Filtrar, recrear, escenificar

“Evita caer en ese discurso que ya conoces, ese que ya te has hecho; activa lo que no es fácil percibir con la mirada, sólo así se cumplirá la magia”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Los ocho iluminados encerrados en las grutas de Cacahuamilpa, empezaron a sentir claustrofobia, les costaba trabajo conciliar el sueño  y estaban alterados ya que sabían que por ningún motivo debían salir de ahí y con el paso de las horas y los días les resultaba asfixiante la situación después de haber estado tanto tiempo en mar abierto y disfrutando del grandioso espectáculo estelar.

La privación sensorial a la que estaban sujetos les impedía relajar sus mentes, evocar a alguna entidad aún sin desearlo los puso en contradicción con lo que habían conseguido entender en mar abierto.

Algunos de ellos comenzaron a alucinar con imágenes de animales fantásticos o temor a los ruidos evocados por la resonancia del eco en las grutas. Zila alertó a Dayami, le pidió su apoyo si tardaba la caravana que los escoltaría hasta el templo de la Luna esto sería un desastre en pocas horas.

Dayami entendió que el entrenamiento es para los ascendidos una de las tareas más provechosas y necesarias, ellos habían llegado hasta ahí por azares del destino y al mismo tiempo por la intervención de fuerzas como las invocadas por Erandi, pero necesitaban algo más y habló con Zila:

-Cuando equilibras lo que sientes con lo que piensas las cosas son más fáciles, es natural que ahora no sientan que pisan en terreno firme, hay un lado que percibe sensaciones en tu mente y otro que las analiza, ustedes han recibido información y se está mezclando con la que ya habían aprendido hace tiempo y en ella hay muchas cosas que pueden ser desechadas, pero no es fácil.

Te voy a pedir que se tomen todos ustedes de la mano en un círculo, recuerda el círculo que los hizo lo que son, aquí no hay fuego y es peligroso encender uno, cuando cierren los ojos necesito saber lo que ven, yo haré todo lo posible por que logren ver al centro una luz similar al fuego, cuando lo consigan podemos empezar a entrenar la mente.

Zila les dijo a todos sus compañeros:

Dayami nos brindará ayuda, necesito que nos tomemos todos de la mano. Ahora cierren los ojos y digan en voz alta lo que ven.

Evaristo observaba serpientes en el agua que utilizaría para hervir hojas de guayabas y naranjas para las náuseas; Patricio sentía las piernas adormecidas y la espalda le daba picazón, empezó a tratar de ver si eran hormigas lo que subía a su cuerpo; Diego observa cómo se escapan de su red de pesca lo que había conseguido capturar para la cena; Javier recuerda con dolor el día que la mujer que amaba lo abandonó; Santiago lo único que tiene en mente es salir corriendo de la gruta y gritar al aire libre con fuerza; Timoteo observa una cruz entre las formaciones calcáreas de la cueva pero al acercarse desaparece y se siente culpable; Jacobo observa como sale del mar su dador de poder Bormanicus y le arrebata la caracola, con gran enojo, sin que él entienda las razones y Zila que es quien está más cerca de Dayami recuerda con desaliento que nunca tuvo la oportunidad de tener un nombre como todos sus compañeros hasta el día que dejó de ser Al-Majus, como le decían con desprecio para convertirse en Zila.

Cuando todos pronunciaron en voz alta lo que veían sus sollozos invadieron el lugar y poco a poco notaron como todos aquellos recuerdos se fueron desvaneciendo al observar una luz ambarina en medio de su círculo y en ese momento Dayami pudo dirigirse a todos ellos:

“Asesorar a los que han de gobernar el camino de los ascendidos es tarea compleja, cada idea nos dará un nuevo problema, lo que fueron y lo que son, no se va a separar pero si podemos filtrar lo que nos daña con la razón, unida a la voluntad y la imaginación unida a la magia podremos construir lo que necesitamos ser.

No será lo mismo para todos, sus vivencias no son las mismas, sus raíces tampoco, pero la luz que gobierna sus actos ya la han reconocido y está en ustedes; hay inframundos, llamados infiernos que algunos llevarán por siempre. Dense cuenta por que ese lugar está formado de fuego, el fuego filtra, el fuego reduce a huesos lo que antes era un cuerpo con carne, el fuego transforma.

Lo que queda después del fuego nosotros le llamamos Mictlán, es el lugar de reposo de los muertos, son nueve dimensiones, atravesaremos cada una de ellas y con los restos que se nos queden entre las manos construiremos el escenario que necesitamos; hoy se cumple el día 1 del recorrido, la fogata ceremonial no puede morir, es necesaria y en ella está nuestra fuerza.”

Los ocho amigos al abrir los ojos sintieron que una suave brisa rodeaba sus cuerpos y un agradable alivio, la esperanza volvió a ellos.

Todos tus miedos son producto de lo que has vivido, de esos momentos donde has fallado y te han abandonado, recuerda que todo lo que te dejó atrás lo hizo por que ya te había dado una enseñanza, ahora te toca a tí ser el maestro.

Notas de la autora:

Composición fotográfica de un trozo de ámbar de la autora