A fuego Lento

“Todo asunto creativo estará de tu lado observa a la Luna que será tu más profunda inspiración, sólo entonces cada uno de los dones que posees será puesto al servicio de tu tarea en esta vida y las que han de seguir ante la luz”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Ante la mirada de Erandi las otras cuatro mujeres se acercaron al grupo de los Señores de la luz que esperaban alimentos, sus miradas curiosas e inquietas no fueron ocultas y ellas los observaban con coquetería en la distancia.

Patricio iba a dar la nota desencajada como era de esperarse para la mayoría de sus compañeros, ya que no miró de frente a la doncella que se acercó hacia él y de reojo observó a las demás.

En ese momento Erandi dialogaba con el grupo aprendiendo algunas palabras en castizo, sin embargo, se dio tiempo para señalar lo acontecido con  éstas palabras:

-Patricio, ¿Usted piensa que en las construcciones de un recinto deben mirarse de frente los materiales en los cuales se habrá de confiar o piensa que las opciones deberían ser diversas?

El hombre se quedó dubitativo por un momento y con gran seguridad contestó:

-Sacerdotisa Erandi, cada material necesariamente debe ser comparado.

Erandi asintió con la cabeza y la jovén dejó su tazón de atole a un lado de Patricio y se retiró con el grupo de las demás doncellas que ya habían ofrecido alimentos a los recién llegados.

Por supuesto nadie más le ofreció sus vasijas con atole o Tamalli…

Erandi rompiendo el  hielo del desaguisado momento exclamó:

-Compartamos la unidad, reconociendo la riqueza de lo que somos, ambos grupos estamos para aprender de lo que somos; costumbres, dialectos, usos y tradiciones nos harán fuertes, al compartir somos más ricos en sabiduría.

Las jóvenes doncellas se acercaron mientras Erandi hablaba con entusiasmo y los hombres aceptaron con agrado los alimentos ofrecidos, finalmente Patricio sonrió a la joven percatándose de su falta de tacto y le preguntó su nombre:

Atl, ese es mi nombre, significa Agua, mirando a su costado le presentó a Copitl, tomándola del brazo le dijo a Patricio su nombre en náhuatl significa  Luciérnaga y acercándose de nuevo a él susurró:

-¿Quem motoka? que en náhuatl significa ¿Cómo es tu nombre?

Patricio con una sonrisa señaló que ese era su nombre y no tenía claro el significado. En ese momento Copitl avanzó hacia Jacobo quien con torpeza pronunció la palabra mano “maitl” al rozar la suya con la de ella.

Tzopelic fue la tercera doncella en acercarse con una vasija de barro cuyo contenido eran tamalli y nacatl (carne) y le indicó a Timoteo que su nombre significaba Dulce. Él no dijo nada, solamente la observó sin decir palabra, finalmente sonrió con agradecimiento.

Diego por último observó que la joven que llegó hasta él llevaba un plato compuesto por Axolotl (ajolote), Cueyatl (rana) y en el medio un Michin (pez de buen tamaño asado y jugoso). Quedando maravillado por aquellos platillos desconocidos y exóticos se sintió honrado al darse cuenta que ella lo reconocía como un pescador y su ego se sintió gratamente reconfortado. El nombre de ella era Aztlán que en lengua náhuatl significa Lugar de las garzas.

Erandi finalmente les presentó a su pareja Quizari Taiyari que significa El que conoce nuestro corazón y a su pequeña hija, Yaocihuatl, que quiere decir La que lucha por sus sueños, tal como ya lo habíamos comentado en este libro anteriormente.

De esta forma inicia una etapa diferente para dos culturas que se habrán de enfrentar a muchas contrariedades, la más cercana estaba en la figura de Wuey Tlatoani, o Huey Tlatoani como se le nombra  en algunas ocasiones.

Un hombre reacio a los cambios con olor a sangre seca en su largos cabellos que le daban constancia de ser el portador de vida al guerrero de todos los días y el que todo veía, la deidad Huitzilopochtli.

Wuey Tlatoani (El más grande sacerdote, o señor) aquella noche desde su recinto en el templo del Sol observaba con dura mirada las franjas de sangre fresca en los muros ennegrecidos de la piedra de los sacrficios, colocando sus manos en aquella superficio de rojo y negro imaginó que eso continuaría por toda la eternidad, negándose a creer en los cambios.

¡Qué equivocado estaba! Si tan solo hubiera entendido la bondad de la estrella que gobierna los días y que tanto sacrificio era innecesario, la gran figura del Sol, ya sea como la dama benefactora con el tocado de oro o como la dadora de vida de otros pueblos, no lo supiera. necesita sangre.

Por eso en los cielos, el Sol perseguía coquetamente a la Luna para jugar con ella y disfrutar de la vida que había logrado en la tercera roca de todas las demás que giraban a su alrededor. Pero en vida Wuey Tlatoani no lo entendería, tales son las paradojas del viaje.

Dale tiempo a lo que preparas deja que el fuego lento consiga el proceso para que los demás comprendan que la vida es un aliento donde hay armonía a pesar de verse enfrentada  de forma constante a la destrucción.

Notas de la autora:

Fotografías de archivo