El Estallido de una Galaxia

El Valor del Concepto

2ª Capìtulo

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Nada nos prepara para entender la vastedad del universo, para comprender lo que significa vivir eternamente, pero muchos recuerdan con claridad las palabras de un hombre cuya obra no fue escrita por él, pero sus palabras lograron penetrar en la sensibilidad de miles de personas cuando dijo: El que crea en mí, vivirá por siempre, sí acaso él se veía a sí mismo como una luz, puede ser comprensible, igualmente si él dejó de ser él para proyectarse en los otros, también y culturalmente vivió una época difícil en el cual fue necesario crear un escenario para darse a entender en los términos de la gente que lo seguía.

Hoy medito esto, ya que solo cuando logramos empatizar con el corazón de otros humanos somos capaces de sentarnos a escucharlos y comprender de qué va su idea de la vida.

La búsqueda de respuestas lleva una lógica en la mente de los seres humanos, mi mente no es diferente a la de los demás, solamente me basta mirar al cielo y tratar de entender los cúmulos, galaxias, cuásares y todo cuanto forma la sustancia de lo que somos para ir más allá de una idea que quedó en nuestra mente desde hace muchos siglos.

Por tanto vamos a la historia que nos ocupa de nuevo:

Penetrar en el corazón de una estrella, no es fácil pero si acaso somos átomos de ellas, en algún momento y de alguna forma,  habremos de retornar a ellas; de esta manera fue como la galaxia más luminosa del universo llamó la atención del viajero errante que forma parte de mi travesía; el momento de mayor peligro experimentado por el osado “Profeta del Valle Perdido”.

La observó en la distancia, y algo atrajo su atención, de ella  emanaba un disparo de niebla, un estallido potente, precisamente la señal que sería enviada hasta el centro de investigaciones científicas la noche anterior.

Al igual que las cunas de estrellas aquel lugar no era un sitio tranquilo, para Hora que ya no era materia unida a una piel, sino el ser luminoso más parecido al gas, sútil y transparente como su alocada cabellera, fue fácil sentir la atracción de aquella formación de lo que había sido una galaxia y que de alguna forma lo llamaba.

Un estallido interior movió sus partículas, motivando cada ion de su impresionante sustancia; para su fortuna quien había tomado el control permanecía cerca, vigilante de cada paso del desenfrenado Protector del Rayo.

Ella gritó con firmeza: “¡Cuidado que esto no es un agujero de hormigas!

Hora esquiva de un salto aquel peligro, reconociendo que ha sido detectado en su locura sin freno y exclama con esa sonrisa feliz que ya nadie puede ver porque él ya es polvo de estrellas:

-Amada mia, encontrar un nuevo hogar en los confines del universo es la hazaña más fabulosa que se puede emprender, gracias por seguir mi camino y ser mi guía. Hiciste bien en pedir al rayo que te entregara el control.

Tal vez al final de cuentas esa sea la vida eterna, nuestro trabajo no habrá de terminar, seguirá velando por intereses distintos como en el caso de los iluminados que supieron conectar con la infinita presencia del cosmos.

Solo así entenderemos el concepto de la vida eterna y ésto nos remita a creer en nosotros, si acaso  aquel hombre de Nazaret llamado Jesús, siendo un luchador social no hablaba de él como un ser individual, sino como un representante de la raza humana que somos todos, será fácil comprender que somos polvo de estrellas, partículas de iones flotando en la inmensidad con algo parecido a una conciencia universal que aún no logramos entender al separarla en dogmas y encasillar en templos, pero eso ya lo hemos hablado en algunas otras partes de la serie.

Sin embargo, nunca está de más buscar nuevas razones y alternativas para entender el significado del todo, por difícil que pueda ser, tal vez nunca logremos ponernos de acuerdo, tal vez cuando veamos el brillo de una estrella su luz nos dé la razón.

Imagen de una habría sido una Galaxia, al convertirse en un cuásar