Los símbolos de poder ante el rostro de la luna

“No olvides a quien se mueve dentro de tus pensamientos, observalo danzar y cantar frases que solo tu escuchas; hay que entregar símbolos al mundo, ese que conoces y aquel que aún no”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Una vez que Painani aceptó, Hora hincó su rodilla y beso ambas palmas de la mujer que le seguiría en sus nuevos retos, la noche caía y buscó la ayuda de una improvisada antorcha cuando dijo:

-Negrita, debo buscar un testigo de nuestro pacto, espera por favor…

Painani abrió los ojos muy abiertos y entornó las cejas, Hora sonrió y le dijo observándola con ternura:

-Me recuerdas la expresión de Duplo, un entrañable amigo, te hablaré de él más adelante.

Dicho ésto, moviéndose con agilidad observó en la penumbra que iluminaba su antorcha sí había alguien cerca, nada; como sabemos Hora es terco, obstinado y no deja que las cosas no sucedan si está en sus manos que se den como él las necesita, así que se dispuso a levantar varias piedras hasta que encontró lo que buscaba.

Se trataba de un hermoso y enorme escorpión que se movió molesto al ser sorprendido por la mirada atenta y escudriñadora de aquel hombre.

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Hora exclamó con júbilo:

“Sea el escorpión digno testigo de nuestro pacto bajo la tenue luz de la luna, nos regimos bajo su designio y propósito por lo que resta del ciclo lunar, hoy habitamos el cuarto día del trayecto, así sea”

Para el siguiente ciclo, (8 de octubre gregoriano, 1° Ofiuco para el reino de la Luna)  Hora se encontró con una serpiente, Hora la nombró como la dama de poder que abría un nuevo periodo, ha de corresponder a otros darle el nombre con el cual la conocemos ahora y desde luego lo sabrán en su momento.

Fue una labor de equipo fascinante, es la forma como cada símbolo y animal de poder le dió sentido a los ciclos de la luna. Painani por su parte creaba un ritual alterno bajo el poder inmenso del Sol.

Ambos sabían que llegaría el momento en que tendrían que dar cuentas a sus regentes, esos que les ofrecieron el más grandioso de los poderes y muy pronto sabremos por que la constelación de Leo fue fácilmente confundida por griegos, árabes  y romanos; siendo conocida en la antigua Grecia como Cor Leonis y en la astronomía árabe como Al Kalb al Asad. No por ello menos válidas, incluso ya hemos hablado en libros anteriores de su valor, recordemos a Amin y Sierpe (Sie).

Con ésto se explica que siendo el cielo absolutamente de todos, no todos lo percibimos desde la misma latitud y tampoco con la misma fuerza, hay sitios donde no hay leones, sino jaguares y solo les diré que la cabellera envuelta en llamas de un héroe de gran arrojo montado en un rayo es lo muchos vieron en realidad y lo interpretaron de acuerdo a sus propias creencias; pero no puedo adelantarme, no aún.

La pareja donde Painani, nombrada con cariño Negrita por el osado custodio del rayo llamado Hora, aún tienen 13 lunas por delante. 

Podrías tener delante la imagen de un ser mítico pero no lo sabe tu conciencia racional, quien se ha percatado es tu intuición bajo el amparo de los rayos de la luna.

Notas de la autora:

Escorpión negro ecuatoriano (Tityus asthenes) de árbol de la selva en el Amazonas ecuatoriano