El Alpinista y El Faro

El Valor del Concepto

2ª Capìtulo

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Como es de esperarse el subgrupo 3-7 en esta ocasión esperaba a Morati, era el hombre con el trabajo coordinado entre Camyra y su estrategia, en los momentos de la comida lo saludó de forma breve, notó que era un hombre afable y cordial con facilidad de palabra y una sonrisa que invitaba a sentir confianza a todos los que le rodeaban, le instó a no hablar de trabajo y le señaló lo delicioso de unos bocadillos que no debía perderse.

En su hoja de ruta Morati poco antes de dirigirse al aula donde él desarrollaba su trabajo en  equipo, observó que era un psíquico, que había escalado el Everest y uno de sus libros se llamaba El Faro, en la introducción del  libro se leía:

“Todos llegamos a este mundo abriendo los ojos ante una incesante búsqueda, esa razón que se convertirá en nuestra pasión, que nos hará mejores y que impedirá que nuestra embarcación pierda el rumbo”

Con esa información el reportero africano se dirigió con aplomo y gran disposición hacia el sitio indicado donde fue recibido por el jefe del subgrupo 7 cuyo nombre era Vuorik Hanks Ipeily, de intensos ojos cafés, pelo lacio, anteojos de aro delgado, un hombre acostumbrado al deporte de resistencia como  escalar, hacer esquí, trepar a la copas de los árboles, correr, trotar, gimnasia, eran algunas de las disciplinas que Morati leyó en sus notas respecto al investigador que tenía frente a sí.

Lo saludo agradeciendo que lo hiciera pasar y Vuorik Hanks lo presentó al resto del grupo donde todos ellos fueron menos formales que los otros que había visitado anteriormente, levantaron sus manos con un ademán amable para darle la bienvenida.

En  cuanto Morati se sentó, no fue invitado a formular la primera pregunta, en esta ocasión fue al contrario, Vuorik Hanks, señaló:

-Me gustaría saber cuales son sus retos y sus logros en pocas palabras, de esta forma sabré cómo puedo dirigirme a usted y explicarle lo que hacemos aquí en términos que le sean comprensibles.

Un poco confundido Morati se tomó unos segundos para contestar y finalmente habló:

-Mis retos se centran en mejorar mi forma de difundir lo que me importa como ser humano y como poblador de este planeta, lograr que lo que escribo tengo un eco en las personas a las que llega mi información; dentro de mis logros considero que  mi propia labor y mi actividad asgardiana ha  conseguido que mi país dejará de ser visto como una región específica del planeta, des-fronterizar la mirada nos ha ayudado a no focalizarnos en nuestras necesidades, partir de las necesidades globales que nutren amplias regiones del planeta es lo adecuado.

Otro de mis logros es luchar por la educación universal sin privilegios. (1) En algunos sitios del planeta esto ha sido posible, la mente humana es capaz de grandes hazañas, solo necesita las herramientas al alcance de sus manos y si para obtenerlas hay que ser rico o pertenecer al ejército, o ser parte de un credo religioso la universalidad se diluye y el impedimento aumenta.

El científico lo miró con atención y señaló:

-Sin lugar a dudas me ha mostrado el faro y la montaña, de esta forma podemos iniciar con la conversación  ya que este sitio es de proyecciones, todo lo que pertenece a la Montaña son proyecciones, lo que deseamos que suceda y esa voz interior que nos dice: “Toma mi mano y si no puedes, recuerda que mi mano está extendida mostrándote hacia donde debes seguir”

Por otra parte están los obstáculos, esas fronteras que impiden que veamos el bosque completo, las altas mareas que nos hacen zozobrar en mar alto y perder de vista el faro.

Todo el que entra en este sitio no ve a un finés con su grupo de analistas, ve a un descendiente del observador (2) si es que conoce mis raíces, pero sobre todo entra con una pregunta para recibir una respuesta ya que no basta el método, observe Morati, antes de iniciar este proyecto llamado OCTO, el profesor Daiki nos entregó un trozo de papel a los subjefes con estas palabras:

Hoy nuestra lucha no es en contra de otros humanos, es para salvar a la humanidad entera y es importante destacarlo.

El siglo XXIII nos ha mostrado un camino que nos costó trabajo entender y solos jamás lograremos lo que nos hemos propuesto, por tanto aquí hay un balance que se contempla entre dos conceptos: Proyecciones y Obstáculos.

Morati entendió el poder de convocatoria que puede tener una exclamación dicha con la fortaleza para ser sorprendente pero certera y al mismo tiempo buscó en su mente la propia montaña y faro que lo alentaban constantemente.

(1)  Nota de la autora: Recordemos el párrafo de Nuestro tiempo es distinto al de ellos: Morati aboga por combatir a la élite del conocimiento, su reclamo se extendió con el paso del tiempo y fue conocido por personas de territorios distantes que acogieron sus ideales como propios gracias a que contaba con los medios para difundir sus razonamientos.

(2) Recordemos a Valvo el que fue capaz de ver lo que otros no.

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