Camyra y los propulsores dinámicos

El Valor del Concepto

2ª Capìtulo

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Camyra, jefe del grupo 3 se encontraba en una sala de maquinaria sofisticada, donde diversos prototipos de propulsores dinámicos serían puestos a prueba; tal como lo había señalado el líder de dicha área, o sea Yinrú-Ha, ella debía explicar con claridad la importancia del pre-impulso en la expansión radial de energía.

Su programa central se llamaba Martialis, el nombre seguía los patrones y objetivos que provenían de sus habilidades como maestra de Kung Fu, en este caso el cuerpo  a mantener íntegro sería una especie de red en forma de aguja que se movería esquivando obstáculos en el cinturón de asteroides; uno de los valores básicos se centraba en optimizar el gasto energético y el esfuerzo para distribuir el impacto.

Por tanto un ejercicio de esfuerzo continuo se desarrollaba en su laboratorio, ella  esperaba en la entrada al reportero Morati que la vio desde lejos con actitud de hacer guardia en su espacio de trabajo.

Morati observó a una mujer de espaldas anchas, el pelo castaño claro recogido en una coleta, enfundada al igual que todos en aquel overol reciclado donde se destacaba una musculatura bien lograda, nariz aguileña y pómulos rectos, ojos cafés y algo de rudeza en sus maneras.

Al llegar Morati con una inclinación de cabeza como invitándolo a entrar al tatami, lo saludo amablemente, por su parte Morati accedió al laboratorio sorprendido de ver tantos artefactos para él desconocidos.

Ella lo miró con seriedad y lo presentó a su grupo de técnicos al momento que dijo:

-Iniciemos Morati nuestro tiempo es ahora.

El periodista se acomodó en el lugar que le ofrecieron para sentarse y lanzó su primera pregunta:

-Me gustaría saber su concepto y estrategia para combinar dos disciplinas aparentemente distintas en un modelo de tal envergadura:

-Ante todo el enfoque es simple, conceptualizar las artes marciales no para un enfrentamiento humano, es transformador, el contrincante debe ser reconocido y su atacante anteponerse con una defensa adecuada.

Morati la miró sorprendido y señaló:

-El factor sorpresa, es a lo que usted se refiere.

-Si Morati la diferencia es que una mole de roca no se mueve como un humano y en tal sentido debemos calcular su rotación y giro en el espacio para asestar sobre ella el siguiente golpe y no darle oportunidad de escape.

Dicho ésto, la mujer optó por colocarse en medio del laboratorio en posición de ataque, al momento que gritó el nombre de uno de sus técnicos que acudió al centro corriendo a su alrededor, al momento que ella volvió a gritar:

-Desviación, el hombre comenzó a moverse en zigzag sin dejar de correr y Camyra emitió un contundente sonido gutural tomando al hombre por un brazo y tirándolo como que fuera una hoja de papel.

-Por supuesto que el computador de simulación 3D nos permite variantes sofisticadas y menos burdas aunque efectivas como la que le hemos mostrado señor Agu.

Morati abrió muy grandes los ojos no esperaba una escena tan fascinante y tratando de conservar la compostura interrogó de nuevo:

-¿Cuáles pueden ser los factores de riesgo, como analiza el posible fracaso en la estrategia?

Camyra lo miró con seriedad y asintió:

-Nada es seguro señor Morati, solo la muerte; mi palabra preferida es: Convicción, en ella se encuentran las diversas lecturas de la historia, donde lo que necesitamos para seguir adelante es eso, estar convencidos de lo que somos y con qué instrumentos contamos.

Le pondré el ejemplo de la hechicera que se enamora del Rey, al enterarse los súbditos ella es enviada a la hoguera, ahora le pregunto desde su perspectiva ¿Cuáles considera que fueron las palabras de aquella pobre mujer ante la inminencia de la muerte?

-Morati lo pensó unos segundos y señaló:

-Palabras de rabia e impotencia ante la injusticia de la que sería objeto, no concibo otra explicación…

Camyra entorno la mirada y tomó por el hombro a Morati, le miró fijamente y advirtió:

-Usted olvidó el cuadro completo Morati, las palabras de aquella mujer fueron éstas:

“Sí acaso el más puro amor profesado

me conduce a la hoguera

sea mi fuego, envuelto en fuego

la  única respuesta que merezco”

Morati se dio cuenta que jugarse el todo y con total convicción merecía el esfuerzo que ellos estaban ejerciendo, dando a sus habilidades un sesgo creativo y una voluntad de hierro para lograr el objetivo.

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