“Si tu alcance sensorial es limitado, tienes infinidad de opciones para equivocarte”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

La sacerdotisa del templo de Ometeotl, meditaba en su recinto analizando su pequeños artilugios de magia y poderes especiales:

< La Luna es derrotada en su trayecto por el Sol, en pocas ocasiones durante el viaje logra convencerlo, negociar por su vida y sus sueños. Nunca sabremos la fuerza y alcance de ese trato.>

Lo que ella sentía no solo había sido visto y causado pánico en un territorio amplio que formaba la corona de la Tierra, lo que nosotros conocemos como el polo norte, para ella era imperceptible, difícil sin duda era imaginar la verdadera forma de la vastedad que habitaba junto a otros seres vivos. Ella afirmaba con total seguridad:

<Observar no basta, sentir tampoco, sólo con la magia consigo que los pensamientos tengan sentido; las energías cambian, hay mensajes que se repiten a lo largo del tiempo, son frases que he escuchado y entendido en labios de otros y eso es una constante. Las voces se cruzan de un espacio a otro.>

Mientras ella delibera y se adentra en los momentos donde su soledad es la herramienta para el análisis, en otro sitio del mundo el mar se convierte en una fuerza avasalladora que arranca a su paso la calma del otrora bucólico paisaje: 

El hombre del sur contempla la costa, grandes nubes se ciernen sobre su cabeza, percibe que su cabello ha crecido lo suficiente para cubrirlo y golpearle las espaldas, los peces de grandes dimensiones saltan anunciando algo que él no comprende, son delfines o tal vez ballenas, no puede saberlo en la distancia…

Painani igualmente observa a la gran joroba de los grandes cetáceos que saltan desde donde ella se encuentra y con atención se dice:

< Siempre sucede que al salir del agua conectan con la inmensidad de un mundo al que rozan tan solo unos segundos y eso basta para que la magia haga su parte >

Ninguno de ellos es consciente de lo que sucede en los sitios del hielo del norte y el profundo desasosiego de miles de pobladores el presagio de algo temible para ellos se avecina, pero más de un Monarca sabrá valerse de ello para concentrar tropas y lograr que otros se dobleguen a sus intereses.

Si tienes la información completa puedes darle el uso que quieras, si tienes el poder detrás de un mago, puedes ser poderoso y conseguir cuanto  pretendes pero no por siempre. si tu magia no gobierna tu ambición podrás llegar al profundo conocimiento de la verdad que no todos entenderán.

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“Tendrás mensajes del futuro pero no el que lees en los gajos de un fruto, ese que es en verdad lo que vendrá”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

La sacerdotisa miró con cuidado sus herramientas para descubrir lo que su cuerpo presentía, eran mensajes diferentes a lo antes recibido, era el momento de entender que a veces hay acuerdos estelares que desconocemos, que solo podemos sentir y sorprendernos y que marcan el inicio de algo rotundamente nuevo.

Con ágil maniobra tiró sus varas y adivino lo que ellas decían, ahí estaba de nuevo el sentir amigable de Ometeotl, entendió el misterio de un compromiso de esos que son difícil de romper por que no provienen del que te mira de frente, sino de aquel que aún no conoces y que posiblemente marque la pauta de tus pasos y tus metas. 

Sabía que sus preguntas serían capaces de cambios totales, esos que no verían tus ojos en el futuro que se proyecta en ese ser por el simple hecho de que eres quien le permite caminar por tu sendero y gobernar con la verdad lo que toca.

Alejada de toda aquella concentración e ideales, con el corazón en vilo Painani sigue su camino, los pies adoloridos y el alma quebrantada por el temor de lo vivido recientemente, las arenas dieron paso a las rocas que tuvo que sortear con paso cuidadoso vendando sus pies con la piel de los peces que le sirvieron de alimento.

Observó el horizonte que dejó atrás, el norte que no era el mismo que su tutora observaba, pero al final de cuentas un sitio que fue el ombligo que la vio nacer y que no vería nunca más, suspiro con el temor de no entender que le esperaba y al mismo tiempo alentada por los nuevos amaneceres que intuía.

El cóndor observa atento al hombre del sur…

Nada de lo que sabemos nos ayuda a entender lo que no conocemos pero hay seres que cruzan la selva con ánimo diferente y uno de ellos era el hombre del sur:

Él logra crearse una visión favorable de sus aciertos, ninguno de ellos le dará certidumbre, sus juicios de valor  ya no están atados a los de un grupo, viaja solo con sus propios recursos  y sus decisiones hablarán por él, nadie más lo hará.

El cielo mostró su furia implacable y pudo penetrar en la fortaleza que le ofrecía una cascada, alegre recibió el baño más fascinante del camino y meditó para sí:

< A veces nos toca estar donde no tenemos que demostrar a nadie lo buenos o talentosos que podemos ser, hoy disfruto sin tener que dar razones de mi camino a nadie y eso me hace feliz>

Para el hombre del sur pensar como el grupo casi siempre era un agobio, ahora en sus momentos de soledad en aquel inmenso paraje todo era diferente, competir por ser el más fuerte, el mejor, el que tuviera la razón y el que se apegaba a las decisiones del grupo, ya no era necesario.

Pero esto no sería para siempre sus tiempos y horarios se verían fragmentados por aquello que lo esperaba, su destino no era la ermita, sino un vasto valle poblado de otros donde su vida tendría sentido, pero él aún no lo sabía.

El mundo espera que seamos lo que se necesita de nosotros, sólo la justa rebeldía nos hará ser lo que somos y preservar la independencia.

Composiciones de la autora con ayuda de la herramienta libre de filtros de PicsArt

Nota de la autora: los gajos de la fruta se refiere a los meridianos de la Tierra.

Fotografía de la autora “El Cóndor en las nubes”


“Nada nos prepara ante lo imprevisto, solo tu capacidad  para  crear soluciones puede hacerlo”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa 

Painani puso atención cuando se dio cuenta que un hombre la miraba de una forma que le causo pavor, entendió que el cerebro de ese sujeto estaba diseñado para la reproducción y todo razonamiento salía sobrando.

En su mirada entendió que estaba dispuesto a convencerla o forzarla a entregarse a sus deseos, esto le aseguraba un poder sobre ella y su futuro, aquel hombre que la miraba con un deseo que rayaba en la lujuria significaba una ventaja  en la preservación del linaje, aun cuando él mismo no lo tuviera tan claro, al menos Painani trataba de entenderlo de esa forma.

Ella sabía que caer ante el dominio de ese hombre, le robaría la oportunidad de hacer real su encomienda intuitivamente se agarró a su daga de obsidiana como el recurso nico con el cual contaba.  Entendió que no bastaría correr con todas sus fuerzas el macho tenía un cuerpo musculoso y más fuerte  para darle alcance.

Painani grito con fuerza: Tú corres el riesgo ante el filo de mi daga

La herramienta más valiosa que tenía ella no era la daga sino su mente y la estrategia que ella lograra desarrollar le daría ese poder, moverse por intuición o instinto no era importante. La fuerza de aquel hombre en celo, no iba a pensar.

Painani con la fuerza de su astucia, se plantó con energía delante de aquel ser enardecido y le grito:

“Soy Painani y mi dueño es el viento, no podrás domarme, tampoco conservar un futuro fruto de mi sangre, tú corres el riesgo ante el filo de mi daga” 

Dicho esto, colocó la daga en medio de sus piernas… El hombre la miró con ojos muy abiertos y se perdió con zancadas amplias en lo profundo de la selva.

En ocasiones basta hacer ver al otro el horizonte de sucesos que no es capaz de entender si solo ve su propia necesidad.

Fotografía de daga de pedernal


Por Ariadne Gallardo Figueroa

“Hay asuntos que no podemos trasladar a la razón, por que el corazón se niega”

El Mensajero

Nota las cosas cambiaron y el relato sigue adelante, no se detiene, de todas maneras les invito a leer esta reflexión

A nadie nos consta que esto sucedió, la única que aprendió de esto fue quien trascendió a la historia que fue y ella sin duda es Ana Perez Riv; ella, basada en la intuición le siguió el rastro a alguien, pudo mirar a través del espejo, reconocer que no era ella quien estaba en el reflejo y avanzó por el umbral que ahora estaba abierto. No todos pueden pasar, es necesario tener algo que no todos poseen.

Dentro de la genealogía fantástica, reconocemos que todo regresa con una forma distinta y mágica en ocasiones; por eso ella conserva con esmero el espejo humeante de Tezcatlipoca en su recinto.

Ahora bien, Ometeotl, es para la red sensitiva lo que da paso a la voz de lo eterno y volvemos a encontrarnos con el valor de ese aspecto impresionante que es un grandioso instrumento que todos poseemos y que Raudek Vilob al lado de Ingerin Barderian reconocieron gracias a los Drieden, me refiero al cerebro.

¿Quién habita la construcción de la memoria dual en la vida ancestral de las raíces que nunca olvidará Ana Pérez Riv?

Ometecuhtli y Omecihuatl, también conocido como Ometeotl, colocan el alma humana en un cráneo, le dan vida al formarlo de ambos pensamientos el masculino y el femenino en un mismo ser que no es otra cosa que el reconocimiento del humano integral, tal como lo vemos en la ilustración.

Ometecuhtli y Omecihuatl, también conocido como Ometeotl: La dualidad

¿Qué sucede con los otros ambiente que apenas tocamos?

El comercio, las migraciones y las mezclas entre diversas culturas trajo a reos en una embarcación con la promesa de libertad hasta las orillas de lo que los españoles nombraron “La Villa Rica” Veracruz, el lado Este de un mar que no le ayudó a ver lo que pasaría posiblemente años después, de esa forma la sacerdotisa del templo de La Luna y poseedora de las dones de Ometeotl, adivino y presintió que  había esperanza en algunos y deseos de posesión en otros.

Aquel que recorría su trayecto del Sur al Norte, no se encontraría con Painani, pero ella le transmitiría en su recorrido un saber milenario que su mente posiblemente no entendería al obnubilarse con las creencias que llegarían hasta él para hacerlo parte de los adoctrinados.

Sólo resta reinventarnos y decidir lo que sigue en la propia existencia, entender que  llegar a la otra orilla sin lastres, sin bestias que atacan el alma no es asunto de ahora sino parte de una constante en la historia de la humanidad. Hacernos cargo de lo que hemos construido a veces limita el progreso y la libertad de ser diferentes.

Nota de la autora: Es importante reconocer que no solamente la cultura azteca hace referencia a la consideración de la dualidad como parte integral de el ser, esta el ejemplo de El Mensajero: Hermes tuvo todo tipo de romances. El más importante de sus descendientes fue el dios Pan, nacido de su relación con una ninfa. De su romance con Afrodita nació el bello Hermafrodito, que después adquirió también rasgos femeninos debido a una ninfa.

Sin duda alguna la representación del dios alado de la comunicación no es exclusiva de un género y es dual de ida y vuelta, interconecta y amplia el sentido de la realidad que somos.


“La maldad no es asunto de sangre, tampoco de raza”

El mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa 

Llegaron momento de presión para muchos pueblos cercanos, ante nada podría detenerse Painani, recordaba con profunda tristeza, ella sabía que tenía muchos puntos débiles y que no podría enfrentar con la agilidad requerida algunos trayectos, sin embargo no podía ser  inclinada a ninguna otra tarea que la propia; el destino y el trayecto la pondría a prueba en variadas y diferentes ocasiones, incluso sin que ella lo previera.

Miró su reflejo en el lago que le sirvió para refrescar su adoloridos pies, no era la visión de la persona que ella recordaba; se dio cuenta que era el día de la ofrenda humana y que aquella daga de obsidiana no penetraba su pecho, sino el de una hermana de raza.

El corazón palpitante sería el catalizador de las fuerzas donde el Tlatoani del templo de Huitzilopochtli, rendiría cuenta con la sangre de una mujer elegida para continuar los tiempos de paz en los alrededores donde el imperio azteca sembraba temor con su poderío.

La noche llegó espléndida y Painani miró hacia el cielo estrellado que junto a la deslumbrante  Coyolxauhqui, se encontraba un astro que la atemorizó por sus fieros tonos encendidos en  rojo y se dijo para sí:

<Posiblemente has bebido toda la sangre de la ofrenda y ahora estás dispuesto al ataque con tu daga para acabar con la belleza y lozanía de la mujer de todas las noches. Has de acortar su brillo, pero ciertamente ella ha de renacer, como siempre lo ha hecho.>  

Hay recuerdos que nos dejan el alma herida y para Painani, su libertad significaba la muerte de otras mujeres, por tanto su compromiso y su riesgo valían la pena de ser enfrentados con valentía, pese al miedo y el dolor que llevaba por dentro.

Hermano o no del Sol para ella, Marte no era reconocido como tal, era un brillo denso y rojizo que amenazaba el fulgor de la radiante Luna, que para ella sería y será Coyolxahqui.

Fotografía de la conjunción de la Luna y Marte Luna en fase creciente en conjunción con Marte.


“Solo el que crea sabe a que se enfrenta y cómo salvarse”

El Mensajero

por Ariadne Gallardo Figueroa 

<Si tus expectativas son mayores a tu realidad serás derrotada y caerás en el eterno fango>

Cuando Painani escuchó dentro de si esa sentencia, sus piés de alas raudas y ágiles estaban atascados en el más denso y oscuro fango, el graznar agudo y fortalecido por la libertad del viento asomó en su horizonte, ahí estaba, era el águila poderosa la miraba como a un ser despreciable, del que se puede olvidar y seguir el vuelo; sin embargo sabía de quién se trataba y alertó a la tribu de Chichimecas que en el pasado le habían obedecido para plantarse en un sitio inhóspito donde hacer cimientos sería un reto, pero ellos venían de lejos y atendieron al grave canto,  enérgico del águila.

Un grupo desvió su paso y le tiraron una cuerda de ixtle. Painani no supo qué decir su vida había sido salvada por un grupo de extraños que la miraban con asombro; hasta ella llegó un caballero de mirada serena y cabellos muy largos del color del cenizo:

  • ¿Qué haces tan distante de tu gente y de tu pueblo?
  • Soy una Painani con una encomienda, debo seguir más lejos aún, agradezco su ayuda
  • Debes tener hambre y sed, acepta el tamali y las frutas, puedes dormir en resguardo y prepararte para el largo trayecto al amanecer. Mi nombre es Miztli (Puma). Supongo que el tuyo se perdió en el templo.
  • Así es señor, lo perdí y soy Painani del templo de Ometeotl
  • Si acaso te sirve  en estas tierras te recordaremos como Tonalli, “el destino y la rueda de los tiempos”
  • Acepto con gusto el primer nombre que en libertad se me ha dado 

Miztli le dijo: Debes tener hambre y sed, acepta el tamali y las frutas, puedes dormir en resguardo y prepararte para el largo trayecto al amanecer.

La mujer cubierta de lodo hizo un reverencia al grupo y tomó la comida que le ofrecieron, se sintió agradecida de tan honorable recibimiento y al llegar las mujeres le dieron ropas limpias y un sitio para lavarse.

Una de las mujeres la miró con alegría y algo de ansiedad cuando le dijo:

  • Mi  nombre es Ameyali, se que has sido liberada del grupo, muchas de nuestras hermanas e hijas no lo logran siento que hay algo de injusto en todo ésto, seguramente has de cruzarte con los Painani del rey, eso que le llevan peces y plumas exóticas desde lejos, ninguno de ellos comprende el valor de una mujer envuelta en los alados presagios, ten cuidado.
  • En honor al nombre que me han dado haré todo lo posible por seguir con vida hasta el destino que se me ha marcado
  • ¿Qué harás si tus caminos se cruzan y tuvieras que detener el paso?
  • Hasta donde yo se Ameyali (Manantial) no podemos hacer nada, el tiempo no se detiene para nadie. Lo único que espero es poder aprovechar el mío sin caer presa por la garra de nadie.

El alba dio paso al trino de algunas aves y con una sonrisa de agradecimiento Painani Tonalli se despidió del grupo, personas que no volvería a ver y llevaría sus imágenes en la memoria, agradecida y feliz de haberlos encontrado en sus momentos de desgracia.

La vida es un regalo que en ocasiones puede ser compartido y nos permite mirarnos en los otros como si fuera el espejo de lo que somos y podríamos dejar atrás o llevarlo como un recuerdo grato para siempre.

Nota de la autora referente a la fotografía: Tamali El tamal (del náhuatl tamalli, que significa envuelto)


por Ariadne Gallardo Figueroa 

“En su mente el recuerdo sería como una daga en el alma”

El Mensajero

Ella, la había salvado de una muerte segura, al tiempo que le dio una difícil tarea, nada era seguro, absolutamente nada; ella presentía a sus espaldas la mirada acechante de Ocelotl, pero el felino no se acercaba, prudentemente la seguía en la distancia.

Recordó lo que le fue dicho en la entrevista previa, cuando fue elegida para entregarse a la mujer que contemplaba a Ometeotl como el regente del todo:

<Si acaso tu intuición reside en lo material, deberás aceptar la transferencia de almas, de esta forma te darás cuenta que nada es eterno y sólo de esa forma dejas la tarea a otros. Pero si estás dispuesta a aceptar todo lo que se ponga frente a tu paso y seguir el sendero de Painani, la meta y la gloria ha de ser tuya>

Sin embargo, ella no veía gloria, sentía hambre y cansancio, sed y temor de ser acechada por fieras que no tuvieran el talento vigía de Ocelotl, de hombres que con rapaz lujuria quisieran hacer de ella una posesión.

Pero estaba entrenada para correr con la  agilidad de una flecha, de una ave que se pierde en los senderos de los campos y rodea con destreza lagos y valles, su vida dependía en gran parte de la velocidad para poder cumplir el reto diario y al día siguiente, igual.

Ahora bastaba ser prudente y seguir a Citlali que brilla en lo alto y se ha de ocultar cuando Huitzilopochtli reine de nuevo el firmamento, él pronto desgarrará de nuevo la blanca sutileza de Coyolxauhqui, en unos días lucirá destrozada en lo alto, tardará en recuperarse, pero siempre lo logra y vuelve a su posición reinante y con ese brillo de vencedora.

 Ella miró a lo alto en el cielo y exclamó:

  • Señora de los cielos nocturnos dame  tu energía y fuerza me rindo ante ella y confío, dame fortaleza para enfrentar al Dios cuyo fuego templará mi ánimo e intentará doblegar mi fuerza, debo renacer al igual que tú con toda la fuerza para cumplir mi designio.

Un largo recorrido estaba ante la mujer de los pies alados, ella no se quebrantaba, seguía agradecida de no ser la doncella  que en pocos días entregarían al templo de los sacrificios, donde el Dios Sol reclama siempre su sangre.

La historia en un espacio, donde el tiempo celebra a sus Dioses (1) , donde la vida se fortalece en la suerte del más favorecido y dotado. Basta el recuerdo para entender cómo hemos avanzado y de qué forma seguimos siendo los mismos.

Nota de la autora, referencia al link: Fue la primera manifestación divina que dio origen a todo. En la lengua autóctona mexicana, la palabra “Dios” no existe como tal. Pero en su propia lengua la palabra “Ometeotl” engloba al creador de todo, el principio, el único. Como en todo lo que vemos están estas partículas positivas y negativas, así mismo en todo con lo que tenemos contacto y adentro de nosotros.

Dibujo de la representación de Ometeotl de un post de Facebook


por Ariadne Gallardo Figueroa 

“No hay espacios propios sin la complicidad del otro”

El Mensajero

La sacerdotisa del templo de la Luna meditaba sobre lo que habría que suceder o llegar por el camino del agua profunda; cuando un varón con tocado de plumas en su cabeza se acercó a ella con una sonrisa de complicidad:

  • Ometeotl vibre en tus sueños, señora. Veo que has completado tu tarea de liberación.
  • Así es, Ocelotl es su guía para los otros su raptor
  • ¿Tu vara ha señalado algo que no esperabas?
  • No logro ver en el profundo horizonte, pero seguro algún desesperado ha visitado a la señora de mi templo y su inquietud ha de ser tal que no quedó impasible ante su presencia.
  • Los momentos llegan en los tiempo que son y no en los que nosotros deseamos.

Ambos se observan con miradas reflexivas, la noche daba paso al alba la vida seguía para pies alados gracias a la destreza de la mujer que cambió su destino para siempre.

La sacerdotisa señala: No logro ver en el profundo horizonte, pero seguro algún desesperado ha visitado a la señora de mi templo y su inquietud ha de ser tal que no quedó impasible ante su presencia.

Más allá del horizonte un grupo de desgraciados pelean por permanecer vivos hasta al siguiente luna, con la esperanza perdida y su futuro en la horca.

Se escucha el chillido de una rata…

  • ¡Malditos animales están tan hambrientos como nosotros, coño!
  • ¿Oye, qué mierda te trajo aquí, a quien le clavaste fierro en el gaznate?

Los reos miran con desconfianza al grupo de nuevos que recién han  llegado, se dan cuenta que al gendarme le importa poco que el espacio sea reducido, todos son carne de horca o morirán en la podredumbre atacados por las fauces de las ratas.

El varón de tez morena y barba trenzada no contesta solo los mira con asco y rabia, la misma forma como los otros lo hacen:

  • Vos debes ser hijo de un al-Majus

Otro de los hombres con actitud desafiante le espeta:

  • El mismo que ha de haber violado a otras tantas, dejad en paz, si volvéis a armar lío nos vuelven a dejar sin esa mierda que nos dan por comida.

El hombre robusto y con la peculiar barba con voz ronca responde entre dientes al grupo:

  • El barco donde navegaba se vendió a los cristianos, el Capitán me bajo a patadas cuando le dije que yo prefería mi libertad que besarle el culo a esos por plata.

La mayoría se destornillaba en risotadas burlonas, entre comentarios de lo más variopintos:

  • Valiente libertad te has ganado al-Majus
  • Valga al menos yo me eché al  filo de mi espada a más de tres cristianos, Dios no los ha de tener en Gloria, directo al infierno habrán ido a parar.
  • Callaos, ahí viene el hijo de perra del gendarme y  no viene solo.

El carcelero se acercó gritando:

  • ¡Más de un desgraciado hoy tendrá suerte este hombre que me acompaña os  llevará al infierno!

Hubo un silencio tenso y la mirada de escrutinio de un emisario de quien sabe quien que los miraba como carne pero no precisamente para la horca; iba señalando a los que veía más fuertes, al tiempo que el carcelero les instaba a levantarse y salir de la mazmorra en fila.

Entre ellos iba el al-Majus que la noche anterior por la rendija de ese sitio de porquería había notado el brillo de la Luna y le había rogado que todo terminara o sus dioses lo liberaran o rescataran de la inmundicia.

Nunca sabremos cuál infierno es peor en medio de la desolación, pero con el viento del mar a favor todo podría ser diferente.

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Cuento Corto de Ariadne Gallardo Figueroa

“¿Cuán distante es el horizonte donde tus sueños descansan?

El Mensajero

No decidas nada y no elijas nada, no desveles tus horas de insomnio en el camino incorrecto. Pensar a conciencia es un proceso lento y no es posible que veamos de inmediato el panorama total; se laboriosa y deja a la intuición  para el segundo plano en las horas inciertas. Ahora me retiro y voy hacia los símbolos.

Painani la miró con ojos asombrados pero no pudo ver los de la señora que permanecían vendados.

  • Esta bien me retiro y emprendo el viaje…

Se quedó en el umbral del templo esperando recibir respuesta o ver si Tlatoani se retiraba la venda de los ojos.

  • ¡Anda, sigue adelante, no verás mis ojos esta vez, debo retener tu esencia y si te observo no será posible! Recuerda todo cuanto hablamos, que sea tu guía la inmensa luz de Coyolxauhqui.

La mujer de ágiles pies se retiró bajo la inmensa luna que brillaba alumbrando su sendero, para perderse en el horizonte, su corazón palpitaba de temor y entusiasmo al mismo tiempo.

La soledad de Tlatoani

La mujer tomó entre sus manos un robusto junco y camino hacia la explanada superior del templo para hablar con la robusta Coyolxauhqui:

  • Amada señora que brillas integra en el firme cielo de estrellas, antes de hacerle frente a la batalla con el guerrero diurno ¡Dime si acaso debo conocer alguna nueva señal en el cielo?

Dicho esto la mujer del templo de la Luna ofreció en lo alto un junco verde, robusto y a  la vez tierno, sus largos cabellos con tonos de obsidiana y plata se levantaron con la fuerza del viento que invadía aquel espacio perdido en la inmensidad del tiempo y del cual solo conocemos trazos.

El junco se dobló dando de esta forma su señal  y alerta, la mujer supo que significado tenía todo ésto, pero había misterios que le serían revelados más adelante:

La marca hacia el agua
  • Señora, Coyolxauhqui, entiendo que no solo debo estar vigilante del Norte y del Sur,  un símbolo de agua reta a mi imaginación.

La señora Tlatoani, vigía del templo lunar cerró sus ojos y viajó con su esencia hacia el Este, llegó al sitio donde las aguas saladas lamen con delicadeza y susurros los límites de la tierra de arenas sutiles y caracoles. Se internó sobre la piel del agua de tonos densamente azules. Solamente observó a las bestias marinas que asomaban en saltos para darle la bienvenida a su imperturbable y viajera alma y se dijo para sí:

< Tal vez aquello que desconozco me será imposible percibirlo, tal vez aún no es su tiempo, solamente comprendo que debo mantenerme alerta de este presagio>

Cada uno lleva una tarea por cumplir, ya sea mística o parte de una aventura por encontrar lo mejor que nos pueda ofrecer la vida, si acaso tu vara se dobla analiza su mensaje y no titubees, que no tiemble tu mano; solamente dejate llevar por lo que sientes.

Representación de la Luna azteca del blog: de Estudillo Estrada

Nota de la autora, definitivamente alude igualmente a la runa del agua “Laguz” en germano, cuerpo de agua, anglosajón, “Lagu”, mar agua.


Cuento Corto de Ariadne Gallardo Figueroa 

“De qué está hecha la sustancia de las penas más profundas, que son capaces de atravesar mares y continentes enteros?”

El mensajero

A nadie le ofrecieron el mejor sitio para volcarse en vivir a plenitud, pero la alegría es un don que nos todos se atreven a portar en toda circunstancia y no es por que no lo desee, simplemente es algo que no es para todos.

Ella me observa con la atención de un buen aprendiz, no ha dejado de preguntarse por qué decidí no verla y seguir con los ojos cubiertos, su voz y sus inflexiones me darán la pista para saber si está comprendiendo lo que le digo, la gente necesita palpar, tocar a los otros, sentir sus miradas y saberse a salvo. No es lo que necesito de ella.

Hubo un tiempo que era necesario y las certezas se esfumaron, ahora quiero que ella aprenda que desde la distancia está la mejor forma de permanecer cerca.

Lanzo mi pregunta y le nombró:

— Painani, ¿Dime si estás dispuesta a hacer la travesía con la atención debida para lograr tus objetivos y llegar al sitio donde el Sol brilla?

< Ella con inquietud me responde,pero se toma su tiempo, no está completamente segura de eso, de hacer el trayecto y salir triunfante, nadie lo sabe y ella tampoco, la travesía no es para todos y no todos la logran, es verdad. entonces la escucho:>

  • Señora, no se si podré hacerlo pero estoy dispuesta a intentarlo y para eso es que he venido a usted para que me oriente y me de las herramientas para hacer un buen trabajo.
  • Las herramientas son tu cuerpo, tus sentidos y la intuición que ya posees y que no es diferente a la de cualquier otro ser humanos, solamente en el misterio del viaje lograrás despertar todos aquellas habilidades que desconoces posees.
  • ¿Acaso el viaje me hará más fuerte?
  • No lo sé, nadie lo sabe es parte de la vida y en ella debes encontrar lo que sea necesario para lograr tus objetivos, Sólo depende de lo que exista en tu mente que logres hacer un buen trabajo, o tires por la borda lo que pudo ser valioso.

Todo lo que cubre el alcance de nuestra alma no basta para que seamos capaces de ser lo que no somos, esas fueron las palabras del hombre que buscaba el alma de pies alados y que haría una travesía de Sur a Norte.

Ella lo sigue de lejos, siente su olor y su miedo
Ella lo sigue de lejos, siente su olor y su miedo

La mirada de la onza lo seguía de cerca, sentía su miedo en el sudor que atravesaba el viento, el animal no se atrevió a tocarlo, no podía, había algo de ingenuidad y arrojo en aquella persona que para la intuición de la onza merecía de todo su respeto.

Hay personas que pueden vivir en medio de las más siniestras situaciones sin ser aniquiladas por los depredadores solamente por el hecho de que las rodea un aura de tal brillo que es imposible no sentirse embelesados por ellas.

Ninguno de los dos tienen las mismas creencias, no han crecido bajo los mismos términos pero algo los ha acercado, ese aliento de una fuerza más poderosa que la realidad que ambos han presenciado, sufrido y disfrutado.

Ella, Painani, hará el viaje porque es parte de un ritual ancestral de su cultura, él lo hará sin saber que hay en torno a su viaje todo un misticismo oculto; lo mueve la aventura, la necesidad de encontrar algo mejor que lo que ha dejado atrás.

Así inicia este viaje, mi presencia podrá mirar el trayecto desde lejos, he logrado la habilidad de no necesitar un cuerpo físico para hacerme presente en aquel lugar donde he sido llamada, pocos saben mi nombre, todos reconocen la fuerza del mensajero.

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