Aquello que intuyes es verdadero, aún cuando lo calles, lo sabes

“Todo lo que has recorrido, los pasajes que se han vuelto el camino recurrente de un instante sostenido en el tiempo, son la travesía; muy pocos han captado en medio del barullo que hay un hilo conductor y un aliento donde te reconoces”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

No todos nacen cuando deben y no todos lo hacen donde deberían”, con éstas palabras contempla el rostro de su amada Erandi el hombre que es su confidente y aliado en todo cuanto ella ha logrado, la ha protegido de que otros descubran sus verdaderas intenciones, la ha cubierto para ayudar a evadir esas leyes impuestas por Huey Tlatoani donde la muerte debe ser ofrecida a las deidades.

Erandi lo mira con lágrimas en sus ojos y reconoce que es cierto argumentando:

-Amado Quizari Taiyari, ciertamente, te doy la razón tal vez nuestra vida hubiera sido otra de haber nacido en otra época.

Él solamente la besa y toma su rostro con delicadeza al momento que le recuerda algo:

-Erandi, amada mía, podríamos haber nacido en otro sitio, pero el alma del ser que somos, sería la misma, lucharía por lo mismo, somos esa clase de personas que deben enfrentar su momento y lograr la diferencia. nos hemos dado cuenta de aquello que no es posible repetir en otras épocas y esa será nuestra lucha, estar en el filo del abismo y aprender que en el momento que algunos de los dos empuje al otro para saltar, lo haremos, estemos dispuestos a hacerlo, ya que será la única forma de aprender a volar con alas propias, creer en lo que somos.

La tradición es muchas veces un bastón de mando pero en otras ocasiones se convierte en el instrumento que da apoyo al ciego y lo hace sentir seguro, lo inmoviliza e impide ir más allá de lo que le brinda seguridad.

Erandi sonrió y respondió con un ejemplo que habían vivido recientemente:

-¿Te diste cuenta verdad? Yaocihuatl intentando caminar se percató que era fácil caer y levantó los brazos en busca de apoyo, no buscó apoyo en el suelo, lo hizo levantando al aire sus brazos hasta que los mantuvo a los lados del cuerpo y se equilibró, fue sorprendente; somos su esencia, nosotros sabemos que el apoyo no reside en aquello que se nos brinda seguridad.

Quizari Taiyari enfatizó las palabras de su amada:

-Las raíces ya son nuestras, no necesitamos hacerlas presencia, debemos ir al siguiente nivel y eso no es fácil, pero es necesario. A todo esto, ¿Sabes que puede pasar, eres consciente de que ésto no será sencillo, verdad?

Erandi agachó la mirada y enjugó sus lágrimas:

-Lo se, amor, lo se muy bien, entiendo;  tengo claras visiones de lo que veremos, solo espero escuchar entre todo ese barullo a las voces guías con la fuerza necesaria para no ser acalladas.

Ambos se abrazaron apasionadamente y disfrutaron del sosiego que aún era respirable en ese momento de su historia.

Cuando todas las señales te han confirmado lo que verás en el futuro, no digas nada, espera en calma y descubre si los mensajes fueron aprehendidos en su justa medida, eso basta.

Notas de la autora:

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