El Profeta Cósmico

“Consagra tu talento con habilidad a todo lo que te apasiona, tal vez no sea lo que se espera de ti por quienes te rodean, sin embargo, el futuro necesita gente como tú”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Hora, al retirarse de lo que hoy conocemos como  Colombia, agradece a los ette el agraciado regalo de una hamaca, que decide cargar a sus espaldas con alegría; en ese elemento artesanal él visualiza los principios de la gravedad.

Al retirarse voltea la mirada hacia atrás y se pregunta si habrá logrado embarazar a la dama que lo acompañó y compartió sus pesquisas e investigaciones, tal vez no, nadie puede saber… Algo lo impacta de forma especial y lo exclama con pasión mientras se aleja de la comunidad:

Bella dama ette, deseo haber liberado tu mente de ataduras, deseo mujer del pueblo ette que tu vida sea iluminada por el rayo del entendimiento, que nutra tus días y te ayude a mostrar el camino a los tuyos como la luz que se abre a nuevos conocimientos”

Dicho ésto Hora suspiró con pasión y continuó su camino recordando los vítores de todo aquel pueblo que había recibido la presencia del Profeta Cósmico, como fue nombrado por ellos y cuya deferencia aceptó con una reverencia; acarició los lazos de su hamaca que llevaba a las espaldas y siguió por la senda que intuitivamente lo llevaría a otro sitio del vasto continente. 

“El viento te lleva gratos mensajes”

En más de una ocasión el sonido del viento entre las hojas de los árboles, magnetizaba un arrullo especial que a él le recordaba al ángel alado que solamente podía imaginar, sobre todo en la soledad de sus trayectos era una constante que lo instaba a seguir adelante, un sentimiento franco de entereza que hacía latir su corazón a un ritmo distinto.

Hora jamás imaginó la posibilidad de encontrarse frente a esa ensoñación, argumentaba para sí que dichos sucesos con seres míticos, es sólo eso y no otra cosa, son el aliento de espíritus milenarios que se acercan a nosotros para enseñarnos algo que necesitamos aprender, eso lo reconfortaba y le facilitaba todo trayecto desde que éste fue iniciado.

El recién nombrado Profeta Cósmico,  observó el cielo y notó que se acercaban las noches en que la belleza de la luna solamente mostraría su sonrisa para volver a cautivar sus sentimientos con ese frenesí que tanto le agradaba, así que apuró el paso mientras en el horizonte observaba el ocaso. 

Cantando alegremente tuvo la plena certeza de que se aventuraría al encuentro de nuevos retos y descubrimientos, sintió que el fascinante regalo de estar vivo le daba la oportunidad de toda hazaña por difícil que ésta fuera.

Cuando tu vida se llene de todo el encanto de la libertad y te ofrezca la posibilidad de ser dador de conocimiento, no te detengas, sigue que la vida es un regalo que se da  para que busques cómo llevar tus logros a la eternidad.

Notas de la autora:

Composición fotográfica propia: “El viento te lleva gratos mensajes”