La visión mágica de la realidad

“La gran locura que puede permitirse todo ser humano es caer presa de sus emociones pero siempre estará obligado por las circunstancias a rescatar su cordura para seguir adelante”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Es muy importante en este preciso momento recordar el primer mensaje de El Mensajero, ese con el cual inicia este cuarto libro: “Toda pasión te llevará al sitio del que no podrás escapar”; como seres humanos no podemos admitir ésto como justo o permisible, si nos lo podemos permitir, pero no es justo para nadie incluso para nosotros mismos.

Eso es lo que harán ahora los ocho iluminados, reconocer aquello que los volvió contra sí mismos por perseguir una pasión o creer que ésta era lo suficientemente valiosa para caer en la locura por ella.

Mercurio, el mensajero, la constelación de Libra y la brillante estrella vespertina Venus en unas de las balanzas

En el cielo aún cuando ellos no lo sabían se encontraba lo que posteriormente los entendidos denominaría la constelación de Libra y junto a ella la fascinante presencia de lo que los aztecas estudiaban y de lo cual ya hemos hablado, y que la mayoría ahora conoce como planeta Venus, para ellos, los habitantes de la región de quien escribe esta historia es Tlahuizcalpantecuchtli, como señor de la casa de la Aurora de la mañana y bajo la cual había nacido Erandi de donde proviene su nombre, Amanecer.

El nombre cambiaba cuando dicho planeta aparecía en las noches  Por eso Tlahuizcalpantecuchtli aparece con dos caras, una de hombre vivo y la otra en forma de cráneo. De ahí que Erandi formará parte del templo de Ometeotl, por haber nacido bajo ese designio con Venus como protector del cielo y de la tierra, de nuevo recordemos: “Como es arriba, es abajo”.

Ahora bien tomemos en cuenta a uno de las deidades máximas de los aztecas: Quetzalcóatl, una deidad valiosa, es un ejemplo de cómo se sintetizan en un sólo dos  aspectos, que lo convirtieron  en deidad del viento, de la vida, de la mañana, el planeta Venus, el dios de los gemelos y de los monstruos. Según estas diversas atribuciones, es conocido con varios nombres: Ehécatl, Quetzalcóatl, Tlahuizcalpantecuchtli, Ce Ácatl, Xólotl, entre otras.(1)

Tomando en cuenta lo anterior, quien velaba esa noche era la denominación Xólotl, el planeta Venus, representado en la mañana por Quetzalcóatl y en la tarde por su hermano gemelo, precisamente él:  Xólotl.

Por tanto el hermano de las tinieblas, el más cercano a Tezcatlipoca, el espejo humeante, estaba esa noche con ellos en el último ritual de descenso hacia el Mictlán, el inframundo azteca. El velo que cubría a Xólotl (Venus) era nada menos que la Constelación de Libra, sin duda marcaba un equilibrio, difícil de conseguir con solo desearlo, ese sería su trabajo aquella noche, cuando tomados de las manos escucharon dentro de sus cabezas a  Dayami  quién exclamó:

“¿Cuáles son tus prioridades y que te impide reconocerlas con claridad?” 

Cada uno de ellos se había dolido de abandonar sus tierras, por necesidad o por no tener nada, ni nadie que los retuviera al haber muerto sus seres queridos al intentar  huir de la invasión enemiga, de igual forma para algunos de ellos el reclamo de sus amantes al negarse a seguirlos en el trayecto elegido, justificando que las tierras debían ser protegidas pese a que la realidad era otra.

Xólotl les mostró el más cruel de los caminos ese en el que es fácil caer una y otra vez, lo escucharon con voz grave dentro de sus cabezas:

“Sí acaso yo hubiera, ¿Cuáles son tus hubiera y de que te sirvieron?”

Cada uno de los iluminados empezó a sollozar con rabia y desaliento, entonces de nuevo apareció una luz, esta vez de tonalidades rojizas que les mostró una pluma de ave, la más preciada para los aztecas, la de un quetzal y Tezcatlipoca junto a Xólotl subieron juntos a ella y gritaron con fuerza:

Cuando la pluma del Quetzal soporte a varios hombres arriba

“Ser tan ligero como la pluma es despojarte de lo que no fue, es admitir que los hubiera no dejan a tu Anxaá sanar”

Finalmente escucharon la voz de Erandi que fue traducida para ellos en castizo por Dayami:

“Rescatar la cordura es un asunto delicado, una tarea de todos los días, vienen tiempos de dolor y llanto, ahora lo saben, han sido dotados con las voces eternas de la sabiduría”

Dicho esto,  los futuros ascendidos lograrían con este aprendizaje equilibrar sus vidas y medir sus fuerzas por difícil que resultara, para nadie sería fácil, de hecho no lo es la vida es un constante movimiento de fuerzas pero por algo estamos aquí más allá de solo hacerlo por sobrevivir.

Encontrarás que el camino del ascendido no es fácil, pero todos en mayor o menor medida buscamos siempre equilibrar aquello que nos marcó de forma especial, entenderlo y perdonarnos.

Notas de la autora:

Composición fotográfica mapa estelar de Skytonight app con filtro de PicsArt

Pluma de Quetzal de archivo

 (1) letra cursiva en un párrafo del texto: Datos de Alfonso Caso Andrade, arqueólogo mexicano: http://red.ilce.edu.mx/sitios/el_otono_2014/entrale/textocontexto/tepoz/aztec.htm

Recordemos que Anxaá es alma en náhuatl.