercanos en tiempos  que desconocemos.

Agradecemos lo logrado y todo lo que está por presentarse, la fortuna es un juego malicioso, debemos reconocer que lo que nos da, nos puede ser retirado, pero siempre recordaremos con alegría este momento de gozo.

Como líder visionaria quiero que cada uno de ustedes tengan en cuenta el sentido común, cada uno de nosotros deberá jugar con sus atributos, la vida nos ha permitido comunicarnos con un lenguaje nuevo y diferente al de los demás, usémoslo con inteligencia y mesura.

El mundo es de aquellos que ven los triunfos al completar un proyecto, al cerrar etapas, no nos detengamos para mirar lo que no fue posible, seamos conscientes de que muchas situaciones las tendremos en contra.

Qué cada idea los motive, el mundo es un lugar para tomar posiciones y ser estratégicos, que la luz nos acompañe y logremos mantenerla encendida recordando el ejemplo de La Dama de la Flama y su eterna presencia entre todos nosotros”

Todos se tomaron de las manos en aquel círculo concéntrico donde estaban los 22 iluminados y el resto de visionarios que conservarán en sus mentes y corazones las palabras de Erandi.

Apéndice:

Este es un pequeño adelanto de lo que vamos a ver en el siguiente libro que ha de iniciar con una acalorada discusión de cuatro hombres, uno árabe, el otro japonés, con ellos se encuentra un hindú y un descendiente de Jinru.

El escenario se establece en el año 2237 y la conversación se centra en el interés del japonés por revivir las teorías de un pseudocientífico que vivió muchos años atrás, a quien considera no se le dio el verdadero valor por sus investigaciones.

Todos ellos buscan una clave que ha resultado un camino infructuoso, una serie de ensayos y errores que no han dejado nada bueno, solo pérdidas millonarias y enorme frustración.

Este libro concluye en el día dedicado a Marte, 9 de noviembre 2021 y en el calendario asgardiano en el día dedicado a Júpiter, 5 de Sagitario, año 0005

Notas de la autora:

Fotografía de la noche del 8 de noviembre 2021 de la autora: «La fabulosa conjunción»