¿Dependencia?

“Todo lo que es inamovible te arrastra e impulsa a la inercia, debes rechazarlo, es absurdo seguir lo que se ha puesto en pausa”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Hora, puso atención especial a la remembranza que relató Painani al momento que lo observó regresar hasta la orilla del lago, ella comentó:

-Yo observaba con la respiración agitada tu regreso a la orilla de aquel lago, lo hacías con suavidad sin prisa, dándote todo el tiempo del mundo como esperando que yo lograra estar menos ansiosa a tu llegada.

El vaivén del oleaje me puso reflexiva, ese movimiento constante dentro de aquel  sitio que posiblemente tiene su cauce dirigiéndose hacia un espacio que desconocemos.

En ese momento me pregunté sobre las motivaciones de la vida, los sucesos que nos han unido y aquellas palabras que le dijiste al  Rayo, me alertaron y al mismo tiempo sentí un apego que no me agrada sentir por tí.

Hora sorprendido la miró sin entender qué significaba en realidad la idea de no desear sentir apego por alguien que la amaba y respondió:

-Una cosa es que Rayo me esté ayudando a mostrarte un camino que yo intuyo y en el cual busco significado y otra muy diferente es que cuando terminen los 13 meses yo deba marcharme, al menos no creo que esto sea así.

Pero lo que sabe Rayo, evidentemente lo desconozco, tal vez él sienta que su misión y la mía en la tierra se limita a eso, cumplir la tarea que me he propuesto, entonces desaparecerá de alguna forma que solo Rayo sabe…  ¿Qué te gustaría que le pidiera al Rayo si eso sucede?

Recuerda con claridad que él no es humano, es una fuerza poderosa, con un talento electrizante, pero se mueve por impulso y es algo bruto, no se toma las cosas con límites humanos, no es posible, él no puede hacerlo pero yo puedo pedirselo.

Painani se quedó pensativa y no supo qué pedir, en realidad la pregunta en si, la tomo por sorpresa, frunciendo el ceño respondió:

-¿Dependo de que una fuerza bruta acceda a conceder un favor? Tal vez su arrebato no entiende de sutilezas, la verdad no sé qué puedo pedirle, lo pensaré.

Hora la tomó por las manos y las colocó entre las suyas, grandes y cálidas y besándole le advirtió:

-Amada negrita, todo mago tiene el poder de domar las fuerzas que rigen la naturaleza, basta con que pienses lo que le has pedido en infinidad de ocasiones al Sol, por mucho que admitamos que él puede hacer lo que le venga en gana, para mí, su imagen, lleva un tocado dorado y es una divina dama con gran poder y para tí está representado como el temido guerrero Hutizilopochtli.

Ante nuestros ojos ellos portan el aspecto con que vestimos nuestros sueños y a veces incluso en un día nublado podemos sentir su luz y talento, somos los seres que mejor los entendemos.

Painani miró a su amado con una sonrisa iluminada y comprendió a qué se refería, sin embargo se tomó su tiempo para pensar con total certidumbre lo que le pediría al osado y eufórico Rayo.

A veces tendrás ante tí a una fuerza descomunal y no sabrás que con cierto talento de tu parte, puedes domarla y conseguir lo que nadie se atrevería a hacer.

Notas de la autora:

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