El Viajero Errante

Capítulo 1° “La red sónica”

Por Ariadne Gallardo Figueroa 

Continuamos con la conversación entre Itzmin y la Dama de la Flama, -los que me siguen saben perfectamente que la estrella del futuro distante como la hemos nombrado en el cuarto libro no ha sido habitada por el hasta ahora desconocido Barderian.-


Aquel sitio donde encuentres una flama recuérdala como el centro donde nacen las mejores ideas

Por tanto en ella se encuentra el viajero errante, el que fuera llevado por el trueno con el cabello incendiado como la melena de un león, cabalgando en el fabuloso resplandor estrellado que dejó una estela en el firmamento cuando su tiempo en la tierra se había cumplido, bajo la mirada sorprendida y atónita de quien fuera su compañera de aventuras y magia.

Painani en aquel momento se hincó en la tierra y observó las cenizas que dejó la rauda cabalgata de su amado, tomándolas entre sus manos las colocó en su rostro y muchos dicen que esa es la causa por la cual los mexicanos se visten con la cara blanqueada para celebrar a sus difuntos, pero a nadie le consta en realidad que esto sea de esa forma y no de otra.

¿Por qué ha sido nombrado el viajero errante?

En vida recorrió gran parte de un continente para descubrir nuevos entornos y diferentes culturas, como iluminado las cosas no iban a ser diferentes, sobre todo cuando ellos trataron de enviar la sutil y vaporosa esencia de aquellos que habían logrado elevar su conciencia en la luz hacia Betelgeuse y la fascinante estrella los rechazó.

Ellos comprendieron que sólo quien reconoce su muerte cercana rechaza albergar nueva luz, por tanto tenían que migrar en el futuro que para nosotros es definitivamente distante y que para todos ellos se mide en años luz.

Ahora han de comprender perfectamente la labor del osado Viajero Errante: Un nuevo hogar para la luz.

Mientras tanto, todos ellos estaban en espera de aceptar la abundancia de quienes se unieran por derecho a sus filas, reconociendo que la carga de energía siempre provenía de los corazones iluminados y motivados para avanzar.

Templando el carácter de todos los que habían unido sus mentes y reconociendo que sin importar la época de sus vidas terrenales, todo aquel que tenía algo para cultivar el tejido esencial, lo haría, encontraría a los aliados en el eco de sus pasiones y quehaceres.

Ninguno era ajeno a que los cambios no se pueden evitar y no todo depende de ellos, imposible llegar a pensar algo así; porque lo que no es, no ha de ser y no es de otra manera.

Sobre todo el viajero errante reconocía que la mirada desde otros ángulos nos llevaría al encuentro de algo novedoso, desafortunadamente para muchos el lugar donde no habita el riesgo era el sitio más frecuentado, pero no para los iluminados que habían roto esquemas y avanzado a contracorriente.

Estaba seguro de que habría celebraciones, aún cuando siempre entre la humanidad un viento en contra les ayudaría a tomar nuevas decisiones.

Dibujo de óleo de la autora: «La Flama Creativa»