El acuerdo forzado con Huey Tlatoani

“Habrá ocasiones en las cuales harás todo lo que esté en tus manos para salirte con la tuya, tu cualidad más favorable es la intuición y la usarás con inteligencia para lograr el objetivo”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Llegó el día que la llegada de los ocho Señores de la luz se hizo presente en la majestuosa Tenochtitlán, todos ellos quedaron sorprendidos por las estructuras de aquella ciudad sostenida sobre la piel de un enorme lago y se sintieron maravillados, Zila recordó el momento aquel cuando la enorme ballena los sostuvo en su barcaza, en medio del ancho mar, esa fue la sensación de calidez que percibió al llegar al impresionante sitio de los Mexicas.

Zila la compara con la ballena que los protegió en alta mar

Los habitantes hicieron valla para observarlos y saludarlos, ellos iban custodiados por la comitiva de la sacerdotisa del templo de la Luna y aquel recorrido sorprendió a los lugareños, ya que en otras ocasiones cuando llegaban extranjeros hasta la gran ciudad por lo general eran prisioneros cuyo destino era convertirlos en ofrendas de las guerras floridas.

Esta vez la comitiva les daba un aire de dignidad y respeto, ellos admiraban los rostros y atuendos de los hombres, mujeres y niños de la bella ciudad; a lo lejos en el Templo del Sol se veía la figura de Huey Tlatoani, un hombre reservado que apretando los labios recordaba las palabras dichas por Erandi la víspera del encuentro con los recién llegados:

“Los que están por llegar son parte de mi grupo, relacionados con un acuerdo de sangre donde tú ofreciste el corazón para preservar la vida del señor Huitzilopochtli y yo ofrecí la sangre en busca de las respuestas que necesita Quetzalcóatl, ante todo esto nada puedes hacer en contra de los recién llegados”

Hay una historia de confusiones respecto a la figura de la Serpiente Emplumada, muchos dicen que era un varón con el aspecto parecido a los Señores de la Luz cuyo cometido era acabar con las atrocidades de sangre ofrecidas en la piedra de los sacrificios.

Lo que yo puedo argumentar en mi historia es que ninguno de los iluminados, ahora nombrados Señores de la luz, eran consciente de lo que sucedía y por qué se hacían ese tipo de ofrendas vivas, la única que no estaba de acuerdo con los sacrificios era Erandi, definitivamente a ella podemos considerarla el alter ego de Quetzalcóatl, de la misma forma que Alnitak lo fue en vida de Odín.

La parte humanista de la historia que somos como dualidad entraña un misterio, todos poseemos un lado femenino y otro masculino y en tiempos de guerra y devastación el lado sensible e intuitivo de éstas líderes, fue el que con destreza hizo la diferencia, ellas hicieron escuela y mantuvieron a sus grupos unidos en busca de respuestas para crear unión, no devastación y guerra.

En el caso que ahora nos ocupa, Erandi se valió de su astucia para hacerle ver a Huey Tlatoani que precisamente en la figura de Quetzalcóatl estaban las respuestas que se oponían a lo que él consideraba necesario; pero como todos sabemos Erandi no fue una figura pública en las historias que contaron los conquistadores y hay quienes se atreven a decir que el mismísimo Jesucristo encarnó a la serpiente emplumada.

Si bien años más tarde el sincretismo religioso fue abanderado por los conquistadores, esa extraña comparación crea una profunda confusión. Lo que sí puedo asegurar en mi historia es que Erandi se valió de la magia para hacer llegar en sueños al Huey Tlatoani, mensajes donde él sutilmente entendería que era necesario un cambio de valores y aún cuando a nadie le consta que esto haya sido de esa forma, me gustaría considerarlo como esa realidad alterna que a veces hace falta para ver la historia desde otra perspectiva.

Cuando des por sentado que a la historia no se le puede mirar de otra forma, siempre habrá quien llegue hasta ti y te diga, fijate bien hay algo que no has visto, vuelve a observar el paisaje y descúbrelo.

Notas de la autora:

Imagen tomada de https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Tenochtitlan-500-anos-conmemoracion-desvencijada-20210812-0156.html

Zila la compara con la ballena que los protegió en alta mar http://www.mexicomaxico.org/Tenoch/TenochD.htm