Víðófnir, el sello de fuego


La mañana ya había avanzado pero el Maestro  se encontraba rendido por el dolor, lo único que recordaba era el nombre de aquella persona con la que debía en un momento de encontrarse en alguna parte, pese a ello, reconocía que tenía que ser muy cauto al momento de nombrarlo o preguntar por él, recordaba con claridad las palabras de Freyja, y en verdad le atemorizaba que su pregunta llegará a la persona equivocada.

Distraído en sus pensamiento de pronto vió en el umbral del granero a un varón corpulento que se acercó a él con una pregunta:

— ¿Es verdad que estás tan loco como yo? 

El hombre se acercó con una risa de esas que se contagian con facilidad y el Maestro solo se tocaba con dolor el torso dolorido y magullado por los golpes asestados por los hombre de la taberna. El hombre buscó donde sentarse y le extendió la mano al Maestro diciéndole:

— Bien, aquí me tienes, yo soy Nydam.

El hechicero abrió muy grandes sus ojos, no cabía en su sorpresa y su alegría iluminó su rostro al observar la sonrisa en aquel varón de ojos verdes como la esmeralda, luminosos y felices y una cabellera híspida y roja como el fuego.

A diferencia de su hermana Ave que tenía un cabello rojo, sedoso que le caía como un manto por la espalda, este hombre parecía traer un incendio en la cabeza.

Con gran alegría el Maestro le extendió la mano y expresó:

— Mucho gusto, me llamo Maestro, veo que por acá corren muy rápido las noticias.

— Así es, ven trata de levantarte te llevaré a mi casa, mi mujer sabe de hierbas y podrá hacer algo por tí, tenemos que conversar de esa idea tuya tan disparatada; dicho esto soltó una sonora carcajada.

Ya en su casa le contó que habían nacido envidias alrededor de él porque se había ganado el aprecio de un joven galante, de esos que hablan bien y convencen a la gente para hacer las cosas y además  con una historia muy privilegiada desde el día de su nacimiento.

Mientras la mujer le colocaba una pócimas en el torso, Nyman seguía con ese apasionante relato:

— Este joven del cual te hablo, al momento de nacer su llanto resquebrajó las maderas del techo y un rayo de sol penetró por el hueco en la madera iluminando su cabeza; los padres fueron en busca del consejo del oráculo para comprender de qué señales se trataba y el mensaje fue determinante:

“El destino de tu hijo tendrá éxito entre el martillo de Thor y el fuego”

Como te darás cuenta, ahora que es un joven, un buen día se presentó en mi puerta y me dijo que yo era el elegido para construir las embarcaciones más fuertes y atemorizantes para el combate, no me preguntó si quería ayudar, sólo ordenó y puso en mi mesa una buena cantidad y solamente dijo empieza ya Nyman.

Todos aseguran que estas tierras danesas tendrán a un Rey Vikingo, no se si será él o su hijo… Pero la señal del oráculo marcó su destino.

Ahora dime, ¿Qué idea puedes compartir conmigo de una embarcación poderosa, muchacho?

Apoyando en un brazo para incorporarse lo más posible, miró fijamente al hombre que lo interroga y exclamó:

— Aquel que combata en las profundas sombras y espere paciente el encuentro con la más luminosa de las certezas al observar de nuevo al señor de todos los amaneceres,  una nave que no tema a los monstruos y posea el poder de amedrentarlos.

Nyman y su esposa lo miraron con ojos asombrados y las bocas abiertas.

En ese mismo momento en tierras lejanas Ave y Estrella seguían con sus manos formando un puente repitiendo ocho veces su conjuro en espera de Víðópnir cuya señal llegaría puntual hasta el aliento del Maestro y cuyo paso por ese puente que ellas crearon recuperó el esplendor  y los cantos de todas las aves en el lugar que se encontraban, ambas descansaron clamando con fuerza:

Víðópnir al cruzar el puente restableció el orden

¡ El fuego amigo ha sido decretado!

Nota de la autora: 

Según el poema Fjölsvinnsmál, Víðópnir o Víðófnir es un gallo que se sienta en lo alto del Mímameiðr, un árbol que muy a menudo se toma como equivalente del árbol del mundo Yggdrasil. Por otra parte, un nombre que no aparece en ninguna otra fuente escrita medieval.

¡Clamar por el fuego amigo!


Ave y Estrella siguieron su camino desde la costa hasta una zona montañosa, ya habían transcurrido varias visitas del señor del día y la dama de las noches, que en aquellos momentos crecía esperando su esplendoroso momento de redondez en el firmamento, se habían despedido de unos aldeanos que las trataron con benevolencia, ya que sus conocimientos de las hierbas curativas le habían quitado un dolor de muelas a una anciana muy querida de todos ellos y vieron que el lenguaje de señas, aun siendo excéntrico y algo teatral les permitió compartir alegría y conectarse en un lenguaje nuevo con aquellos pobladores.

Estrella señaló un claro en el bosque donde descansar, habían decidido partir muy de madrugada y el cansancio se hizo presente, pero no solo eso:

— Ave, te  das cuenta del silencio que hay en el bosque, es muy extraño.

— Debemos estar atentas debe ser el aviso de una señal, debemos concentrarnos, señaló la mujer al momento que buscó entre las copas de los árboles algo que le diera pistas de lo que estaba sucediendo.

Por su parte Estrella miró el cielo en busca de algo que  les ayudará a entender lo que sucedía, por su mente cruzaron infinidad de situaciones que la alertaron, pero no tenían fundamento si lo que ella pensaba no se reflejaba en el cielo. Hasta que apareció, portentoso y enorme, al momento que la hechicera puso su manos sobre el hombro de Ave y exclamó con vehemencia:

— ¡Hermana, él renace de las cenizas en el más cruel de los silencios!

El alma del Maestro en el cielo

Ambas mujeres se sorprendieron ante la imagen descomunal de aquella ave en el firmamento y unieron sus manos por las palmas para clamar por el fuego amigo:

Rodealo de calma, rodeado de comprensión, dale fortaleza ante la más grande desolación, que encuentre el fuego amigo que necesita para seguir, que su voz sea escuchada por la persona correcta, que el amor en su corazón lo ayude a no perderse en la tristeza.

Esta frase fue repetida, 8 veces el número del infinito, el número de lo que ellos representaban desde ahora y para siempre como el Clan del Hechizo de Ave.

Nota de la autora: Se cree que esta ave mitológica nació en Oriente y fue adoptada posteriormente por los griegos. Para las hechiceras de mi relato no es reconocida como el Ave Fénix, para ellas es un símbolo del alma del Maestro, su preocupación, las acerca a imagenes de situaciones que puede estar atravesando su hermano.

Fotografía de la autora Ariadne Gallardo Figueroa: “El ave renace”

La buena fortuna de Anker


En el lejana Creta, ajenos a todo las vicisitudes por las que atravesaba el Maestro, la vida transcurría entretenida con las travesuras de Ariadna (Αριάδνα) que ya daba sus primeros pasos y su mundo cambió de una forma total, cuando no depende de alguien para irse a otra parte de la casa si lo deseaba.

Anker llegó aquella tarde con el rostro iluminado por la buena fortuna, llegó gritando con tal júbilo que Ariadna quiso correr y quedó sentada en su intento enmedio del umbral y maravillada por la  visión más agradable que jamás hubiera imaginado, su padre jalaba con un trozo de cuerda a un hermoso  borrego y con regocijo expresó en voz alta:

— Mantis, Ariadna, miren la buena fortuna está de mi lado, al fin la cosecha ha sido suficiente, pude comprarlo.

Su expresión era de total felicidad, contagiado de alegría, alzó en brazos a su hija y la acercó al dócil animal  al momento que le dijo:

— Este bello borrego te dará tu primer ovillo de lana querida hija, volveremos a empezar de cero, la vida nos sonríe.

El recién llegado borrego (Ovis orientalis aries), se convertirá en un gran amigo y compañía para Ariadna

Mantis los miraba con total alegría y meditaba sobre la esencia misma de ese bello animal que había llegado cuando la Luna creciente asomaba en el horizonte y dijo para sí:

< Vaya, la señal en la Tierra, los frutos en el camino. Ellas han dejado el agua, ahora puedo intuir con claridad.>

Los tres se abrazaron con alegría, la esperanza y la paciencia, estaban de su lado 

La más cruel de las tragedias


Mirar al pasado, no nos cambia como humanidad

hasta ahora es así, somos viscerales, defendemos al grupo que nos sustenta

tenemos apetitos y deseos, de esta forma colocamos nuestra huella en la tierra,

a veces logramos que llegue más lejos

A lo lejos vemos entre la bruma una  pequeña población, un sitio donde los charcos de lluvia se han vuelto escarcha y con el paso de las horas hielo. Ante los ojos de nadie se observa en el total abandono un cuerpo que yace en el suelo, cerca de un tiradero de basura, solamente el despojo que yace herido puede percibir en la distancia el barullo y risotadas de varones y risas de mujeres, con la respiración entrecortada se escucha su dolorosa queja:

— ¡No soporto más este hedor a vómito y desechos de comida, oh!

Su rostro desfigurado por la sangre que emana desde su ceja derecha, le impide una visión clara del entorno, su pesadumbre es impresionante, no sabe si el dolor de su ignorancia es más fuerte que el de su cuerpo herido, infructuosamente intenta levantarse en varias ocasiones sin conseguirlo, el dolor en el costado le recuerda el golpe seco de la patada que recibió una vez que lo tuvieron en el suelo.

Cierra los ojos apesadumbrado y recuerda cada detalle con rabia, incluso llorar es incómodo las heridas arden. 

— No puede ser, era mi esperanza pero me he equivocado totalmente. Dice para sí el sujeto herido.

Cada imagen resuena en su memoria con claridad, a lo lejos escucha la voz rasposa del bruto que alardeo:

— ¡Eres un imbécil como te atreves a venir con ese estúpido cuento! ¿Qué te ha hecho pensar que pondremos a tu servicio nuestro tiempo y dinero en esa descabellada aventura?

Recordó cuando otro hombre en el fondo de aquella taberna le gritó:

— Eres tan testarudo como el skidespræller (insulto danés), de Nydam, en lugar de venir a dejar su dinero para disfrutar de estas bellas, lo dedica a imaginar estupideces tan grandes como las que tú dices.

Un tercer hombre tenía a horcajadas a una mujer de carnes flojas, algo regordeta y con pesar el hombre recordó la forma como frotaba sus manos en los senos desnudos de aquella mujer, delante de todos, al tiempo que decía:

— Aquí es donde el dinero tiene brillo, esto no son falsas ilusiones…

Llegó a su memoria como una ráfaga la forma como alguien a sus espaldas entre  la confusión que ofrecía tal espectáculo, lo jaló con fuerza de los cabellos arrastrado su cuerpo  afuera de ese lugar, a ese hombre se unieron otros más y lo golpearon sin piedad, lo tomaron por las piernas y los brazos y lo tiraron en ese lodazal nauseabundo.

Las risas, fueron desapareciendo y la noche cubrió aquel sitio, sus intentos por levantarse eran en vano, las quejas del Maestro se dejaron escuchar:

— Lo único que viene a mi mente es que esos hombres me han golpeado porque me temen, no desean que lo que digo pueda interesar a algunos, se quedarían sin hombres que los ayuden a pescar para hacerse de dinero y gastarlo ahí.

De pronto un aroma tenue y delicado, fresco y muy agradable invadió el ambiente, resultaba del todo incomprensible para el Maestro, cuya mirada no era clara, solo lograba ver entre brumas, aquello no tenía explicación, hasta que escuchó una voz que provocó que su rostro se iluminara:

— Así que debo entender que tengo el privilegio de haber sembrado en tu cabeza la idea más impresionante que se haya escuchado jamás…

— Señora, usted me inspira

Hubo un silencio que se prolongó más de lo esperado, resultaba incómodo, el Maestro no podía ver el rostro de aquella enigmática dama, por supuesto que la recordaba con impresionante claridad, su memoria no la olvidaba, desde aquella vez que la tuvo frente a sí en el mercado. Su corazón se aceleró a un ritmo impresionante, pero no se atrevió a decir nada, solo espero atónito su respuesta, aunque le hubiera gustado mirar la impresión que causaron sus palabras en ella.

— Muchacho, esos hombres no te temen, te desprecian, tanto o más que a Nydam, ¿Entiendes?

— Sí me di cuenta…

— Cierra los ojos. Pidió con firmeza la señora a quien él relacionaba con Freyja, pero no se atrevió a preguntar si en verdad era ella.

Con docilidad cerró sus golpeados ojos, esperando sentir de nuevo la mano de Freyja sobre su pecho; para su sorpresa, su tacto se poso sobre sus ojos, el delicado aroma que despedían y lo fresco de su caricia, se tornó en el más curativo y delicado de los elixires; cuando la dama retiró su mano, presuroso abrió los ojos, su mirada le permitió  ver con asombrosa claridad el entorno, busco desde aquella posición incómoda a la mujer, mirando a un lado y otro, pero no la encontró. 

Poco a poco el fresco aroma se fue apagando para encender en el rostro del Maestro una sonrisa agradecida. Esta vez no la buscó con impaciencia y desconcierto, se dio cuenta que así tenía que ser y no de otra manera.

Su cuerpo se llenó de una vitalidad inusual dadas las circunstancias en las cuales se encontraba, tuvo fuerza para incorporarse poco a poco y alejarse para siempre de aquel sitio. Camino con dificultad hasta el granero donde un campesino le había ofrecido en pasados días un rincón para dormir.

Definitivamente le costó mucho trabajo conciliar el sueño aquella noche, fueron demasiadas emociones para un solo día, pero antes de caer rendido por el cansancio exclamó:

— ¡Debo conocer a Nydam, hacerlo mi aliado!

Destellos ancestrales


Ambas hechiceras observaron perderse en las aguas la nave del Maestro, en el momento que aún abrazadas por los hombros contemplaban el maravilloso espectáculo del navío alejándose, Ave señalo con profunda emoción:

— ¿Te diste cuenta del abrazo que nos entregó el Maestro, percibiste lo mismo que yo?

— Por supuesto Ave inmediatamente me di cuenta que no viaja solo, aún se encuentre el tacto suave de la mano de Freyja sobre su pecho, te puedo asegurar que gracias a ello, el tendrá la suficiente valía para enfrentar al más fiero y terco y convencerlo que aquello que ella le hizo ver, eso que forma parte del secreto que nos contó cuando reconoció la redondez del señor de los amaneceres.

— Así es, nunca olvidaré ese momento, tampoco aquel cuando conoció por un instante a quien comparte sus sueños y esperanzas desde la distancia.

¡Qué fascinante es vivir ilusionado, enamorado, emocionado! Me contagia de esa sensación…

— Igual a mí me da fuerza para enfrentar el futuro con un fuego interior que no se apaga. Así es Estrella, al grado que no temo por encontrar a personas hablando en símbolos que no conocemos; aunque te diré que eso se lo aprendía Seagull, así es.

Estrella la observó con atención y le dijo:

— ¿En serio, cómo explicame?

— Ningún humano escapa al sonido de las aves, cada uno de ellos tiene un modo de entrar en la mente de los humanos y decirles si ponen atención en lo que les rodea, el sentimiento que los mueve, la oscuridad y luz que son.

— Mmmh! En todo esto el influjo del Hechizo del Ave nos será de gran valor

— Nada escapa al Hechizo del Ave para protegernos hermana, recuerda la última y trágica vez que lo portamos, en nuestro rostro, provenía de la sangre de un cuervo caído en batalla, nos ayudó a ser guerreras ante la persecución del cazador.

Estrella la observó con pesadumbre, recordando los amargos momentos que vivieron el día que perdieron dos de ellas la vida terrenal y agregó:

— También debemos recordar el momento en que fuimos poseedoras de ese privilegio, cuando el Maestro recibió la sangre del anciano cuervo de Odín, quien antes de partir a Valhalla, decidió entregarnos su sabiduría formando el Clan de Hechizo de Ave.

Ave suspiró y se llevó las manos al pecho, al momento que miró al cielo y exclamó con esperanza y una mezcla de melancolía:

— Tal vez en el futuro volvamos a encontrar el momento de mostrarnos ante el mundo con nuestra señal mágica, amada hermana, todo puede suceder.

No hubo respuesta sino la risa de ambas mujeres quienes alegres levantaron sus enseres para seguir la ruta que instintivamente las llevaría a su destino.

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El momento más difícil, el adiós definitivo


El Maestro, Ave y Estrella miraron con alegría la costa que se presentaba delante de ellos, la miraron con recelo, desconfianza, esperanza y una mezcla extraña de melancolía. A partir de ese momento sabían que su vidas se separarían y no era fácil. No era suficiente toda la magia que poseían para entender lo que es separarse de un ser al que se amaba profundamente y eso lo aprenderían en ese momento.

La gaviota, recuperada del todo, gracias a los bálsamos de aceite de hígado de los peces, por fin revolotea con alegría y los tres navegantes con lágrimas en los ojos la vieron volar, agradecieron su ayuda como mediadora de los mensajes que les fueron necesarios en el momento que los necesitaron. El Maestro entorno su mirada alegre y le gritó:

— Tal vez tú o otra de tus hermanas me lleven mensajes en el futuro, no lo olvides, recuérdalo por favor querida Seagull.

Atracaron la embarcación en una costa que hoy conoceríamos como área polaca, incluso el viento era diferente para todos ellos; se miraron en silencio y fue Estrella quien decidió hablar y proponer algo práctico:

— Después de tantos días en el mar imagino que desearás un poco de descanso bajo tierra firme, Maestro.

— Creo que es una buena idea, además me gustaría que mis planes hacia el siguiente sitio los podamos conversar antes, desde luego voy a necesitar una embarcación más fuerte, debo conocer en los rostros de otros la posibilidad de aventura, debe haber más que piensen que certeza es real.

Ave, los escuchaba y con mirada preocupada exclamó:

— Al menos entre las aves, ya se ha dispersado el mensaje, nosotros sabemos que muchas son capaces de colocar mensajes en la mente de los humanos, saben cuales son sensibles para entender.

— Estrella asintió y observó el territorio que estaban a punto de caminar, cuando apretando los labios añadió:

— ¿Qué hubiera sido de nosotras sin los murciélagos? Esta tal vez no sería nuestra ruta, tienes toda la razón querida Ave.

El Maestro las tomó por los hombros y las instó a que bajaran de la embarcación para buscar un sitio donde acampar antes del anochecer.

— Son nuestras últimas horas juntos y quiero grabar en mi mente los recuerdos de sus risas, sus miradas, donde siempre he encontrado lealtad, amor, comprensión y la más pura solidaridad amistosa que jamás un ser humanos haya podido experimentar.

Ante las palabras del Maestro ambas mujeres sonrieron, su dicha era opacada por la melancolía, pero el destino aún ante la posibilidad de ser modificado ya había marcado para todos ellos un derrotero y era necesario seguir adelante.

Esa noche ante la fogata que prepararon, recordaron viejos tiempos cuando siete hechiceras se reunían junto al Maestro en las noches para compartir sus experiencias, sus opiniones y escuchar los comentarios siempre vivaces de cada uno de ellos que tanto les deleitaba y enriquece el alma y los pensamientos.

Las lágrimas aparecieron ante la pérdida de tres de ellas, aún cuando sabían que nunca se habían ido, de alguna forma el sentimiento humano imponía un reto que era complicado de vencer.

El Maestro habló y decidió sellar con un ritual rúnico y lleno de esperanza lo que les deparaba el momento y lo que podían esperar en los días venideros:

Juntos invocaron la fuerza de Odín y le imploraron claridad en la tirada de runas, le hicieron saber que de ello depende en gran parte sus proyectos y planes futuros, al instante el fuego crepitó con fuerza y una llama de tonalidades azules les hizo sentir que la presencia del Clan del Hechizo del Ave estaba presente para presenciar este importante momento en sus vidas.

Cada uno unió sus manos a las de sus otras hermanas que en espíritu les dotaron de los símbolos para ser interpretados en aquella noche especial y este fue el resultado: 

Apareció la runa Peorth, el destino, boca arriba: Anunciando cambios importantes, donde cada uno de ellos impondría una creciente sensibilidad, y al mismo tiempo, más justa que les ayudaría  a tomar las decisiones acertadas.

En segundo lugar se presentó la Runa Is, que expresa la voluntad:

Simbólicamente, la runa Is anuncia la puesta en marcha de una nueva línea de conducta y tomar decisiones definitivas para centrarse de nuevo en lo esencial.

El tercer sitio le correspondió a  Runa Sigel, es el símbolo de la victoria:

Simbólicamente, la runa también conocida como Sowilo anuncia un nuevo ciclo que presagia un triunfo de energías positivas, donde se han llevado acciones de gran esfuerzo que terminan ayudando a cada uno de los participantes de esta tirada a  nacer en un  sentido amplio de la palabra. 

Para los tres que se encontraban en ese sitio distante a sus tierras, no fue difícil escuchar una voz que susurro a cada uno de ellos:

— Cada uno de nuestros caminos, estará comprometido con cambios importantes, que nos van a favorecer, es nuestra oportunidad en este periodo de emprender la transformación total. Seamos cautos pero constantes.

Para los tres que se encontraban en ese sitio distante a sus tierras, no fue difícil escuchar una voz que susurro a cada uno de ellos:

— Cada uno de nuestros caminos, estará comprometido con cambios importantes, que nos van a favorecer, es nuestra oportunidad en este periodo de emprender la transformación total. Seamos cautos pero constantes.

Esa noche sus esperanzas se vieron renovadas, la voz de Sol en sus mentes les hizo sentir que su presencia estaría siempre floreciendo en sus caminos, instándolos a poner voluntad en sus trayectos y a no dejar de mirar en la magia su mayor fortaleza.

Pese a los buenos augurios les costó trabajo conciliar el sueño, las emociones recibidas después del ritual y la plena conciencia de que se preparaban para decir adiós al Maestro, les pesaba. Llegó el alba y con ella ese momento que no querían y que hubieran deseado retrasar lo más posible.

El maestro con lágrimas en sus ojos y con la voz entrecortada, recordó cada una de las palabras que se dijeron la noche anterior, los planes que pusieron ante el fuego,  testigo crepitante que los acercó a la magia y la esperanza más vital. Abrazó con fuerza a sus hermanas y acarició sus largas cabelleras. Por último subió al navío y les lanzó un abrazo exclamando:

— Hoy suelto amarras y voy en busca de un encuentro que nos debo seguir postergando, seamos fieles al Clan, entre nosotros existe una conexión que no se ha de romper jamás, cuidense, sean sigilosas ante el peligro  y valientes en el camino.

Por último miró el ancho mar y con voz segura y esperanzada le habló a  Freyja:

Dame tiempo para encontrarte, para volver al juego,

para nutrir tu espacio de nuevos retos,

haz que mi aliento se detenga de nuevo,

sorprenderme con la magia de tu encanto.

Sólo entonces habré vivido de nuevo.

Ave y Estrella sintieron en sus almas estrujarse con un dolor que no se calmaría, que habría de quedarse  en ellas para siempre.

Fotografía de tirada de runas de la autora es  real y  correspondiente a este día 16 de Enero 2021, no es una composición hecha deliberadamente.

5 versos del poema “Soltar Amarras” de la autora, Ariadne Gallardo Figueroa 

La confianza arde en el fuego


Aquella noche, Sie no pudo conciliar el sueño, su alma viajaba en busca de la idea perfecta el cómo acercarse al objeto de sus palabras y símbolos, que éste fuera preciso y adecuado. Recordaba uno a uno los textos que había realizado en su trayecto, algunos estaban encendidos de una luz difusa que se perdía como la llama de una vela en medio de la oscuridad más profunda y eso le molestaba, no tener claridad, estar a ciegas en medio del camino  y sentir que la idea precisa no llegaba a su mente y su sentimiento la agobiaba sobremanera.

Finalmente se despertó cuando la noche aún era profunda y Amin también, éste le dijo con la voz perdida entre bostezos:

— ¿Qué sucede Sie, que te mantiene dando vueltas sin poder dormir?

— Me molesta no poder decir lo que mi mente lleva adentro, siento que me atropelló en una maraña distante, no es lo que espero.

Amin se frotó los ojos con inquietud y le dijo con firmeza:

— Concéntrate en mirar hacia ese sitio que te espera, tal vez esa sea la razón por la cual tu confianza se pierde. ¿Qué es lo que miras más allá de la arena, más allá del hombre halcón que ha perseguido tus sueños, incluso más allá del escorpión que se hundía en la arena para no perder la vida?

— Veo fuego en rollos de raíces pintados con símbolos como los que estoy aprendiendo a hacer, veo a un grupo dedicado en atesorarlos.

— Ese fuego es luz en cada uno de esos papeles o qué clase de fuego observas

— Es fuego avasallador, fuego destructor… Al decir estas palabras, la mirada de Sie, se tornó preocupada y su alteración la hizo llevar sus manos al rostro, como intentando no ver más de todo aquello.

Si fuera mi presagio una certeza y es verdad que es lugar arderá en llamas, exclama Sie.

— ¿Crees que todo lo que tienen esos materiales solamente por tener palabras son valiosos?

— Lo escrito ahí debe ser de un valor incalculable para que esos hombres le dieran un recinto tan especial… Tal vez eran palabras como las mías, oscuras y sin la suficiente luz para ser portadoras de confianza. 

Amin rascó su nuca buscado la respuesta adecuada para ella, se llevó la mano a la barba y la frotó con insistencia, no llegaban a él ideas para interpretar lo que Sie le había dicho, hasta que de pronto la miró con serenidad y explicó:

— Tal vez no todo aquel  que se concentra en escribir dice lo que necesita decir, también debe ser invadido por las sombras y muchos de esos papeles sean la sombra de una idea que necesita ir más lejos.

Todo mundo atesora su camino de la oscuridad a la luz, es por eso que te he pedido que no deseches lo que has escrito, si tu amor por las palabras hilvana adecuadamente la secuencia, la luz aparecerá.

El verdadero problema es que no todos los humanos logran concentrarse lo suficiente en una tarea propuesta, su interés al no encontrar respuestas, se pierde y van a otra cosa, olvidan que los llevó a ese enamoramiento para decir lo que era necesario.

Entonces su oscuridad se planta en los recintos, donde otros irán en busca de luz y no la encuentran, las preguntas los llevan a desconfiar, enemistarse con los que guardaron con celo sus ideas y no las continuaron.

Sie, lo miró con expresión preocupada e interrogó:

— ¿Entonces de qué sirve que yo conserve mi oscuridad si puede provocar la ira de Dioses y humanos?

Amin la miró con una sonrisa y la abrazó con ternura y musito cerca de su oído:

— Porque aquel que conozca tu camino sabrá que no abandonaste, que tu oscuridad te llevó a la luz y no necesitarás de guardar en un recinto especial tus palabras escritas, serán parte de ti, cualquiera que te pregunte entenderá que tu mente es el recipiente de toda tu riqueza y que ha sido compartida, replicada por otros, que confiarán en la luz que puedes darles. La confianza debe arder en el alma.

Sie, lo observó con asombro y añadió:

— Si fuera mi presagio una certeza y es verdad que es lugar arderá en llamas, todos los que continúen su labor hacia la luz, llevarán en su alma sus aprendizajes, sus tareas serán con el tiempo la luz más brillante para iluminar a otros.

Amín la abrazó y la recostó junto a su regazo para recuperar algunas horas de sueño antes de que la caravana volviera a moverse hacia aquel enigmático destino. 

Fotografía tomada de https://lapiedradesisifo.com/2016/10/03/alejandria-no-puede-morir/

Amin: Todo escritor es un alquimista


Sierpe que ahora se había convertido en Sie, viajaba hacia Oriente, intentando escribir en su idioma rúnico lo que percibía y le estaba costando un inmenso trabajo entender aquellos parajes bajo la lengua de los seres que viajaban en la caravana, de lo rúnico al árabe había una brecha enorme.

En su frustración  el enojo  se apoderó  de ella aquella noche, cuando Amin intentó abrazarla ella entre sollozos comenzó a golpearlo con fuerza en el torso y gritó:

— No puedo más esto no es fácil, no se que aventura es esta si no comprendo todo cuanto veo, escucho y siento.

Amin la abrazó más fuerte, la rodeó con sus brazos y acarició su piel con ternura, sin importarle que ella deseara zafarse para seguir golpeando con su delicado cuerpo al hombre que otras veces amaba y besaba  con tanta pasión y ternura. Entonces le preguntó:

Todo aquel que se asombra con aquello que descubre y decide indagar su valor, es un alquimista en potencia.

— ¿Sabes que todo escritor es un alquimista?

— ¿Alquimista? Nunca conocí a ninguno, recuerdo que Sol se internaba en ocasiones a lo profundo del bosque y cuando regresaba nos respondía que había visitado al Alquimista, pero él nunca fue a vernos, pese a que el Maestro le decía: 

“Trae a ese a casa, no me gusta que seas tú quien tenga que ir a verlo, es peligroso”

Sol solo negaba con la mirada y permanecía callada por horas, así que no tengo idea de quien sea.

Amin la abrazó con fuerza y señaló que no era fácil conocerlo, pero que él explicaría lo que llevaba a una persona que se asombra de la vida, tratando de explicar cómo lo hace un alquimista. Acarició su pelo de azabache y plata y la invitó a sentarse a su lado para comenzar este apasionante relato:

— El alquimista transforma la propia vida, cuando ante él se presenta una dura piedra, oscura y fría, la rodea, analiza, cautiva y enamora, coloca en ella artilugios y pócimas diversas, lo vuelve a hacer. La envuelve en mágicos ropajes, hasta conseguir que la roca muestre una diminuta fisura.

La realidad es lo mismo, te muestra algo impredecible, duro al entendimiento, no te deja otra alternativa que colocarla ahí, en medio de tu propia historia  y rodearla, danzar junto a ella, cubrirla de tus sonrisas y encantos, no abandonar, tratar de explicarte que sucede dentro de ella.

Llega entonces el momento que su dureza se quiebra, se fisura y puedes entrar para descubrir si en ella hay o no la nobleza de una piedra preciosa o sólo es un terrón inerte, ígneo.

Ahí no termina el trabajo del alquimista, él debe ir  más lejos, penetrar la fisura con entereza, colocando diversos humores dentro de ella hasta lograr que el siniestro tono oscuro se transforme en una cristalina roca brillante, solo entonces podrá mirar a través de ella, aumentar su capacidad de entendimiento y seguir descubriendo en sus transparencias aquello de noble y etéreo que pueda la roca mostrarle.

De igual manera es la realidad para el que escribe e indaga en cada detalle los misterios de la vida, si no cede en su intento, logrará que ésta le muestre todo su encanto y lucidez; su capacidad de asombro envolverá sus días y cada hora será preciosa para reconocerse en lo que antes solamente era una ruda e impenetrable roca oscura.

Sie, lo miró sorprendida y señaló:

— Mis palabras y mis actos, ahora son oscuros y rudos, inentendibles para los otros y para mi misma.

— Así es amada mía, pero tu tenacidad y entrega apasionada en todo lo que haces, tendrá frutos. Deja que te cuente la parte más maravillosa de ese trozo de piedra que trabaja con esmero el alquimista.

Una vez que el alquimista logra encontrar los ingredientes que fueron capaces de tal transformación, vierte una sustancia desconocida para los otros mortales, algo que está hecho del material mismo de la vida y de esa forma enciende el blanco brillante a un apasionado tono rojo translúcido, al que nombra con palabras que sólo él sabe escribir, son únicas y lo hacen especial entre los otros.

Sucede lo mismo con el que escribe y en su trabajo constante termina descubriendo su razón de vivir, al colocar la esencia misma de su experiencia en lo que hace, solo entonces lo transforma en arte.

Sie, lo miró con asombro y en tono firme apuntó:

— Solamente dejará su arte al momento que la vida misma apague su fuerza y brillo, pues todo lo que con pasión se hace definitivamente es una constante entrega.

Sie y Amin se miraron sonrientes y reconocieron que la belleza de todo cuanto les rodeaba en ese momento de sus vidas cobraba sentido.

Composición fotográfica de la autora, Ariadne Gallardo Figueroa: “La tenacidad del alquimista”

La dama atada entre lo divino y lo terrestre


Surge la pregunta obligada: ¿Quién es Sol?

Si acaso en todas ellas la naturaleza es la guía, tenemos un dato fundamental para entender hacia dónde vamos, o para ser más precisos de dónde venimos… Desde el momento que ella conoce al alquimista nos damos cuenta que su relación no es de ese mundo, tal como es señalado al Maestro.

En el momento que ella toca el hombro de Sierpe y le advierte al salir de la cueva donde se encontraban los catalizadores de energía y mensajes, es decir, los murciélagos y le dice:

¡Serás una sierpe de otra estirpe!

Precisamente en el momento que le hace intuir su paso por Egipto el camino que ha de seguir hacia Egipto, por tanto, citemos a Raimundo Lulio cuando señala:

“La alquimia se propone reproducir a escala humana el proceso de creación del cosmos” en el Libro del Caos escrito en 1275.

Ahora se nos abre un panorama donde adquiere significado que ella la envíe a la cuna de la alquimia que se instaura en tres espacios del planeta:  

Grecia, el sitio al cual dos de ellas han de llegar;  Egipto, el sitio que ha de visitar Sie, antes Sierpe;  China, el obsequio fascinante con el cual difundirá lo descubierto es precisamente la tinta.

Por tanto, si el sol brilla para todos y en diversos espacios del planeta, el alma del mundo, se refiere a una connotación exquisita para relacionar el verdadero concepto de la hechicera líder de nuestra historia.

Del negro, al blanco brillante, su naturaleza final es el rojo traslúcido y brillante, fue nombrada Piedra filosofal.

¿Acaso conocemos el color de la piedra filosofal? Sí lo sabías, has entendido algo más del hilo conductor de este relato.

Fuente bibliográfica : Profesor de investigación en el Instituto de Catálisis y Petroleoquímica del CSIC, Joaquín Pérez Pariente

Reflexiones antes de iniciar el siguiente trayecto de “Hechizo de Ave”


El espacio donde viven todos ellos, es un lugar en el mundo que al igual que en otras latitudes la hechicería inicia un recorrido que no es comprendido en la mayoría de las casos, entre mitos ante lo desconocido la vida trata de abrirse camino hacia la luz del conocimiento, no es fácil, hay grupos que, al igual que ahora detentan el poder, compran los privilegios y favores de algunos  y siembran el miedo en otros.

La mitología pronto se abrirá paso para imponer valores y darle preeminencia a historias cuya lógica quedará en la mente de generaciones futuras de forma impresionante. Muchos serán motivados a mover ejércitos enteros bajo la mirada atenta del astrólogo del Rey, el cobro de impuestos será una de las tareas del señor de la Tierra y que mejor que albergar bajo la tutela de Tauro esta necesaria imposición. No es difícil que logren intuir el camino que les espera a Ave y Estrella.

Muchos estudiosos, no necesariamente astrólogos, se han dado cuenta que la humanidad en sus períodos de calma, solamente se acopla al molde que le corresponde y su dinamismo se motiva gracias al tiempo que le lleva erigir monumentos y templos, que justifica y necesariamente se ve involucrado a repetir historias.

Siempre podremos observar nuestra fragilidad y entonces preguntarnos qué hemos hecho para cuando el momento lo cambie todo.

Fue necesario  crear y creer, esto  fue la base de la cultura del poder y el fortalecimiento de los Estados; hasta el momento que  éstos fueron rebasados por todos aquellos que necesitaron de sus riquezas, sus fortalezas y conocimientos. 

Con la mirada más fría hacia el futuro, podemos observar que  basta que un meteorito de tamaño mediano caiga a la tierra y barra con la Muralla China, que un voraz incendio devoró gran parte de la Catedral de Notre Dame; también que un grupo con el poder para lanzar la bomba atómica destruye la vida de miles de seres humanos, solo para demostrar quien es el más fuerte.

No necesitaré dar un salto tan distante, la mayoría sabe lo necesario para entender lo que ahora vive. Sólo confío que la gente que ahora es  lo suficientemente joven para ser adoctrinada, encuentre en sus vidas mientras crece a una Mantis, o pueda reflejarse en la mirada de alguien que rescate su poder para asombrarse de la vida como lo hizo Sol. Alguien que le haga dudar de todo aquello que no se pude cambiar por ser un dogma de fe y le ayude a cerrar la puerta del convencionalismo cuando sea preciso, no cuando ya no pueda ser de otra forma.

Fotografía propiedad de la autora: “La herida de luz”