Me encuentro pensando en el título

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Escenario del comienzo de este nuevo libro:

Una acalorada discusión de cuatro hombres, uno árabe, el otro japonés, con ellos se encuentra un hindú y un descendiente de Yinrú, el hechicero que conocimos llegando en el año previo a 1492 al continente Americano.

El escenario se establece en el año 2237 y la conversación se centra en el interés del japonés por revivir las teorías de un pseudocientífico que vivió muchos años atrás, a quien considera no se le dio el verdadero valor por sus investigaciones.

Todos ellos buscan una clave que ha resultado un camino infructuoso, una serie de ensayos y errores que no han dejado nada bueno, solo pérdidas millonarias y enorme frustración.

Ya vivieron la traumática experiencia en el año 2135, cuando Bennu por azares del destino y pese a que la NASA había predicho que no nos golpearía, al pasar por el cinturón de asteroides es golpeado por una roca de impresionante tamaño y ese desvió provoca que trozos de la enorme roca al rozar con la atmósfera se destruirán en partículas e impactará en la Tierra, precisamente en la Muralla China destruyendo varios kilómetros del colosal monumento, como se describe en el tercer libro de la serie.


Ir con algunos relatos en zigzag permite que la secuencia de constancia de unidad y de un ir y volver en el tiempo donde la historia nos define y nos muestra los diferentes caminos desde distintas ópticas, es la idea del método de escritura.

Bajo ese marco de referencia estos cuatro hombres discuten de forma acalorada en las instalaciones de un edificio que pertenece a una institución de investigaciones espaciales, en un mundo que ya no se parece en nada al que ahora conocemos.

El Japonés de quien posteriormente conoceremos su nombre, llega ahí con el pensamiento aturdido y reconociendo que la hiper industrialización no ha creado mejores personas, al contrario las ha aislado.

Por suparte el árabe  advierte que va a reunirse con un grupo que tiene diferentes formas de pensamiento y su contariedad central al subirse al elevador de aquel impresionante y moderno edifico es que en la lucha por el cambio climático, nada ha sido equitativo, la gente se dedicó a pensar como resolver intereses geolocalizables, perdiendo la noción del todo.

El hindú es el último en llegar, hace una reverencia a los tres hombres que le ofrecen asiento y él piensa que nada de lo que sus ancestros hicieron en el pasado por potenciar el espíritu humano, ha fincado bases sólidas en los humanos del tiempo que le ha tocado vivir. Reconoce que son humanos que se olvidaron de la importancia de mirar su interior.

Por último el hombre chino que es pariente lejano de la estirpe de hechiceros ancestrales donde apenas bosquejamos en el último libro a Yinrú, toma la palabra al momento que lee el informe que le fue entregado y con el ceño fruncido y voz grave pregunta con desconfianza al japonés que los citó a todos ahi:

-Así que tu respuesta consideras que se encuentra en ese extraño estudio sobre la vida del agua, ¿Qué diablos es eso y como explicas que en ello se encuentre la solución que buscamos a lo que está pasando?

El japonés sin ofenderse por la postura reacia y antagónica del hombre de China, con voz tranquila responde:

-La materia vibra en una resonancia de onda que nos es imperceptible, lo que tu mente concentra como pensamiento lógico emite una fluctuación, del mismo modo que lo hace aquello que tus pensamientos formulan como parte de un sentimiento.

En ese momento el hindú se acomoda en la silla con entusiasmo, reconoce en lo que el hombre señala como defensa de su argumento algo que él entiende perfectamente, pero no comprende a qué va todo eso y su atención lo mantiene con la mirada fija en el japonés quien continúa su disertación:

-Es la forma como reconocemos al otro, lo aceptamos o rechazamos, pero ahora imagina lo que sucede en niveles ínfimos de interacción que fuéramos capaces de magnificar esa escala nanométrica a niveles macro.

Los hombres que lo escuchan se miran con desconcierto y no comprenden de qué tipo de material está hablando, pero incapaces de formular una pregunta siguen la voz del japonés:

Algo tenemos que intentar, la vida del planeta depende de ello, la experiencia de Bennu aún tiene repercusiones en los pobladores de la Tierra y hasta el momento no hemos sostenido la vida de los pobladores de la Luna, hay equipos millonarios que hemos perdido, torres de control de alta tecnología, que mantienen informados a los técnicos robóticos de lo que pasa en Marte, definitivamente La Luna es susceptible de recibir más golpes, pero la permanencia de los humanos allá es temporal, sin embargo lo que suceda aquí sería un colapso ya que somos el centro neurálgico de lo que pasa allá afuera, hasta ahora.

Años más tarde cuando ninguno de ellos se encuentre vivo en la Tierra serían reconocidos por sus trabajos al ser explicados en términos técnicos y con diversas variantes por el grupo de extraterrestres liderados por Tai, su pareja Yilia y su equipo; sin embargo en medio del camino se dan estas charlas y estas situaciones han logrado que los mecanismos que impulsan la economía y el modo de convivencia de los humanos sea diferente a la que ahora tenemos.

Este es un nuevo comienzo pero tardaré en hacer entregas constantes, ya que estoy editando el cuarto libro… pero siempre es bueno crear expectación, recordemos que para el siglo 23 ya han llegado de acuerdo al tercer libro, los hombres y mujeres de Eggya con su poderosa idea de rescatar mundos en peligro de extinción y con el paso del tiempo el proyecto llevará el nombre del efecto Barderian, pero en este libro aún no llegamos a ese momento. Es muy posible que este libro cuente con un colaborador, pero no hay un acuerdo definitivo hasta ahora… 

Notas de la autora:

Esta es una nota de un rotativo que nos puede aclarar lo antes mencionado sobre Bennu: https://www.dw.com/es/la-nasa-anuncia-que-asteroide-bennu-podr%C3%ADar-chocar-con-la-tierra-a-partir-del-2135/a-58842056

Fotografía de la NASA del aspecto de Bennu.

De hecho el hombre de Japón recuerda Masaru Emoto and the Hidden Messages of the water, igualmente recordará el efecto producido por el instrumento Theremin, ondas sónicas que no necesitan contacto físico

En el tercer libro podemos reconocer el efecto Barderian.