La Noche sin Fin

El valor del concepto

2° capítulo

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Prácticamente aquella noche nadie logro conciliar el sueño, era absurdo el solo hecho de intentarlo, Morati se retiró a sus habitaciones observando la confusión de los hombres y mujeres que habían llegado a todo prisa al sitio donde se produjo la explosión.

Alguien se acercó a Erha Kasey para ofrecerle un suéter, al momento que solicitó a dos de sus hombres que tomaran fotografías del siniestro con los celulares, sus cabellos largos cubriendo parte de su rostro, impedían a Morati observar las reacciones de aquel hombre hermético y concentrado en hacer evaluaciones sobre el daño provocado por los asaltantes.

A mitad de la escalera lo último que escuchó el reportero fue:

<No lograron nada una cosa es el cerebro mecánico de la computadora y otra muy diferente es la que hemos construido entre nosotros, ese sistema sináptico que nos hace recordar procesos y procedimientos con especial agilidad y precisión. Lo único que me molesta es que nada se puede hacer cuando un grupo de seres humanos se niega a comprender que todos somos parte de un sistema de valores que nos iguala, ver la diferencia en el otro, rompe el tejido de unidad. Es cierto, en definitiva somos diferentes como seres humanos, lo seremos siempre al menos que nos definamos como parte de un grupo que observa el horizonte de eventos que nos preocupan como aquello que miras reconociendo que ya no pertenece al presente y tampoco a lo inmediato>

Con esas frases dichas por Erha Kasey fue que Morati cambio su criterio respecto al aparentemente insensible y distante científico, lo escuchó mientras indicaba a su grupo donde fotografiar y retiraba piezas de un procesador visiblemente quemado, lo miró sin ser visto al subir las escaleras, ese hombre cubierto por un suéter que cubría parte de sus espaldas, donde nadie reparaba en su desnudez, su concentración estaba puesta en verificar paso a paso lo que había sucedido y hacer una minuciosa evaluación, todo detalle externo no tenía la menor importancia, ninguna nimiedad podría ser considerada.

Morati imaginó el revuelo que se produciría en la rueda de prensa, pero al mismo tiempo comprendió que con Ly, Camyra y Kasey al frente todo estaría bajo control.

Continuará…

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