Entre el pasado y el futuro

“Probablemente las creencias de todos los seres humanos prevalecerán por un tiempo considerable, habrá tiempos en los que será importante reconocer que su apego se debe a la herencia, los cambios a veces son ejecutados por una toma de conciencia diferente y no siempre serán justos, pero nada surge de forma espontánea”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

El Camino sería largo, en la mente de Erandi estaba el recuerdo de su alumna Painani que resuelta y en pleno conocimiento de que no volvería a ver la tierra que la vio nacer, emprendió el camino hacia el Sur, ahora las cosas podrían cambiar y en un tiempo prudente ella y los suyos regresarán, pero eso ni siquiera la propia Erandi lo tenía claro, eran tiempos de profundos cambios en tierras mexicas y en todos sus alrededores.

En el trayecto, Jacobo preguntó con seriedad a Quizari Taiyari, si para él era fácil entender las reacciones que habrá despertado el sonido de la caracola en la mente de Wuey Tlatoani:

-Jacobo, algo es evidente el mensaje  marca el cambio, la vida debe ser respetada, ahora sabemos que para las deidades su alimento es otro, para que ellos lo entiendan deben suceder situaciones como las que están por vivir y será muy duro, la balanza no dependerá de nosotros, pero hará su trabajo de forma efectiva, es una realidad.

Jacobo asintió frunciendo el ceño, sabía por experiencia que las creencias se habían impuesto por la espada en muchos sitios que él conocía y era consciente de que su éxodo no impediría que todos los de aquella caravana silenciosa sintieran en carne propia lo que llegaría a sus sentidos y sus corazones iluminados.

Los acompañaron algunos familiares y discípulos que sintieron que el trayecto sería soportable y que reconocieron que eran mejores desde afuera para provocar los cambios necesarios y después integrarse de nuevo a un mundo que estaría transformado.

Muchos de ellos, decidieron quedarse y  señalaron a los Señores de la Luz que serían testigos de sus visiones y redactores tenaces de cada acontecimiento y que cada rollo de amate no vería la luz pública, no serían transformados por los pinceles de los conquistadores, moverían las ideas en el entendimiento que cada una de ellas necesitaría tiempo para ser parte de una transformación, harían grupos para dejar al vivo lo que el caído escribió y señalaron puntos estratégicos donde los rollos escritos quedarían en espera de su regreso.

Mientras todo ésto acontece Wuey Tlatoani observa con rabia y frustración las paredes de su recinto, la lluvia torrencial había lavado con rudeza las paredes sangrantes que él tanto veneraba.

Bajo la mirada de la dama de la Flama se presentan estos acontecimientos, al momento que ella percibe que un hombre la observa desde la cubierta de una embarcación.

Haré un pequeño paréntesis para ubicarlos en cuanto a los seres que habitan el cinturón de Orión y sus tiempos:

Alnitak, Sol, la dama de la Flama: Pasado Profundo

Mintaka,  Itzmin, el mensajero del Fuego: Pasado Luminoso

Alnilam, Barderian, el osado viajero: Futuro distante.

Entonces, volvamos y acerquémonos a la embarcación donde le gritan al hechicero, del que nadie sabe que lo es, es uno más, un habitante de las mazmorras que fue liberado para embarcarse en una aventura despiadada, expuesta a los peligros de las monstruosidades del mar:

-Ey! tú amarillo junto con éstos otros, te toca limpiar cubierta.

El hombre voltea y con mirada dura y resentida le espeta al que ordena:

-Cobrizo, ¿Cuál es tu nombre?

-¿A qué diablos viene eso? Sí salimos con vida al llegar a tierra difícil será que nos volvamos a ver…

El hechicero lo mira retador y exclama:

-Entre el cobrizo y el amarillo hay dos humanos con nombres, ¿Qué te parece?

El hombre que le ha ordenado limpiar cubierta asiente y a regañadientes le dice:

-Me llamo Genaro, al momento que pone sus manos en la cintura, esperando respuesta del amarillo:

-Mi nombre es Yinrú, y sí saldremos vivos de ésto, ya lo verás.

Todos los hombres rien con sonoras carcajadas mientras se disponen a limpiar los tablones de aquella embarcación.

Volvamos a tierras del imperio Azteca:

Entre la caravana que camina al sur Zila les da un aviso de Dayami:

-¡Tendremos una señal en el firmamento para reconocer el sitio donde nos encontraremos con Hora y Painani en unos meses más, asi que vamos con energía y sin pausa, protéjase los pies y adelante hermanos, la vida espera!

Pronto serán 22 iluminados, junto a un grupo de familiares y discípulos, pero el tiempo y el trayecto serán inevitables.

Notas de la Autora:

Fotografía de la autora: «La pared lavada «