Embarcarse al infinito

“Como es arriba es abajo, todo arquetipo creado en tu tiempo entraña un misterio, habrás de saber qué hay aquí, que sea el reflejo de allá”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Para cada uno de los iluminados el concepto del círculo se había convertido en un elemento básico, ahora a través de ese lugar tendrían que embarcarse en un viaje al sitio especial donde sería necesaria la ayuda de Erandi, ella tenía la capacidad de hacer viajes astrales y de esa forma coordinará el viaje hacia el infinito para todos ellos.

Desde la explanada del templo dedicado a la deidad Coyolxauhqui, sintió una fuerza especial al descubrir que el viaje hacia el Mictlán había logrado frutos valiosos para los recién llegados en su camino hacia la luz. 

Por tanto, Erandi, preparó elementos esenciales, y encendió un fuego ceremonial para integrarse con ellos en ese mundo donde eres y dejas de ser; el todo y la nada se reflejarán en medio del círculo esa noche.

Erandi, lejos de ellos pero compenetrada en ese viaje único que ella sabía hacer, levantando los brazos  intentaría llegar hasta ellos  por medio de su tótem de poder que haría presencia en medio del círculo mágico. 

Cuando Dayami reunió a los hombres quienes tomados de las manos estaban dispuestos a descender al octavo nivel del Mictlán; una luz cegadora apareció al centro del circulo y fue tomando forma hasta que todos ellos vieron al centro un águila blanca:

El águila blanca  conocedora de los ciclos de la Luna y el Sol era el tótem de poder de Erandi, su tarea, iluminar a otros, ver los problemas desde una altura considerable para no implicarse y ser objetiva al dar soluciones, volar tan alto como es posible y encontrarse entre el infinito y lo terreno; aliada de los seres de luz y dadora de la autosanación.

De esta forma se presentó ante ellos iluminando el espacio que tocaban y donde unidos por las manos se dirigían al siguiente nivel del inframundo.

Entonces habló en nahua y Dayami repitió en castizo:

“Toda raíz es una con los otros, han de venir tiempos nuevos donde otros le darán nombres a lo que sabemos y entendemos, formarán escuelas y desvirtuaron la idea fundamental en  creencias y valores asociados a sus necesidades mundanas y terrenales. Su tarea será preservar la unidad, no todo estará en sus manos pero depende de sus fortaleza que futuras generaciones no se desvíen”

El águila al centro del círculo aleteó y la luz que despedían sus alas los atrajo a cada uno de ellos al momento que exclamó:

¡Aquello que no conoces  te hace ciego para entender!

Al momento que dijo eso los 8 iluminados, Dayami y Erandi fueron uno solo en alas de un viaje donde lograron ver desde las alturas el mundo que los rodeaba, observaron los ríos cuyo cauce brillaba bajo la luz de la luna, el mar por donde habían viajado cerca a las costas de ese territorio que ahora los acogía a todos ellos con especial recibimiento.

Erandi volvió a hablar a través de Dayami:

“Más allá de un privilegio es un recorrido del suelo que han de pisar y donde su trabajo será fundamental, no sabemos todo lo que nos rodea, pero entendemos que podemos influir con lo que hacemos”

Cada uno de ellos entendió la fuerza poderosa de conocer lo que otros no podrían ver y sintieron el privilegio y al mismo tiempo la imponente fuerza de una gigantesca responsabilidad.

Por último los llevó a las alturas que alcanza una águila en su vuelo y les dijo:

“Atiendan a sus sueños, cada uno de ellos les dará un visión de las posibilidades que encontrarán en el espacio conocido y por conocer; hay patrones simbólicos que le pertenecen a todos los seres vivos aún cuando no se identifiquen con ellos y ahí está su tarea, en enseñarlos a comprender su significado y enfocar  el resultado.”

Erandi entonces inicio el descenso desde ese sitio al que ella viajaba de forma constante, para los iluminados y Dayami fue un regalo visual fascinante, muchos dicen que ese viaje influyó de forma especial en los hombres que vivieron después, deseando  conectarse con el espléndido panorama al observar el firmamento como las aves y que hasta la fecha ha sido un sentir común en todos los humanos, volar más alto al grado de mirar al planeta Tierra desde la órbita.

Lo que tu deseas lo han deseado otros hace muchos cientos de años, concéntrate en desear lo que sea bueno para cada uno de los que te rodean.

Notas de la autora:


Fotografía de archivo Águila Blanca, el tótem de Erandi

Recordemos que el color de Dayami es el rojo y el de Erandi el azul, ambos tonos mezclados producen el magenta, por eso el tono de sus enunciados en este día es ese.