Recursos para fluir

Capítulo 1° “La red sónica”

Por Ariadne Gallardo Figueroa 

El proyecto Octo había dado comienzo, los científicos y sus inversores se dieron cita llegaron puntuales al centro de investigaciones como lo habían previsto, se dio inicio a los trabajos de prospección de cada paso por ser estructurado:

Colocaron recursos para la maqueta, y capital flotante para el proyecto general, todos ellos sabían que lo invertido debería regresar y para todo asgardiano del siglo XXIII, era comprensible de forma especial lo que esto representaba.

Solar en este momento de la historia sería la clara referencia a partículas cargadas en movimiento generando corrientes eléctricas, y cualquier movimiento de una partícula se comparaba con la base central de una estrella, por tanto el concepto del plasma se ve afectado por los campos creados por las otras cargas. Lo único que se debía cuidar era generar el efecto enana blanca.

Al lograr fluir en el comportamiento colectivo, la variación se estabiliza, de encontrar bloqueos, el capital flotante debería diversificarse, este era el sistema como se distribuían a nivel mundial los recursos.

Plasma en estado puro

Todo el mundo necesitaba células fotoeléctricas, por tanto para los humanos del siglo XXIII esa era la moneda de cambio y la razón por la cual se dosifican y cuidan los usos de este recurso. Tal como lo señalé en el tercer libro de la serie, en aquella escena de la pizarra universitaria que se apagaba después de haber sido utilizada, por considerarse totalmente irrespetuoso el desperdicio excesivo de electricidad, ahora entienden claramente la razón, esto nos lleva al raciocinio más allá de lo ético, en él se encierra la base de la economía mundial.

La energía solar fotovoltaica suministraba electricidad, la base de toda actividad humana, el flashazo que disparaba luz para la creatividad en todos los rincones del planeta y ahí estaba la fuerza de dispersión de la moneda Solar.

Pero debemos recordar que el mundo se encontraba en periodo de transición y lo que sucedería en los albores del siguiente siglo, no era el mundo que se vivía en la actualidad. Había economías que protegían el uso y costumbres de antaño, consideraban parte de sus tradiciones y costumbres el uso de la moneda con sus símbolos patrios y la maquila de papel moneda les parecía necesario conservarlo, pese a que grupos ecologistas median el riesgo de materiales que podían ser economizados.

Lo mismo sucedió con la constante minería de monedas cripto, el gasto energético se convirtió en un verdadero dolor de cabeza para la sustentabilidad del planeta. Pero los modelos necesitaban ser modificados, las fronteras estaban cambiando, el término renovarse o perecer era notorio en  muchos sitios del planeta.

En medio de todo ésto el trabajo continuaba con grandes expectativas:

Por tanto cada uno de los integrantes del proyecto Octo, fue avanzando, ese dinámico tejido de esferas que se abrazaría al monstruoso meteorito era su gran esperanza y no descansaría hasta lograr el objetivo.

Por su parte Morati había enviado correos a los líderes del proyecto, quería contar con detalles del plan de trabajo antes de regresar a su país y fue cuando decidieron hacerle un ofrecimiento que pondría al reportero en una disyuntiva.

La carta dirigida a él decía lo siguiente:

Estimado Morati Agu(1), agradecemos su gran interés en el tema y por lo tanto le invitamos a ser el reseñador de los progresos de nuestro proyecto, por lo cual solicitamos acepte estas condiciones:

Cambiar su residencia de forma inmediata, firmar una cláusula de exclusividad y presentarnos un reporte de sus reseñas cada 8 días, poner a disposición del público 4 hojas de información, cada 16 días, las cuales con antelación serán revisadas y autorizadas por el equipo que lidera el proyecto.

Describa si tiene familia, cuántos miembros, describa si cuenta en su residencia receptor de células fotovoltáicas para efectuar los pagos en base a esa evaluación.

De no ser así describa cuál es su necesidad más apremiante para usted y los miembros de su familia con la finalidad de que sean cubiertos en los términos del contrato de acuerdos internacionales.

(1) AGU: Es un apellido Igbo que significa tigre.

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