Un amor a prueba de rayos y centellas

“Llegará el día que reconozcas un tatuaje indeleble en tu alma, entonces por mucho que hagas para borrarlo, seguirá ahí hasta el final de los tiempos, entonces comprenderás que no todos lograrán tatuar encima y no todos lo sabrán entender”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Muy temprano en el espacio fascinante donde vivían Painani y Hora las cosas se iban a poner color de hormiga y no en términos metafóricos… Esto provocaría uno de los disgustos más reveladores jamás imaginados.

Painani observaba desde el umbral de su choza de palma la forma como Hora trabajaba con los atos de hierbas curativas que posteriormente llevarían a los diversos pueblos cercanos, sin embargo no estaba cómoda, le crispaba los nervios ver la forma como su pareja trabajaba y ese desenfado para lidiar con las hormigas la irritaba sobremanera y con enorme disgusto se acercó a él  para esperle todo su enojo:

-¡No puede ser que te guste trabajar desnudo, y encima que dejes que todas las hormigas paseen por tu cuerpo, eso no lo tolero!

Hora con una franca sonrisa contestó:

-Bueno está bien que no lo toleres, no es a tí a quienes ellas buscan, querida mía.

Paiani con los puños cerrados y tratando de conservar la calma, no pudo evitar gritar con fuerza:

-Claro, ellas no se subirán a mí y las veces que lo han hecho me pican con fuerza.

Hora con serenidad impasible y seguro de lo que hacía señaló:

-Claro que te pican, saben que no las quieres, sienten tu olor a rechazo y antes de que les plantes un manotazo ellas prefieren dejarte una buena mordida.

Eso era el colmo, Painani no toleró más  este escenario y tomándose el pelo lo jaló hacia arriba, al momento que dijo:

-Me voy a correr, me llevo los atos de hierbas medicinales, los que haya, quedate con tus amigas… al momento que presurosa levantó las hierbas agitandolas para evitar que alguna hormiga estuviera entre ellos y en ese instante Hora le dijo:

-Mira mujer con que dificultad ellas cruzan por mis piernas el vello les impide caminar y parece que hacen el doble de esfuerzo para permanecer en mi cuerpo.

Painani lo tomó por el rostro y le dijo antes de plantarle un beso enamorado y frenético:

-No comprendo cómo puedo amar a alguien que está hecho de sustancias desconocidas para mí y que encima es amado por las juguetonas hormigas…

Junto sus utensilios para el recorrido y se fue a visitar aldeas, donde instaba a las persona a cuidarse, les tocaba el estómago a los niños y les advertía que si estaba inflamado, muchas veces era porque algunos gusanos habían edificado dentro una colonia de amigos para comer lo que el niño comía y él estaba compartiendo la comida que necesitaba para crecer y era necesario hacer salir a los invasores de su cuerpo.

Les tocaba las rodillas a los ancianos y les recomendaba paños de agua caliente para sanar el dolor al caminar, por último les sugería contándoles un cuento a los que lograba reunir en la plaza del lugar para que miraran las estrellas y buscarán a un escorpión, a un hombre con el cuerpo de una bestia y a una serpiente fabulosa que un valiente sostenía en brazos y si lograban verlos los dibujaran en hojas de raíces que ella misma les entregaba para que se los mostraran cuando ella regresara acompañada de su amado Hora. 

A veces  había dolencias que solo el custodio del Rayo podía resolver, pero quedaban en su lista de pendientes para la ocasión en que ambos hicieran aquel trayecto.

Rayo era bruto, como bien lo había señalado Hora pero sabía reconocer a quien tenía enfrente y nunca olvidaría a la mujer a quién le lanzó el báculo encendido y que ella tomada de la mano de su amado no se movió y esperó con entereza que aquel tronco convertido en herramienta de poder llegara hasta ella y se clavara frente a sus pies.

Su vida juntos fue larga y fructífera, pero nunca tuvieron hijos, la sola idea de verlos desaparecer convertidos en rayos, les hizo optar por conceder honores a la luna y reconocer sus ciclos para amarse cuando ella anunciara la posibilidad  y compartir su sabiduría con todos los niños de las comarcas cercanas, sus padres y abuelos.

Más adelante sabremos cómo es que el báculo de poder llega a tierras aztecas y para llegar a eso aún es muy temprano para decirlo.

La vida premia todo aquello que se hace con pasión, te coloca en el centro de los grandes avatares y te muestra opciones donde solo tu sabrás el camino a elegir; sea entonces tu sabia experiencia la que conduzca tu camino.

Notas de la autora:

Fotografía de un rayo con filtro libre de PicsArt