¡Valis, hazte presente!

“Todo lo que has construido vibra en tus recuerdos, ¡Ahora invócalos, busca aquellos elementos renovables, todos los que puedan transformarse, en el cuarto día descendiendo hacia el profundo y oscuro Mictlán, hay un elemento que se convertirá en tu fuerza, reconocelo!

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Dayami les dirigió las siguientes palabras: 

“En la vida hemos creado caminos para que los otros puedan transitarlos, son lugares heredados al futuro, veredas con diferentes cosechas y variadas construcciones, nadie se va del mundo de los vivos sin dejar una enseñanza, alguna señal que lo represente.

Ustedes han elegido aquello con lo cual se han de servir para andar el trayecto que la luz reclama y con lo cual han de retribuir al mundo. Han sido dotados con un nombramiento y deben honrarlo.”

Estas fueron las palabras con las cuales iniciaron el camino hacia un nivel más profundo de sus propios infiernos, al encuentro con su interior, ese lugar del que no quieren saber nada porque ha dejado de estar y desconocen de qué forma hacerlo retornar.

Pero cada uno de ellos había heredado un poder único y es a partir de ahí que sus dotes y habilidades se habían potenciado es lo que Dayami vio en ellos, su cercanía con Zila era más profunda por lo cual exclamó:

-Zila, observa quien te tiende la mano, quien te entrega paz haz aparecer en tu mente a Valis y dinos a todos tus sentimientos hacia ese ser poderoso.

Zila, apretó con más fuerza las manos de sus compañeros y señaló con entusiasmo:

-Valis es mi historia, todo lo que soy y lo que he sido, es la madre de mi tradición y la custodia de mis anhelos más profundos.

Con cada palabra al centro del círculo se observó una formación enorme, que poco a poco se fue convirtiendo en una figura definida y poderosa, el cuerpo de una ballena, de esa forma cada uno de sus compañeros comprendieron el significado de Valis y supieron que era lo que habrían de invocar.

Sin detenerse el siguiente fue Patricio llenando sus pulmones de aire se dio fuerza para invocar un fascinante bosque, el cual describió de la siguiente forma:

-Los árboles de la comarca donde fui más feliz, susurrando en mis sentidos, fueron mi escondite, mi alegría y libertad, la casa de los seres alados que cantaban para mí y me ayudaban a soñar, los árboles que me inspiraron a construir una barcaza que se convirtió en el Rayo de Esperanza; ante los ojos de los iluminados al centro se fue formando un hermoso bosque.

Javier de quien todos sabemos sería uno de los primeros ascendidos del grupo, recordó su gusto por dibujar sobre la arena cuando era pequeño y la forma como macerar las hojas de las flores para hacer tintes, fue un recuerdo que había olvidado y que con alegría recordó, igualmente ante sus compañeros apareció algo que se relacionaba con ese momento cuando él exclamó:

-Cada elemento de la vida natural tiene una fuerza para mi, debo dejarlo en mi mente o convertirlo en un símbolo para recordar a alguien, con gran emoción evocó el día que su madre le entregó un trébol y le dijo: “Mira de lo que es capaz la naturaleza, tu eres la naturaleza, no lo olvides”

El trébol se fue desvaneciendo ante la mirada de todos los iluminados al momento que Evaristo tomó el turno para dirigirse a todos los demás diciendo:

-No hay misterios en los poderes de los frutos y las plantas, lo que comemos nos sana o nos mata o enferma yo puedo tocar su fuerza, de alguna forma sé que son medicina que me habla, que puede utilizarse para hacer el bien.

Entonces aparecieron ante los ojos de todos ellos al centro del círculo los árboles de guayaba que los habían ayudado en su camino hacia la luz.

Jacobo reconoció que lo que más lo animaba era poder convocar a los demás, hacerlos participar de los asuntos que él consideraba su fuerza de trabajo, de equipo y señaló:

-Me gusta hacer el llamado y he sido afortunado de que Bormanicus me obsequiara una fascinante caracola, con ella logré conocer al igual que todos al amigable Poseidón. Todos sonrieron al ver al frente del círculo mágico la presencia de la caracola ceremonial. 

Enseguida Timoteo a quien reconocemos como el conciliador del grupo despejó su voz para invocar lo que él consideraba su propia cosecha aquello que lo había alimentado para crecer:

-Yo supe que nada era como yo lo pensaba, la vida me mostró un rostro que no  me merecía pero eso me enseñó a ver que los grupos que siempre se pelean lo hacen porque se sienten más fuertes los unos que los otros.

En la imagen que ellos observaron estaba un niño que había compartido su pan con otros tres que lo habían mirado con hambre y Dayami recordó ante todos lo que le había dicho cuando lo conoció:

-Timoteo recuerda que tu amor por la vida es tu fuerza.

Su turno llegó para Diego, que era reconocido por todos como el más intuitivo y tenía una cualidad como pescador recordando que se convertiría en un pescador de almas y de peces.

En medio del circulo que habían formado los 8 compañeros vieron aparecer dos peces uno nadaba hacia la derecha y otro hacia la izquierda, poco a poco se fue desvaneciendo.

Cuando le tocó su turno a Santiago, el recordó el momento en que no pensó en otra cosa que salvar a Zila y se lanzó al mar deseperadamente hasta encontrarlo y desmayado lo subió con gran esfuerzo a la superficie. Algo vio en él que lo impulsó a hacerlo, pero sobre todo Zila se había ganado el amor de todos ellos, entonces reconoció:

-Sin Zila esto que ahora vivimos no lo estaríamos experimentando, desconozco la forma como cada uno de nosotros conseguimos identificarnos pero todos somos creadores de una nueva forma de ver el mundo.

Ahora contaban con herramientas que los identificaron, con ellas descenderían fortalecidos hacia el siguiente nivel del Mictlán.

Notas de la autora:

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Composiciones de archivo de la autora con filtro de PicsArt

Constelación de la Ballena de la aplicación StarWalk2