El Vigía

Capítulo 1°  La Red Sónica

por Ariadne Gallardo Figueroa

Aquella noche el ruido del silencio llegó ensordecedor hasta las sombras que habitaban los extraños sueños de Yinrú-Ha, ese tipo de ensoñación que ya hemos experimentado en pasajes de esta serie en todos aquellos que son descendientes de iluminados, de alguna u otra forma los perciben, sin embargo en el caso de Yinrú-Ha, la experiencia resulta incomprensible, la mezcla de imágenes y su cultura ancestral lo confunden.

Cada imagen se repite en sus sueños con cierta frecuencia y los detalles incendian la imaginación del científico quien no logra comprender los motivos de ese sueño que lo persigue.

Observa con claridad a una águila blanca que surca el cielo hasta llegar al encuentro de una enorme serpiente con al cual comienza una extraña danza, la cual él confunde con un ataque pero es algo distinto y enigmático; movimientos de alarde majestuoso y enigmático que se convierten poco a poco en un delirante cortejo.

El científico chino no comprende que representa ese extraño sueño, de pronto observa el aleteo frenético y  sorprendente del águila blanca, escucha de cerca el aleteo de plumas que rozan la piel de la enorme serpiente, quien poco a poco despliega sus propias alas, acompañando en un vuelo juguetón y exuberante al águila en su vuelo hacia las  alturas del azul firmamento.

Para Yinrú-Ha, culturalmente la imagen representa al dragón, aquella aparición que le impide despertar tratando de darle un mensaje, para él no es otra cosa que la transformación de un dragón ante la presencia mágica de esa águila.

El dragón para su cultura ancestral representa el símbolo de poder, nobleza y buena fortuna;  siempre despierta sobresaltado, perdido en situaciones que le resultan incomprensibles.

Recordemos lo que sabemos en esta historia que mucho antes de llegar al siglo XXIII, comenzó el proceso de ampliación de fronteras en el mundo, por tanto, en ese cambio de límites fronterizos, muchas familias se vieron forzadas a moverse si querían conservar a sus seres cercanos y fue de esa forma que en aquella masiva movilización sus padres y abuelos perdieron la vida en un derrumbe, fue peligroso para muchas familias el azaroso camino para ser reubicados.(1)

Yinrú-Ha fue uno de los huérfanos reubicados para la adopción, numerosos grupos de niños y niñas que necesitaron cobijo y nuevos hogares; recordemos que igualmente ante las nuevas disposiciones mundiales los grupos de indigentes, así como  los grupos de huérfanos debían contar con un hogar para ser atendidos y no formar parte de organismos que se sustentan sobre la base de las donaciones altruistas, de ser necesarios estos grupos tenían que contar con los medios para ser autosustentables.

Él nunca supo quien había tatuado su cintura, precisamente arriba de la nalga izquierda una inscripción con la siguiente frase:

銀茹哈,這是他的名字  (Yinrú-Ha, ese es su nombre)

Sin embargo, para el ser que lo vigila y que de momento reconocemos como El Vigía, es fácil reconocer el porqué de ese mensaje, del mismo modo que en el pasado fue el vigía de su abuela desde la distancia…

En la legión de iluminados y  del grupo de los señores de la luz, así como de todos los que ahora rodean al vigía, la tradición de conservar el nombre del antecesor, formaba parte de una costumbre, de un hilo invisible con una razón clara y precisa; recordemos que lo mismo sucede con Zila, quien fuera Al-Majus en el pasado y a cuyo ancestro del futuro lo  veremos en el siglo XXIII, el profesor y filólogo del mismo nombre que por alguna extraña razón sus sueños lo llevan al pasado profundo. Cabe perfectamente la pregunta ¿Acaso ésto le sucede por los antecedentes que su bisabuela le contaba acerca de sus antepasados provenientes de Terranova? Tal vez, pero aún es demasiado pronto para saberlo.

Empero los esfuerzos por enviarle mensajes concretos  y entendibles, no era fácil, él había perdido el hilo conductor de su herencia cercana y sólo de espaldas podía leer su nombre en el reflejo de un espejo. El tatuaje fue hecho de esa forma no por razones de índole estético, la abuela fue guiada por el vigía para que fuera de ese modo y no de otro.

Ella recordaba cuando bañaba a su nieto las palabras que en sueños le habían sido dadas:

<No hay bondad en el símbolo, sino en aquel que lo porta; el reflejo puede ser distorsionado él será guiado a entenderlo>

Esto formaba parte del primer secreto revelado, cuando Yinrú-Ha fuera capaz de aplicarlo y comprenderlo, igualmente sería capaz de resolver grandes enigmas que le serían presentados como problemas y no como soluciones.

Todo llega a su tiempo y a veces los tiempos para la atemporalidad se presentan de diversas formas y con diferentes enfoques, poner esperanza en los detalles era importante ya que  en Yinrú-Ha  se encuentra un linaje que al mismo tiempo le da sentido a su tarea en la vida.

Diseño de la autora con filtro libre de PicsArt

(1) Recordemos que las fronteras en el futuro de acuerdo a mi trabajo “Tercer libro de la serie El Puente y los Inicios” se han ampliado y se han modificado por razones socioeconómica políticas.

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