Las esquirlas del pedernal y la deidad del tocado de fuego

“¿De que te sirve un pedernal hecho trizas? Si desconoces que puede ser útil en muchos sentidos, nunca lo sabrás, tu mirada analitica estará perdida pensando que lo que tenías ya no sirve”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Ahora vamos de nuevo a ese sitio donde conviven y se divierten conociéndose Painani y Hora, en aquel momento ellos necesitaban que tuviera filo el cuchillo de pedernal de ella, el diestro varón se dispuso a golpearlo con otra piedra para lograr un filo adecuado, pero para hacerlo se vendó los ojos y Painani se extrañó mucho de esta actitud e interrogó:

-No entiendo cómo es posible que pueda quedar bien afilada si no ves lo que haces

Hora retiró de sus ojos el vendaje y afirmó:

-Si acaso una esquirla penetra en mis ojos entonces jamás podré ver lo que hago, tampoco tu bello rostro y mucho menos el maravilloso paisaje que nos rodea, además necesito las esquirlas para mostrarte algo único.

Painani sonrió y advirtió que Hora era en verdad un hombre muy sabio y espero con paciencia. Al terminar de afilar el cuchillo de pedernal Hora se dispuso a colocar en una hoja grande las esquirlas del preciado vidrio oscuro y le dijo:

-Ven amada negrita acompañame al río y verás que lo que te digo es impresionante.

Ambos caminaron al río y Hora tomó un puño de las esquirlas y las dejó caer en el agua, algunas fueron llevadas por la corriente y otras de mayor tamaño se hundieron y atoraron entre las piedras, en ese momento Hora advirtió:

-Cuando tienes una herramienta poderosa, cada uno de sus pedazos lo serán igual, en el agua son un peligro para los seres vivos que habitan el sitio, pero si yo coloco una red río abajo tendré peces que habrán muerto por virtud del pedernal y no de mi mano.

Es la deidad del tocado de fuego la única que puede penetrar la piel del río con su reflejo logra que el pedernal destelle, ahora ven vamos a otro sitio donde ella también logra que su brillo se haga presente.

Dicho ésto tomó de la mano a Painani y la llevó a donde la hojarasca se había secado en otro sitio del bosque y colocó esquirlas del pedernal, espero junto a su amada negrita y  le dijo:

-El punto más alto, perfecto e intenso del señor al que veneras y que yo contemplo como la deidad del tocado de fuego hará su labor.

Efectivamente cuando el sol brillaba en su punto más alto con gran intensidad fue que las hojas secas comenzaron a arder y Hora las cercó con varias piedras para contener su fuerza.

Entonces fue río abajo donde había colocado un trampa mientras esperaban el trabajo de la deidad del tocado de fuego y levantó su red con varios peces, los cuales llevó a la hoguera y se dispuso a cocinarlos.

Painani sorprendida exclamó:

-Hemos honrado las virtudes del pedernal por medio del cual Huitzilopochtli vio la luz al rasgar el vientre de la luna y tu deidad ha convocado a las  fuerzas del agua y la tierra para alimentarnos.

Hora sonrió y con alegría advirtió:

Cuando veas la magia en los elementos que pensaste la habían perdido, tu camino y el mío serán grandiosos, aprenderás que en la transformación la esencia permanece, necesito que lo sepas perfectamente, de esa forma habrás de percibirme y lo harás con los elementos que trabajes.

Sin duda Hora dijo ésto reconociendo que llegaría el día que su transformación la haría perder el rumbo, no sabemos si ella lo entendió, pero al menos quedó en su mente como algo para recordar cuando fuera necesario.

Con aquellos que has compartido tus días, reconocerás enseñanzas perdurables que podrán transformar tu vida cuando todo se torne difícil y sientas que tu rumbo no es el mismo.

Notas de la autora:

Recordemos  El Zenit el punto más alto del sol sobre el horizonte

Fotografía de archivo: El pedernal y las manos de la tierra ante la magia del Sol y el Agua