Imaginando…

La Muralla Silenciosa

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Nunca sabrás que en otro lado del universo algo similar a tu búsqueda se ha planteado, simplemente lo consideras una aliento vivo, algo en lo cual te reconoces y en ellos puedes descubrir que no estás solo, que el mundo y el universo laten de una forma que ni tú eres capaz de entender.

Pero así fue, el colapso que viene de otros mundos ha cruzado el nuestro y ha retornado con diferentes resonancias a los territorios de los cuales vino, nada de ésto es observado por los cuatro científicos que se han reunido, ellos, no vivirán para saberlo, constatar o siquiera imaginarlo, pasarán una larga temporada averiguando cómo es que nos hemos salvado en innumerables ocasiones de la extinción total, siendo ésta tan fácil de suceder.

Así fue que el hombre comenzó a dibujar en la pizarra táctil con habilidad impresionante, un tejido al que nombró “La red de nanobots”

De esta forma Ammar reconoció que al igual que su nombre esa red permanecería viva construyendo la inmortalidad de la casa del humano, la pizarra desvaneció en segundos la portentosa figura que puso a meditar al grupo sobre las medidas, reales, los decibeles necesarios, el motor de arrastre que necesitaría y se dieron cuenta que la mejor idea en la mente de un hindú, tendría que captar con precisión en la de los demás.

Los humanos estaban dispuestos a interpretar una fuerza que ya estaba siendo generada en la Tierra desde mucho tiempo atrás y que precisamente se había debilitado por factores diversos, sin embargo para ellos esto formaba parte de los argumentos de la pseudo-ciencia que sostenía su compañero japonés.

A sazón de los acontecimientos vertidos por Ammar, las cosas comenzaron a verse de una forma distinta por todos, sobre todo Yinrú-Ha que había desdeñado de una forma notoria a Daiki.

Continuará…

Nota de la autora:

Dibujo propio con filtro de PicsArt “La red de nanobots”