La vida como la conoces puede cambiar

“En cada trayecto del mundo que conocemos casi nada se quedará para siempre, solamente aquello que logres colocar en la punta de tu flecha habrá de alcanzar altura considerable para iluminar el nuevo horizonte”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Ante la mirada atónita de la pareja que formaban Hora y Painani, el rayo iluminó el espacio que ellos habitaban con una suerte de espiral muy parecida a la serpiente que viajaba de hecho río abajo en aquel pedazo de tronco.

Para ambos la luz del Rayo se había recreado en la serpiente y la dibujaba grandilocuente en el firmamento, rasgando la apacible calma de los cielos y de esa forma volvió a sellar el pacto que prometió a su custodio, pese a que él no supiera la forma como sería llevado y en qué momento hacia los confines del universo.

Hora había puesto su entera confianza en la fuerza y poder del rayo que sin palabras sabía exactamente cómo hacerse entender del profeta y de su amada que ahora formaba parte de ese encantamiento.

Con los labios apretados Painani se quedó observando la sonrisa franca y alegre de su amado cuando le dijo que el rayo sabía perfectamente lo que hacía, entonces ella trató de articular palabras y le fue muy difícil, respiró hondo y al cabo de un rato y ante la mirada atenta de Hora exclamó:

-Sentí un profundo miedo de que él impidiera mi camino y me hiciera ver que en sus terrenos no puedo estar o no puedo hacer nada, solo aceptar que él tiene el dominio absoluto de lo que pueda suceder y del tiempo en que él lo decida y eso me hizo sentir devastada.

Hora la miró con ternura y la tomó por los hombros dando un suspiro al momento que apuntó:

-No sientas que estás ante una fuerza que no puedes controlar, es mejor cambiar la perspectiva de todo eso, date cuenta lo que hizo al final el Rayo,  simplemente avanzó hacia ese lugar que nosotros no conocemos y que puede ser el sitio donde lo que hagamos ahora se aproveche, hay muchos sitios que desconocemos que habrán de tomar iniciativas, dependerá de la fuerza de nuestros talentos hacer entender que hay glorias entre las penas y hay buenas voluntades donde la gente decide que no es posible hacerlo de otra forma y se impulsa por aniquilar al que no es como ellos, de eso se trata todo esto. 

Painani se quedó reflexiva y entendió que Hora trataba de decirle que él era un instrumento igual que ella de algo mucho mayor, lo abrazó con fuerza cuando quedito le dijo al oído:

-Eres más fuerte de lo que pensé, no temiste perderme, confiaste en la fuerza del Rayo  y ahora entiendo que él no hará nada para llevarme pero pondrá a mi alcance todo  lo que sea posible para conservarme a salvo. Soy instrumento de la enseñanza que ambos construimos ahora.

Hora no pudo evitar las lágrimas, una fuerte emoción se apoderó de él al momento que afirmó:

-Por algo eres Painani, la mujer que conoce al mensajero y los secretos del templo de la luna, por algo eres quien entiende el valor de la dualidad, donde lo que soy, eres y lo que tu eres para mí yo lo seré.

¡Sigamos construyendo lo que será la herencia para la casa del futuro!

Cada paso en el recorrido que ambos valoraron, definieron, escribieron y compartieron con el mundo que les tocó vivir fue el camino donde el clan que formaron con seres distantes se enriqueció y con aquellos que estuvieron cerca de igual forma iluminaba el entendimiento de sus vidas y el motivo para proteger la única luz que sobresale entre las tinieblas, la del entendimiento donde todos somos la misma esencia dentro de carne y hueso que se quebrará con el paso del tiempo y lo único rescatable será esa luz dentro de cada pensamiento.

Cuando creas que lo que muere termina en la nada, medita lo que esa persona o seres que compartieron tu vida dejó en ti como una huella indeleble, no para sufrirse, sino  para vivirlos de otra forma y bajo otras reglas.

Notas de la autora:

Photo by Giovanni Calia on Pexels.com